Frases de la película La cabaña

Frases de la película dirigida por Stuart Hazeldine, estrenada en 2017, también conocida como The Shack.

¿Cómo no ser escéptico cuando alguien afirma haber pasado un fin de semana entero con Dios? Y nada menos que en una cabaña. Y no en cualquier cabaña. En esta cabaña. La historia que les contaré es un poco bueno, es bastante fantasiosa. Pero eso no implica necesariamente que no sea verdad.

Su padre era un líder religioso. Bebía a escondidas. Sobre todo si no llovía o si llovía antes de tiempo. La mayoría de las veces en medio de ambas situaciones.

- Los papás no deben hacerles eso a sus hijos. Eso no es amor, ¿entiendes?
- ¿Qué hago?
- Habla con Dios. Él siempre escucha.

El dolor a veces nos retuerce las entrañas y nos impulsa a hacer lo impensable.

- Pero si Dios siempre está con nosotros ¿qué le importa si llegamos tarde a la iglesia?
- A Dios le importa porque a mamá le importa.

- Había una vez una princesa india.
- ¿Cómo era?
- Era muy hermosa.
- ¿De qué color tenía el pelo?
- De este color. ¿Quieres que te cuente la historia? Bueno. Pues la princesa era la única hija del cacique más viejo. Él era el jefe de una gran tribu. Hasta que un verano llegó una enfermedad terrible. Era tan terrible que hasta los guerreros se enfermaron. Estaban todos al borde de la muerte. Entonces los jefes se reunieron para ver qué podían hacer. El padre de la princesa habló de una profecía. Solo podría frenar la enfermedad si la hija de un jefe se sacrificaba por su pueblo. Tras un largo debate, decidieron que no podían pedir eso. Y cuando la princesa se enteró de esta profecía supo lo que debía hacer, porque amaba a su pueblo. Una mañana, trepó esas rocas. Y, sin vacilar, saltó al vacío. A la mañana siguiente se produjo una gran sanación. Los enfermos se levantaron de la cama, todos se regocijaron. Pero el cacique vio que su hija había desaparecido. Él supo lo que ella había hecho. Se le rompió el corazón. Las lágrimas cayeron por sus mejillas y gritó, pidiendo que se recordara el sacrificio de su hija. El Gran Espíritu se conmovió tanto con esas lágrimas que respondió a sus plegarias. Y el agua comenzó a caer, justo allí. Así nació la cascada de Multnomah.

- A veces las leyendas surgen de historias verdaderas.
- Pero la muerte de Jesús no es una leyenda.
- Está en La Biblia, así que debe ser verdad.

- El Gran Espíritu hizo que la princesa saltara al vacío y que Jesús muriera en la cruz. ¿No te parece malo?
- Hagamos una cosa. Cuando volvamos a casa, tu mamá te dará una buena respuesta.

- ¿Llamamos a la Policía?
- ¿A la Policía? Sí, ¿y qué le decimos? ¿Apareció una carta en mi buzón, no había pisadas en la nieve y tal vez esté firmada por Dios?

No estarás pensando en volver allá, ¿verdad? No quiero perderte a ti también.

Me hiciste venir hasta aquí y no tienes las agallas de aparecer.

- Mackenzie Allen Phillips. Vaya, vaya. Mírate.
- ¿Te conozco?
- No mucho, pero podemos resolverlo. Esperaba con ansias este momento, para verte por fin cara a cara.

Yo soy Elousia. Tengo muchos nombres, pero ese es uno de mis favoritos.

Yo soy el que soy. Mira eso. Ya estamos citando las Escrituras.

- Y yo soy Sarayu.
- ¿Sarah qué?
- Sarayu. Significa "soplo de viento".

- Entonces ¿cuál de ustedes es...?
- Yo. Y no tienes idea de cuánto te quiero.

Todos coleccionamos cosas que valoramos, ¿verdad? Yo colecciono lágrimas.

- Tú sabías que vendría, ¿no?
- Claro que sí.
- ¿Tenía la libertad de no venir?
- No me interesan los prisioneros.

- ¿Por qué me trajiste de vuelta aquí?
- Porque aquí fue donde te estancaste.

Sé que hay una gran brecha entre nosotros, Mack. Tal vez no me creas pero te tengo un cariño especial. Quiero sanar esa herida que crece en tu interior y nos separa. No hay una respuesta fácil para eliminar tu dolor. Ninguna solución rápida durará. La vida lleva tiempo y mucha relación.

- Tú eres el Todopoderoso, ¿no? Lo sabes todo. Estás en todas partes a la vez. Y tienes poder ilimitado. Sin embargo, de algún modo dejaste que muriera mi hijita. Cuando ella más te necesitaba la abandonaste.
- Yo nunca la dejé.
- Si eres quien dices ser... ¿Dónde estabas cuando yo te necesité?
- Hijo... Cuando solo ves tu dolor, me pierdes de vista.
- Deja de hablar con acertijos.
- ¿Cómo puedes decir que me ayudarás si no pudiste ayudarla a ella? Debido a ti... ella se fue. A menos que puedas cambiar eso yo nunca seré libre.
- La verdad siempre libera, Mackenzie. Y la verdad tiene un nombre. Aquel que está ahora en su taller, cubierto de aserrín.
- ¿"La verdad"? Ya conozco esa historia. A Él también lo abandonaste. Parece que tienes la mala costumbre de darle la espalda a quienes se supone que amas.
- No soy quien crees que soy.
- Él mismo lo dijo. "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
- No, Mack. Entiendes mal el misterio. Nunca creas que lo que eligió hacer mi Hijo no nos costó mucho a los dos. El amor siempre deja una marca. Estuvimos allí juntos. Yo nunca lo dejé. Nunca te dejé a ti. Nunca la dejé a Missy.

Es una belleza, ¿no? Creado para volar. Tú, en cambio, fuiste creado para recibir amor. Vivir sin amor es como cortarle las alas a un pájaro. El dolor suele hacernos eso. Si queda sin resolver, puedes olvidar para que fuiste creado. Y yo no quiero eso para ti. Por eso estás aquí, Mackenzie. Esta es tu lección de vuelo.

- Pero si ustedes son reales entonces sabían todo lo que iba a decir incluso antes de que lo dijera, ¿no?
- Sí, pero escogemos escuchar todo lo que tienes para decir como si fuera por primera vez. Nos encanta conocer a tus hijos a través de tus ojos.

- Entiendo que están todos conectados. Pero me siento más relajado contigo. Probablemente es porque soy humano.
- Pero también eres Dios, ¿no?
- Soy el mejor modo de que un humano se identifique con Papá y Sarayu. Verme a mí es vernos a los tres.

El amor tiene que existir dentro de una relación, Mack. Eso es lo que queremos tener contigo. Incluso si no puedes verlo. Estás en el centro mismo de nuestro amor y nuestro propósito. Por más bello que sea todo esto no es nada comparado con cómo te vemos a ti.

La última vez que miré un cielo estrellado como este ella estaba recostada junto a mí.

Los sueños son importantes, ¿sabes? Pueden ser el modo de abrir una ventana para dejar salir el aire viciado.

No necesito castigar a nadie. El pescado es un castigo en sí mismo.

Por mucho que te cueste aceptarlo yo estoy en medio de todo lo que percibes como un lío obrando por el bien de ustedes.

- Con todo el dolor y el sufrimiento que hay en el mundo ¿qué bien podría surgir de la muerte de una niña a manos de un monstruo? Tal vez no provoques esas cosas, pero tampoco las evitas.
- Mackenzie, tratas de comprender tu mundo basándote en una imagen muy incompleta. Es como mirar a través del agujero de tu dolor. La verdadera falla fundamental en tu vida es que no crees en mi bondad. ¡Y soy bondad! Si me conocieras y supieras cuánto te amo incluso cuando no pudieras entender podrías saber que estoy obrando por tu bien. Y entonces confiarías en mí.

Hay algo muy especial que quiero plantar aquí mañana. Para preparar el suelo, hay que quitar todas las raíces o volverán a crecer y dañarán el brote nuevo.

Presumes que ese veneno es malo. Por si sola la savia de esta ramita te puede matar. Pero combinada con el néctar de esta flor de pronto adquiere unas propiedades curativas increíbles.

Y hay miles de millones como tú determinando individualmente lo que considera bueno o malo. Y cuando lo bueno para ti choca con lo malo para tu prójimo se producen las discusiones. Estallan las guerras. Porque todos insisten en creerse Dios.

- La religión es demasiado trabajo. Yo no quiero esclavos. Quiero amigos y familia con quienes compartir mi vida.
- ¿Qué hay de respetar las reglas y esforzarse por ser buen cristiano?
- Piénsalo, Mack. No soy exactamente lo que se dice cristiano, ¿o sí?
- No, supongo que no.
- No me importa cómo los llamen. Solo quiero que las personas cambien por conocer a Papá. Que sientan lo que es saberse amado de verdad.
- Creo que nunca sentí eso.
- Ponte los zapatos. Te mostraré cómo sentirlo.
- Sigue el sendero hasta el final y después sigue avanzando.
- ¿Tú no vienes?
- Es un sendero que solo tú puedes recorrer.

- Dijiste que siempre estarías a mi lado.
- Y lo dije en serio.
- Confía en mí. No olvides lo que aprendiste. Yo estaré esperándote aquí.

- ¿Tú eres...?
- Soy la Sabiduría. ¿Entiendes por qué estás aquí?
- La verdad no, pero me estoy acostumbrando a no entender.

- Ahora ¿qué hay del hombre que abusa de niñas inocentes? ¿Ese hombre es culpable?
- Lo condenaría al infierno.
- ¿Y a su padre el hombre que lo transformó en ese monstruo pervertido?
- También lo condenaría.
- ¿Cómo puedes detenerte ahí? ¿Acaso el legado del quebrantamiento no se remonta hasta Adán? ¿Y qué hay de Dios? ¿No es culpable también?
- Él puso en marcha todo esto. Sobre todo, si conocía el final. ¿Quieres que lo diga? Por supuesto. Dios tiene la culpa.

Si te resulta tan fácil juzgar a Dios debes elegir a uno de tus hijos para que pase la eternidad en el Cielo. El otro irá al infierno.

- Llévame a mí. Iré yo en lugar de ellos. Yo tomaré su lugar. Llévame a mí. Iré en su lugar. ¡Deja en paz a mis hijos y llévame a mí!
- Mackenzie...
- Haz juzgado a tus hijos dignos de amor aunque eso te costara todo. Ahora conoces el corazón de Papá.

- Esto no fue obra de Dios.
- Él no lo evitó.
- Él no evita muchas cosas que le duelen. Lo que pasó con Missy fue obra del mal. Y nadie en tu mundo es inmune a él. Quieres la promesa de una vida sin dolor.
- Sí. Sí.
- No existe. Mientras en este universo haya otra voluntad con la libertad de no seguir a Dios el mal podrá hallar un lugar.
- Tiene que haber un modo mejor.
- Así es. Pero para ello hay que confiar.

- Soy capaz de hacer un bien increíble de tragedias abominables. Pero eso no significa que yo orqueste esas tragedias.
- Tras todo lo que he sentido por ti... ¿Por qué seguiste obrando en mí?
- Porque el amor es así.
- No entiendo nada de las relaciones, ¿no?
- Pero igual me amas. Hombres. Qué idiotas son a veces.
- ¿Dios acaba de llamarme idiota?
- A quien le quepa el sayo... sí, señor. A quien le quepa el sayo.

- Estaba ciego y no podía verte. No podía ver a nadie.
- Sí, lo sé. Lo sé.
- Tenía miedo. No sabía qué hacer.
- Hijo, te perdono.
- Te has vuelto el padre que nunca pude ser. Y estoy muy orgulloso de ti.
- ¿Podrás perdonarme alguna vez?
- Volveré a verte, hijo.

- ¿Quieres que lo perdone? Mató a mi hija. Quiero lastimarlo. Quiero que lastimarlo como él me lastimó a mí. Quiero que tú lo lastimes.
- Lo sé. Pero él también es mi hijo y quiero redimirlo.
- ¿"Redimirlo"? Debería arder en el infierno.
- ¿Entonces vuelves a ser el juez?
- ¿Y lo dejas salirse con la suya?
- Nadie se sale nunca con la suya. Todo trae consecuencias. Lo que él hizo...
- Fue horrible.
- No te pido que disculpes lo que hizo. Te pido que confíes en que haré lo que corresponde y que sé lo que es mejor.
- ¿Y luego?
- El perdón no genera una relación. Simplemente es soltar el cuello del otro. Mack, el dolor te consume por dentro te roba la alegría y paraliza tu capacidad de amar.
- No puedo.
- No estás estancado porque no puedes. Estás estancado porque no quieres. No tienes que hacerlo solo. Yo estoy contigo.
- No sé cómo.
- Solo dilo en voz alta.
- Yo... Yo te... Yo te perdono.

- Mackenzie, eres una gran alegría.
- Sigo enojado.
- Claro que sí. Nadie se libera de todo de una vez. Quizá tengas que hacerlo mil veces para que resulte más fácil. Pero así será.

- ¿Lo que hago realmente importa?
- Por supuesto. Mack, tú eres importante, como así también todo lo que haces. Cada vez que das amor, Mack, o que perdonas con cada acto de bondad el universo cambia para mejor. Si algo es importante, todo es importante.
- Entonces quiero volver a casa.
- Bueno ¿podemos pedirte que nos hagas un favor cuando vuelvas?
- Lo que sea.
- Kate te necesita. Se culpa por la muerte de Missy. Tú estabas ocupado con tu propia culpa. Pero el tiempo de las culpas se terminó.

Cuando regrese quiero que ustedes sigan en mi vida.

Siempre estuve.
Siempre estoy.
Siempre estaré.

Sé que las cosas entre nosotros no han estado muy bien. Estaba tan perdido en mi propia tristeza que no podía ayudarte a atravesar la tuya.

- Sé cómo se siente cargar la culpa que cargas. Y apenas comienzo a aprender cómo librarme de ella. Espero que podamos aprenderlo juntos. No importa lo que te pase. Nunca tienes que hacerlo sola. Te quiero tanto.
- Yo también te quiero, papá.
- Te quiero tanto, Kate.

Esa tarde, Mack le contó todo a Nan. En las semanas que siguieron, Mack mejoró rápidamente. Seguramente algunos se preguntarán si todo ocurrió realmente como Mack lo recuerda o si ocurrió en realidad. Supongo que eso queda en cada uno. Pero los cambios que veo a diario en mi amigo me parecen prueba suficiente.

La Gran Tristeza se ha ido. Mac vive con un profundo sentido de la alegría casi todos los días. Siente más amor que la mayoría perdona rápidamente y pide perdón aún más rápido.

Ha vuelto a ser un niño. O tal vez es el niño que nunca le habían dejado ser que mora en la confianza y el asombro. Y no me sorprendería si, de vez en cuando Mack se quita los zapatos solo para ver si bueno, ya saben.

¡Síguenos!

Frases archivadas en Drama, Fantasía.

Frases de la película es desarrollado por Jos Velasco.