Frases de la película Los Juegos del Hambre: Sinsajo – Parte 2

Frases de la película dirigida por Francis Lawrence, estrenada en 2015, también conocida como The Hunger Games: Mockingjay - Part 2.

- Es doloroso ver a Peeta así.
- Ese no es Peeta.

- Vi a Peeta. Antes de irnos.
- ¿Y qué piensas?
- Algo egoísta.
- Que ya no tienes que sentir celos de él.
- No. Si él no mejora, no tengo oportunidad. Jamás lo dejarás ir.
- ¿En qué estás pensando?
- No lo sé. Es como besar a alguien ebrio. No cuenta.

- Esa es una aplicación de la trampa colibrí. Asustas a la gente para que huya hacia lo que cree que es un lugar seguro. Una explosión en dos partes. Les das tiempo de acercarse a ayudar a los heridos, y...una segunda bomba.
- Correcto. La segunda explota aquí.
- Ya no hay reglas sobre lo que una persona puede hacerle a otra.
- No creo que las hubiera cuando Snow secuestró a Peeta.

- Lleva mucho tiempo bajo tierra, señora Coin. Aquí no es como el resto de Panem. El apoyo al Capitolio es muy fuerte aquí.
- Entonces ningún sacrificio es demasiado grande.

- Dame una razón para no dispararte.
- ¡Suelta el arma!
- No puedo. Ese es el problema, ¿no? Bombardeamos su mina. Ustedes incendiaron mi distrito. Ambos tenemos razones para querer matarnos. Si quieres matarme, hazlo. Haz feliz a Snow. Ya me cansé de matar a sus esclavos por él.
- No soy su esclavo.
- Yo sí. Por eso maté a Cato. Y él mató a Thresh. Y Thresh mató a Clove. Eso no tiene fin. ¿Y quién gana? Siempre Snow. Ya no voy a ser una pieza en su juego. El Distrito 12, el Distrito 2, no tenemos un conflicto. Excepto el que nos dio el Capitolio. ¿Por qué pelean contra los rebeldes? Son vecinos. Son familia.
Estas personas no son sus enemigos. Todos tenemos un solo enemigo. Y es Snow. Él corrompe todo y a todos. Nos hace pelear unos contra otros. ¡Dejen de matar por él! Esta noche, dirijan sus armas hacia el Capitolio. Dirijan sus armas hacia Snow. Ya no voy a ser una pieza en su juego.

- Antonius, con nuestros mejores soldados aplastados y los rebeldes aproximándose ¿qué celebramos?
- La muerte del Sinsajo, señor. Si Peeta no la mató, su propia arrogancia lo hizo.
- Claro. Es el mismo razonamiento simplista que te hizo llevar a nuestros mejores Agentes de la paz al Distrito 2. Sueles enterrar a la gente antes de que haya muerto. Si el Sinsajo hubiera muerto los rebeldes ya estarían usándola como mártir.

- Un loquero viene a verme a diario para ayudar a que me adapte a la realidad. Como si alguien en esta madriguera supiera algo sobre mi realidad. Al menos veinte veces por sesión, me dice que estoy a salvo.
A salvo del Capitolio. A salvo de Snow. ¿Y tú, Sinsajo? ¿Te sientes a salvo?
- Hasta que me dispararon.
- Por favor. La bala ni siquiera te tocó. Cinna se encargó de que el traje fuera a prueba de balas. ¿Cuáles son tus heridas?
- Contusión de costillas. Contusión pulmonar. Me sorprende que no te hayan hecho un trasplante de pulmón. Tengo dos. ¿Quieres uno de los míos? Es el deber de todos mantenerte con vida. ¿Por eso me odias?
- En parte. También eres un poco insoportable. Todo el drama cursi del romance y la actuación de defensora de los débiles. Pero no estás actuando. Y eso lo hace aún más insoportable.

- Te vi morir. Luces muy mal.
- Tú has tenido mejores días.
- No es amable que me digas eso.
- Yo nunca fui la amable. Tú lo eras.
- Cuando te vi morir recordé algo. Sobre el pan. Te recuerdo bajo la lluvia. Lo quemé a propósito. Para dártelo. Recuerdo que mi madre me golpeó. Debía dárselo al cerdo.
- Fue lo primero que comimos en días.
- ¿Por qué dejé que me golpearan por ti?
- Porque eras amable. Y generoso. Y la gente decía que me amabas.

Voy a matar a Snow. Nada está a salvo mientras él esté con vida. Y no puedo seguir haciendo discursos sobre eso. No más cámaras. No más propos. No más Juegos. Tiene que mirarme a los ojos cuando lo mate.

Cualquiera puede matar a cualquiera, incluso a un presidente. Solo tienes que estar dispuesta a sacrificarte.

- Es muy frustrante cuando no sigue órdenes. No solo es inmaduro, es insubordinación. Que vuelva en el primer aerodeslizador.
- No diga tonterías. No puede regresar ahora. Es una leyenda. En el frente, tras sobrevivir a una herida por bala. Yo mismo no lo habría planeado mejor.
- Lo sé.
- Se quedará donde está. Y, haga lo que haga nosotros lo planeamos. Ese siempre fue el plan.

Soy la comandante Paylor del Distrito 8. Soy soldado, como todos ustedes, y esto es lo que sé. Por primera vez en nuestras vidas, los 13 distritos estamos unidos. Por lo que puedo ver aquí, ya hicimos historia. Pero la historia no se detiene a celebrar. Enfrentamos a un enemigo que no cambia y jamás se rendirá.

- Parece que no te faltará comida.
- Intento estar preparada.
- No me mientas. Hemos cazado juntos toda la vida. Sé cuándo vas a irte por tu cuenta. ¿También me vas a abandonar?
- Como soldado te sugiero que te quedes con tu pelotón. Pero no podría detenerte si quisieras acompañarme.

- ¿Finnick? ¿Estás con nosotros?
- Así parece.
- Fue una luna de miel corta.
- Sí, supongo que tendremos que tener otra en el Capitolio.

- ¿Por qué haría esto Coin?
- Esto es lo que sé. Es a Peeta a quien quería rescatar de la arena. Nunca le agradaste. No le agrada nada ni nadie que no pueda controlar.
- ¿Así que pone en riesgo mi vida?
- Ella lo negaría, pero...
- ¿Qué?
- De una u otra forma, esta guerra llegará a su fin. Prometieron una elección libre. Quizá ella comienza a verte como una amenaza.
- Nadie me consideraría líder.
- Pero si apoyaras a alguien, ¿sería a ella? Si tu respuesta inmediata no es "sí", eres peligrosa. Ya no te necesita para motivar a las tropas. Estas propos pueden hacerse sin ti. Solo hay una cosa que podrías hacer para avivar el fuego de esta rebelión.
- Morir.

- Lo siento. Ya no sé qué es real y qué no lo es.
- Pues pregunta. Eso hace Annie.

- Sigo órdenes especiales de Coin.
- ¿Qué órdenes?
- Asesinar al presidente Snow.
- No te creo nada.
- Como nueva comandante de la unidad, te ordeno transferirme la autorización.
- No puedo hacer eso.
- No perdamos la cabeza.
- No te lo pediré de nuevo, Everdeen. Dame ese holo.
- Dice la verdad. Plutarch quiere transmitirlo por televisión. Cree que si podemos filmar al Sinsajo asesinando a Snow el Capitolio se rendirá antes de que haya demasiadas bajas.
- Mientras discutimos, cien Agentes de la paz vienen hacia acá. Boggs me prometió que, llegado el momento, usted me ayudaría.
- Bien, soldado, el holo es tuyo.

- Así que Katniss Everdeen, una pobre chica inestable sin nada más que cierto talento con el arco y la flecha, está muerta. No era pensadora. No era líder. Simplemente un rostro arrancado de entre las masas. ¿Era valiosa? Era extremadamente valiosa para su rebelión. Porque ustedes no tienen visión. No hay un líder verdadero entre ustedes. Dicen ser una alianza. Pero vimos lo que eso significa. Sus soldados intentan asesinarse unos a otros.
- Buenas noches. Para quienes aún no me conocen por favor, permítanme presentarme. Soy la presidenta Alma Coin, líder de la rebelión. Interrumpí la transmisión de su presidente en la que intentaba difamar a una joven y valiente mujer. "Un rostro elegido de entre las masas", la llamó. Arrancado. - Como si un líder un verdadero líder, pudiera ser algo distinto. Tuve el privilegio de conocer a una chica de pueblo del área más pobre del Distrito 12 que sobrevivió a los Juegos del Hambre y al Vasallaje de los 25. ¡Se levantó y convirtió a una nación de esclavos en un ejército! Viva o muerta, Katniss Everdeen seguirá siendo el rostro de esta revolución. Su muerte no será en vano.

- ¿Sabes? El Capitolio usó veneno de rastrevíspulas conmigo. Eso dijeron los médicos del 13. A ti también te picaron una vez.
- ¿Real o no?
- Real.
- Cuando usaron el veneno en mí me mostraban fotografías de mi vida. Pero algunas no eran reales. Las modificaron. Al principio, todo se confundía, pero ahora puedo distinguirlas un poco. Las que alteraron tienen cierto aspecto como si brillaran. Parecen relucientes.
- Deberías descansar.
- Sigues intentando protegerme. ¿Real o no?
- Real. Eso hacemos nosotros. Nos mantenemos con vida el uno al otro.

- No hay tal misión de Coin. El plan es solo mío. Todas esas muertes han sido mi culpa. Mentí. Lo sabemos. Todos lo sabíamos.
- ¿Los soldados del 13?
- Ellos también. ¿Crees que Jackson pensó que tenías órdenes de Coin? Confiaba en Boggs, y él quería que siguieras adelante.
- No quería que sucediera esto. Fallé. Yo los maté. Maté a Finnick. Lo siento, Pollux. Lo siento mucho. Glimmer. Marvel. Mags. Clove. Wiress. Rue. ¿Qué significan todas esas muertes?
- Significan que nuestras vidas nunca fueron nuestras. No había vida en realidad, porque no teníamos opción. Nuestras vidas le pertenecen a Snow, y también nuestras muertes. Pero si lo matas, Katniss si pones fin a todo esto todas esas muertes tendrán sentido. Cinna. Boggs. Castor. Jackson. Finnick. Ellos eligieron esto. Te eligieron a ti.

- Debí ofrecerme en tu lugar en los primeros Juegos.
- No, no podías hacerlo. Ella no te lo habría perdonado. Necesitaba que te quedaras a cuidar de su familia, y lo hiciste. No puede perderte. En verdad te ama. La forma como te besó en el Vasallaje de los Veinticinco. Jamás me besó así.
- Era parte del espectáculo.
- No. No. No, te la ganaste. Renunciaste a todo por ella. Eso no será problema por mucho tiempo.
Dudo que los tres salgamos con vida, y si sobrevivimos es problema de ella a quién elegir, ¿no?
- Sí. Sé que Katniss elegirá a quien necesite para sobrevivir.

Si vuelvo a verte, será en un mundo distinto.

- Esperaba que vinieras. Hay muchas cosas de las que deberíamos hablar. Pero sospecho que tu visita será breve, así que primero lo primero. Quería decirte que lamento mucho lo de tu hermana. Qué desperdicio. Qué innecesario. Era obvio que para ese momento el juego había terminado. De hecho, iba a emitir una rendición oficial cuando ellos lanzaron los paracaídas.
- Tú lanzaste esos paracaídas.
- ¿En serio crees que yo di la orden? Ambos sabemos que soy capaz de matar niños. Pero no malgasto nada. Quito la vida por razones específicas. Y no había razón para que destruyera un corral lleno de niños del Capitolio. Ninguna. Debo admitir que la jugada de Coin fue magistral. La idea de que yo hubiera bombardeado a nuestros propios niños indefensos para contener a los rebeldes...Puso a mis últimos guardias en mi contra. No hubo resistencia alguna dentro del Capitolio ni de la mansión. ¿Sabes que se transmitió en vivo? Eso fue particularmente astuto, ¿no lo crees? Estoy seguro de que no pretendía matar a tu hermana, pero estas cosas suceden en la guerra. Mi error fue tardar tanto en entender el plan de Coin.
Dejó que el Capitolio y los Distritos se destruyeran mutuamente. Luego intervino para tomar el poder con el arsenal del 13. No te equivoques, tiene intenciones de tomar mi lugar. Pero te he estado observando. Y tú a mí. Me temo que a ambos nos han manipulado.
- No te creo.
- Mi querida señorita Everdeen creí que habíamos acordado jamás mentirnos.

- ¿Era nuestra? La bomba. La segunda explosión. La trampa. Para atraer a más gente.
- ¿Fuiste tú?
- No lo sé. Solo sé que se suponía que yo debía cuidar de tu familia. Y lamento no haber podido hacerlo. En el campo de batalla no se puede proteger a nadie.
- Adiós, Gale.

- Convocaremos a una elección llegado el momento. Pero los he llamado para un voto mucho más importante. Un voto simbólico. Esta tarde, ejecutaremos a Snow. Cientos de sus cómplices también esperan sus muertes. Oficiales del Capitolio. Agentes de la paz. Torturadores. Vigilantes. El peligro es que, cuando comencemos los rebeldes no dejarán de pedir represalias. La sed de sangre es una necesidad difícil de satisfacer. Así que ofrezco un plan alternativo. Se aprueba por mayoría. Nadie puede abstenerse. La propuesta es esta. En vez de estas ejecuciones inhumanas organicemos unos Juegos del Hambre simbólicos.
- ¿Quiere tener otros Juegos del Hambre con los niños del Capitolio? ¿Es broma?
- No, en absoluto.
- ¿Fue idea de Plutarch?
- Fue mi idea. Equilibra la necesidad de venganza con el menor número de pérdidas humanas. Pueden votar.
- No. No, obviamente no. Es una locura.
- Me parece más que justo. Snow tiene una nieta. Yo voto a favor.
- Yo también. Que prueben su propia medicina.
- Esta forma de pensar fue lo que originó la rebelión.
- Voto en contra. Con Peeta. Finnick haría lo mismo si estuviera aquí.
- Pero no está. Porque Snow lo mató.
- No. Debemos dejar de vernos unos a otros como enemigos.
- Depende de Katniss y Haymitch.
- Yo quiero matar a Snow.
- No esperaba menos de ti.
- Entonces voto a favor. Por Prim.
- ¿Haymitch?
- Apoyo al Sinsajo.
- Eso decide la votación. Excelente.

Bienvenidos al nuevo Panem. Hoy, en la Avenida de los Tributos todo Panem, un Panem libre presenciará más que un mero espectáculo. Estamos reunidos para ser testigos de un momento histórico de justicia. Hoy, la mayor aliada de la revolución disparará la flecha que pondrá fin a todas las guerras. Que su flecha signifique el fin de la tiranía. Y el comienzo de una nueva era. Sinsajo que tu puntería sea tan certera como tu corazón es puro.

- Tengo que reconocértelo, Katniss. Jamás decepcionas. Bien, Plutarch me dio una carta para ti.
- No la quiero.
- Nunca lo haces fácil, ¿verdad? Bien. Te la voy a leer. "Katniss; quizá el país se haya sorprendido por tu flecha de esta noche pero, una vez más, yo no. Eras exactamente quien yo creía que eras. Desearía poder despedirme en persona, pero con la muerte de Coin y Snow el destino del país se decidirá esta noche y no debo ser visto contigo. Esta noche, los líderes de los 12 Distritos convocarán a elecciones libres. Es muy probable que Paylor gane. Se ha convertido en la voz de la razón. Lamento que tanta carga haya recaído en ti. Sé que jamás te librarás de ella. Pero si tuviera que hacerte pasar por eso de nuevo para lograr esto lo haría. La guerra terminó. Entraremos en el dulce periodo en el que todos están de acuerdo en no repetir los horrores recientes. Por supuesto, somos seres débiles y estúpidos con mala memoria y un gran talento para la autodestrucción. Aunque, ¿quién sabe? Quizá esta vez aprenderemos. Te conseguí un transporte para salir del Capitolio. Es mejor no dejarte ver en público. Y, llegado el momento, la comandante Paylor te otorgará el perdón. Este país encontrará la paz. Espero que tú también puedas hallarla. Plutarch"

- Ahora tu responsabilidad es cuidar de ti misma, Katniss. Prométeme que la conseguirás.
- ¿Qué cosa?
- Una vida de Vencedora.

- Me amas. ¿Real o no?
- Real.

¿Tuviste una pesadilla? Yo también tengo pesadillas. Algún día te lo explicaré. Por qué empezaron. Por qué jamás desaparecerán. Pero te diré cómo sobrevivo a ello. Hago una lista mental de todas las cosas buenas que he visto hacer a alguien. Todas las cosas que pueda recordar. Es como un juego. Lo hago una y otra vez.
Es un poco tedioso después de tantos años, pero hay juegos mucho peores que jugar.

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