Frases de la película Mother!

Dirección: .
Actuación: , , .
Género: Drama, Horror, Misterio.
Estreno: .
Otros títulos: ¡Madre!.

- ¿Por qué no me despertaste?
- Quería estar solo. Necesitaba aclarar mi mente para que fluyeran nuevas ideas.
- ¿Y fluyeron? Van a fluir. No te preocupes.

- A mi esposa le gusta tener invitados.
- ¿Su esposa? Creí que era su hija.

- No lo conocemos.
- Es médico.
- Es un desconocido. ¿Lo dejaremos dormir en nuestra casa?
- ¿Le pido que se vaya?

- ¿Por qué tienes tantos ejemplares?
- Pues... yo lo escribí.
- ¿Ese eres tú? Soy un gran admirador.
- ¿Lo has leído?
- Muchas veces. Tus palabras me cambiaron la vida. Perdón. Te lo han de decir mucho.
- La verdad, no.

- ¿Qué es eso?
- Cuidado. Es muy delicado. Fue... un regalo. Un regalo muy especial.
- ¿Tú se lo regalaste?
- Cuando era más joven, perdí todo en un incendio.
- Lo siento.
- Es difícil imaginarse lo que eso significa. Perderlo todo. Los recuerdos el trabajo, hasta el cepillo de dientes. No sabía si podría crear de nuevo hasta que encontré esto en las cenizas.

Entonces la conocí a ella. A ti. Y le devolvió la vida a toda la casa. Reconstruyó todo. Hasta el último detalle.

- Yo había renunciado al amor. Me estaba acostumbrando a estar solo. Pero entonces... nos enamoramos. Yo la vi y supe que era la mujer con la que quería pasar el resto de mi vida.
- Amor a primera vista.
- Igual para mí.
- Sí, cómo no.
- Es imposible resistir esta cara.

Ustedes entienden esa clase de conexión, ¿verdad? Seguro que sí. Son muy distintos. Debió de ser lo que los atrajo.

- ¿Y ustedes? ¿Tienen hijos?
- Todavía no, pero queremos tenerlos.
- ¿Qué esperan? Acaben de desayunar y acuéstense.

- Pueden quedarse el tiempo que quieran.
- Qué amable de tu parte. No queremos ser una molestia.
- Cariño, tienen bastante espacio.

- ¿Por qué lo hiciste sin consultarme?
- ¿Qué cosa?
- Invitarlos a quedarse.
- No creí que tuviera importancia.
- Es extraño.
- ¿Qué?
- ¿Sabías que tenía esposa? ¿Y tu libro, qué?
- Estaba disfrutando no pensar en él. Pero ya que estoy pensando en él, debería ponerme a trabajar.

- No puedo creer que hayas hecho todo este trabajo sola.
- ¿Por qué no?
- Es mucho.
- Pasamos todo el tiempo aquí. Quiero volverlo un paraíso. Y me encanta el trabajo.
- Es exquisito.

- ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Por qué no quieres tener hijos?
- ¿Perdón?
- Vi cómo reaccionaste. Sé cómo es cuando apenas estás empezando. Piensas que tienes todo el tiempo del mundo. No vas a ser tan joven para siempre. Tengan hijos. Así crearán algo juntos. Eso fortalece un matrimonio. Todo esto es solo escenografía. Sí quieres tenerlos. ¿Es él?

- Perdóname. ¿Fui demasiado indiscreta? A veces lo soy. Todas las relaciones tienen sus problemas. Y cuando hay una generación entre los dos, ya me imagino. ¿Ahí es donde trabaja?
- Es privado.
- Déjame asomarme.
- ¡No quiere que entre nadie si él no está!
- De verdad lo amas. Que Dios te ampare.

- Créeme, cuando son mayores hay que mantener vivo el interés.
- No es muy mayor.
- ¿Cómo van las cosas por ese lado?
- No me siento a gusto hablando de eso.
- Solo te quiero ayudar. Digo... Mírate. Si no se te echa encima es por su edad o...
- ¿O qué?
- ¿Sabes qué? Olvídalo. No es asunto mío. Creo que esto se me subió.
- Di lo que me ibas a decir.
- No, es obvio que todavía te ama.

- Tiene una foto tuya en su equipaje.
- ¿Revisaste su equipaje?
- Eso es lo de menos. No vino aquí por accidente. Es un fan medio loco.
- Ya lo sé.
- ¿Perdón?
- Eso me dijo mientras caminábamos. Se está muriendo. Por eso vino aquí. Quería conocerme antes de morir.
- ¿Por qué no nos lo dijo? ¿Por qué mintió?
- No lo sé. Es muy orgulloso. Eso es admirable.

- ¿Tú eres el poeta? ¿El gran escritor? Tú no sabes nada. Ellos me mintieron, me están robando.
- No conozco su historia, pero cálmate. ¿Quieres?

- Vamos a sentarnos y a discutirlo.
- ¡No! Mamá, ¡papá se está muriendo y solo le importa el maldito dinero!

- ¿Qué hacen aquí?
- No tenían adonde ir y les dije que podían invitar a amigos y familiares. Yo los atenderé.
- Mi más sentido pésame.
- Gracias.
- Todos son bienvenidos. Por favor, pónganse cómodos. Mis condolencias.

¿Cómo puede uno empezar a entender su pena? El sacrificio de los padres. Toma. Todos esos años de... preocupación. Los años en días, los días en horas, las horas en segundos. Pero en cada segundo una cantidad infinita de amor. Y ahora de repente parece que no queda nada que amar. Solo una vasta y silenciosa oscuridad. Pero... no teman. Desde su interior sale una voz que implora que la escuchen. Fuerte y clara.
Solo escuchen. ¡Dios! ¿La oyen? ¿La oyen? Es el sonido de la vida. Es el sonido de la humanidad. Esa es la voz de su hijo. Su grito de amor. De amor por ustedes.

Mi esposo y yo estamos muy conmovidos. Hoy perdimos a nuestro bebé. Yo solo... No puedo creer que hace unas horas estaba parado ahí y lo tenía en mis brazos. Estaba tan lleno de vida. Siempre.

- No me puedo imaginar...
- No te puedes imaginar lo que se siente si no tienes hijos. Das y das y das. Es que nunca es suficiente.

¡Lárguense! ¡Lárguense todos!

- Hicimos algo bueno. Necesitaban un lugar para conmemorar la vida. Lo necesitaban.
- ¿Y lo que yo necesitaba? Un joven se murió aquí hoy. Yo trapeé su sangre. Y tú me abandonaste.
- No, no te abandoné. Ellos perdieron un hijo. Perdieron... bueno, ¡dos hijos! Los estaba ayudando. No se trata de nosotros, se trata de ellos.
- ¡No! No se trata de ellos. Se trata de ti. Siempre se trata de ti y tu trabajo. ¿Crees que eso te ayudará a escribir? ¡Nada te ayuda! Reconstruí toda esta casa, de arriba a abajo. ¡No has escrito ni una palabra!
- ¡Ya lo sé! ¡No puedo escribir! ¡No puedo pensar! ¡Solo quiero darle vida a esta casa! Abrirle la puerta a gente nueva, nuevas ideas. ¿Crees que no puedes respirar? ¡Yo soy el que se está sofocando! Mientras tú finges que no pasa nada. "Todo saldrá bien, estarás bien". ¿Sabes qué? La vida no siempre resulta como uno quiere.
- Tienes razón. La mía no resultó.
- ¿Qué dices?
- Hablas de querer hijos... No puedes ni cogerme.

- ¿Qué estás haciendo?
- Estoy escribiendo.
- ¿Qué?
- Escribiendo.
- Anoche, esa gente...Su pena. El amor detrás de su pena. Y luego tú. Nosotros. Y ahora eso. Vida. Me vino a la mente. Es...Ya sé qué decir.
Tengo que buscar las palabras, es todo.
- Increíble. Bueno, no... No quiero interrumpir. Solo lidiaré con el apocalipsis.
- Oye. Te amo.

- ¿Te voy a perder?
- Jamás.

- ¿Quiénes son ellos?
- No sé.
- Por favor, esperen. ¿Qué quieren?
- No sé. Vinieron a verme.

Como le decía, venimos de muy lejos, y yo siento que bueno, estas palabras...Siento como si las hubiera escrito para mí.

- Les encanta. Entienden todo. Pero a todos les afecta de modo distinto. Es asombroso. Ven, te quieren conocer.
- No, no quiero. Entra en la casa.
- Pero vinieron de muy lejos.
- ¡Mírame! Estoy a punto de tener a nuestro bebé. ¿Por qué no te basta con eso?
- Claro que me basta.
- No voy a ir a ninguna parte. Estoy aquí, contigo.
- Quiero estar sola contigo.
- Estoy contigo.

- Me voy a recostar un momento. No me siento bien.
- No, no se puede acostar ahí.
- ¿Por qué? ¿Te estás quedando aquí?
- Yo vivo aquí. Esta es mi casa.
- ¿"Mi casa"? El poeta dijo que es la casa de todos.

- ¡Ya basta! ¡Basta! ¡Ya dejen de tocarlo! ¡Están echando todo a perder!
- Solo son cosas. Se pueden reemplazar. Tranquila.

- ¿Adónde vas? No.
- Tú no quieres que esté aquí.

- ¡Ya está aquí! ¡Ya viene!
- Es un varón. Es niño.
- Es un niño. Mira.
- Es un niño. Tápalo.
- ¿Qué está pasando? ¿Por qué están tan callados?
- No lo sé.
- ¡No abras! No la abras.
- Está bien. Cierra la puerta. ¡Atráncala!
- Nos trajeron regalos.

- Haz que se vayan.
- No puedo.
- ¡Sí puedes! ¡Te adoran! ¡Te harán caso! ¿Por qué no los echas?
- No quiero que se vayan.

- ¿Dónde está mi bebé?
- No está muerto.
- ¿Qué? ¿Dónde está?
- Una voz sigue implorando que la escuchen, fuerte y clara. Escucha.
- ¿Qué?
- ¿Oyes eso?
- ¡No!
- ¿Oyes eso? Es el sonido de la vida. ¡El sonido de la humanidad! ¡Su grito de amor! ¡De su amor por ti!
- ¡Déjame! ¡Lo mataron!

- ¿Qué están haciendo? ¡Mataron a mi bebé! Tú lo mataste. Tú lo mataste.
- Perdóname. Lo siento mucho. Solo querían verlo. Solo querían tocarlo, y luego...Fue...Fue horrible. Perdón. Lo siento muchísimo. Pero no podemos...No podemos dejar que haya muerto por nada. No podemos. Lo que pasó quizá pueda cambiarlo todo. A todos.
- ¿De qué estás hablando?
- Tú y yo, tenemos que encontrar la manera de perdonarlos.
- ¡Masacraron a nuestro hijo!
- Ya lo sé. Lo sé.
- ¡Estás loco!
- Escúchame.
- ¡Estás loco!
- Escúchalos. Están arrepentidos.

- ¡Detente! ¡Espera! ¡No hagas eso! No, por favor. Yo te amo.
- Tú jamás me amaste. Amabas lo mucho que yo te amaba a ti. ¡Yo te di todo! Lo regalaste todo. ¿Qué eres?
- ¿Yo? Yo soy yo. ¿Tú?
- Tú eras mi hogar. ¿Adónde me llevas?
- Al principio.

- ¿Aquí se acaba?
- No te va a doler mucho más.
- Lo que me duele más es que no fui suficiente.
- No tienes la culpa. Nada nunca es suficiente. No podría crear si lo fuera. Y tengo que crear. Es lo que hago. Eso... es lo que soy. Ahora debo intentar todo de nuevo.
- No. Solo deja que me vaya.
- Necesito una última cosa.
- No me queda nada que dar.
- Tu amor. Sigue ahí, ¿no?
- Adelante. Tómalo.