Frases de la película Órbita 9

Dirección: .
Actuación: , , .
Género: Ciencia ficción, Drama, Español, Romance.
Estreno: .
Otros títulos: Orbiter 9.

- Nivel de oxígeno al 1 por ciento. La cápsula llegará en 17 horas.
- Lo sé.
- Pronto respirarás mejor. Vas a conocer al primer ser humano de tu vida.
- Al tercero.
- No te enfades, Helena. Depende de cómo cuentes.
- No me enfado.

- Tu madre y yo lo hemos discutido mil veces. Hemos repetido los cálculos una y otra vez. Es la mejor solución.
- Los tres en la nave tendríamos oxígeno para algo más de un año. Pero si tú viajas sola, los niveles aguantarían cuatro o cinco veces más.

- ¿Cenamos juntos, Alex?
- No, no puedo, tengo mucho trabajo.
- Es que... nunca he tenido un invitado. Ni he comido con nadie que no fueran mis padres. Además, tendrás que cenar, ¿no?

A veces pienso que no tiene sentido. Pasarse media vida encerrada intentando llegar a un sitio. Pero entonces me repito que mis padres eran colonos. Y que yo también lo soy. Que debo llegar a Celeste, aunque solamente sea por el sacrificio que ellos hicieron por mí.

Ciclo cardíaco correcto. Pulsaciones un poco altas. Presión arterial normal.

- ¿Qué haces?
- Mirarte.
- ¿Por qué?
- Nunca he besado a nadie.
- Helena...
- Voy a pasarme los próximos 20 años... aquí dentro. Yo sola. Pero si quieres que me vaya, me voy.

- ¿Te vas sin despedirte?
- Sí, no te quería despertar. Siento lo que pasó anoche.
- Yo no.

- Yo sé que nunca nos hemos preguntado por los pasajeros que están dentro de los simuladores.
- Todo el tiempo. Para eso tenemos los datos de sus biotestigos.
- No, bueno, pero esos son números.
- Mm-jmm, números, el lenguaje más preciso que existe.
- Estamos hablando de otra cosa aquí.
- ¿Qué cosa?
- Estamos hablando de personas.
- Siempre hemos hablado de personas. Pero no de 10 personas. Estamos hablando de 8000 millones de personas.

Hoy se cumplen cinco años del accidente del primer vuelo civil tripulado completamente por personal androide. Una catástrofe que dejó 207 fallecidos y una sombra de duda sobre las nuevas tendencias de la industria. Hemos intentado contactar con el español Alex Rojas, creador de los malogrados pilotos Ícaro 3000, pero la redacción de este programa no ha podido localizarlo.

¿Sabes? Debería estar contenta porque Alex ya ha arreglado la avería. Pero... no sé por qué... no lo estoy. Me hubiera gustado que tardase más.

- Estás más delgado.
- ¿Eso es un piropo?
- Es una advertencia.

- Hay pasajeros dentro de los simuladores.
- Eso ya lo sé.
- No. No, no lo sabes. No te estoy hablando de las parejas de científicos que todos conocemos. Metieron a bebés. Bebés que ahora son adultos. Llevan ahí dentro toda su vida. Se creen que están yendo a Celeste.

Sé que te va a parecer una locura pero no estamos donde tú crees. Esta no es una nave, Helena. Es un simulador. Del otro lado de esa puerta está la Tierra.

- Quiero verlos.
- Nadie puede saber que estás fuera.
- Pero son mis padres.
- Nadie, Helena. Especialmente ellos.
- ¿Por qué?
- Porque son científicos militares. Han dedicado la mitad de su vida a este proyecto.
- Pero son mi familia.
- No, Helena, no son tu familia.

A veces los mecanismos más sencillos son en realidad los más complejos.

El mar ya no es como te lo imaginas. Las mareas ácidas acabarán con todo. Si nadie lo remedia, dentro de poco solo podrán vivir en sitios como este.

- ¿Y te metiste alguna vez?
- Sí, con seis o siete años, pero no me gustó.
- No te imagino con seis o siete años.
- Pues era prácticamente igual que ahora, tímido... era antisocial, gafas de culo de vaso, un friki.
- ¿Friki? ¿Qué es “friki”?
- “Friki” es “diferente”.
- Entonces, yo también soy friki.

Supongo que solamente quise ver el lado positivo del proyecto.

- Con la simulación del trayecto Tierra-Celeste podremos salvar la vida de millones de personas en todo el mundo cuando los viajes de verdad se puedan hacer. Eso fue todo lo que tuve en cuenta.
- Así que... ¿lo pusiste en una balanza y no te pareció tan mal sacrificar la vida de 10 personas?
- No. En ese momento no me lo pareció.

Es que ahí está, somos una especie que da asco. Y nos merecemos el planeta que tenemos, pero nuestros hijos no.

- Me llama la atención que tiene una epidermis muy fina y muy blanca. Es como si nunca le hubiera dado el sol.
- Debes saber que todos los informáticos son un poco vampiros.

Hablo de la posibilidad que tenemos como especie de comenzar de cero.

- Helena, sois copias genéticamente exactas de personas sanas y muy longevas. En realidad sois mejores que la mayoría.
- ¿Y de qué me ha servido?

Eres lo único que tengo. Y me mentiste.

- Hugo, eres un astrofísico brillante. Y si tuviese que encontrar científicos de tu nivel en todo el mundo, los contaría con los dedos de una mano.
- Gracias.
- Pero hasta la estrella más brillante pierde su brillo.

Me trae sin cuidado si vuelve o no. Sus parámetros ya no son válidos.

Ahora entiendo todo este lío. Eres preciosa.

Le hice un cultivo a Helena y los resultados no son buenos. Tiene una mutación muy extraña en la epidermis. Es como una mariposa que no puede vivir afuera en esta cloaca.

Voy a tratar de ser claro. Ya no nos sirves para nada.

Katherine, no puedo dejar que se quede por fuera del simulador. Y ahora tampoco puedo hacer que regrese dentro del simulador.

¡Eres un científico, Alex, y te enamoraste del ratón! ¿Oyes lo ridículo que eso suena?

Quiero meterme en esa nave con Helena.

Están locos, pero tú más.

Siempre has querido observar un nacimiento, pero el board nunca lo ha permitido.

- ¿Me das permiso, Katherine?
- Haz lo que creas que debes hacer.