Frases de la película Luz de luna (Moonlight)

Frases de la película dirigida por Barry Jenkins, estrenada en 2016.

¿No me dirás cómo te llamas? ¿Qué tal dónde vives? Debo llevarte a casa, pequeño. No puedes andar en el área de las drogas.

- Me llamo Chiron. La gente me llama Chiquito.
- Muy bien, Chiquito.
- Pues yo te llamaré por tu nombre.

Vamos, amigo. Dame tu cabeza. Déjala descansar sobre mi mano. Relájate. Te prometo que te tengo. No te dejaré ir.

Hay negros por todos lados. Recuérdalo, ¿sí? No hay un lugar en el mundo sin negros. Fuimos los primeros en este planeta. Llevo aquí mucho tiempo. Pero soy de Cuba. En Cuba hay muchos negros, pero no lo sabrías al estar aquí.
De chiquito yo era alocado, como tú. Andaba corriendo descalzo bajo la luna. Una vez me crucé con una anciana. Yo corría y gritaba y me comportaba como un loco. Esta anciana me detuvo. Me dijo: "Andas corriendo bajo toda esa luz.
A la luz de la luna... los niños negros parecen azules. Tú eres azul. Así voy a llamarte. Azul".

- ¿Entonces te llamas Azul?
- No. En algún momento, debes decidir tú solito quién serás. No puedes dejar que nadie tome esa decisión por ti.

- Perra, raja de aquí.
- ¿Qué, ahora criarás a mi hijo? ¿Vas a criar a mi hijo? Sí... ya me parecía. ¡¿Vas a criarlo tú?! ¿Seguirás vendiéndome piedras? Cabrón. No me vengas con "debes comprarla en algún lado", amigo. Te la compro a ti. Pero tú vas a criar a mi hijo, ¿verdad? ¿Has visto cómo camina, Juan?
- Cuida esa maldita boca.
- ¿Le dirás por qué los otros niños lo golpean todo el tiempo? ¿Se lo dirás? No eres nadie.

- Anoche vi a tu mamá.
- La odio.
- Sí, apuesto a que sí. Yo también odiaba a mi mamá. Pero ahora la extraño mucho.

- ¿Qué significa puto?
- Puto es una palabra que se usa para hacer sentir mal a los gays.
- ¿Yo soy un puto?
- No. No. Puedes ser gay, pero no puedes dejar que te llamen puto. Digo, a menos que...
- ¿Y cómo lo sabré?
- Simplemente lo sabes. Me parece. Lo sabrás cuando llegue el momento.

- ¿Tú vendes drogas?
- Sí.
- Y mi mamá... Ella usa drogas, ¿no?
- Sí.

- Hola, mamá.
- No puedes quedarte esta noche. Espero visitas. Busca dónde quedarte. Busca un lugar donde quedarte.

- Deja de bajar la cabeza en mi casa. Ya conoces mi regla. En esta casa solo hay amor y orgullo. ¿Me entiendes? No te oigo. ¿Me entiendes?
- Sí. De acuerdo. Te entiendo.
- Muy bien.
- Gracias por esto.
- Por favor, sabes que puedes quedarte aquí cuando gustes. ¿De acuerdo? Cuando gustes.

- Necesito dinero.
- ¿Para qué?
- Es asunto mío. No me preguntes esas cosas.
- No tengo dinero...
- No, no. A mí no me mientas. Yo soy tu mamá. Es perra no es pariente tuya. Yo soy tu sangre, ¿recuerdas? No me siento bien. Necesito algo que me ayude. Vamos, querido. Vamos, querido. ¿De dónde se supone que saque el dinero ¿Qué? ¿Teresa no te dio nada? ¿Tu mamá de mentira no te metió algo en la mano? Dame ese maldito dinero, Chiron.
¡Dame el maldito dinero! ¡Dame el maldito dinero!

- A veces allá, donde vivimos, puedes sentir la misma brisa. Pasa por el barrio y es casi como si todo se detuviera porque todos quieren sentirla. Todo se aquieta, ¿sabes? Y casi puedes oír el latido de tu corazón. ¿Verdad?
- Sí... Se siente tan bien. Tan bien... Diablos, se siente tan bien que dan ganas de llorar. ¿Tú lloras?
- No. Pero me dan ganas de hacerlo. ¿Tú por qué lloras?
- Diablos, lloro tanto que a veces siento que me volveré gotas.
- Y simplemente correr hacia el agua, ¿no? Correr al agua como el resto de estos cabrones que tratan de ahogar sus penas.
- ¿Por qué dices eso?
- Solo te estoy escuchando. Suena a algo que quieres hacer. Yo quiero hacer muchas cosas que no tienen sentido.
- No dije que no tuviera sentido. Pero dime... ¿qué, por ejemplo? ¿Cuáles "muchas cosas"?

Ven aquí, querido. Ven aquí. Tú ya no me quieres... Ya no me quieres... Solo te tengo a ti. Tu solo me tienes a mí. Solo te tengo a ti...

- Escucha, hijo... Si no presentas cargos no puedo evitar que vuelva a ocurrir. ¿Entiendes?
- Usted no tiene idea.
- ¿No?
- No.
- ¿Crees que todo esto acaba de empezar, muchacho?
- No soy un muchacho.
- Claro que sí. Si fueras hombre otros cuatro alcornoques estarían sentados a tu lado.
- Usted no tiene idea.
- Escucha, hijo, escucha. Escucha. Yo no te culpo. En absoluto. Sé que es difícil. Créeme. No trato de minimizar tu problema.

- ¿Sigues en la calle, entonces? No vine hasta Georgia para que caigas en lo mismo, Chiron.
- Voy a irme. Voy a...
- ¡No, no, no, no, vas a escuchar!
- ¿A quién, ma? ¿A ti? ¿De veras?
- Por favor por favor. Yo metí la pata. Lo arruiné todo bien arruinado. Eso lo sé. Pero tu corazón no tiene que ser negro como el mío, querido. Te quiero, Chiron. De veras. Te quiero, querido. Tú no tienes que quererme. Dios sabe que no tenía amor para ti cuando lo necesitabas, eso lo sé. Así que no tienes que quererme. Pero tienes que saber que yo te quiero.

- Amigo... dime algo. ¿Qué haces? ¿Con quién estás? Vamos. Estuve en esa cocina y cociné para ti y todo. Son las reglas de las abuelas. Ya sabes cómo es. Si comes, hablas.
- Bueno, ¿la verdad?
- Sí, la verdad.
- Soy traficante.
- ¿Qué?
- Sí. Cuando me enviaron a Atlanta me metieron al reformatorio por la paliza al fulano. Allí conocí a un hombre. Cuando salí, me puso a trabajar. Lo hice bien y ascendí. Así son las cosas.
- Mentira, viejo. Las cosas no son así. Tú no eres así, Chiron.
- Tú no me conoces, amigo.

- ¿Quién eres?
- ¿Quién, yo?
- Sí, viejo, tú. Solo digo, los dientes postizos, el auto. ¿Quién eres, Chiron?
- Yo soy yo, viejo. No trato de ser nadie más.
- Bueno. ¿Y ahora eres gánster?
- Yo no dije eso.
- ¿Entonces qué? Oye, no busco irritarte, pero llevo tiempo sin verte y no es lo que esperaba.
- ¿Y qué esperabas?
- ¿Recuerdas recuerdas la última vez que te vi? Durante mucho tiempo traté de no recordarlo. Traté de olvidar esa época.
- Sí. Cuando llegamos a Atlanta... empecé de nuevo. Me hice de nuevo. Me volví duro. ¿Y tú? Tú...
- ¿Yo? Nunca valí mucho la pena. Sólo seguía adelante. Nunca hice nada que realmente quisiera hacer. Solo podía hacer lo que la gente creía que debía hacer. En realidad nunca fui yo mismo.
- ¿Y ahora?

- Ahora tengo al pequeño Kev. Tengo este empleo. Otros 18 meses de libertad condicional.
- Eso es terrible.
- No, es una vida, ¿sabes? Y nunca la había tenido. Por ejemplo... Ahora estoy cansadísimo y el dinero que gano es poquísimo, pero no tengo preocupaciones. No como las que tenía antes. Eso es lo verdadero. Es de lo que hablaba Bob Marley.

Eres el único hombre que me ha tocado. Eres el único. No he tocado a nadie desde entonces.

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