Frases de la película La carretera

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Actuación: , , .
Género: Aventura, Drama.
Estreno: .
Otros títulos: El último camino y The Road.

Los relojes se detuvieron a la 1:17. Hubo un largo resplandor de luz bien brillante y luego una serie de conmociones cerebrales. Creo que es octubre pero no estoy seguro hace años que no tengo un calendario. Cada día es más gris que el anterior. Hace frío y cada vez hace más frío a medida que el mundo muere lentamente. No sobrevivió ningún animal. Las cosechas desparecieron hace mucho. Pronto todos los árboles en el mundo se caerán.

Ha habido canibalismo. El canibalismo es el gran miedo. Más que nada me preocupo por la comida. Siempre la comida. Comida. Y el frío. Y nuestros zapatos. A veces le cuento al chico viejas historias de valentía y justicia aunque son difíciles de recordar. Todo lo que sé es que el chico es mi garantía y si él no es la palabra de Dios entonces Dios jamás habló.

- Se suicidaron.
- ¿Por qué?
- Ya sabes por qué. Quedan dos. Una para ti, y una para mí. La pones en tu boca, y apuntas para arriba. Como te enseñé.
- De acuerdo.
- Así. Después sólo aprietas el gatillo. ¿Entendiste? ¿Está bien?
- Bien.

- No vas a disparar eso. No tienes más de dos balas. Quizás sólo una. Oirán el disparo.
- Quizás. Pero tú no. Porque atravesará tu cráneo y entrará a tu cerebro antes que puedas oírla. Para oírla necesitarás un lóbulo frontal y cosas con nombres como colículo y circunvolución temporal y ya no los tendrás. Serán sopa.
- ¿Eres médico?
- Yo no soy nada.

Trato de aparentar ser como cualquier otro asesino pero mi corazón late muy fuerte. Cuando pienso en el chico sólo tengo una pregunta: ¿Podré hacerlo cuando llegue el momento? No dejaré que nada te suceda. Yo cuidaré de ti. Mataré a cualquiera que te toque porque ése es mi trabajo.

Eso es todo lo que nos queda. Debería haberlo hecho hace mucho tiempo. Debería haberlo hecho cuando teníamos más balas. No sé por qué te escuché. Nos van a alcanzar, y nos van a matar. Van a violarme, y después van a violar a tu hijo y después nos van a matar. Y nos van a comer.

- Ni siquiera sé por qué te pregunto. Debería vaciar todas las balas en mi cerebro y dejarte con nada. Eso debería hacer.
- Por favor, no hables así.
- Tienes razón. No hay nada más que hablar. Me arrancaron el corazón la noche que él nació.
- Tenemos que... Vamos a sobrevivir esto. No vamos, no vamos a renunciar. No vamos a renunciar.
- ¿Tú sólo quieres sobrevivir? ¿No lo entiendes? Yo no quiero. Quiero que me dejes llevármelo.
- No la toques.
- Me lo llevaría conmigo si no fuera por ti. Ya lo sabes.
- Escúchate. Suenas desquiciada.
- Hay otras familias que lo están haciendo.

- Tenemos que tener cuidado con los malos. Tenemos que mantener vivo el fuego.
- ¿Qué fuego?
- El fuego dentro tuyo.
- ¿Nosotros todavía somos buenos?
- Sí, todavía somos los buenos. Claro que lo somos.
- ¿Siempre lo seremos, sin importar lo que pase?
- Siempre lo seremos.

- Desearía estar con mi mamá.
- Quieres decir que deseas estar muerto.
- Sí.
- No debes decir eso. Eso es algo malo.
- No puedo evitarlo.
- Tienes que dejar de pensar en ella. Los dos deberíamos hacerlo.
- ¿Cómo haremos eso?

- ¿Por qué no puedes al menos quedarte hasta la mañana?
- Porque no puedo.
- ¿No pasarás una noche más conmigo?
- Me tengo que ir.
- ¿Por qué? ¿Por qué tienes que irte? ¿Por qué? ¿Qué voy a decirle? ¿Qué voy a decirle?
- Vayan al Sur. Mantenlo caliente y vayan al Sur. No sobrevivirán otro invierno aquí.
- ¿Por qué no me quieres ayudar? ¿Adónde vas? No se puede ver nada ahí afuera.
- No necesito, no necesito ver.
- Te lo suplico. No lo hagas. Por favor.
- No.
- No lo hagas.

- Cuando te atrapen, tendrás que hacerlo como todos los demás. Debes ser valiente. ¡Debes serlo! Sabes cómo hacerlo. Sabes cómo.
- Supongo. ¿Qué haces?
- Lo lamento tanto.
- ¿Te volveré a ver? ¿Cuándo te veré?

- Nunca comeríamos a nadie, ¿verdad?
- No, claro que no.
- ¿Sin importar lo hambriento que estemos? ¿Aún si estuviéramos muriendo de hambre?
- Ya nos estamos muriendo de hambre.
- Porque somos de los buenos.
- Sí.
- Y nosotros mantenemos vivo el fuego.
- Sí.

Él se imagina cómo estarán las cosas en la costa. Y que habrá otros niños allí. Me preguntó qué le pasó a mis amigos. Y le dije que habían muerto y que los extrañaba. Cuando no me queda nada más intento soñar los sueños de las fantasías de un niño.
- ¿Nos vamos a morir? ¿Ahora? ¿Qué crees que pasará? ¿Crees que de repente nos caeremos y moriremos?
- Lleva mucho tiempo morir de hambre.
Cada día es una mentira. Pero estoy muriendo lentamente. Eso no es mentira. Estoy intentando prepararlo para el día en que yo no esté.

- No, yo no me quiero ir.
- Ya no es seguro aquí.
- Pero...
- Nos vamos.
- ¿Qué haremos con todo esto?
- Sólo tendremos que llevar lo que podamos.
- Siempre crees que sucederán cosas malas.

- Sé lo que me pedirás, y la respuesta es no.
- ¿Cuál es la pregunta?
- No podemos quedarnos con él.

- Cuando vi a ese niño creí que había muerto. Él era un ángel. Tuve un hijo una vez, mío. Nunca creí que fuera a ver un niño de nuevo. Nunca creí que eso me pasaría.
- Él es un ángel. Para mí es como un dios.
- Pero espero que no sea verdad. Andar viajando así con el último dios no sería otra cosa que una situación peligrosa.
- ¿Qué le sucedió a su hijo?
- No puedo hablar de ello. Ni con usted, ni con nadie.

- Sabía que esto iba a suceder. Esto, o algo parecido. Hubo advertencias. Algunas personas pensaron que era un engaño. Siempre he creído en él. ¿Trató de estar listo para ello? ¿Qué haría usted? Incluso si supiera qué hacer, no sabría qué hacer ¿Pero suponiendo que fuera el último hombre que queda vivo? ¿Cómo sabría eso? ¿Que es el último hombre vivo? Supongo que no lo sabrías. Sólo lo serías.
- Tal vez Dios lo sabría.
- ¿Dios sabría qué? ¿Dios sabría que? ¿Qué sabe? Si hay un Dios allá arriba, él ya nos habría dado la espalda. Quien quiera que haya hecho la humanidad no encontrará aquí a la humanidad, no señor. No, señor. Así que tenga cuidado. Tenga cuidado.

- ¿Alguna vez deseó morir?
- No. Es una tontería pedir lujos en tiempos como estos.

Ese viejo no era un mal tipo. Ya no puedes diferenciarlos.

Le digo que cuando sueñas que ocurren cosas malas le demuestras que aún estás luchando, que todavía estás vivo. Es cuando empiezas a soñar con cosas buenas que deberías empezar a preocuparte.

- Esto...¿Es azul?
- ¿El mar? No lo sé. Solía serlo. Espera. Lamento que no sea azul. Vamos a estar bien. Seguiremos yendo hacia el sur.
- ¿Qué hay en el otro lado?
- Nada.
- Tiene que haber algo.
- Tal vez haya un padre y su niño y también están sentados en la playa.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Por supuesto.
- ¿Qué harías si muriera?
- ¿Si murieras? Querría morir también.
- ¿Así podrías estar conmigo?
- Así podría estar contigo.

- ¿Qué crees que habría sucedido si no lo atrapábamos? Será mejor que aprendas.
- ¡No quiero aprender!
- ¡No voy a estar aquí para siempre! ¡Tarde o temprano vas a tener que cuidar de ti mismo! ¡Ayúdame con el maldito carro! ¿Podrías dejar de llorisquear? Se ha ido.
- No se ha ido.
- ¿Qué quieres que haga?
- Sólo ayúdalo, papá. Sólo ayúdalo. Sólo tiene hambre. Va a morir.
- Va a morir de todos modos.
- Está tan asustado.
- Yo estoy asustado. ¿Entiendes? Yo estoy asustado. No eres el que tiene que preocuparse por todo.

Si fuera Dios, habría hecho el mundo justo así y nada diferente. Y así te tengo a ti...Te tengo a ti.

- Sólo... sólo llévame contigo. ¡Por favor!
- Pensé que podía.
- Por favor, papá.
- No puedo.
- ¿Qué debo hacer?
- Sólo sostén mi mano.
- Dijiste que no me dejarías.
- Lo sé. Lo siento. Mi niño. Mi niño. Tienes todo mi corazón. Siempre lo tuviste.
- Papá.

- ¿Dónde está el hombre con el que estabas? ¿Es tu padre?
- Sí. Era mi papá.
- Tal vez deberías venir conmigo.
- ¿Es usted uno de los buenos?
- Sí, soy uno de los buenos. ¿Por qué no bajas esa pistola?
- Se supone que no debo permitir que nadie me la quite. Sin importar qué.
- No quiero tu pistola. Sólo quiero que no me apuntes. Verás, tienes dos opciones aquí. Puedes quedarte aquí con tu papá, o puedes irte conmigo. Si te quedas aquí, tienes que mantenerte fuera de la carretera.
- ¿Cómo sé que es uno de los buenos?
- No lo sabes. Tendrás que arriesgarte.
- ¿Tiene hijos?
- Sí, tenemos.
- ¿Tiene un niño?
- Tenemos un niño y una niña.
- ¿Cuántos años tiene?
- Tu edad, tal vez un poco mayor.
- ¿Y no los comieron?
- No.
- Entonces, ¿no come gente?
- No. No comemos gente.
- ¿Y mantiene vivo el fuego?
- ¿Si qué?
- Mantiene vivo el fuego.
- ¿Eres un poco raro, verdad niño?

Te hablaré todos los días. Y no me olvidaré, sin importar qué. Sin importar qué, papá.