Frases de la película Ojos Grandes (Big Eyes)

Ojos Grandes

Frases de la película dirigida por Tim Burton, estrenada en 2014

"Creo que lo que hizo Keane es genial. Tiene que ser bueno. Si fuera malo, no le gustaría a tanta gente". Andy Warhol

En ese entonces, las mujeres no se marchaban. No sin un trabajo o candidatos. Lo único que ella tenía eran sus cuadros en el maletero del auto y a su hija en el asiento trasero.

- Tus cosas son hermosas.
- Gracias.
- ¿Cuánto cuesta?
- La oferta del día, dos dólares.
- Te daré uno.
- De acuerdo.

- ¡Pequeña! ¿No te gustaría que te retratara la mundialmente famosa Margaret Ulbrich, reina de la bahía?
En unos pocos minutos, captura tu alma.
- No.
- ¿No? ¿No te gustaría ser tú en esta hermosa pintura?
- Pero esa soy yo. Y esa soy yo, Y esa era yo hasta que mi mamá lo convirtió en un niño chino.

- No puedo creer que hayas vivido en París.
- La mejor época de mi vida.
- Ni siquiera me he subido a un avión.
- Tienes que experimentar estas cosas. Tienes que vivirlas. Quería ser un artista, así que, solo fui allí. Estudié pintura en el Beaux-Arts. Viví en un estudio en La Rive Gauche. Sobreviví a pan y vino.
- Eres un romántico.
- ¡Claro que lo soy! Claro que dejar atrás la escena bourgeois no fue fácil. Tuve que dejar mi trabajo, abandonar a mi esposa. Sí, estas decisiones no son fáciles.
- Yo nunca he actuado con libertad. Yo era una hija y luego una esposa y luego una madre. Todos mis cuadros son de Jane porque ella es todo lo que conozco.

- ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Qué pasa con los grandes y locos ojos?
- Bueno, creo que puedes ver cosas en los ojos. Los ojos son la ventana al alma.
- Sí, pero... los pintas como si fueran panqueques. Son desproporcionados.
- Bueno, los ojos son mi forma de expresar mis emociones. Siempre los he pintado así. Cuando era pequeña me operaron y quedé sorda por un tiempo y no podía escuchar, así que me quedaba mirando. Confiaba en los ojos de las personas.

- Me dedico al negocio inmobiliario.
- ¿Eres un agente inmobiliario?
- Sí. Un agente inmobiliario muy exitoso. Soy quien más factura en la oficina, llevo 3 años en el trabajo.
- ¿Y te da vergüenza?
- Cualquier tonto puede acordar un subarrendamiento. Todo lo que siempre he querido es mantenerme como un artista. Intenté comenzar de cero, pero no lo logré. Solo soy un pintor dominical.

No pienses en una razón para decir que no porque yo tengo un millón de razones para decir que sí.

"Estás en el umbral de un éxito increíble".

- El arte no es una moda.
- Sí, lo es. La gente quiere Kandinsky o Rothko. No quieren pinturas de calles.

- ¿Cómo te atreves? A mucha gente le gustará esto.
- Sí, pero a nadie que entre por la puerta de esta galería. Ahora, por favor, saca esto antes de que llegue la policía del buen gusto.

- Nunca lo lograremos. Hay una sociedad secreta de dueños de galerías y críticos que se reúnen a comer los domingos en Sausalito y deciden que es "cool". Como en las audiencias de McCarthy: "Yo apunté a ese pintor. Yo exilié a ese pintor a la tierra de nadie".
- Creo que la gente compra arte porque los conmueve.
- Sí, estás viviendo en un cuento de hadas. La gente no descubre nada. Compran arte porque está en el momento y lugar indicado.

- Mira a esa niña. Está tan triste.
- ¿Es pobre?
- Ha sido olvidada. Me da ganas de llorar.
- ¿Usted es Keane?
- Sí, soy yo.
- Bueno, es usted un gran pintor.
- Gracias. Muchas gracias.
- Su obra es genial. Hay mucha emoción en esos ojos.

- ¡Hola, Picasso! Buen público, ¿no?
- Gracias por ese armario de escobas donde me pusiste.
- ¿De qué estás hablando? Esa es la autopista principal. Cuando la gente bebe, tiene que ir al baño.
- ¡Eso es insultante! Cuando la gente ve arte no deberían pensar en cagar.

- Bebí unas copas e hice que un tipo creyera que pinté tus grandes ojos.
- ¿Qué? No lo entiendo por qué harías algo así.
- Fue un malentendido. Y luego no quise comprometer la venta.
- Bueno, no lo hagas otra vez.

Walter Keane no era un hombre sutil. Pero lo sutil no vende.

- Saben, un poeta dijo una vez que los ojos son las ventanas del alma. Por eso los pinto tan grandes, siempre lo he hecho así. Si están interesadas en ese estilo estoy trabajando en unas piezas. Tengo una niña rubia con un vestido amarillo que te encantará.
- ¿Walter?
- Cariño, ¿qué haces aquí?
- ¿Por qué mientes?
- Disculpa.
- Estás llevándote el crédito por algo que no es tuyo.
- No. Solo trato de cerrar el trato.
- Estos niños son una parte de mi ser.
- Soy vendedor. Sabes que los compradores pagan más si conocen al artista.
- No pudieron conocerme porque me dijiste que me quede en casa.
- Hacemos dinero. ¿Tu bolsillo, mi bolsillo? ¿Cuál es la diferencia?
- Te lo tomas muy a la ligera.

- ¡Cinco mil! ¡Ganamos $5.000! ¡Y ni siquiera fue por uno de tus buenos!
- ¿Quieres decir uno de los tuyos?
- ¡No! De acuerdo, "nuestro". Uno de nuestros buenos. Ahora formamos parte de la colección del empresario Dino Olivetti. Con su apoyo viene la credibilidad, con la credibilidad viene el respeto.
- ¿Y la honestidad?
- Por favor. La pintura dice "Keane". Yo soy Keane, tú eres Keane. De ahora en adelante, somos uno.

- El mundo moderno es un lugar complicado. En ocasiones, los niños deben ser protegidos de ciertas verdades.
- No. No es...
- Pareciera que su marido trata de sacar lo mejor de una situación no muy buena. Usted tuvo educación cristiana, sabe lo que nos enseñan: El hombre es el jefe del hogar. Quizá debería... confiar en su juicio.

El trabajo de Keane carece de toda distinción. No es miembro de la Sociedad de Artistas Occidentales. No ha ganado ningún premio. Solo llama la atención por sus apariciones en las columnas de chismes. El Sr. Keane es la razón por la que la sociedad necesita de críticos que la proteja de esas atrocidades.

- Quiero salir en televisión para defender nuestro arte.
- ¿Vas a salir en televisión?
- Sí, pero ¿qué voy a decir? Es decir, ¿qué me hace pintar estos cuadros?
- Tal vez tienes una obsesión enfermiza con las niñas.

Walter, el arte es personal.

Comencé a cobrar por los afiches. Primero un níquel, luego diez centavos. ¡Sí, Maggie! ¡Es una locura!
Pero luego me puse a pensar. ¿Prefieres vender una pintura de $500 o un millón de afiches de reproducciones baratas? Verás, no les importa que sea una copia. Solo quieren arte que los conmueva. Podríamos venderlo donde sea.

- ¿Qué tienes ahí? Déjame ver.
- Walter, es personal.
- ¿Personal? Estamos casados. No debemos tener secretos entre nosotros. Vamos, ponlo ahí arriba. Es un estilo completamente diferente.
- Sí, así es.
- Se parece a ti.
- Bueno, es un autorretrato.
- ¿Cómo voy a explicar eso?
- Estaba pensando que tal vez podría firmarlo yo.
- Suena un poco confuso, ¿no? "Keane" soy yo.
- Lo sé, pero cuando la gente me pregunta si pinto no sé qué contestar, y sería agradable tener el orgullo de decir: "Es mío".
- ¿A quién le contaste?
- A nadie.
- Si le cuentas a alguien, ¡este imperio colapsará! ¿Quieres devolver el dinero? ¡Cometimos fraude!
- ¡Lo sé! ¡Por Dios, lo sé! ¡Vivo con esto cada minuto de mi vida! Cumplí con mi parte del trato. No le he contado a nadie. Por favor. Déjame tener esto.

- Lamentablemente, la gente no compra el arte hecho por mujeres.
- ¿Y Georgia O'Keeffe?

¿Podrías hacer algo bueno y cierra la boca? El único número que quieres en su cabeza es el precio.

¿Cómo entraste aquí? ¿No escuchaste? No se permiten visitas. ¿A esto ha llegado? Eres el único ser vivo a quien puedo contarle mi secreto. Bueno... Yo los pinté. Así es. A cada uno. Cada ojo grande. Yo. Y nunca nadie lo sabrá, excepto tú. Y ahora voy a pintar otro. Para molestar a Walter, quizás pinte una niña loca hablando con un perro.

- Es una dignataria y merece una pieza que venga de ti.
- ¿Tú crees? Tal vez tienes razón. Es probable que no tenga una pintura de calles parisinas en su palacio.
Salvo que Madame Chiang Kai-shek ya tenga un Cenic.
- ¿Cómo dices?
- Un Cenic. Es el pintor que hizo todos tus trabajos anteriores.
- ¡Es Scenic! ¡Es mi apodo en París! Mis compañeros de la escuela de arte amaban mis cuadros escénicos y me llamaron...bueno, no podían pronunciarlo bie...así que me llamaron "Cenic".
- Cuanto más mientes, más patético te ves.
- ¡Cómo te atreves a acusarme de mentir! ¡Estoy orgulloso de mis Cenics!
- Entonces, ¿por qué cambiaste el nombre? Te doy un consejo, nunca uses pintura a base de agua sobre un óleo. Sale muy fácilmente.
- ¡Estás loca! Por el amor de Dios, ¡me has visto pintar!
- No, no te he visto. Siempre pensé que sí, pero era como un espejismo. De lejos, parecías un artista, pero de cerca, no tanto.

- Quizás llegó la hora de hacer cambios. De poner mi nombre donde dice "MDH".
- ¡No! ¡De ninguna manera! Ya me odio a mí misma por darte los waifs.
- ¡Silencio! ¡No levantes la voz!
- Hablaré tan alto como me dé la gana.
- ¡No, no lo harás! ¡O tendrás una paliza!
- ¿Qué?
- ¡Si le cuentas a alguien, haré que se encarguen de ti! Tengo contactos. ¿Te acuerdas del primo de Banducci? ¿El mayorista de bebidas?
- ¿Me estás amenazando? Bien. ¡Mátame! Por Dios. He ocultado nuestro secreto por años. Ni siquiera una vez...¿Sabes lo duro que ha sido para mí? No tengo amigos. Le mentí a mi propia hija.
- La vida imita al arte. Un Keane llorando.

- Hay una oportunidad...Por Dios, tiemblo de la emoción. La Feria Mundial de Nueva York. Setenta millones de visitantes. Con mi obra maestra en la inauguración.
- ¿Qué obra maestra?
- ¡Eso mismo! ¿Qué nos ha faltado hasta ahora? Da Vinci tenía la Mona Lisa, Renoir su Almuerzo de remeros.
¿Dónde está lo que me define?
- Estás loco. Un artista no anuncia su obra maestra.

La gente me pregunta: "¿Por qué se quedó? ¿Fue por miedo? ¿Por falta de confianza en sí misma?". Margaret estaba atrapada en una mentira que ella misma ayudó a crear. Y ahora el encubrimiento era peor que el delito.

- Mamá...Ya lo sé.
- No, no sabes nada.
- Ya no soy una niña.

- ¿A qué le teme? ¿Mis obras son malas solamente porque son populares?
- No, pero tampoco las convierte en obras de arte. El arte debe inspirar, no complacer. Más aún en un pabellón educativo.
- ¡No tienes ni la más mínima idea! ¿Por qué existen los críticos? ¡Porque son incapaces de crear!
- No, otra vez con eso.
- ¡No me interrumpa! ¡No sabe lo que es plasmar tus sentimientos, mostrar tu ser para que todos lo vean!
- ¿Qué sentimientos? Son obras producidas en masa. Su obra maestra no es más que un sinfín de Keanes...lo que la convierte en un sinfín de obras kitsch.
- ¿Qué tiene de malo apuntar al público en masa? ¡Son los pilares de este país!

Voy a demandar a ese crítico maricón. Y a la Feria Mundial. Y voy a demandar a UNICEF. Voy a destruir UNICEF y a sus queridas cajitas de limosnas. Pero no te puedo demandar a ti, ¿verdad? Eres la mayor traidora. Me fallaste con ese cuadro. Pasaste de lo emotivo a lo kitsch.

Lamento no haber sido la madre que podría haber sido. Tendría que haber hecho esto hace años.

- Quiero divorciarme, Walter.
- Me duele escucharte decir eso. Detesto que hayamos llegado a esto. Supongo que podría
aceptar la separación siempre que me cedas los derechos de todos los cuadros producidos.
- Si es necesario.
- ¿En serio? Bueno. Entonces, tendremos que tomar en cuenta los ingresos futuros por reproducciones.
- Por Dios, Walter, ¿cuánto dinero más necesitas?
- Si me quieres fuera de tu vida, estas son mis condiciones. Tendrás que pintarme cien waifs más,
cien Walter Keanes más.

- Sí, señor. Hoy tenemos un invitado especial. Una persona de fama mundial. Recibamos con un gran "aloha" a Margaret Keane. ¿Es cierto que su esposo, Walter, es el artista con más ventas del mundo?
- No, Big Lolo. Lo que acabas de decir es mentira. Primero que nada, Walter y yo ya no estamos casados.
Y segundo, él no es un artista.
- Estoy confundido. ¿No es él el que hace lo de los ojos locos?
- No. Aunque lleva diez años quedándose con el crédito. Yo soy la única artista de la familia.

- Le permití quedarse con el crédito por los ojos grandes. Eran una muestra de mis emociones y fue como perder un hijo. Pero era débil. No pensé que podría irme y mantenerme a mí y a mi hija. Y dijo que nadie compraría los cuadros sin su carisma. Tal vez tenía razón. Eres...muy talentoso en ser encantador. Y eres un genio en ventas y promoción.
- Parece que hubiera descrito a dos hombres distintos. Uno, una bestia sádica y el otro, un encantador dandi.
- Así eres tú, Walter. Eres Jekyll y Hyde.

Según lo veo, hay una sola forma de aclarar esto. Ambos pintarán.

- ¿Sr. Keane? ¿Está bien?
- Mierda. Mi vieja herida del hombro me está dando problemas. Tengo... músculos débiles. Es... he estado tomando antiinflamatorios. Así que...Creo que hoy no podré pintar.

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Dibujante, amante de las perrujas Klo, Mose y Tota. Trago harto chocokrispis y martinis. Ando por la vida al lado de mi Jos Velasco. ¡Sígueme en fb!


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