Frases de la película Siete años en el Tíbet

Frases de la película dirigida por Jean-Jacques Annaud, estrenada en 1997, también conocida como Seven Years in Tibet.

- ¡Es el Himalaya! ¿Cuánto tiempo llevo hablando de él? ¿Cuánto tiempo?
- Demasiado tiempo.

- Sr. Harrer, en nombre del Ministro del Deporte quisiera decir que es un honor tener a un héroe alemán en el equipo.
- Gracias, pero soy austríaco.
- Sí. Pero como miembro distinguido del Partido Nacional Socialista plantará con orgullo nuestra bandera en la cima de Nanga Parbat.

- ¿Cuándo esperan al pequeño?
- Cuando mi esposo llegue al campamento base.

Viajaremos 8.000 kilómetros. Llegando a la India, enfilaremos al Himalaya y al 9no. Pico más alto del mundo, el Nanga Parbat. Alemania lo llama "Unserberg", "Nuestra Montaña". 4 expediciones alemanas han tratado de escalarlo. Todas fracasaron. 11 alpinistas murieron en tormentas y avalanchas. La conquista de Nanga Parbat se ha vuelto una obsesión nacional. Una cuestión de orgullo alemán.

Ya llegamos al Campamento 4, a 6.600 metros de altura. Arriba está el Glaciar Rakhiot y un bloque de hielo difícil de escalar. El bebé ya debe de tener un mes mínimo ahora. He estado muy confundido y distraído. No estoy escalando con mi confianza de costumbre.

- No me dijiste que era una herida seria. Debería echarle un ojo. La puedo coser.
- No es tu problema. En realidad, sí es mi problema. Es mi vida.
- ¿Qué?
- Cuando ocultas algo grave y me pones en peligro considero que es mi problema.
- Tú te resbalaste y yo te salvé así que, ¡cállate!
- Por favor, no te corresponde...
- ¡Cállate!
- Si vuelves a mentir sobre una herida te saco del equipo.
- Nada más inténtalo.

Foto Dalai Lama. Buena protección. Llévela, sahib. Lo protegerá.

Ojalá Alemania abandone Polonia tan rápido como Uds. su montaña. Les ahorraría tiempo de prisión.

Se ha declarado la guerra entre Gran Bretaña y Alemania. Siendo extranjero enemigo en suelo británico es prisionero de guerra.

Es que no entienden. ¡Soy un alpinista austríaco! No tengo nada que ver con su estúpida guerra.

4 intentos de escape y estoy como al principio. Sólo he alcanzado cierta fama dudosa entre los prisioneros. Si tan sólo mi mano pudiera expresar lo que hay en mi corazón.

Querido Heinrich firma los papeles de divorcio y mándaselos a mi abogado. Horst y yo pensamos casarnos en cuanto se formalice el divorcio. En cuanto a tu carta, sí, tu hijo, Rolf Harrer, nació mientras escalabas la montaña. Tiene ya 2 años y le dice "papá" a Horst. Cuando sea más grande le diré que su verdadero papá se perdió en el Himalaya. Me parece lo más humano, dado que tú nunca quisiste tener al niño. Sobra decir que no tengo la menor intención de "resolver nuestras diferencias". Se resolvieron el momento que te fuiste. Lamento que estés preso en la India y espero que esta odiosa guerra acabe pronto, por el bien de todos. Ingrid.

- En mi humilde opinión, esto es ridículo.
- Como eres tan humilde, no te pediremos tu opinión.

Cuando llegues, dile a mi esposa que 2 años de prisión equivalen a 4 años de matrimonio. Y me alegro de estar libre de ambas cosas.

- Esas montañas son traicioneras. Hay que cruzar glaciares. Si nos amarráramos, te podría mantener vivo.
- Dado tu desempeño la última vez, estoy más a salvo sin ti.
- Por supuesto. Pero creo que te equivocas, sobre tu s cálculos al Tíbet. Según mis cálculos, estamos a 65 km. ¿Quieres apostar un kilo de comida?
- Lo único que tienes tú son unas galletas rancias.
- Pero tengo razón. Voy a ganar.

El Tíbet... el techo del mundo. Siento como que ascendimos a una fortaleza medieval que se eleva sobre el centro de Asia. Este es el país más alto del mundo. Y el más aislado.

- Algunos se alegran de vernos.
- Que no se te suban los humos, Heinrich. Cuando aplauden, están expulsando fuerzas malignas.

Es la profecía, dice aquí en el testamento final del Gran Dalai Lama No. 13: Podrá suceder que, en el Tíbet, las religiones y el gobierno sean atacados por fuerzas externas. Si no podemos proteger nuestro propio país los monjes y los monasterios serán destruidos... Tierras y propiedades del gobierno serán confiscadas. El Dalai Lama y todos los venerados pilares de la fe desaparecerán y perderán su nombre. Ahora entienden por qué los extranjeros no son bienvenidos aquí.

Dos días después de entrar al Tíbet, nos echaron amablemente. Nuestros guías tenían órdenes de escoltarnos a la India. A 40 km y de matarnos si tratábamos de escapar.

Amigo, ¿te enseño cómo marchan los soldados alemanes?

Ahora... te voy a enseñar cómo corren los soldados alemanes.

Mejor un papá muerto que un papá malo.

Querido Rolf Harrer. Soy una persona que no conoces. Un hombre al que nunca has visto. Pero tú eres alguien que ocupa mi mente y mi corazón en esta lejana tierra adonde me he ido. Si te puedes imaginar un lugar oculto, encajado lejos del mundo escondido por murallas de altas montañas nevadas, un lugar donde abunda la belleza extraña de tus sueños, entonces sabes donde estoy.
En el país donde viajo, el Tíbet, la gente cree que peregrinando a lugares sagrados purifican las acciones malas que han cometido. Creen que cuanto más difícil el viaje, mayor es la purificación. Yo llevo muchos años caminando de un lugar lejano al siguiente los años que tú llevas de vida.
He visto el cambio de estaciones en las mesetas altas. He visto a los burros emigrar al sur en invierno y regresar por los campos, llegada la primavera. En este lugar, donde el tiempo está inmóvil parece que todo se está moviendo incluyéndome a mí.
No sé adónde voy. Ni si mis acciones pueden ser purificadas. He hecho tantas cosas de las que me arrepiento. Pero cuando por fin me detenga, espero que entiendas que la distancia entre nosotros no es tan grande como parece.
Con un afecto profundo, tu padre... Heinrich Harrer.

Hace un mes estábamos seguros que moriríamos a manos de bandidos y hoy estamos a las puertas de la ciudad prohibida de Lhasa. Es una meta tan difícil como la Meca e igualmente atractiva, pues le está vedada a los extranjeros. Aun en nuestro miserable estado, sentimos el atractivo de la ciudad más sagrada del Tíbet... el hogar del Dalai Lama.

Esa es otra gran diferencia entre nuestra civilización y la suya. Uds. admiran al hombre que logra elevarse a la cima en cualquier campo de la vida. Nosotros admiramos al hombre que abandona su "ego". Un tibetano no pensaría en empujarse así hacia adelante.

- Él dice que son cuchillos de Occidente, que os ponéis en los pies para cortar carne.
-No, no.
-Son patines de hielo. Se ponen en los pies para patinar. Deslizarse en... bailar sobre el hielo.

¡Mujeres! Ya tuve un fracaso con una esposa austriaca. Un fracaso con una tibetana no sería apropiado.

La fortuna de un amigo es una bendición, Heinrich. Lamento que te ofenda la nuestra. Debes sentirte muy solo y triste.

Cuando esté en presencia de Su Santidad, debe quedarse de pie. Mostrando obediencia. Con las manos unidas en súplica. Si está sentado, deberá sentarse por debajo de él. No le mire nunca a los ojos. No hable antes de que él lo haga. Diríjase siempre a él como "Su Santidad". No le dé nunca la espalda. Y jamás debe tocarle. Él es la reencarnación de Avalokitéshvara. El Bodhisattva de la compasión. Tras su reconocimiento, fue rebautizado. Jetsun Jamphel Ngawang Lobsang Yeshi Tenzin Gyatso. Señor Santo. Benévola Gloria. Elocuente. Compasivo. Sabio Defensor de la Fe. Océano de Sabiduría.

Deseo aprender cosas sobre tu mundo. Por ejemplo, dónde está Francia, qué es un cóctel molotov, quién es Jack El Destripador.

¡Ku-Dún!

En vida anterior, esta inocente lombriz puede haber sido tu madre. Por favor, no lastimar.

Los tibetanos creen que todo ser viviente fue su madre en otra vida. Así que debemos mostrarles respeto y recompensar su bondad. Y jamás lastimar a ningún ser vivo. No pidas a un pueblo devoto que ignore su valiosa enseñanza.

Desde su cuartel en Pekín, el general Mao Tse-Tung, ha sido aclamado presidente de la Nueva República Popular de China. El Presidente prometió que el primer deber del régimen comunista sería la reunificación de la madre patria. Ha declarado, que el remoto reino del Tíbet es parte integral del territorio chino, y que debe unirse a la nueva República. Y debe unirse a la nueva República.

Comunica a la República Popular de China, que el Gobierno del Tíbet no reconoce a ningún soberano extranjero. Somos una nación independiente. Todos los oficiales chinos serán expulsados del Tibet.

Feliz regreso a su patria. Que tenga un agradable y feliz viaje de vuelta.

PARA PETER, POR SU VALENTÍA MONT BLANC

Lo encontré en una tienda en el Barkhor. Ha viajado mucho y por fin, ha vuelto a su hogar. Gracias por tu amistad. Heinrich.

- Cuando escalas, tu mente está despejada. Libre de toda confusión. Estás concentrado. Y de repente, La luz se vuelve más nítida, los sonidos más claros. Te invade una profunda y poderosa sensación de vida. Sólo siento eso en otro momento.
- ¿Cuándo?
- En tu presencia, Ku-Dún.

- Los chinos se han apoderado de muchas regiones del norte. Han saqueado un pueblo, destruido monasterios, quemado las escrituras y mutilado reliquias sagradas.
-Incluso han matado monjes.
-¿Qué pueblo?
- Takster. En Amdó. Es donde nació Su Santidad.

- ¿Crees que algún día la gente verá el Tíbet en una pantalla?
- ¿Se preguntará qué nos pasó?
- No lo sé.
- ¿No lo sabes todo, Heinrich?
- No.

El espectáculo de una nación amante de la paz que intenta en vano convertirse en militar. El miedo a la guerra en el rostro de mis amigos. Despierta algo en mí que estaba dormido. Ecos de agresiones de mi propio país, La voluntad de dominar a pueblos más débiles, me avergüenza, a mí. Tiemblo al recordar que yo abracé esas mismas creencias. Hubo un tiempo en el que yo no era muy distinto de esos intolerantes chinos. Los tibetanos dicen que un enemigo es el mejor maestro, pues ayuda a desarrollar la paciencia y la compasión. Creen que su gran fe en el poder de la religión, les protegerá contra los chinos.

Preparando la visita de los generales, se celebran ceremonias sagradas en toda Lhasa. Labran cuidadosamente esculturas de dioses en mantequilla. Cuando el sol las derrite, se convierten en un recordatorio de que nada perdura.

Si eres incapaz de combatirle, debes abrazar a tu enemigo. Mientras te abraza, no puede apuntarte.

En la política no existe el honor. Amigo mío.

La Historia vuelve a repetirse. Incluso en el paraíso.

Mi experiencia en esos temas, es limitada. Soy un simple monje budista. Tan sólo conozco las escrituras y las palabras del Señor Buda. Él dijo: "Todos los seres tiemblan ante el peligro y la muerte. La vida es lo más importante. Cuando un hombre lo reconoce, ni mata ni causa la muerte." Entiendan que esas palabras están arraigadas en el corazón de todos los tibetanos. Por eso somos un pueblo pacífico que rechaza la violencia, por principios. Les ruego que lo consideren una muestra de fuerza, no de debilidad.

Es extraño que algo tan simple como una chaqueta, simbolice una mentira tan grande.

- Después de tantos años, aún no has entendido nuestras costumbres. Devolver un regalo es algo imperdonable.
- Quien traiciona su cultura no debe predicar sobre sus costumbres. Hace tiempo habría deseado tu muerte. Pero tu vergüenza será tu tortura. Y tu tortura será tu vida. Te deseo una larga vida.

Hay un dicho en el Tíbet. Si el problema puede resolverse, no sirve de nada preocuparse. Si no puede resolverse, el preocuparse no sirve.

- ¿Cómo voy a ayudar a mi pueblo si lo abandono? ¿Qué clase de líder sería? Debo quedarme, Heinrich. Servir a otros es el camino que he elegido.
- Pues yo tampoco me voy.
- ¿Por qué?
- Porque tú eres mi camino a la liberación.

El Buda dijo: "La salvación no llega por verme a mí. Exige un gran esfuerzo y practicar la bondad. Esfuérzate, y busca la salvación por ti mismo."
Yo no soy tu hijo. Y jamás te he visto como a un padre.

- Cuando cruzaba el Tíbet, estaba conmigo. Cuando llegué a Lhasa, estaba conmigo. Cuando me siento junto a ti, está conmigo. No puedo ni imaginar cómo sería mi mundo sin él.
- Debes volver a casa y ser su padre.
- Lo sé.
- Tu labor conmigo ha acabado.
- Quédate hasta mi entronización. Quiero que me veas en toda mi pompa y gloria.
- Será un placer, amigo mío.

- El Gobierno del Tíbet, pide a Su Santidad, el Decimocuarto Dalai Lama, que gobierne a nuestro pueblo como líder espiritual y temporal del Tíbet.
- Por vuestros ruegos y deseos, acepto humildemente.

Una taza más para el amigo que parte. Permanece intacta aguardando su regreso.

Que los viajeros hallen la felicidad allá donde vayan. Que logren llevar a cabo, sin esfuerzo, lo que se propusieron. Y que, cuando regresen a salvo a la orilla, puedan reencontrarse alegremente con los suyos.

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