Frases de la película Tulip Fever

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Género: Arte, Drama, Romance.
Estreno: .

Procedían de muy lejos, de Oriente y eran tan raros y bellos que la gente perdía la razón en su deseo de conseguirlos.
Tanto los ricos como los pobres gastaban dinero y pedían préstamos para unirse al comercio de bulbos cuyo precio subía constantemente.
Pero ninguno más que los raros tulipanes rayados que eran una variedad mutante.
Las variedades mutantes aparecían de la nada como un acto divino, y cambiaban la vida de la gente.
Una flor blanca con un rayo carmesí pintado por Dios puso patas arriba nuestras vidas la mía y la de mi ama Sophia.

El matrimonio es un puerto seguro. Y tendrás una linda casa y una sirviente y tendrás hijos. Si le das un heredero, todo saldrá bien. Entonces, ama, honra y obedece. Es por tu bien.

A los hombres nos gusta dejar su huella en el mundo. Un hijo que herede mi nombre y fortuna.

Esta noche me cuesta despertar a mi soldado. A ver si podemos animarlo. Dame tu mano. Eso es. Póngase firme, señor.

Una mujer que lleva tres años casados debe mantenerse interesante. Si no, su vida se volverá aburrida.

- ¿Sabe usted quién es?
- Por supuesto. Es Danae haciendo el amor con Zeus.
- Ella es Antonia Hocken, la esposa del hojalatero. Sabe hacer unas cuantas cosas con su pincel.

- ¿Qué tomas que te hace tan alegre?
- Pues, algo que no se vende.

- Mi marido tuvo dos bebés con su primera esposa. Pero el Señor se llevó a los tres. Hace muchos años. Cornelis es viejo, pero es muy... resuelto. Me salvó de una vida de pobreza así que me corresponde recompensarlo. Quiere un hijo. Y no he sido bendecida. La Sra. Overvalt dijo que usted me puede ayudar.
- Por supuesto. Por aquí.
- Gracias.
- Ahí está la cama. Tumbada, sentada, como usted quiera.
- ¡Mil disculpas!
- ¡Qué poca vergüenza!

Tal como se esperaba de un joven artista pobre con buenos modales, con su llegada entró conmoción en la casa de Cornelis Sandvoort.

El globo representa el extenso mundo del comercio, las balanzas pesan nuestros pecados el día del Juicio Final y la muerte que le recuerda al espectador que: "Todo se trata de la vanidad".

¿Pero qué harían los retratistas sin un poco de vanidad?

Aquel día yo vi el futuro en el espejo. Pero no lo reconocí.

Sin duda alguna nuestra República Neerlandesa es el país más rico del mundo. Es una cuestión de la oferta y la demanda. Así de sencillo. Los granos de pimienta, los retratos, la nuez moscada, la canela, el clavo la porcelana china son todos más fiables que los bulbos de tulipanes. Pero, por supuesto, mi mejor inversión fue mi Sophia.

- ¿Compras o vendes?
- ¿Estamos hablando de bulbos de tulipanes?
- Sí.
- Compro.
- Es la respuesta correcta.

Willem entró apresuradamente en algo que solo conocía de oídas: El comercio de los tulipanes. Se hacía en los cuartos privados de las tabernas donde se ganaba y perdían grandes cantidades de dinero apostando por el color de las flores.

- Se vende una parcela de blancos...
- Éste la quiere del Sr. Prater.
- ¿Dónde están?
- Están todavía bajo tierra. Lo que se vende es el título de propiedad.

La Iglesia ha denegado su mecenazgo a los pintores y ahora es la vida cotidiana la que se inmortaliza a través de los colores brillantes de los retablos. Nos quedamos observando nuestras vidas desde fuera.

- Ése es el tono dé azul que los maestros italianos utilizaban para la madre de Jesús.
- ¿Sabes por qué vestían de azul a la Virgen?
- Porque es el color de la pureza.
- Porque era el pigmento más caro. Ultramarino. Azul ultramarino. Se hace de una piedra azul extraída de un único lugar lejano.

Que Dios me ayude. Estoy enamorado.

Mi esposa me dijo que le gusta el retrato. Has capturado su belleza tanto como su inocencia y pureza. Mi esposa no puede aceptar semejante cumplido por ella misma.

La primera en florecer, la primera en caer.

Las acogemos de la calle las alimentamos, las educamos y después las devolvemos al mundo para que se ganen la vida como doncellas y fregonas. Las que no se casan acaban trabajando en la calle o se quedan aquí como novicias.

- ¿Qué es ése?
- Ése ahí. Un milagro. Es una variedad mutante.
- ¿Una variedad mutante?
- Sr. Prater. Parece que le ha vendido 49 blancos y un rojo y blanco por 18 florines.

- ¿Cuánto pescado tiene que vender para ganar 920 florines?
- ¿Cómo sabía que vendo pescado?

- Déjame verte... No te muevas.
- No, Jan.
- Me dará consuelo para cuando ya no estés.

- Me has robado el corazón.
- Y tú me has robado el mío.
- Cuéntame de tu familia.
- Nadie me había preguntado eso nunca. Cuando era joven mis padres cayeron víctimas de una enfermedad. Los únicos parientes que tengo viven al otro lado del mar.

¡Muchachos! Éste tiene ganas de pelear. ¡Que los marineros se ocupen de él!

Voy a tener un bebé.... No quería hacerlo, pero si me echas le diré a tu marido lo que has estado haciendo.

Le pedí al Señor que perdonara al bebé y a ella... Como si fuera una decisión entre el bebé y la madre. Y el Señor me castigó llevándose a los dos.

- He ideado un plan para salvarnos a las dos. Oculta la panza y yo puedo meterme una almohada por debajo del vestido.
- ¿Y después qué? ¿Y cuándo nazca el bebé?
- Tendremos el bebé en casa y te puedes quedar con él. De este modo Cornelis tendrá un bebé, María no perderá su trabajo y nosotros estaremos juntos.

Recomiendo que descanse bastante por el día, que tome mucho aire que coma sopas nutritivas y pudín de leche. Sí, claro, y otra cosa. Lo más importante es dado el estado delicado del cuerpo de la Sra. Sandvoort que no tengan relaciones conyugales hasta que nazca el bebé.

- ¿Qué les parece el parecido del retrato?
- Ha dado contigo, Sophia.
- En cuanto a Cornelis... Como es un hombre mayor hallarle un parecido no sería muy conveniente. Sería como yuxtaponer primavera e invierno.

- Si el mercado sigue al alza, ¿por qué la gente quiere vender ahora si dentro de un mes habrá doblado su valor?
- Podemos comprar de antemano un bulbo nuevo cuyo valor pueda triplicar.
- Pero no puede seguir así para siempre, ¿no?
- ¡Que sí puede!
- ¿Por qué no?
- Yo la denomino la Teoría del Más Tonto.

El valor de los bulbos de los conocedores está subiendo más que los comunes. Solo tenemos que jugárselo todo a una carta. Un solo bulbo. Entre más raro mejor.

Se te están cayendo los pétalos y, a diferencia de los tulipanes los tuyos no volverán en primavera.

- Si tiene que decidir entre los dos que no salve al bebé, se lo ruego. En el nombre de Dios, le pido que salve a mi esposa.
- ¿Eso no le corresponde a Dios?

- Fue el contagio. Las aguas sucias de nuestra ciudad. Usted no la debe tocar. Está con Dios.
- ¿Qué clase de Dios es éste? ¿Por qué se la tuvo que llevar? ¡Te lo dije! ¡Maldita seas! Maldita seas. Te lo dije. Te supliqué que la salvaras.

- Fue el contagio. Las aguas sucias de nuestra ciudad. Usted no la debe tocar. Está con Dios.
- ¿Qué clase de Dios es éste? ¿Por qué se la tuvo que llevar? ¡Te lo dije! ¡Maldita seas! Maldita seas. Te lo dije. Te supliqué que la salvaras.
- ¡Fue la plaga! - Señor.
- Por ley de la ciudad, hay que fumigar la habitación, quemar la ropa de cama y llevar su cuerpo a...
- Déjame besarla.
- ¡Déjame... déjame besarla!
- Hay que fumigar la habitación... quemar la ropa de cama,
- ¡Déjame besarla!
- Y llevar a su cuerpo directamente a un lugar de sepultura sin hacer funeral.

La muerte de su esposa ha sido la voluntad de Dios. Tal como ha sido su voluntad darle una hija. Una preciosa y sana hija. Nos deberíamos sentir agradecidos por eso. Yo voy a cuidar de ella como si fuera mi propia hija.

- ¿Alguien me puede explicar cómo se supone que le voy a traer el almirante María al Sr. De Bye y hacer cuentas con todos ustedes. como prisionero en mi propia casa?
- Haz que tu amigo te lo traiga.
- ¿Estás sobrio? Ni me acuerdo de cómo sabe el alcohol.

¡Gerrit, beodo sin vergüenza! ¡Ven a tomarte un trago!

Así que Sophia se dio cuenta de que no había vuelta atrás ni manera de seguir adelante. Se dio cuenta demasiado tarde de que se había tendido su propia trampa y que era mejor que estuviera muerta.

"Señora María así la voy a tratar ahora que se ha casado.
Que su matrimonio se base siempre en la fe.
Y que Dios bendiga su matrimonio y a su niña.
La casa del comerciante Sandvoort ha caído en la desolación.
Aun así, no voy a permitir que la demuelan.
Y aunque sé que usted estaba involucrada en el engaño, María la absuelvo porque yo también he pecado.
Porque yo compré a Sophia como si fuera plata fina o un cuadro precioso.
Y por mi deseo de tener un hijo, la traté mal.
Que la suerte la acompañe, Sra. María.
Llene la casa con vida nueva ya que ahora es suya.
Pero a cambio, debe proteger mi nombre y preservar mi legado.
Ya que, a los ojos del mundo, esta niña es mi heredera.
Solo usted y Willem pueden saber la verdad.
No se lo digan a nadie.
Será nuestro secreto.
Les deseo a todos mucha felicidad.
Yo me marcho para Indias Occidentales.
Adiós".

Poco después, el gobierno intervino y prohibió el comercio de tulipanes. De la noche a la mañana, el mercado cayó. Miles de personas quedaron sin recursos.
Y todo había surgido de un amor por la belleza y por una pasión por las flores cuyas vidas son aún más efímeras que las nuestras. Pero mientras los pétalos desaparecieron solo quedaban los cuadros.

Las historias nunca acaban sino que siguen caminos diferentes.
Nos despedimos de ellas sin saber qué sucede después.

Tu historia es solo el principio, mi pequeña Sophia.
Y ahora sabes la verdad.
Llevas el nombre de mi querida amiga que, a pesar de todos sus errores ayudó a traerte al mundo.

Era el deseo del Sr. Sandvoort que Willem y yo viviéramos en su casa y que te criáramos como la hija que le dio Sophia.
Pero ahora entiendes por qué siempre te hemos querido como si fueras nuestra.
Nuestro primer hijo, mío y el de Willem porque es lo que eres y lo que siempre has sido.
Mi propia Sophia.