Frases de la película Vértigo

Vértigo

Frases de la película dirigida por Alfred Hitchcock, estrenada en 1958, también conocida como Vértigo. De entre los muertos.

¡Deme la mano!

La acrofobia. Le pregunté al médico. Dijo que sólo otro impacto emocional podría quitártela, y tal vez ni eso. No vas a saltar de otro techo para averiguarlo.

Esto es facilísimo. Miro hacia arriba. Miro hacia abajo.

- ¿A quién conoces que sea una autoridad en la historia de San Francisco?
- Esa es la clase de saludo que le gusta a una mujer. Nada de "Hola, te ves hermosa". Sólo un buen: "¿A quién conoces que sea una autoridad sobre San Francisco?"

- No puedo decirle exactamente cuánto tiempo pasó o cuán felices fueron. Pero luego él la echó. No tenía otros hijos. Su esposa no tenía hijos. Así que se quedó con la criatura y la echó. Un hombre podía hacer eso en esa época. Tenían el poder y la libertad. Y se convirtió en la triste Carlotta... sola en la gran casa caminando sola por las calles... sus ropas cada vez más raídas y sucias. Y la loca Carlotta deteniendo a la gente en la calle para preguntar: "¿Dónde está mi hija? ¿Han visto a mi hija?"
- Pobrecita.
- Y murió.
- Murió.
- ¿Cómo?
- Se suicidó.

Cuéntame o volverás al corsé.

- ¿No crees que es un desperdicio que los dos--
- ¿Deambulemos solos?
- Pero uno solo es un vagabundo. Dos juntos siempre van a algún lado.
- No, no creo que sea verdad necesariamente.

Ahora soy responsable por ti. Los chinos dicen que una vez que le salvaste la vida a una persona eres responsable por ella para siempre.

Es como si caminara por un pasillo largo que una vez estaba cubierto de espejos. Aún hay fragmentos colgados. Cuando llego al final del pasillo no hay nada más que oscuridad. Sé que cuando entre en la oscuridad moriré. Siempre regreso
antes de alcanzar el final. Salvo una vez.

- ¿Desde cuándo te paseas dejando notas bajo las puertas de hombres?
- Desde que me dejaron de contestar las llamadas. Para un hombre que no tiene nada que hacer, has estado ocupado.

- Es demasiado tarde. Hay algo que debo hacer.
- No hay nada que debas hacer. Nadie te posee. Estás a salvo conmigo.
- No, es demasiado tarde.

Es una lástima que, conociendo sus tendencias suicidas no hizo un mayor esfuerzo la segunda vez. Pero no estamos aquí para juzgarlo por su falta de iniciativa. No hizo nada y la ley tiene poco para decir sobre el tema de las cosas no hechas.

Es fantástico como ahora tienen todo grabado. Tienen música para los dipsómanos, música para los melancólicos y música para los hipocondríacos. Me pregunto qué pasaría si se mezclaran los expedientes de los pacientes.

- Sufre de melancolía aguda junto con un complejo de culpa. Se culpa por lo que le pasó a la mujer. Sabemos algo de lo que ocurrió.
- Puedo decirle algo. Estaba enamorado de ella.
- Eso complica el problema.
- Otra complicación es que aún lo está.
- ¿Sabe algo?
- No creo que Mozart ayude.

Querido Scottie.
Y por fin me encontraste. Este es el momento que temía y esperaba preguntándome qué haría si te volviera a ver.
Quería tanto volver a verte aunque fuera una vez. Ahora me iré y tú podrás renunciar a tu búsqueda. Quiero que no tengas remordimientos.
No tienes nada de que culparte.
Fuiste la víctima. Yo fui la herramienta y tú fuiste la víctima del plan de Gavin Elster para matar a su esposa.
Me eligió porque soy parecida a ella. Me vistió como ella. Estaba a salvo porque ella vivía en el campo y rara vez venía a la ciudad.
Te eligió para ser el testigo de un suicidio. La historia de Carlotta era parte verdad y parte inventada para hacerte testificar que Madeleine quería suicidarse. Conocía tu problema. Sabía que jamás subirías las escaleras de la torre. Lo planeó tan bien. No cometió errores.
Yo cometí el error. Me enamoré. Eso no era parte del plan.
Aún estoy enamorada de ti y quiero que me ames. Si tuviera el coraje, mentiría con la esperanza de que me vuelvas a amar como soy, por mí misma y olvides a la otra y olvides el pasado. Pero...

Quieres el traje que usaba ella. Quieres que me vista como ella.

- Me arruinarás el maquillaje.
- Eso es lo que tenía en mente.

Una última cosa que debo hacer y estaré libre del pasado.

La besé ahí la última vez. Dijo: "Si me pierdes, sabrás que te amo... y que quería seguir amándote". Dije: "No te perderé". Pero la perdí.

Uno no tiene una segunda oportunidad con frecuencia. Quiero dejar de estar atormentado. Tú eres mi segunda oportunidad.

El collar, Madeleine. Ese fue el error. Me acordé del collar.

No deberías guardar recuerdos de un asesinato. No deberías haber sido--
No deberías haber sido tan sentimental.

- Te amaba tanto. Estaba a salvo cuando me encontraste. No había nada que pudieras probar. Pero cuando te volví a ver, no pude escapar. Te amaba tanto. Me puse en peligro y dejé que me cambiaras porque te amaba.
- Por favor. Me amabas. Ponme a salvo ahora.
- Es demasiado tarde. No podemos traerla de vuelta.

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