Frases de la película Se levanta el viento

Dirección: Hayao Miyazaki.
Actuación: Hideaki Anno, Hidetoshi Nishijima, Miori Takimoto.
Género: Animación, Biografía, Drama, Guerra, Historia, Romance.
Estreno: 2013.
Otros títulos: The Wind Rises y Kaze tachinu.

¡El viento se levanta! Debemos tratar de vivir.

Este es mi sueño. Cuando la guerra termine, construiré esto. Magnífica, ¿no es así? Volaremos. En vez de bombas, transportará pasajeros.

- ¿Sr. Caproni? Tengo una pregunta. ¿Cree que yo pueda diseñar aviones? Nunca seré piloto. Soy demasiado miope.
- Escucha, niño japonés. No soy un piloto. Ni siquiera sé cómo volar. Volar aviones es simple. Pero soy un creador de aviones. ¡Un ingeniero aeronáutico!

Escúchame, niño japonés. Los aviones no son útiles para la guerra. No son para hacer dinero. Los aviones son hermosos sueños. Los ingenieros convierten los sueños en realidad.

- Jiro, ¿otra vez caballa?
- Es deliciosa.
- Todos los días lo mismo. Mismo almuerzo, mismas clases. ¿Puede darme un huevo?
- No.
- Las potencias occidentales están construyendo aviones de metal.
- Prueba el cerdo alguna vez.
- Tenemos más de diez años de atraso.
- ¿Y eso?
- Hermosa, ¿no? Mira esa curva maravillosa.
- ¿Comes caballa para mirar las espinas?

- ¿Puedo quedarme contigo, Jiro? Papá no me deja vivir sola en Tokyo.
- Probablemente estaré en Nagoya para cuando vuelvas.
- ¿En una compañía aeronáutica?
- Sí.
- Los hombres tienen suerte. Yo también quiero estudiar medicina en Tokio.
- ¿Una doctora? Creo que serías una muy buena.
- También lo creo. Hablaré con papá cuando vuelva a casa.
- Gracias. Cuento contigo.

- ¡Bueyes! Transportan los prototipos al aeródromo. Lo último, aviones tirados por bueyes. ¡Qué atrasados estamos!
- Pero son criaturas hermosas.

- ¿Crees que falló el puntal de encaje?
- No. Creo que el problema es más profundo y complicado. Jamás olvidaré lo que vi hoy. Es como un camino de oportunidades que se abre ante mis ojos.

- En este vecindario hay docenas de niños hambrientos. Lo que cuesta un accesorio alimentaría a la familia de un niño por un mes.
- ¿Por qué hay tanta pobreza en Japón?
- Jiro, ¿sabes cuánto le pagamos a los alemanes por su tecnología? Lo suficiente como para alimentar a cada niño en Japón, y con bizcochuelo de postre.

- Parece que hace frío afuera, pero este cuarto es acogedor. Creí que los alemanes usaban chimeneas.
- Junkers también hace radiadores. Este es muy parecido a su avión.
- Es hermoso.
- Y nuestra tecnología es primitiva. Es lo que quieres decir, ¿no? ¿Crees que nunca resolveremos la construcción metalizada? No lograremos aprender nada de esto. Estas son demasiadas ecuaciones. "Esta tecnología pertenece a Alemania."
- Honjo. Tal vez ni siquiera necesitemos su tecnología. Madera y lienzo pueden ser tan buenos como el metal.
- Entonces nunca lo lograremos. Estamos retrasados 20 años.
- Demos un paseo. Mi cerebro está ardiendo.
- Somos como Aquíles, persiguiendo a una tortuga que nos lleva 20 años de ventaja. Si reducimos esa distancia a cinco años seguirá estando cinco años por delante. Siempre estaremos persiguiéndola.
- Algún día estaremos por delante y avanzaremos.
- ¿Y si pudiéramos ser la tortuga?

- Japón es pobre y atrasado. Jamás podríamos construir algo como esto.
- Lo más importante para un ingeniero es la inspiración. La inspiración abre el futuro. La tecnología vendrá con él. Mi esposa y su familia. Los italianos también somos pobres. Hay muchas bocas para alimentar.

- Ten cuidado. Puede que esto sea un sueño, pero aún así, puedes perder la cabeza. ¿Qué prefieres, un mundo con pirámides o uno sin ellas?
- ¿Con pirámides?
- Volar es el sueño de la humanidad, pero ese sueño es una maldición. Los aviones parecen estar destinados para la masacre y la destrucción.
- Lo sé. Pero aún así, elijo tener un mundo con pirámides.
- ¿Qué mundo elegirías tú?
- Sólo quiero crear aviones hermosos.

Los artistas sólo son creativos durante diez años. Los ingenieros somos iguales. Vive tus diez años a plenitud.

- Lo siento. Mejor me voy.
- No, por favor, quédese. Estaba agradeciéndole a la primavera. Le pedí que te trajera aquí, hacia mí. No has cambiado nada. Te ves igual que antes.
- Estuvimos muy agradecidos por tu ayuda tras el terremoto.
- Deseaba verte de nuevo y darte las gracias.
- Ah, ahora lo recuerdo.
- Me llamo Nahoko Satomi.
- Soy Jiro Horikoshi.

- Su pintura está empapada.
- Sí. La dejaré tal como está en honor a este día.

- El Dr. Junkers está en apuros.
- ¿Qué clase de apuros?
- Está luchando con el gobierno. Quiere hundirlo.
- ¿El gobierno del Sr. Hitler?
- Los nazis son una banda de matones.

- Es una hermosa noche. Hier ist der Zauberberg.
- ¿"La montaña mágica" de Thomas Mann?
- Un buen lugar para olvidar.
- Estar en guerra con China. Lo olvidamos. Crear un estado títere en Manchuria. Lo olvidamos. Salirse de la Sociedad de Naciones. Lo olvidamos. Tener al mundo de enemigo. Lo olvidamos. Japón explotará.
- Alemania también explotará.
- ¿Alemania irá a la guerra de nuevo?
- Sí. Y hay que detenerlos.

"¿Quién ha podido ver el viento?"
"Ni tú ni yo."
"Pero cuando las hojas dejen de temblar, el viento está pasando."

- ¿La joven se siente mejor?
- Sí, ha mejorado mucho.
- Enhorabuena. Esta es la montaña mágica. Todos se curan.
- Creo que tienes razón. En un principio, este joven era muy melancólico. Ahora está muy feliz. Se ha enamorado.

- El amor de verano pronto se olvida. Partirás de la montaña. Olvidarás lo que pasó aquí.
- De ningún modo.
- No te estarás refiriendo a mi hija, ¿cierto?
- Sí, es Nahoko. Por favor, denos su consentimiento.
- Pero ella...
- ¡Papá! Aceptaría con mucho gusto.
- Es una belleza.
- Pero primero, hay algo que debo decirte.
- ¿Sí?
- Hace dos años, mi madre murió de tuberculosis. Yo también la contraje.
- Te he amado desde el día en que atrapaste mi sombrero.
- Y yo te he amado desde que el viento te trajo hacia mí.
- Por favor, ¿te casarás conmigo?
- Sí.
- Pero primero quiero curarme. ¿Esperarás por mí?
- Incluso si debo esperar cien años.

- Es hermoso. Líneas perfectas.
- Es un diseño radical. Me dieron libertad para ello. Pero no lo sabremos hasta que vuele.
- Volará. Siento que el viento se levanta. Eres el Aquiles japonés. Has acortado la distancia. Mi avión sólo fue un patito de hojalata.

- ¡Querido!
- Desearía haber venido antes.
- Te contagiarás.
- Estás hermosa. Te amo.

- Así que tú eres Nahoko.
- Jiro, ¿eres tú?
- Venimos a pedirles un favor.
- ¿Por qué no, cariño? Sería bueno.
- Tenemos espacio pero no podemos aprobar que una pareja conviva sin casarse.
- Pronto nos casaremos.
- Sr. Kurokawa, Sra. Kurokawa, por favor, sean nuestros testigos.
- ¿Ya? ¿Esta noche?
- Suena idílico, cariño.

- Si ella te importa, deberías enviarla de regreso inmediatamente.
- No puedo hacer eso. Tendría que renunciar a mi trabajo.
- ¿Es tu corazón el que habla o es tu propio ego?

- Debes estar cansada.
- Me siento como en un sueño. El cuarto da vueltas.
- Es mejor que descanses.
- Ven aquí.
- Pero tu condición...
- Ven.

- ¿Siempre llegas tarde a esta casa?
- Kayo, olvidé que vendrías.
- Eres muy insensible.
- Mis felicitaciones por convertirte en doctora.
- Mis felicitaciones por tu matrimonio. Vine en nombre de la familia a agradecerle a los Kurokawa.
- ¿Y dónde están?
- Se fueron a dormir.
- ¿Conociste a Nahoko?
- Sí. ¿Qué piensas hacer? Permanece sola en ese cuarto todo el día. Su condición es más grave de lo que crees. Soy pasante de hospital. Sé algo al respecto. ¿Notaste que usa colorete cada mañana para que no debas preocuparte? Me agrada tanto Nahoko. Es una buena persona. ¿Cómo puedes hacerle esto? ¿En serio debe permanecer aquí?
- Sí. Ahora cada día es muy preciado para nosotros.

- Debo terminar el diseño para mañana.
- ¿Sobre tus espinas de caballa?
- No lo olvidaste. Pienso que podrían ser un poco más livianas.
- Acércate un poco más. Dame tu mano. Me encanta mirarte mientras estás trabajando.

- No soltaré tu mano. Deberías dormir.
- ¿No la soltarás?
- No, no lo haré. Necesito un cigarrillo. ¿Puedo salir un minuto?
- No. Fuma aquí.
- No será bueno para ti.
- No me importa.

- Es el primer bombardero de tecnología japonesa. La Marina está orgullosa. Deberán volar a 3.000 kms con una gran carga. No bastará con incrementar los caballos de fuerza.
- ¿Contra quién lucharán?
- China, Rusia, Gran Bretaña, Países Bajos, EE.UU...
- Japón explotará. No somos armamentistas. Sólo queremos innovar aviones.

- Estoy segura que volará muy bien.
- Sí, volará. No lo habría logrado sin ti.
- Jiro, te amo.

- ¡Mire, ella dejó unas cartas! Una es para mí. ¡Regresó al sanatorio! Iré a traerla de vuelta.
- ¡No! Déjala que se vaya. No deberíamos hacer nada hasta que su tren parta. Quiere que él la recuerde tal como era ella.

- Oye, Jiro. ¡Jiro! Vuela fantásticamente.
- Gracias.
- Nos volvemos a ver, muchacho japonés.
- Sr. Caproni...
- Aquí es donde nos vimos por primera vez. Nuestro reino de los sueños.
- O la tierra de los muertos.
- No del todo. Pero en cierto modo, sí. ¿Aprovechaste al máximo estos diez años de tu vida?
- Sí. Pero al final, todo se derrumbó.
- Es el precio de perder una guerra. Ahí están tus aviones de combate Zero. Preciosos. Un diseño magistral.
- Ningún avión regresó. No tenían a donde regresar.
- Los aviones son sueños hermosos.
- Sueños malditos, esperando ser absorbidos por el cielo.

- Alguien te ha estado esperando.
- Nahoko...
- Te ha estado esperando aquí desde hace mucho tiempo.
- Cariño, debes vivir. Debes vivir...
- Ella se ha ido. Era hermosa como el viento.