Frases de la película Llámame por tu nombre

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Actuación: , , .
Género: Drama, Romance.
Estreno: .
Otros títulos: Call Me by Your Name.

- Cómete otro huevo.
- ¿En serio? No, no, no. Me conozco. Si como dos, comeré tres y luego cuatro, y saldré rodando.

- ¿Qué hace uno aquí?
- Esperamos a que se acabe el verano.
- ¿Y qué haces en el invierno? ¿Esperas a que llegue el verano?
- Solo venimos en Navidad y en otras vacaciones.
- ¿En Navidad? ¿No son judíos?
- Somos judíos, pero también somos americanos, italianos, franceses una combinación peculiar. Además de mi familia, debes de ser el único otro judío aquí.
- Soy de un pueblito de Nueva Inglaterra. Sé lo que es ser el único judío.

- La palabra albaricoque proviene del árabe. Es como las palabras álgebra, alquimia, alcohol. Deriva de un sustantivo árabe con el artículo "al" antepuesto. El origen del albicocca italiano es al-barquq. Es increíble que hoy en Israel y en países árabes esta fruta tiene un nombre completamente distinto: mishmish.
- Tendré que discrepar con usted, profesor. Voy a hablar de etimología. Tengan paciencia. Tiene razón. Muchas palabras latinas derivan del griego.
Pero en el caso de albaricoque el viaje es más complejo. ¿En qué sentido? En este caso, el griego deriva del latín. La palabra latina es praecoquum o praecoquere. Es precocinar, o premadurar, "ser precoz" o "prematuro". Y los bizantinos tomaron praecox que se volvió prekokkia que se volvió berikokki que es de donde salió el árabe al-barquq.

- ¿Qué estás haciendo?
- Estoy leyendo mi música.
- No es cierto.
- Pensando, entonces. ¿Sí? ¿En qué?
- En algo privado.
- ¿No me vas a decir?
- No te voy a decir.
- No me va a decir en qué está pensando.

- Suena lindo.
- Pensaba que no te gustaba.
- Tócalo otra vez.
- Sígueme.
- Suena diferente. ¿La cambiaste?
- La cambié un poco.
- ¿Por qué?
- La toqué como Liszt la hubiera tocado si hubiera alterado a Bach.
- Tócalo otra vez.
- ¿El qué?
- Lo que tocaste afuera.
- ¿Quieres que toque la cosa que toqué afuera?
- Por favor.
- La cambiaste otra vez.
- La cambié un poco.
- Sí, ¿por qué?
- La toqué como si Busoni hubiera alterado la versión de Liszt.
- ¿Y qué tiene de malo Bach tocado como Bach?
- Bach no la escribió para guitarra.
- Ni sabemos si Bach la escribió.
- ¡Olvídalo!
- Es el Bach joven. Se la dedicó a su hermano.

- Oye esta idiotez. Dime lo que piensas.
- Espera. ¿Qué? No te oigo.
- "Para los griegos, Heidegger alega que esta ocultación constituye la manera de ser de los humanos no solo en relación consigo mismos sino con otras entidades. O sea que no interpretan esta acción de ocultar en términos de la relación de entidades con humanos". ¿Lo entiendes en lo más mínimo?
- No tiene ningún sentido para mí.
- No creo que tenga sentido para tu padre tampoco.
- Quizá lo tenía cuando lo escribiste.
- Quizá sea lo más amable que me han dicho en meses.
- ¿Amable?
- Sí, amable.

Los fragmentos cosmológicos de Heráclito. El significado del río que fluye no es que las cosas cambian y que no podemos verlas dos veces sino que algunas cosas se mantienen iguales solo cambiando.

- Corazón, ¿has visto mi Heptamerón?
- ¡Mafalda!
- Está en alemán.
- No recuerdo dónde nos quedamos, pero este te va a gustar. Ven aquí, mi vida. Lo voy a traducir. "Un caballero guapo está muy enamorado de una princesa. Y ella también está enamorada de él aunque parece no estar muy consciente de ello. A pesar de la amistad, Freundschaft que florece entre ellos, o quizá debido a esa mismísima amistad el joven caballero se encuentra tan gedemütigt tan intimidado y sin palabras que es totalmente incapaz de sacar a colación su amor. Hasta que un día le pregunta a la princesa directamente: '¿Es mejor hablar o morir?'"
- Yo jamás tendría el valor de preguntar algo así.
- Lo dudo mucho. Oye, Elio bello... ¿Sabes que siempre puedes hablar con nosotros?

- Mi mamá me ha estado leyendo una novela rosa francesa.
- Nos la leyó a mi papá y a mí el día que se fue la luz.
- ¿Sobre el caballero que no sabe si hablar o morir?
- Exacto.
- ¿Entonces habla o no?
- "Es mejor hablar", le dice ella. Pero ella no baja la guardia. Siente que es una trampa.
- ¿Entonces él habla?
- No. Le da rodeos.
- Era de esperarse. Es francés.

- Nunca había oído de la Batalla del Piave.
- Fue una de las batallas más letales de la Primera Guerra Mundial. Murieron 170.000 personas.
- ¿Hay algo que no sepas?
- No sé nada, Oliver.
- Pareces saber más que nadie por aquí.
- Si supieras lo poco que sé sobre las cosas que importan.
- ¿Qué cosas que importan?
- Ya sabes qué cosas.
- ¿Por qué me dices eso?
- Porque creía que deberías saberlo.
- ¿Porque creías que debería saberlo?
- ¿Porque quería que lo supieras?
- Porque quería que lo supieras. Porque quería que lo supieras. Porque quería que lo supieras. Porque no se lo puedo decir a nadie más que a ti.
- ¿Estás diciendo lo que creo?
- No te vayas a ningún lado. Quédate aquí.
- Sabes que no me iré a ningún lado.

- Me gusta cómo te expresas.
- No sé por qué siempre te menosprecias.
- Para que tú no lo hagas, supongo.
- ¿Tanto miedo tienes de lo que pienso? Me estás dificultando mucho las cosas.
- Me encanta esto, Oliver.
- ¿Qué?
- Todo.
- ¿Hablas de nosotros?

- Deberíamos irnos.
- ¿Por qué?
- Me conozco, ¿sí? Y nos hemos portado bien. No hemos hecho nada vergonzoso, y eso es bueno. Quiero portarme bien. ¿Sí?
- ¿Te estoy ofendiendo?
- No lo hagas.

- ¿De verdad lees tanto? A mí también me gusta leer, pero no se lo digo a nadie.
- ¿Por qué no?
- No sé. Creo que las personas que leen son un poco reservadas. Ocultan quiénes son realmente.
- ¿Tú ocultas quién eres realmente?
- No, contigo, no.
- ¿Conmigo no?
- Bueno, quizá un poco.
- ¿Qué quieres decir?
- Tú sabes a qué me refiero.
- ¿Por qué lo dices?
- ¿Por qué?
- Porque creo que me vas a hacer sufrir y no quiero sufrir.

- Qué hermosas, ¿no? Son increíblemente sensuales. Porque son más helenistas que ateneas del siglo V. Probablemente esculpidas bajo la influencia de Praxíteles. El más grande escultor de la antigüedad.
- Madura de una vez. Nos vemos a medianoche. Madura de una vez. Nos vemos a medianoche.
- Tiene músculos firmes. Mira ese estómago. No hay un cuerpo derecho. Todos tienen líneas curvas. A veces con curvas imposibles. Y muy despreocupados. De ahí su eterna ambigüedad. Como retándote a que los desees.

- ¡Pórtate bien esta noche! ¡No te rías! ¡Cuando te digo que toques, vas a tocar! A tu edad ya debes aceptar a la gente como es.
- ¿Qué tienen ellos dos? Los llamas Sonny y Cher a sus espaldas.
- ¡Así los llama mamá!
- ¿Y aceptas sus regalos? Solo te hace quedar mal a ti. ¿Es porque son gay o porque son ridículos?
- Si logras saber tanto de economía como Mounir a su edad serás un hombre muy sabio. Y un... y un orgullo para mí.

- Oliver...
- Llámame por tu nombre, y te llamaré por el mío.

- ¿Sabes lo feliz que estoy de que nos acostamos?
- No sé.
- Claro que no lo sabes. No quiero que te arrepientas de nada. Y odio la idea de que quizá te haya trastornado. No quiero que ni tú ni yo la paguemos.
No le voy a decir a nadie. No voy a meterte en problemas.
- No estoy hablando de eso. ¿Te da gusto que haya venido?
- Te besaría si pudiera. Los tiempos cambian.

- No quiero que te vayas. Desperdiciamos muchos días. ¿Por qué no me diste una señal?
- Te la di.
- No me la diste.
- ¡Que sí!
- ¿Cuándo?
- ¿Te acuerdas cuando estábamos jugando vóleibol y te toqué? ¿Para enseñarte que me gustabas?
- Tu reacción me hizo sentir que te había violado.
- ¡Perdón!
- Está bien. Pero decidí mantener una distancia.

- ¡Elio! ¡Desapareciste durante 3 días!
- Tenía que trabajar.
- Sí, pero... te desapareciste por completo.
- No sé, es que... Tenía mucho que hacer.
- ¿Soy... soy tu novia?

- ¿Disfrutó Oliver el viaje?
- Creo que sí.
- Tuvieron una linda amistad.
- Sí.
- Eres demasiado listo para no saber lo raro y especial que fue lo que tuvieron. Oliver era Oliver. "Porque era él". "Porque era yo". Oliver será muy inteligente, pero...
- No, no. Era más que inteligente.
- Lo que ustedes dos tuvieron tenía todo y nada que ver con la inteligencia. Él era bueno. Los dos tuvieron suerte de encontrarse, porque tú también eres bueno.
- Creo que él era mejor que yo. Creo que él era mejor que yo.
- Seguro que él diría lo mismo de ti. Él diría lo mismo. Lo cual los halaga a los dos. Cuando menos lo esperas la naturaleza tiene maneras astutas de encontrar nuestro punto débil. Solo acuérdate de que estoy aquí. Ahora quizá no quieras sentir nada. Quizá nunca quieras sentir nada. Y quizá no sea la persona con quien quieras hablar de esto, pero obviamente sentiste algo. Mira, tuviste una amistad hermosa. Quizá algo más que una amistad. Y te tengo envidia. Muchos padres desearían que este asunto desapareciera. Rezarían por que sus hijos cayeran de pie. Pero yo no soy de esos padres.
Nos arrancamos tanto de nosotros para superar las cosas rápidamente que acabamos en quiebra a los 30 años. Y tenemos menos que ofrecer cada vez que empezamos con alguien nuevo. Pero hacerte a ti mismo no sentir nada para no sentir ninguna cosa... Qué desperdicio. ¿Me pasé de la raya? Entonces te diré una cosa más. Para dejar todo bien claro. Yo quizá me acerqué pero nunca tuve lo que ustedes dos tienen. Algo siempre me detenía o me estorbaba. Cómo vives tu vida es asunto tuyo. Pero recuerda: Nos dan nuestros corazones y nuestros cuerpos una sola vez. Y antes de darte cuenta, tu corazón se cansa. Y, en cuanto a tu cuerpo llega un momento en el que nadie lo mira ya no digamos se quiere acercar a él. En este momento hay tristeza, dolor. No lo mates y con él la dicha que sentiste.
- ¿Mamá lo sabe?
- Creo que no.

- Saben lo que pasó.
- Me lo imaginaba.
- ¿Por qué?
- Por la manera en la que tu padre habló conmigo. Me hizo sentir parte de la familia. Casi como si fuera su yerno. Tienes mucha suerte. Mi padre me hubiera llevado a un reformatorio. ¿Elio?
- Oliver...
- Me acuerdo de todo.