Frases de la película Lo que el viento se llevó

Lo que el viento se llevó

Frases de la película dirigida por Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, estrenada en 1939, también conocida como Gone with the Wind.

"Había una tierra llamada El viejo sur...Un mundo bello y galante... Allí vivieron los últimos caballeros y sus bellas damas los amos y esclavos... De ese mundo no quedan más que sueños. Una época que el viento se llevó..."

Hablar de la guerra arruina todas las fiestas. Me aburre a morir. Además, no habrá guerra.

- ¿Vas detrás de un hombre que no está enamorado de ti? ¿Pudiendo tener a otro?
- No voy detrás de él, es una sorpresa.
- ¡No seas tan orgullosa! Si Ashley quisiera casarse contigo, tendría mis dudas. Quiero que seas feliz. No lo serías con él.

- ¿Me estás diciendo, Scarlett que la tierra no significa nada para ti? Por la tierra trabajamos luchamos y morimos. ¡Es lo único que perdura!
- Hablas como un irlandés.
- Estoy orgulloso de ser irlandés. No olvides que eres medio irlandesa. Para quien tiene sangre irlandesa la tierra es como una madre. Pero tú eres sólo una niña. Algún día amarás la tierra. Un irlandés no puede evitarlo.

Una dama come en público como un pajarito. ¡No quiero que vaya a casa de John Wilkes a engullir como un cerdito!

¿Por qué hay que ser tonta para cazar marido?

- Cathleen, ¿quién es ése?
- ¿Quién?
- Ese hombre que nos mira y sonríe. Ese indeseable.
- ¿No lo sabes? Es Rhett Butler. Es de Charleston. Tiene una reputación terrible.
- Parece que me está viendo sin mi enagua puesta.

- Es difícil ganar una guerra con palabras.
- ¿Qué quiere decir?
- No hay una fábrica de cañones en todo el sur.
- ¿Importa eso a un caballero?
- Importará a muchos caballeros.
- ¿Insinúa que los yanquis pueden con nosotros?
- No, no insinúo. Digo claramente que están mejor equipados. Tienen fábricas, astilleros, minas y pueden bloquear nuestros puertos. Nosotros tenemos esclavos,
algodón y arrogancia.

- Te amo.
- ¡Scarlett!
- ¡Te amo, de verdad!
- ¿No has tenido bastante conquistando otros corazones?
- Siempre tuviste el mío. Desde niña. Ahora no bromees. ¿Tengo tu corazón, querido? ¡Te amo!
- No debes decir esas cosas. Me odiarás por oírlas.
- No podría odiarte y sé que te importo. Te importo, ¿verdad?
- Sí. Salgamos y olvidémonos de lo que hemos dicho.
- ¿Cómo? ¿No te casarás conmigo?
- Me caso con Melanie.
- ¡Si yo te importo no puedes!
- ¿Por qué me haces decir cosas que te lastimarán? ¿Cómo puedo hacerte comprender? Eres muy joven para entender el matrimonio.
- Sé que te amo y quiero ser tu mujer. No amas a Melanie.
- Es como yo, Scarlett. Es de mi sangre y nos comprendemos.
- ¡Pero me amas a mí!
- ¿Cómo voy a evitarlo? Tienes tanta pasión por la vida. Esa clase de amor no basta entre dos seres tan diferentes.
- Dilo, cobarde. Te da miedo casarte conmigo. ¡Prefieres a esa tonta que sólo puede decir "sí", "no" y tener un montón de mocosos!

- Ud. no es un caballero.
- Y Ud., Srta., no es una dama.

- $150 en oro.
- ¿Por qué dama, Sr.?
- Por la Sra. de Charles Hamilton.
- ¿Por quién, Sr.?
- La Sra. Hamilton.
- La Sra. Hamilton está de luto. Otras damas aceptarán gustosas... Dr. Meade, he dicho la Sra. Hamilton.
- No aceptará, Sr.
- ¡Sí, acepto!

- Otro baile y perderé mi reputación.
- Con valor puede vivir sin ella.

- No coquetee conmigo. No soy unos de sus galanes. Quiero algo más de Ud.
- ¿Qué quiere?
- Se lo diré, si deja de poner esa sonrisa tonta de reina del Sur. Algún día quiero que me diga lo que le oí decir a Ashley Wilkes. "Te amo".
- Eso es algo que jamás me oirá decir mientras viva.

- No puedo aceptar estos regalos, pero eres muy amable.
- No. Te estoy tentando. Nunca doy sin esperar algo a cambio. Siempre me pagan.
- No te pagaré casándome contigo.
- No te hagas ilusiones. No soy de los que se casa.

Abre los ojos y mírame. No, no creo que te bese. Aunque lo necesitas. Eso te pasa.
Deberían besarte, a menudo. Y alguien que sepa.

- Cuida de Melanie por mí. Es tan frágil y dulce, y te quiere tanto.
- Si me matan...
- ¡No digas eso! ¡Da mala suerte! Reza, rápidamente.
- Reza tú por mí. Ahora que se acerca el final necesitaremos sus oraciones.
- ¿El final?
- El final de la guerra y el final de nuestro mundo, Scarlett.
- No creerás que los yanquis van a ganar.
- ¡Mis hombres van descalzos! Y la nieve en Virginia está muy alta.
- Cuando les veo, y veo a los yanquis ¡cada vez más numerosos!Cuando llegue el final, estaré lejos. Me consolará saber que te tiene a ti. Me lo prometes, ¿verdad?
- Sí.

- ¿No estás cansada, Melanie?
- No, no estoy cansada, Scarlett. Ashley podría ser uno de ellos y tener sólo a extraños para confortarle. No, no estoy cansada, Scarlett. Todos podrían ser Ashley.

- Eres muy egoísta. Piensas sólo en ti y no en la Causa. ¿Cómo me haces esto? ¿Por qué te vas ahora, cuando todo ha terminado y yo te necesito?
- Siempre he sentido debilidad por las causas perdidas.

- Sé que te amo, Scarlett.
- A pesar de ti y de mí y del mundo que se hunde, te amo. Porque somos iguales.
Ovejas negras, ambos. Egoístas pero capaces de afrontar las cosas y llamarlas por su nombre.
- ¡No me abraces así!
- Mírame. Te amo como nunca he amado a otra mujer. Y te he esperado más que
a ninguna otra mujer.
- ¡Déjame!
- Un soldado te ama. Quiere que le rodees con tus brazos. Quiere recordar
tus besos en la batalla. El amor da igual. Envías a un soldado a la muerte
con un bello recuerdo.
- Scarlett, bésame. Bésame una vez.

Dios es mi testigo Dios es mi testigo, no me vencerán. Sobreviviré a esto, y cuando haya terminado ni yo ni ninguno de los míos volveremos a pasar hambre. Aunque tenga que mentir, engañar, robar o matar ¡Dios es testigo de que
nunca volveré a pasar hambre!

Bien, supongo que he matado. Pero no pensaré en ello ahora, pensaré en ello mañana.

- ¿De qué tienes miedo?
- De que la vida sea demasiado real. No es que me importe trabajar duro. Pero me importa mucho perder la belleza de la vida que amaba. De no ser por la guerra, habría vivido feliz encerrado en Twelve Oaks. Pero hubo guerra. Vi morir a mis amigos de la infancia. Vi a hombres agonizar cuando yo les disparaba. Y ahora estoy en un mundo que para mí es peor que la muerte. En él no hay lugar para mí. No puedes comprender. Tú no sabes lo que es el miedo. No te importa afrontar la realidad. No quieres escapar de ella como yo.

- Sácame de aquí. Aquí no hay nada que nos detenga.
- ¿Nada? Nada excepto el honor.

Amo tu coraje y tu testarudez, tanto que podría olvidar a la mejor esposa del mundo.¡Pero no lo haré!

- Oh, Mammy, estoy tan flaca y tan pálida y no tengo ropa. Busca los patrones de mamá.
- ¿Qué pretende?
- Me harás un vestido nuevo.
- ¡No con las cortinas de la Srta. Ellen!
- Ahora son mías. Voy a Atlanta a buscar dinero y quiero parecer una reina.

Todos nuestros amigos mantienen el honor y la amabilidad.
Y pasan hambre. No los necesito. Sé lo que dicen de mí.
Me da igual. Me haré amiga de los oportunistas y les venceré.

¿Nunca te cansas de casarte con hombres que no amas?

- Tengo mucho miedo.
- No me lo creo. Nunca has tenido miedo.
- Ahora tengo miedo. Me da miedo morirme e ir al infierno.
- Pareces saludable. Y quizá no haya infierno.
- Sí hay. Sé que existe. Crecí en él.
- ¿Cómo voy a cuestionar eso? ¿Qué has hecho para que el infierno se abra ante ti?
- No debí haberme casado con Frank. Era el novio de Suellen. La amaba a ella, no a mí. Le hice la vida imposible y le maté.
Sí, le maté. Rhett, por primera vez sé lo que es arrepentirme
de algo que he hecho.

Eres como el ladrón que no siente haber robado pero siente mucho ir a la cárcel.

No puedo estar esperando a que estés entre maridos.

- Ninguno de esos te ha besado así. Ni Charles, ni Frank, ni el estúpido Ashley. Di que te casarás conmigo. Di que sí.
- Sí.

Que Dios ayude al que te ame de verdad.

- Si sigues tan glotona te pondrás como Mammy. Y me divorciaré. Podrías comprarle algo a Mammy.
- ¿Por qué iba a hacerlo si nos llamó mulas a los dos?
- ¿Mulas? ¿Por qué?
- Dijo que aunque nos diéramos aires de caballos de carreras no éramos más que mulas y no podíamos engañar a nadie.
- Una verdad como un templo. Mammy es sabia. Me gustaría contar con su respeto.

Te tiene envenenado. No importa lo que te haya hecho, sigues enamorado.

La Srta. Melly es tonta, pero no como tú piensas. Es demasiado honrada para pensar que un ser querido no lo es. Y ella te quiere. Aunque no sé por qué.

- Mira mis manos, querida. Podría hacerte pedazos con ellas. Y lo haría si te sacara a Ashley de la cabeza para siempre.
- De nada serviría.
- Así que te lo sacaré de la cabeza para siempre, así. Pondré mis manos una a cada lado de tu cabeza. Y te aplastaré el cráneo como si fuera una nuez.

Aunque sé que siempre me has sido fiel. ¿Cómo lo sé? Conozco a Ashley Wilkes y a su honrada especie. Son gente de bien. No puedo decir lo mismo de ti ni de mí. No somos gente de bien.
Y no tenemos honor. No es tan fácil, Scarlett. Me rechazas mientras persigues a Ashley, y sueñas con él. Pero esta noche no me rechazarás.

Parece que una madre, incluso una mala, es mejor que nada.

- No puede morirse. No puede.
- No tiene tu fuerza. Nunca la tuvo. Sólo tiene corazón.
- ¿Tú también lo sabías?

- El capitán Butler. Sé buena con él.
- ¿Rhett?
- Te quiere mucho.

- Scarlett, ¿qué puedo hacer? No puedo vivir sin ella. Se lleva todo lo que he tenido en la vida.
- Realmente la amas, ¿verdad?
- Ella ha sido el único sueño que no se ha desvanecido en la realidad.
- ¡Vives de sueños! No conoces el sentido común.
- Scarlett, ¡si supieras por lo que he pasado!
- Deberías haberme dicho hace años que la amabas a ella y no a mí. Y no tenerme pendiente hablándome de honor. Y ahora que Melly se muere, me dejas ver que yo nunca habría sido para ti más que lo que esa tal Sra. Watling es para Rhett. Y yo he amado algo que en realidad no existe.

- Te dejo, querida. Sólo necesitas un divorcio, y tus sueños con Ashley se harán realidad.
- No, estás terriblemente equivocado. No quiero divorciarme.
Cuando esta noche supe que te amaba vine corriendo a decírtelo. ¡Oh, querido!
- Por favor, no sigas. Deja que nos quede algo de dignidad. Ahórrate lo último.
- ¿Lo último? ¡Escúchame! Debo haberte amado durante años pero fui tan tonta, que no lo sabía. Créeme. Tienes que quererme.
Melly dijo que me querías.
- Te creo. ¿Y Ashley Wilkes?
- Nunca le quise de verdad.
- Pues lo has disimulado muy bien, hasta hoy. No, Scarlett, Lo he intentado todo. Si lo hubieras intentado
cuando volví de Londres...
- Estaba muy contenta de verte. Pero fuiste tan odioso.
- Y cuando estabas enferma, y todo era mi culpa.
- Esperé que me llamaras. No lo hiciste. Quería verte desesperadamente pero pensé que tú no querías.
- Parece que no hemos coincidido. Pero ahora no tiene sentido.
Mientras teníamos a Bonnie podíamos ser felices.

- Lo siento todo mucho.
- Querida, eres tan infantil. Crees que diciendo "lo siento" puede corregirse el pasado.

- Si te vas, ¿adónde iré yo? ¿Qué voy a hacer?
- Francamente, querida, me importa un carajo.

Tiene que haber algún modo de hacerle volver. No puedo pensarlo ahora. Enloqueceré si lo hago. Pensaré en ello mañana.

¡Tara! Mi hogar. Iré a casa. Y pensaré en el modo de hacerle volver. ¡Después de todo, mañana será otro día!

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Dibujante, amante de las perrujas Klo, Mose y Tota. Trago harto chocokrispis y martinis. Ando por la vida al lado de mi Jos Velasco. ¡Sígueme en fb!


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