Frases de la película Tres anuncios por un crimen

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Actuación: , , .
Género: Crimen, Drama.
Estreno: .
Otros títulos: Tres anuncios en las afueras y Three Billboards Outside Ebbing, Missouri.

- ¿Cuánto cuesta rentar los tres espacios al año?
- ¿Un año? ¿Quiere alquilar una valla publicitaria en una carretera por la que nadie pasa a menos que se pierdan o sean idiotas durante un año?

"VIOLADA MIENTRAS MORÍA"
"¿CÓMO PASÓ, JEFE WILLOUGHBY?"
"¿TODAVÍA NO HAY ARRESTOS?"

-¿Qué carajo crees que haces, Welby? Permitir unos carteles así. ¿Crees que no habrá consecuencias legales?
-¿Cuáles son las consecuencias legales, Cedric?
-¿Quieres que le explique las consecuencias a un mocoso como tú? ¡Y no me llames Cedric!
- No estoy violando ninguna propiedad, ninguna ley ni nada. Lo verifiqué.
- ¿Dónde verificaste todo eso?
- En un... libro.
- ¿Cuál libro, genio?
- En uno titulado: "Chúpamela, no es asunto tuyo".

- ¿Por cuánto tiempo esta persona o esas personas rentaron las vallas publicitarias?
- Por un año.
- ¿Y por cuánto tiempo realmente pagó?
- El año.
- Entonces es una mujer, ¿verdad?
- No tengo derecho a divulgar ese tipo de información, señor.
- ¿Mildred Hayes, tal vez?
- No tengo derecho a divulgar ese tipo de información, señor.
- ¿De verdad quieres meterte con la Policía de Ebbing, Red? ¿Quieres?
- Supongo.
- ¿Qué está diciendo? ¿En tu cara?
- No se cometió ningún crimen.
- ¡Vamos! ¿La difamación no es un crimen?
- No es difamar si la mujer simplemente hizo una pregunta.

- ¿Mildred Hayes, por qué puso esos carteles?
- Mi hija Angela, fue secuestrada, violada y asesinada hace siete meses justo en este estrecho, esta carretera donde estamos.
- ¿Qué ves, mamá? ¿Noticias estúpidas?
- Me parece que la policía local está muy ocupada torturando a los negros para molestarse en hacer algo por resolver el verdadero crimen. Pensé que las vallas podrían concentrarles un poco sus mentes. Mierda. Honestamente, no sé lo que hacen estos policías. Todo lo que sé es que el cuerpo quemado de mi hija está enterrado a seis pies bajo tierra, mientras que ellos comen donas arrestan a niños de 8 años que montan monopatines en estacionamientos.
- ¿Y por qué dirigirse con el Jefe Willoughby?
- Es el jefe de ellos, ¿no? Alguien debería ser el responsable.
- ¿Willoughby es el responsable?
- Sí, por supuesto que sí.

- ¿Podemos hablar? Haré lo que sea necesario para atrapar al culpable, señora Hayes. Pero cuando el ADN no coincide con todos los que han sido capturados... Y cuando el ADN no coincide con todos los crímenes en todo el país... Y cuando no ha habido ningún testigo ocular desde que se fue de la casa hasta que la encontramos, bueno... Ahora mismo no hay mucho que podamos hacer.
- Podrías haber tomado muestras de sangre de cada hombre de esta ciudad, mayores de 8 años.
- Va en contra de las leyes de derechos civiles, señora Hayes. ¿Qué tal si estaba de paso por la ciudad?
- Toma todas las muestras masculinas del país.
- ¿Qué tal si estaba de paso por el país?
- Si fuera yo, empezaría con una base de datos. Con muestras de cada bebé varón recién nacido puestas en la base de datos. Una vez que hicieran algo mal, compararía las muestras, me aseguraría al cien por ciento de que la coincidencia fuera correcta... Y después lo mataría.
- Sí, bueno hay... Definitivamente hay leyes de derechos civiles que impiden eso. Hago todo lo que puedo para atraparlo. No creo que poner las vallas sea muy justo.
- En el tiempo que te tomó venir acá para llorar como una perra, Willoughby, otra pobre chica probablemente esté siendo asesinada ahora, pero es bueno que tengas tus prioridades claras, te diré eso.
- Hay una cosa más, Mildred. Tengo cáncer. Me estoy muriendo.
- Lo sé.
- ¿Qué?
- Lo sé, casi todos en la ciudad lo saben.
- ¿Lo sabes y aún así pusiste esos carteles?
- Bueno, no serían tan efectivos luego que mueras, ¿verdad?

- Oye Robbie, parece que ese enano quiere acostarme conmigo. Padre Montgomery.
- Mildred, siento haberte llamado tan tarde. Aunque debo decir que Robbie ha sido un anfitrión consumado. A pesar de las cosas que me dijo, tuvo un día difícil en la escuela.
- No, sólo me molestaron unos compañeros de equipo.
- ¿Te molestaron sobre qué?
- Acerca de los carteles, Mildred. De lo cual vine a hablar contigo.
- Proceda.
- Sé cuán difícil fue para ti el pasado año. Todos lo sabemos. Y si hay algo que necesites alguna vez, siempre estaremos ahí para ti. Pero la gente del pueblo también sabe qué tipo de hombre es William Willoughby. Y ellos están en contra de esos carteles tuyos.
- ¿Hizo una encuesta, padre?
- Si no hubieras dejado de asistir a la iglesia, comprenderías mejor la profundidad de los sentimientos de la gente. Tuve una docena de personas que vino a mí el domingo. Así que sí, hice una encuesta. Todos te apoyan en lo de Angela. Nadie te apoya con lo de los carteles.

- ¿Sabe en lo que pensaba hoy en la mañana? Pensaba en esas pandillas callejeras de Los Ángeles, "Crips" y "Bloods". Pienso en las nuevas leyes que el gobierno tomó en los años 80 creo, para luchar contra esas pandillas callejeras, esas "Crips" y "Bloods". Y si recuerdo bien, el núcleo de lo que las nuevas reglas decían era: Si te unes a una de esas pandillas y operas con ellos, y a una cuadra de ti una noche sin que lo sepas, tus amigos "Crips" o "Bloods" disparan a un lugar o apuñalan a alguien... Bueno, incluso si no supieras nada al respecto, y estuvieras en la esquina en tus propios asuntos... Las nuevas leyes dicen que eres culpable. Eres culpable por el hecho de unirte a esos "Crips" o "Bloods". Lo cual me hizo pensar, Padre, toda esa situación es un poco como ustedes los de la iglesia, ¿no? Tienen su uniforme, tienen una sede... Son en otras palabras una pandilla. Y si fuma mientras lee la Biblia parado allá arriba mientras un compañero de pandilla se coge a un monaguillo abajo, entonces Padre, así como con "Crips" y "Bloods"... Usted es culpable. ¡Porque se unió a la pandilla, hombre! No importa si nunca hizo nada, vio algo o escuchó alguna cosa... Si te unes a la pandilla eres culpable. Y cuando alguien es culpable por la violación de un monaguillo o cualquier violación, porque sé ustedes le reducen el significado... Entonces ustedes perdieron el derecho de venir a mi casa, y decir algo sobre mí, mi vida, mi hija o mis carteles. ¿Así que por qué no acaba su té, Padre y se larga de mi maldita cocina?
- Gracias por venir de todos modos, Padre.

- ¿Cómo va el negocio de torturar a negros, Dixon?
- Se dice "Negocio de Torturar Personas de Color" ahora. Pero por si quieres saber... Yo no torturo a nadie.

No me mires así. Si te deshaces de todos los policías con una vaga tendencia racista, entonces te quedarán sólo tres y todos los demás odiarán a los gays.

- No quise...
- Lo sé.
- Fue un accidente.
- Lo sé, querido. Es sangre. Voy a buscar a alguien.

- ¿Angela, por qué simplemente no me preguntas si puedes tomar el auto?
- ¿Puedes tomar tomar el auto?
- No.
- ¡Perra!
- Te daré dinero para el taxi si preguntas amablemente. ¡Y no me llames perra!
- ¿Por qué me dices que te pregunte si no me lo prestarás?
- Porque fue gracioso. Porque fumaste marihuana todo el día.
- Eres tan hipócrita.
- ¿Hipócrita?
- Sí.
- ¿Cómo?
- Conducías borracha con nosotros cuando éramos pequeños.
- ¿De qué estás hablando?
- Papá me dijo.
- ¿Cuándo lo conociste?
- No cambies el tema. ¿Estabas o no conduciendo borracha con nosotros de niños?
- Una vez quizás.
- Bien, una vez...
- En medio de una golpiza que me dio.
- De la cual sabes sólo tu versión, ¿no?
- ¡Angela, por el amor de Dios! ¿Por qué nunca estás de mi lado, Robbie?
- ¡Siempre estoy de tu lado cuando no eres tan perra!
- ¡Oigan! No habrá más "perra" en esta casa, ¿entendido, señorito?
- Era una... es una broma.
- ¿Me prestarás el auto o qué?
- ¿Por qué no caminas, Angela?
- ¿Por qué no caminas?
- De acuerdo. ¡Voy a caminar! ¡Voy a caminar! ¿Y sabes qué? ¡Espero que me violen en la carretera!
- ¡Sí, bueno yo también lo espero!

- ¿Qué carajo significan esos malditos carteles en la carretera, Mildred?
- Es bastante obvio, ¿no?
- ¿Por qué no me lo explicas?
- Parece que no es lo suficientemente claro. Supongo que sólo quiero que algunas personas se centren en su trabajo. Durante siete meses no he tenido noticias de ellos, pero te digo... Pero he sabido mucho de ellos después de publicar los carteles.
- ¿Crees que eso ha enfocando sus mentes? Te diré en qué enfoca sus mentes. Los enfoca en cómo joderte.
- Mientras más expones un caso a la palestra pública, mayores son las posibilidades de resolverlo. Todo está en los libros, Charlie.
- ¿Cuánto cuestan esos carteles?
- Casi lo mismo que el tractor-remolque.

- ¿Crees que no desearía que nunca hubiese pasado? ¿Crees que no me gustaría que todavía estuviera aquí?
- Lo sé. Lo sé.
- Las vallas publicitarias no van a traerla de vuelta, Mildred.
- La chica de 19 años tampoco, Charlie.
- Sí. Lo sé.
- Sólo vete.
- Sí, está bien. Soy un pésimo padre y tú una gran madre, bien. Entonces, ¿por qué una semana antes de morir, pidió mudarse a mi casa?
Porque no pudo soportar más que las dos se dijeran cosas, que pelearan entre sí...
- No te creo.
- Y le dije: "No, quédate en casa. Tu madre te ama." Ojalá no lo hubiera dicho. Si no todavía estaría aquí.

¿Cómo es que apareciste de repente siendo tan linda? No estás tratando de convencerme de que la reencarnación es real, ¿verdad? Eres hermosa, pero no eres Angela. Ella fue asesinada. Ahora está muerta para siempre. Pero gracias por venir. Si tuviera comida, te la habría dado. Solo tengo Doritos y me temo que podrían matarte, tienen punta.

- ¿Quién habló contigo, Red? ¿Willoughby? Nadie vino a verme.
- ¡Maldita sea que no!
- Se está muriendo, Mildred.
- ¡Todos estamos muriendo!

"Querida Anne: Hay una carta más larga en el cajón de la cómoda que estado escribiendo en la última semana. Contiene nuestra historia, nuestros recuerdos, y lo mucho que te he amado. Esta solamente contiene esta noche, y más importante, hoy. Esta noche fui al establo para terminarlo. No puedo disculparme por la decisión, aunque sé que estarás enojada conmigo un tiempo o incluso me odies. Por favor, no me odies. No se trata del caso "Vine al mundo solo y me iré solo", o algo así de estúpido. No vine a este mundo solo, mi madre estaba ahí. Y no me voy solo, porque ahí estás, borracha en el sofá, haciendo bromas de Oscar Wilde. Esta es una cuestión de valentía. No un valor para enfrentar las balas. El sufrimiento de los meses siguientes dolerá más comparado con un tiro instantáneo. No, es el valor de sopesar los próximos meses de estar todavía contigo, de despertarme contigo, de jugar con las niñas, contra los próximos meses de ver en tus ojos cuánto te está matando mi dolor. Cómo mi cuerpo debilitado al tiempo que se desvanece y tú atendiéndolo, son tus recuerdos finales y duraderos de mí. No permitiré eso. Quiero que tu último recuerdo sea que estamos en la orilla del río, y ese tonto juego de pesca. Supongo que hicieron trampa. Y yo dentro de ti y tú encima de mí, y apenas un fugaz pensamiento de la oscuridad por venir. Eso fue lo mejor, Anne. Todo un día, sin necesidad de pensar en eso. Quédate con este día, cariño, porque fue el mejor día de mi vida. Dale un beso a las chicas por mí, y que sepas que siempre te he amado. Tal vez nos volvamos a encontrar, si hay otra vida. Si no, bueno... ha sido placer conocerte. Tu esposo... Bill."

- ¿Ninguno de ustedes bastardos blancos, tiene algo que hacer?
- ¿No es eso racista?

Es difícil saber qué hacer el día en que tu esposo se suicida. Es difícil saber qué hacer.

"Querida, Mildred: Te escribe Willoughby quien está muerto. Primero quiero pedir disculpas por morir antes de atrapar al asesino de tu hija. Es una fuente de gran dolor para mí y me rompería el corazón creer que pensaste que no me importó, porque sí me importaba. Pero hay algunos casos donde nunca tienes suerte. Luego cinco años después alguien escucha a otra persona alardear sobre el caso en un bar o una celda de prisión y todo está envuelto en pura estupidez. Espero que eso sea válido para Angela, de verdad. Segundo... Tengo que admitirlo, Mildred, las vallas fueron una gran idea. Fueron como un movimiento de ajedrez. Y aunque no tuvieron absolutamente nada que ver con mi muerte, estoy seguro de que la gente del pueblo pensará lo contrario. Por lo tanto, para responder a eso, decidí pagarles la renta del mes siguiente. Pensé que sería divertido. Tienes que mantenerlas un mes más después que me hayan enterrado. La broma es tuya, Mildred. Y espero que no te maten. Así que buena suerte con todo eso y para todo lo demás también. Espero y rezo para que puedas atrapar al culpable."

- ¿Qué mierda es esta?
- Y tan triste como el espectáculo de estas tres vallas podría ser, a la luz de la muerte del Jefe Willoughby, Esta periodista no puede sino preguntarse si esto finalmente pone fin a la extraña saga tres vallas a las afueras de Ebb...
- ¡Esto no pondrá fin a nada, maldita retrasada! ¡Esto es sólo el maldito comienzo! ¿Por qué no lo pones en el puto noticiario "Buenos Días, Missouri", perra?

"Jason, te escribe Willoughby. Estoy muerto ahora, lamento eso. Hay algo que quiero decirte que nunca te dije mientras vivía. Creo que tienes talento para ser un policía muy bueno, Jason. ¿Y sabes por qué? Porque en lo profundo de tu corazón, eres un hombre decente. Sé que crees que me lo estoy inventando, pero no, estúpido. Sí sé que estás muy enojado. Y sé que desde que murió tu padre tienes que cuidar a tu madre. Pero mientras sigas albergando tanto odio, entonces creo que nunca serás capaz de convertirte en lo que sé que quieres llegar a ser: Un detective. ¿Sabes lo que necesitas para ser un detective? Y sé que harás una mueca cuando te diga esto... Lo que necesitas para ser un detective... Es amor. Que se jodan. Porque a través del amor, viene la calma. Y a través de la calma viene el pensamiento. Y necesitas pensamiento para detectar cosas a veces, Jason. Eso es todo lo que necesitas. Ni siquiera necesitas una pistola. Y definitivamente no necesitas odio. El odio nunca puede resolver nada. Pero la calma sí. Y el pensamiento también, inténtalo. Inténtalo sólo para variar. Nadie pensará que eres gay. Y si hay alguno, arrestarlos por homofobia. No se sorprenderán. Buena suerte, Jason. Eres un hombre decente, y sí, tuviste mala suerte. Pero todo cambiará para ti, puedo sentirlo."

- ¿Quieres cenar conmigo la próxima semana?
- Iré a cenar contigo. Pero no voy a acostarme contigo.
- Yo tampoco voy a acostarme contigo.

- Oye. No llores. Estarás bien.
- Lo siento, Welby.
- ¿Me conoces?
- Lo siento.
- ¿Por qué lo sientes?
- Por tirarte de la ventana. Lo siento.
- ¡No me importa! ¡Deja de llorar, por Dios! Tal vez la sal agrave tus heridas.

- Mira, cené con él porque me ayudó.
- No tienes que aclarar el motivo por el que cenas con un enano.
- No te lo expliqué.
- Lo hiciste. Escucha, no estoy aquí para molestarte, puedes tener tantos enanos como quieras. No. En realidad, estoy aquí para disculparme.
- ¿Disculparte por qué?
- Por lo que le pasó a tus carteles.
- Sí, bueno... Ya lo olvidé supongo.
- Bien.
- Bien, me alegra. Estaba borracho, pero aún así no es excusa. Toda esa ira... Penélope me dijo hace unos días, que sólo engendra una ira mayor. ¿Sabes? Y es verdad.
- ¿Penélope dijo "engendra"?
- Sí. "Engendra una ira mayor".
- Bueno... Cuida a esta pequeña dama. Una gran mujer comparada contigo.

Sabes... Lo sé... No soy un buen partido. Sólo soy un enano que vende autos usados y tiene problemas de alcohol. ¿Pero quién eres tú? Eres la dama de los carteles que nunca jamás sonríe. Quien nunca dijo nada bueno a nadie. ¡Y quien por las noches quema la Estación de Policía! Y soy yo el que no es un buen partido.

- ¿Realmente le dijiste: "La ira engendra una ira mayor"?
- Sí. Pero no desde mi propio pensamiento. No voy reclamarlo como mío, lo leí en un marcador de libros. Que estaba en un libro que leí... Sobre la polio. Polo. No. ¿Cuál es la que le da a los caballos? ¿Polio o...?
- Polo.
- Polo.
- Trátala bien, Charlie. ¿Entendido?

- ¿Hola? Es Dixon.
- Dime.
- No era el hombre. ¿Mildred?
- ¿Estás seguro?
- Incluso estaba fuera del país cuando sucedieron las cosas. Entonces, lo que sea que haya hecho... No lo hizo aquí. Perdón por haberte dado esperanzas.
- Está bien, está bien. Al menos tenía una esperanza que no había sentido durante mucho tiempo. Tengo que irme.
- Hay... Hay una cosa más que estaba pensando.
- ¿Cuál?
- Sé que no es el violador de Angela. Pero es un violador. Estoy seguro de eso.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Tengo su número de placa. Sé dónde vive.
- ¿Dónde?
- En Idaho. Es extraño. Estoy planeando ir a Idaho mañana por la mañana.
- ¿Quieres algo de compañía?
- Claro.

- Oye, Dixon.
- ¿Sí?
- Necesito decirte algo. Fui yo quien incendió la Estación de Policía.
- ¿Quién más carajo hubiera sido?
- ¿Dixon?
- ¿Sí?
- ¿Estás seguro de esto? ¿De matar a ese tipo?
- En realidad no. ¿Y tú?
- Tampoco. Supongo que podemos decidirlo por el camino.