Frases de la película Los Infiltrados (The departed)

Frases de la película dirigida por Martin Scorsese, estrenada en 2006

No quiero ser producto de mi medio ambiente. Quiero que mi medio ambiente sea un producto mío.

Hace años teníamos la Iglesia. Era solo una manera de decir que nos teníamos unos a otros.

Eso es lo que los negros no entienden. Es algo que tengo contra ellos. Nadie te regala nada. Tú tienes que tomarlo.

- ¿Eres bueno en la escuela?
- Sí.
- Qué bien.
- Yo también lo era. Es una paradoja.

La Iglesia te quiere en tu lugar. Arrodíllate, párate, arrodíllate, párate... Si a ti te gusta ese tipo de cosa, no sé qué puedo hacer yo por ti. Un hombre se abre su propio camino. Nadie te regala nada. Tú tienes que tomarlo. Non serviam.

Cuando te decides a ser algo, puedes serlo. Eso es lo que no te dicen en la Iglesia. Cuando tenía tu edad, decían que podíamos ser policías o criminales. Hoy lo que te digo es: Cuando estás frente a una pistola cargada... ¿cuál es la diferencia?

Esos bomberos que no han cogido desde que existe el fuego. ¡Váyanse a bajar gatos de los árboles, bola de maricones!

Míralo así. Eres un hombre negro en Boston. No necesitas que yo te ayude para estar jodido.

- Eres trabajador. Subirás rápido.
- Como el pito de un niño de doce.

Tengo una pregunta. ¿Cuán perturbado estás?

- Si de vez en cuando hicieras cosas por tu cuenta, llegarías a alguna parte.
- Somos policías. Esto no es "alguna parte".

¿Tienes algún traje o te gusta vestir como si fueras a invadir Polonia?

Aquí lidiamos con el engaño. Pero no con el engaño a nosotros mismos.

Según tus exámenes de admisión, eres un astronauta, no un patrullero.

Estarás en la cárcel el tiempo suficiente para convencer a cualquiera de que no es un engaño.

No soy policía, ¿entiendes? Soy tu maldito primo.

Habla como si su mierda no apestara, pero es buena gente.

Yo soy el que te dice que hay tipos a los que puedes golpear y otros a los que no. Él no es totalmente uno de los que no puedes golpear, pero casi es uno de los que no puedes golpear. Así que voy a dar mi fallo en este asunto ahora mismo. No lo puedes golpear, ¿entiendes?

- ¿Qué estás bebiendo?
- Un jugo de arándano.
- ¿Qué? ¿Tienes tu regla?

Por desgracia, esta pocilga tiene más filtraciones que la marina iraquí.

Son microprocesadores de computadora que pueden meter un misil en el trasero de un camello A cientos de kilómetros de distancia.

- ¿Tiene a alguien con Costello en este momento?
- Tal vez. Tal vez no. Tal vez vete al carajo.

Mi teoría es que los federales son como hongos. Dales mierda y mantenlos en la oscuridad.

- Si lo mataron fue porque debe haber hecho algo malo.
- Pero no un robo. Eso no es malo. ¿Hizo alguna otra cosa mala?

- También estudio leyes.
- ¿Suffolk, por las noches?
- Sí, Harvard no está abierto de noche, hasta donde yo sé.
- ¿Cómo te enteraste?
- Pregunté antes de ir al jodido Suffolk.

Apuñalaré a alguien con un pica hielo si así podemos ir a cenar. No, soy detective, te encontraré. Es broma, necesito la tarjeta.

- Tengo a un solo cliente. ¿Qué quieres que haga?
- ¿Te va mal? Abriste una tienda en un barrio irlandés.

Lo que Freud dijo de los irlandeses es que somos los únicos inmunes al psicoanálisis.

- A veces quisiera que la gente se olvidara de sí misma e hiciera su trabajo.
- ¿Incluyendo los criminales?
- Si ellos no hacen su trabajo, tú estarías desempleado.
- Siempre tendré un empleo. Sólo arrestaré a gente inocente.

No puedes confiar en alguien que actúa como si no tuviera nada que perder.

- Yo soy confiable.
- Arnold... tú eres uno en un millón.
- Diez. Diez millones.
- ¿Y tu esposa, Arnold?
- Pensé que lo era. No lo era. Pero se volvió confiable.

- ¿Acaso nunca cierran la maldita boca?

- Otra que no debe abrir la boca.
- Una de más. Tiene muy grande el hocico.

- Lennon dijo: "Yo soy un artista. Dame una maldita tuba y sacaré algo de ella".
- Mire, señor Costello, a mí me gustaría sacarle unos jodidos billetes.

Lo que trato de decir con lo de John Lennon es que un hombre puede tomar cualquier cosa y hacer algo con ella. Por ejemplo... Te miro a ti y pienso: ¿Para qué puedo usarte?

Me pareció muy amable que le preguntaras al tipo con qué mano se hacia la paja.

- ¡No gano nada y le tengo que dar 2000 a la semana!
- ¡Gana más dinero! Es Estados Unidos. Si no ganas dinero aquí... eres un pendejo. ¿Qué vas a hacer?
- Ganar más dinero.
- ¡Así me gusta!

De ahora en adelante, llama al bar y pregunta por Mikey. Solo Mikey. Preguntarás por Mikey porque no hay ningún Mikey. Y esperas. Nosotros te llamaremos.

Tenía su propio código. Nunca quiso dinero. No puedes hacer nada con un hombre así.

¿Cómo está la hermana María Teresa? Tuvimos una sabrosa relación antes de que tomara los votos.

- Iba saliendo un policía cuando llegué.
- ¿Cómo sabes que era policía?
- Mal corte de pelo, mal vestido y con cierto aire de pútrida arrogancia.

- ¿Entonces todos ellos vienen aquí a llorar? ¿Sus policías?
- A veces lo hacen. Sí, claro. A veces lloran. Si tienen problemas en casa, si tuvieron que usar sus armas...
- ¿Usar sus armas? Déjeme decirle algo. Se enlistaron para usar sus armas. La mayoría. Pero ven suficiente televisión para saber que tienen que llorar después de usar esas armas. No hay nadie más cuentero que un policía. Excepto uno de la televisión.

Uno viene en contra de sus instintos de privacidad y confianza en sí mismo ¿y usted qué hace? ¡Lo manda a la calle a conseguir un arpón! Es usted ridícula. ¿Dos pastillas? ¿Por qué no me da una botella de whisky y una pistola para volarme la cabeza?

- ¿Por qué siempre es el más difícil el último paciente del día?
- Porque está cansada y le importa un carajo. Nada sobrenatural.

Voy a fumar. ¿Tú no fumas? ¿Haces todo muy sano?

Todas las señales celulares están bajo vigilancia cortesía de nuestros amigos federales. La ley antiterrorista... ¡Me encanta, me encanta!

Por su propio bien, dile a Bruce Lee y a los "karate kids", que no traemos armas automáticas. Porque en este país no le añade centímetros a tu pito.

Esto es increíble. ¿Quién colocó las cámaras en ese lugar? ¿Quién carajos eres tú? Yo soy el que hace su trabajo. Tú debes ser el otro.

- Estoy haciendo lo posible.
- ¿Lo posible?
- ¿Crees que estamos vendiendo ropa de hombre?

Te conseguiré los expedientes y esas cosas. Pero escúchame, hijo. No me decepciones en esto o algún otro tipo meterá su grueso pito en el culo de la señorita Freud.

- Mi madre me llamaba Francis.
- Lo sé. Y tu padre te llamaba "el tumor".
- ¿Cómo te llamaba a ti tu padre, Charlie? Ah, sí, me olvidaba. No tenías uno.

- Te voy a agarrar.
- Si pudieras, ya lo habrías hecho. Supongo que te gusta ir a tu propio paso. Con permiso. Tengo cita con unos ángeles.

El matrimonio te ayuda a salir adelante. Demuestra que no eres homosexual. Al ver el anillo saben que al menos alguien soporta al hijo de perra. Si las damas ven el anillo, saben que ganas dinero y que te funciona el pito.

Con todo el mundo cuidándose el culo y tú buscándote a ti mismo yo apuesto a que nadie encuentra nada.

- ¿Sabes lo que me gusta de los restaurantes?
- ¿La jodida comida? No sé. ¿Qué?
- Aprendes mucho viendo comer.

Vas a investigar a mi gente a revisar sus estados de cuenta, sus llamadas y expedientes médicos. No te sorprenda que no te inviten una cerveza ni te inviten a sus casas.

Soy un jodido irlandés. Puedo aguantar algo malo el resto de mi vida.

- Sé cómo identificar a un policía.
- ¿Cómo?
- Si no nos está poniendo atención, es un policía.
- Mira. ¿Ves a ese tipo de allá? Allá. No nos está poniendo atención. Es policía.

Estamos adivinando quién es policía. Casi todas las mujeres lo son.

- ¿Sabes lo que pensé hoy?
- ¿Qué cosa?
- El que no se apareció hoy es la rata.
- Sí. ¿Y?
- Nunca has llegado tarde en tu vida. Cuando te llamé cometí un error. Te di la dirección equivocada. Pero llegaste a la correcta ¿o no? Dime por qué yo no le dije a nadie. ¡Dime por qué!

Esa basura irlandesa... Me desea tanto que si le doy una olida de mi culo, se metería bien adentro.

- Cariño... Se me está poniendo dura.
- ¿Estás seguro de que es por mí? ¿No de tanto hablar de olidas y metidas en el culo?
- Cuida tu maldita boca.
- No, cuídate tú.
- Déjame ponerte en tu lugar.

- ¿Qué no puedes creer?
- Me pasé toda la noche arrastrando hasta allá a ese desgraciado. Dime cómo lo encontraron tan rápido. ¿Alguien iba caminando a un perro en un metro de lodo? ¿De qué tamaño era ese perro? Tiene que ser un perro jodidamente grande.

Cuando te digo que tires un cuerpo en el pantano lo tiras en el pantano... No en donde lo encuentre algún fulano que va ahí todos los jueves... ¡para que le den una chupada!

- Por supuesto que hablo con el FBI.
- ¿Saben quién soy?
- Nunca delaté a nadie que no fuera a caer de todos modos.

- Solo quiero recuperar mi identidad, ¿de acuerdo? Eso es todo.
- Quieres volver a ser policía.
- Ser policía no es una identidad. Quiero recuperar mi identidad.

La muerte es dura. La vida es mucho más sencilla.

- Anda, mata a un policía, Einstein. Mira lo que pasa.
- ¡Lo que pasaría es que esta bala te atravesaría la cabeza!

Me importa un carajo que no acepten los cargos. Igual te voy a arrestar.

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