Frases de la película Psicosis

Frases de la película dirigida por Alfred Hitchcock, estrenada en 1960, también conocida como Psycho.

Estos "almuerzos" prolongados le dan ardor de estómago a mi jefe.

- Marion, quiero verte cada vez que sea posible. Y en las circunstancias que sean. Incluso de forma respetable.
- Haces que la respetabilidad parezca irrespetuosa.
- No, estoy a favor de ella. Requiere paciencia, abstinencia y mucho trabajo. De lo contrario, se sufre mucho. Pero si puedo verte y tocarte aunque sólo sea de esta forma no me importará.

También sufren los que se ven en habitaciones de hoteles.

Los dolores de cabeza son como las resoluciones. Las olvidas en cuanto dejan de doler.

¿Sabes lo que hago contra la infelicidad? La soborno.

Nunca llevo encima más de lo que puedo permitirme perder.

- ¿No vas a tomarte las pastillas? Te quitarán la jaqueca.
- No se puede sobornar a la infelicidad con pastillas.

- ¿Ocurre algo?
- Claro que no.
- ¿Me comporto como si ocurriera algo?
- Francamente, sí.

- ¿Puedo canjear mi auto por otro?
- Haga lo que quiera. Siendo mujer, es lo que hará.

Es algo que nunca se debe tener a la hora de comprar un auto: Prisa.

Es la primera vez que el comprador mete prisa al vendedor.

- Qué noche más desagradable.
- ¿Tiene una habitación disponible?
- Tenemos 12 habitaciones disponibles. 12 cabañas, 12 habitaciones disponibles. Desviaron la autopista.
- Ya decía que me había desviado.
- Seguro que sí. Ya nadie viene aquí si no se han desviado.

La número 1. Es la más cercana por si necesita algo. Está al lado de la oficina.

- ¡No! ¡Te digo que no! ¡No traerás a jovencitas a casa a cenar! ¡A la luz de las velas, supongo... de forma baja y erótica como los hombres con mentes bajas y eróticas!
- ¡Mamá, por favor!
- ¿Y después de cenar qué? ¿Música? ¿Susurros?
- Mamá, sólo es una extraña. Tiene hambre y está lloviendo.
- "Mamá, sólo es una extraña". Como si los hombres no desearan a las extrañas.

Comer en una oficina es demasiado... oficioso. Aquí atrás hay una sala.

- Tengo entendido que la expresión: "Come como un pajarito"... en realidad, es una men--
Una mentira.
- Porque los pájaros, en realidad, comen una barbaridad. Pero... no sé mucho sobre pájaros.

- Un hombre debe tener un pasatiempo.
- Bueno... es más que un pasatiempo. Un pasatiempo es para pasar el tiempo, no llenarlo.

La gente nunca huye de nada.

Creo que... todos tenemos nuestra "trampa" privada. Estamos atrapados en ellas y ninguno de nosotros puede liberarse. Arañamos y rascamos pero sólo contra el aire, sólo contra nosotros mismos. Y a pesar de todo eso no nos movemos un solo centímetro. A veces, nos metemos en esas trampas a propósito. Yo nací en la mía. Ya no me importa.

Un hijo no es buen sustituto para un amante.

- La gente siempre llama a los manicomios "algún lugar", ¿verdad? Métela en "algún lugar".
- Lo siento. No quise parecer fría.
- ¿Qué sabe usted sobre el cariño? ¿Ha visto unos de esos lugares por adentro? Las risas, las lágrimas... y los ojos crueles estudiándote.

La gente siempre tiene buenas intenciones. Chascan con la lengua, sacuden la cabeza y hacen sugerencias
de qué forma tan delicada.

- Tampoco es que sea una maníaca, o una loca de remate. Sólo... pierde la cabeza a veces. Todos perdemos la cabeza a veces.
- ¿Usted no?
- Sí.
- A veces, con una sola vez basta.

Te dicen qué ingredientes tiene y te garantizan que exterminará cualquier insecto del mundo. Pero no te dicen si es indoloro o no. Y yo digo que, insecto o ser humano, la muerte siempre debe ser indolora.

Siempre dudamos de la gente que tiene fama de ser honesta.

Los viejos hábitos son duros de romper.

Verá, cuando falta una pieza, el rompecabezas no está acabado. Y esto no está acabado, falta algo.

¿Sabe? Debo tener una de esas caras de una persona incapaz de mentir.

Si esa mujer es la Sra. Bates... ¿quién es esa mujer enterrada en el cementerio "Greenlawn"?

Soy yo el que no ha dejado de hablar hasta ahora, ¿verdad? Creí que la gente solitaria hablaba cuando tenían oportunidad de ello.

Me contaron toda la historia. Pero no fue Norman. Me la contó su madre. Norman Bates ya no existe. Sólo medio existía para empezar. Y ahora, la otra mitad se apoderó de él. Probablemente, para siempre.

Un psiquiatra no establece un fundamento. Sólo intenta explicarlo.

El matricidio es quizá el crimen más abominable de todos. Todavía más abominable para el hijo que lo comete. Así que tuvo que borrar el crimen. Al menos de su mente. Robó su cadáver. Enterraron un ataúd con pesas. Escondió el cuerpo en el sótano. Hasta lo cuidó para conservarlo todo lo bien que podía conservarse. Pero eso aun no era suficiente. Ella estaba ahí... pero era un cadáver. Así que empezó a pensar y a hablar por ella. A darle una mitad de su vida, por decirlo de alguna manera. A veces, podía asumir las dos personalidades... mantener conversaciones. Otras veces la mitad de su madre lo dominaba por completo. Nunca fue Norman sólo pero, a menudo, era su madre solamente. Y como estaba tan patológicamente celoso de ella él asumió que ella estaba igual de celosa de él. Por lo tanto... si se sentía atraído fuertemente por cualquier otra mujer la mitad de su madre enloquecía. Cuando conoció a su hermana se sintió atraído e interesado por ella, la deseaba. Eso enfureció a la madre y la madre mató a la chica. Después de matarla, Norman regresó como si de un sueño profundo. Y como un hijo obediente eliminó todo rastro del crimen que estaba convencido había cometido su madre.

- Verán, cuando la mente alberga dos personalidades siempre hay un conflicto, una guerra. En el caso de Norman la guerra ha terminado. Y la personalidad dominante ha ganado.
- ¿Y los $40 mil? ¿Quién se quedó con ellos?
- El pantano.
- Estos fueron crímenes pasionales, no de lucro.

Es triste cuando una madre debe decir las palabras que condenan a su propio hijo. Pero no podía permitir que creyeran que yo soy una asesina. Ahora, lo internarán, como debí hacer yo hace años. Siempre fue malo. Y al final, iba a decirles que yo maté a esas chicas y a ese hombre... como si yo fuese capaz de otra cosa que no sea quedarme sentada y mirar. Como uno de sus pájaros disecados. Saben que no puedo mover un solo dedo y no lo haré. Me quedaré aquí sentada y callada... por si acaso sí sospechan de mí. Seguramente, me estarán observando. Que me observen. Que vean la clase de persona que soy. Ni mataré a esa mosca. Espero que estén mirando. Lo verán. Lo verán y lo sabrán. Y dirán... "Vaya, pero si es incapaz de hacerle daño a una mosca".

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