Frases de la película Kiki entregas a domicilio

Dirección: Hayao Miyazaki.
Actuación: Kirsten Dunst, Minami Takayama, Rei Sakuma.
Género: Animación, Aventura, Drama, Familiar, Fantasía.
Estreno: 1989.
Otros títulos: El Delivery de Kiki, Nicky, la aprendiz de bruja, Kiki's Delivery Service y Majo no takkyûbin.

- Mamá, ya lo decidí. Es esta noche.
- ¿No ibas a esperar un mes?
- Pero quizá la próxima luna llena sea en una noche nublada. Quiero comenzar mi viaje en la noche perfecta. ¡Kiki, espera!
- Vaya, vaya. ¿Qué es ese asunto del viaje?
- Es una costumbre antigua. A los 13, las brujas hacen un entrenamiento de un año.
- ¿Tu pequeña tiene 13? Vaya, vaya. El tiempo vuela, ¿verdad?
- Me temo que sí. Pero ya nadie se va de su casa tan joven.
- Recuerdo perfectamente el día que llegaste a esta ciudad. Una niña de 13 años de ojos brillantes bajó del cielo en su escoba.

Pienso que es mejor partir con decoro y dignidad. Si lo posponemos un mes y encuentro un novio maravilloso, ¿qué pasará? ¡Nunca nos iremos!

- Nada mal. Ojalá fuera de otro color.
- Las brujas siempre han vestido de este color.
- Gato negro, ropa negra. No importa de qué color es tu vestido. Lo que importa es tu corazón.
- Sé que es importante tener buen corazón. Ojalá pudiera demostrarte que mi corazón está listo.
- Sigue a tu corazón y no dejes de sonreír.

- Bien, déjame ver a mi pequeña bruja. Eres igual a tu madre.
- Papá… ¿Me alzarías como lo hacías antes?
- Bueno… ¿Por qué no me dijiste que estabas creciendo tan rápido? Si las cosas no funcionan, siempre puedes regresar.
- ¿Regresar a mi antiguo cuarto? No, gracias.
- Espero que encuentres una linda ciudad.

- ¿Llevarás esa escoba?
- Sí, acabo de hacerla. Es linda, ¿no?
- Sí, pero no puedes empezar en una escoba tan pequeña. Lleva la mía.
- Pero, mamá, esa es muy vieja.
- Por eso debes llevarla. Nunca se pierde, ni siquiera en una tormenta. Kiki, confía en mí.
- Pero me costó mucho hacerla. ¿Verdad, Jiji?
- Será mejor que lleves la de tu mamá.

- ¿Es difícil establecerse en un lugar nuevo?
- Sí, muchas cosas pueden salir mal. Pero como soy vidente puedo lidiar con cualquier cosa.
- ¿Vidente?
- De hecho, comencé a hacer predicciones sobre el amor. ¿Qué habilidad tienes tú?
- Todavía no lo he decidido.
- Bueno, ya casi termino mi periodo de entrenamiento.
- Será genial regresar a casa sintiéndome confiada.
- Allí abajo está mi ciudad. No es grande ni interesante, pero me gusta. Buena suerte.

- Soy una bruja. Me llamo Kiki. Este es Jiji, mi gato negro. Sería un honor vivir aquí.
- Nos encantaría vivir aquí. Tienen una hermosa torre del reloj.
- Nos alegra que te guste, querida.

- Oye, niña, ¿por qué aterrizaste en la calle así? Casi provocas un accidente. Debes estar loca al volar así en una escoba en público.
- Soy novata, señor. Se supone que debo volar. Se supone que debes cumplir la ley como todos.

- No te pedí ayuda. Supongo que debo agradecerte, pero fue grosero de tu parte no haberte presentado primero.
- Qué anticuada. Hablas como mi abuela.
- ¡Déjame en paz!
- Qué bruja más genial.

- Ya veo. Debes encontrar una ciudad.
- Sí, pero a la gente de aquí no le agradan las brujas.
- Hay muchos tipos de personas en una ciudad grande como esta. A mí, por ejemplo, me agradas mucho. ¿Ya encontraste hospedaje? Deberías habérmelo dicho.
- Tenemos un cuarto vacío en el ático. Puedes quedarte ahí.
- ¿Me deja quedarme?
- Con mucho gusto. Déjame presentarme. Soy Osono.
- Mi nombre es Kiki. Este es Jiji, mi gato negro.

- ¿Un servicio de entregas a domicilio?
- Mi habilidad es volar, así que pensé en hacer entregas a domicilio.
- Les encantará a todos. Kiki: Entregas a domicilio. Y puedes manejar el negocio desde tu cuarto.
- ¿En serio? Gracias. Me gustaría poner un teléfono arriba.
- Pero eso cuesta dinero.
- Tengo algo ahorrado.
- No lo desperdicies. ¿Por qué no usas nuestro teléfono? Lleva tiempo tener clientes regulares. Si ayudas en la panadería, no tendrás que pagar la renta o el teléfono. Estoy embarazada, necesito ayuda. Puedo incluir el desayuno también.
- ¡Gracias! Me esforzaré mucho.

- Estamos en problemas. Siguen enojados. Ya nadie respeta a las brujas hoy en día. Los cuervos solían ser sirvientes de las brujas.
- Eso fue hace mucho tiempo, ¿sí?

- Kiki, ¿por qué tardaste tanto?
- Perdón.
- Ese perro maravilloso me ayudó a escapar. Dijo que con gusto nos ayudaría.
- ¿Entrarías esto? ¿Qué sucede?
- Estoy muerto de hambre.
- Sí, yo también. Y también estoy cansada. Pero fue una aventura maravillosa. Y la artista que encontró el gato de peluchequiere dibujarme.
- ¿Desnuda?
- ¡No seas tonto!

- Me invitaron a una fiesta en el club de vuelo de Tombo.
- ¡Genial! La pasarás muy bien.
- Pero ¿qué me pondré?
- Kiki, yo no me preocuparía tanto. Así te ves bien. Te ves hermosa y misteriosa.

Eres una niña muy linda. Perdón, pero la tarta que tenías que entregar aún no está lista. La temperatura del horno no sube para nada. Algo funciona mal. Las máquinas no funcionan cuando se ponen viejas como yo. Quería que la entregaras caliente en la fiesta de cumpleaños de mi nieta. Es una de mis recetas favoritas: tarta de arenque y calabaza. Supongo que debo admitir la derrota. Tendré que llamarla y pedirle disculpas. Me da mucha pena haberte hecho venir para nada.

- No tengo otras entregas hoy. Quizá podría ayudarla. ¿Ese horno funciona?
- ¿Te refieres a aquel? Yo siempre usaba ese, pero no lo he abierto en años.
- Si funciona a leña, puedo ayudarla. Siempre ayudaba a mi mamá.
- Es mucho trabajo encender el fuego.
- Es una gran idea, señora. Nunca me gustó ese horno eléctrico y tenemos mucha leña.
- Puedo encender el fuego.
- Bueno, no lo sé, pero si crees que puedes… pero ¿no llegarás tarde a la fiesta?
- No pueden pagarme por no hacer nada.

- Vengo a hacer una entrega.
- Pero está empapada.
- Lo siento, empezó a llover en el camino. Pero la tarta está bien.
– Le dije a la abuela que no quería esto.
- ¿Quién es?
- La abuela mandó otra de sus tartas asquerosas.
- ¿Podría firmar este recibo?
- Odio las estúpidas tartas de la abuela.
- Esa no puede ser su nieta.

- Sería genial dar la vuelta al mundo en un dirigible como ese. ¿Cómo te sentiste la primera vez que volaste?
- No me acuerdo. Era muy pequeña. Pero mi mamá me dijo que no tuve nada de miedo.
- Ojalá hubiera nacido en una familia de brujas. Puedes volar en una escoba, pero yo solo puedo hacer esto.
- No me divierte tanto volar. Para mí es un trabajo.
- Creo que es maravilloso que puedas poner tu talento a trabajar.
- Siento que mi confianza decae. Me alegra haber venido aquí contigo. Me siento mejor estando junto al mar.
- Puedo traerte cuando quieras y entrenar al mismo tiempo.
- Eres muy bueno.
- ¿Acabas de darte cuenta?
- Antes, pensaba que eras un payaso.
- Mi mamá dice lo mismo. “¡Payaso! ¡Deja de mirar al cielo y sigue estudiando!”.

Algo no anda bien conmigo. Me hago amigos y luego, de repente, no soporto estar con ellos. Esa otra yo, la alegre, la honesta, se fue a alguna parte.

- Jiji, no me importa que tengas novia. No puedes llegar tarde a comer siempre. Y limpia lo que ensucias. ¿Por qué maúllas? Jiji. ¡No! ¡Háblame! ¿No puedes hablar más? ¡Jiji!
- ¿Qué pasó?
- Ya no entiendo nada de lo que dice. ¡Dios! Estoy perdiendo mis poderes.

- ¿Cómo van las entregas a domicilio? ¿Tan mal?
– Por ahora no lo estoy haciendo.
– Entiendo. Noté que estabas triste. No sabía que eso le pasaba a las brujas. ¿Por qué no vienes y te quedas en mi casa? Dile a tu jefa que necesitas vacaciones. Se las arreglarán. ¿Qué dices, Jiji? ¿Prefieres estar con tu novia?

- ¿Serías mi modelo?
- Pero no soy linda.
- Tienes un gran rostro. Y está más lindo que la última vez. Vamos, siéntate. Allí. Levanta un poco la cabeza. Mira el horizonte. No te muevas. Muy bien. La pintura y la magia se parecen. A veces, no puedo pintar nada.
- ¿En serio? ¿Y luego qué pasa?
- Kiki, no mires hacia aquí.
- Antes podía volar sin siquiera pensarlo. Ahora, no puedo recordar cómo lograba hacerlo.
- En momentos como ese, ¿sabes qué hago? Pinto. Así me olvido de mis frustraciones.
- Aun así, si no puedo volar…
- Luego me detengo. Salgo a caminar, miro el paisaje, duermo la siesta. No hago nada. Y de repente, puedo volver a pintar.
- Quizá eso me ayude. Confía en mí. Lo lograrás. Vamos, no arruines la pose. Cuando tenía tu edad, ya había decidido que sería una artista. Amaba pintar. Lo amaba tanto que no podía dormir. Y luego, un día, sin motivo alguno, no pude pintar más. Seguía pintando, pero me salía mal. Me di cuenta de que estaba imitando a otros pintores. Eran copias de cuadros que había visto. Juré que pintaría mis propios cuadros.
- Qué difícil.
- Pero luego… no es mucho más fácil ahora. Creo que descubrí lo que significa la pintura, al menos para mí. Para volar, no dices un hechizo o algo así, ¿no?
- Volamos con el espíritu.
- ¿Con el espíritu? ¡Perfecto! De eso hablo. El espíritu de una bruja, de un artista.

- Señor, ¿me presta su escoba, por favor?
- ¿Qué?
- Le prometo que se la traigo enseguida.
- Bueno, supongo que sí.
- ¡Muchas gracias! Vuela. ¡Dios mío! ¡Enderézate y vuela recto o te quemaré!

- ¡El niño ha logrado sujetarse! Pero ¿cómo podrán rescatarlo ahora? Está aferrándose con todas sus fuerzas. ¡Algo pasó volando! ¿Es un pájaro? ¡No, es una niña! ¡Una bruja! ¡Sí, es una niña volando por los cielos!
- ¡Vaya! ¡Vamos, Kiki! ¡Ahora puede volar! ¡Vamos!
- ¡Tombo! ¡Kiki!
- ¡Vamos, sé una buena escoba y ayúdame!

- ¡Lo atrapó en pleno vuelo! ¡Nunca vi algo tan impresionante!
- Aterrizaron sin problemas. ¡Menudo espectáculo! Todos a bordo parecen estar bien.
- Esa escoba es mía. Yo mismo se la di.

¡Llegó una carta de Kiki!

“Queridos mamá y papá: ¿Cómo están? Jiji y yo estamos bien”. Las cosas en el trabajo están acomodándose. Me siento más segura de mí misma. Por momentos me siento triste, pero, a fin de cuentas, amo esta ciudad."