Frases de la película Rápida y mortal (The Quick and the Dead)

Frases de la película dirigida por Sam Raimi, estrenada en 1995

Esta es una baraja especial. Le pongo un as cada vez que mato a un hombre.

- Esa casa es de John Herod. El recibe 50 centavos de cada dólar de este pueblo.
- ¿Y qué da a cambio?
- Los deja vivir.

- Eres bonita.
- Tú no.
- Necesito una mujer.
- Necesitas bañarte.

- No dije que entraría al concurso.
- ¿Oigo cacareos? ¿Alguien trajo una gallina?

- ¡Te voy a matar a mano limpia!
- No, es un duelo a tiros. Apuntamos, disparamos y tú te mueres. Ya entenderás.

Yo puedo despertarme, robar 2 bancos, un tren y una diligencia, tumbarle a un pato las plumas a 100 metros y volver a la cama antes de que despierte junto a mí.

Vamos a ajustarle el cuello, Reverendo.

- Es contra las reglas aceptar mujeres.
- No hay ninguna regla contra las damas. Lo único es que las mujeres no tiran ni un pedo.

Esos son mis muchachos. No van con frecuencia a la iglesia.

- No está bien matar gente.
- Hay gente que merece morir.

Si el sueco fuera más lento, le harían nidos en la cabeza.

Las balas no pueden matar a Caballo Manchado. ¿Ven? Me han dado 4 balazos en el brazo, 3 en la pierna izquierda, 1 en la otra y 2 en la espalda. Otra bala me atravesó el labio. Otra me atravesó el pie izquierdo. Y otra bala... me entró hoy a la cabeza. Por aquí. Y todavía la traigo adentro.

- Hay otros lugares que venden pistolas.
- No a precios tan bajos.
- No hay nada tan bajo como tú.
- Tu boca cada día es más rápida. Pero tus manos son muy lentas.

La Pacificadora con culata de águila. Cachas de marfil, emblema mexicano. Sólo se hicieron 30 de éstas. Y ésta es la Remington especial, nuevo modelo. La .44 del Ejército. Más precisa que la Colt. Le puse cachas de plata, venían de madera. Usada con gran éxito en 36, no, 35 robos de banco por su difunto dueño. Y ésta es la mejor amiga de un hombre. La Smith y Wesson Schotield .45. Tiene lo fundamental. Yo y Jesse James creemos que es la mejor pistola del mundo. Le quité el seguro. Ahorra tiempo al desenfundar. No la cargues cuando andes borracho o te destruirás los pies.

- Sr. Hanlon, quería preguntarle algo sobre el tiroteo de Indian Wells. ¿De veras ocurrió?
- Claro que ocurrió.
- ¿O sea que Ud. mató a 4 tipos?
- Dos con la mano izquierda y dos con la derecha. La verdad es que soy igual de bueno con las dos manos.
- Debe ser la pistola más rápida del Oeste. O el tipo más mentiroso.
- Lástima que no estuvo ahí para ver.
- Claro que sí estuve, As. Verás. Yo fui el que mató a los Hermanos Terrence.

- ¿De veras se va a batir? ¿Y si la matan?
- Ya no tendré que oír tus preguntas tontas.

- Anoche con el Chico... hoy con Herod. Ud. es una mujer muy ocupada. ¿Hay algún hombre que no le interese?
- Sí. Usted.

- ¿Crees que hago esta competencia por diversión? Este pueblo está lleno de gente capaz de matar por unas agujetas. Así al menos puedo ver de frente a mis enemigos. No me pueden matar por la espalda. Y, claro, yo siempre gano.
- Quizás un día se le acabe la suerte.
- No gano porque tengo suerte.

Yo les traigo un sentido de orden a sus vidas. No de justicia, de orden.

- Me extraña que no tenga una mujer.
- Estuve casado con una mujer muy hermosa. Me era infiel.
- ¿Y dónde está ella?
- Ya te dije. Era infiel.

Mi padre era juez. Te sorprende. Hacía que mi mamá y yo miráramos cuando colgaban a alguien para ayudarnos a ser fuertes. Un día dijo que había mucha maldad en el mundo. Agarró una bala, la metió en su pistola, hizo girar la recámara y luego, por turnos nos apuntaba y jalaba del gatillo, hasta que se voló la nuca... con el último tiro. Entiende esto: En este mundo no hay nada que me asuste. Nada.

Yo era un niño cuando me uní a Herod. El me eligió porque yo era un poco más listo y más rápido que la mayoría. Fue el primer hombre temerario que conocí. Quería que yo tuera igual. Recaudábamos ingresos como las familias que van de día de campo. Un día en Nogales asaltamos un banco y al salir a la calle, estaba llena de soldados. Nos hirieron. Un sacerdote nos escondió en su misión. Nos curó las heridas, nos dio de comer, nos habló durante horas. Cuando nos recuperamos y ya nos íbamos... Herod me dijo: "Mátalo". Le dije que no... y me puso una pistola en la cabeza...y empezó a contar de 10 hacia abajo. Así que maté al cura. Ahora no importa qué haga yo. Ya me condené. No tome ese camino. No se vuelva como yo.

Para mí matar es un asunto de negocios. No me produce ningún placer.

Nunca me contradigas. Y no trates de hacerme bajar la mirada así. No estoy enfermo, ni viejo y tú no eres ni la mitad de hombre que yo.

¡Este pueblo es mío! ¡Si viven para ver el amanecer es porque yo se lo permito! ¡Yo estoy al mando de todo! ¡Yo decido quién vive y quién muere!

¿Es posible mejorar cuando se es perfecto?

¡Dientes de oro! ¡Una boca llena de dientes de oro!

- Tengo miedo de morir.
- Has estado muerta desde que pasó aquello. Más bien tienes miedo de vivir. Si te vas, vas a seguir igual.

Las peleas están en la cabeza... no en las manos. Lo único por lo que él es invencible es porque Uds. lo consideran así.

Yo siempre he dicho: Mete una zorra al gallinero y cenarás pollo.

Dispárale a la soga. Si se rompe, tu papi puede seguir vivo.

- ¡Eres lenta para mí!
- Hoy no.

Regresó la ley al pueblo.

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