Frases de la película Johnny & June – Pasión y locura (Walk the line)

Frases de la película dirigida por James Mangold, estrenada en 2005, también conocida como En la cuerda floja.

- Adivina qué Carter es.
- ¿Anita?
- No. June.
Escucharon cantar a June, la niña de 10 años.

Necesitas saberte las historias para ayudarle a alguien.

- ¿Qué dice ese gallo cuando lo hacen explotar y está recogiendo sus plumas junto el gallinero?
- Tengo mis plumas numeradas para una emergencia como esta.

Pongo el gusano en el anzuelo y lo echo al riachuelo. Si salen bien las cosas cenarás pescado bien hecho.

- ¿Sabes qué es eso, J-R? ¿Sabes qué está saliendo de ahí?
- Ya basta, Ray.
- ¡Nada! Nada. Eso es lo que es eso. Eso es lo que vale. Eso es lo que eres.
- Déjalo, Ray. Él no hizo esto.
- ¡El diablo hizo esto! ¡Se llevó al hijo equivocado!

- Dice que es imposible que me ames. Dice que apenas me conoces.
- Reconozco la perfección al verla.
- ¡Vámonos, Cash!
- Viv, dile a tu papi que yo soy tu hombre. Vamos a hacer una familia y yo voy a salir en la radio. Tendremos una casa linda y seremos felices. Viviremos en Memphis. Dile que te querré para siempre.

Oigo venir el tren, viene por las vías, no alcanzo a ver el sol, por esta ventana mía, cuando yo era un bebé, mi madre me dijo: "Hijo pórtate bien siempre, no toques las armas", pero maté a un hombre en Reno, sólo para verlo morir, cuando oigo ese silbato, bajo la cabeza y lloro.

- ¿Qué tal si te plancho esta? No te puedes poner esa. Es negra.
- Es el único color que todos tenemos. No tiene nada de malo.
- Parece que vas a un funeral.
- Quizá voy a un funeral.

- Ya oímos esa canción cien veces, exactamente así justo como Ud. la cantó.
- No nos dejó llegar a lo bueno.
- ¿Llegar a lo bueno? Bueno, lleguemos "a lo bueno". Si un camión lo atropellara y estuviera muriéndose y tuviera tiempo de cantar una canción, una canción para que lo recordaran antes de morirse, una canción para que Dios supiera lo que siente sobre el tiempo que pasó aquí en la Tierra, una canción que lo resumiera a usted, ¿esa es la canción que cantaría? ¿La misma canción de Jimmie Davis que oímos todo el día en la radio? ¿Sobre su paz interior y cómo es real y como lo va a gritar? ¿O cantaría algo diferente? ¿Algo real? ¿Algo que Ud. sintió? Porque esa es la clase de canción que la gente quiere oír. Esa es la clase de canción que realmente salva a la gente. No tiene nada que ver con creer en Dios, Sr. Cash. Tiene que ver con creer en usted mismo.
- Tengo unas canciones que escribí en la Fuerza Aérea.
- ¿Tiene algo contra la Fuerza Aérea?
- Pues yo, sí.

Consíganse un ataúd, muchachos. Nadie toca después del Asesino.

- ¡Bill! ¡Espérame, Bill, ya voy!
- Dios mío. Creo oír a June Carter.
- ¡Ya voy para allá, Bill!
- ¿Cuánto calculas, June?
- Bueno, Bill, es que me enredé.
- ¿En qué, "Junermosa"?
- ¡En la correa de la guitarra de Johnny Cash!
Puedo alargar esta comedia unos dos minutos.
El tal Johnny Cash no es un muchacho común y corriente. Y su correa, nada corriente, me tiene acorralada.

- Bill, te tenía que decir. Te tenía que decir que no puedo cantar esta noche.
- ¿Por qué, June?
- [...] Tengo la laringitis.
- Pero June...
- ¡No se rían, que la tengo!
- Te oímos gritando como desesperada allá atrás.
- ¡No la tenía entonces, Bill!

Agarra ritmo cuando te sientas triste, un limpiabotas nunca se deprime, pero tiene el trabajo más sucio. Agachándose a los pies de alguien, en la esquina de una calle cochina, le pregunté mientras me daba lustre, cómo hacía para no estar triste, me sonrió, alzando la cabecita, sacó un trapo y luego dijo: "Agarra ritmo cuando estés triste", un ritmo agitado te hace sentir bien, te quita los problemas de tu mente...

- Quería preguntarte de dónde sacaste ese sonido.
- ¿Qué sonido?
- Todos lo han notado. Estable como un tren, definido como con navaja.
- Tocaríamos más rápido si pudiéramos. Creo que es, como nos sale.

Cuando estaba en el ejército, veía fotos tuyas... en revistas... No. No me malentiendas. Digo, me gustaba tu música.

- Le meto ganas, pero mi hermana Anita es la de la voz.
- ¿Quién dice eso?
- Todos. Mi mamá, mi papi. Por eso aprendí a ser chistosa, para tener algo que ofrecer.
- Los papás no son los mejores árbitros, en mi opinión.

Más vale que empieces a vivir nuestra vida cuando vengas a casa antes de volver a irte.

Las cartas son 10 a 1 de muchachas. Diez a una. Y son obscenas. Reba trató de contestar algunas, pero muchas no tienen ni 15 años y te mandan fotos de ellas en traje de baño. Para que las veas mientras "cumples tu condena" en Folsom.

- Esa es mi nueva regla. Cuando llegues a casa vamos a hablar de cosas normales.
- Viv, no me pongas reglas. Es todo lo que tengo, reglas. Tengo que estar en un lugar a cierta hora y luego tengo que pasar tiempo contigo y los niños y escribir canciones. Digo, ¿qué quieres de mí? Te compré tu casa soñada, todas tus cosas bonitas, tu coche. ¿Qué quieres de mí?
- ¡Te quiero a ti, John! ¡Te quiero a ti! ¡Y quiero todo lo que me prometiste!
- ¿Y si no puedo darte todo?

- Perdón. Fue algo del momento.
- ¿Fue algo del momento?
- Sí. ¿Y usas negro porque no tienes nada más que ponerte? ¿Encontraste tu sonido por no tocar bien? ¿Y trataste de besarme porque "fue algo del momento"? Deberías admitir que haces algo a propósito de vez en cuando.

- ¿Cuánto tiempo tenemos para correr?
- Un segundo por centímetro.
- ¿Tu esposa sabe cuánto te gusta volar cosas?
- Claro que sí. Por eso me casé con ella.

A la vuelta de la esquina hay dolor, por la calle de los fracasados, si puedes caminar entre las lágrimas, me encontrarás en Casa de la Amargura...

Demuéstrale a Elvis que está equivocado. Dice que no haces nada si no está en tu agenda.

- No voy a cantar esa canción. No estaría bien. La grabé con mi ex esposo.
- Buena manera de olvidarlo.

- Tengo brazos
- Y yo tengo brazos
Vamos a juntarnos y a usar esos brazos
Apúrate, se nos va el tiempo
- Tengo labios
- Y yo tengo labios
Vamos a juntarnos y a usar esos labios
Apúrate, se nos va el tiempo
Un pastel no sirve Si no metes la pasta al horno, y el amor es una burbuja, si no le metes corazón

Van a arruinar esta gira. No saben andar derecho.

Tengo los ojos bien abiertos, estoy listo para formar una unión duradera, como eres mía, camino derecho

- ¿Y tu chofer de camión?
- Es corredor de autos. Te dará gusto saber nos va mal.
- Pues no me da gusto. Bueno, un poco, sí.

- Así que siéntense o acuéstense, pero pónganse cómodos porque aquí está el único e incomparable, ¡el Sr. Johnny Cash!
- Hola. Yo soy Johnny Cash.

Un lunes, me arrestaron, un martes, me encerraron en la cárcel, un miércoles, me juzgaron y un jueves, fui culpable y cayó el mazo del juez, tengo franjas...

Lo bueno es que tengo mis plumas numeradas para una emergencia como esta.

El amor, dulce sabor, y quema, quema, quema, y luego quema, quema, quema, el anillo de fuego, el anillo de fuego

- ¿Qué dijo él?
- Que te costará menos trabajo que crean que has estado en la cárcel.

Dios le dijo a Abraham: "Mátame a un hijo", Abraham dijo: "Me estás tomando el pelo", Dios dijo: "No", Abraham dijo: "¿Qué?", Dios dijo: "Haz lo que quieras, pero La próxima vez que me veas Más vale que corras"

- Estoy un poco atrasado y necesito esto para que me conecten mi teléfono para hablar con mi mujer. Estoy enamorado de una mujer y necesito hablar con ella. Necesito esto para sacar mi coche del taller. Ella vive por los límites de la ciudad. Es la Marcha de la Muerte de Bataan para llegar allá. Así que si me canjea esto...
- Lo lamento, Sr. Cash.
- Sabes quién soy.
- Sí, señor.
- Canjéame mi cheque, por favor.
- El banco para automáticamente cheques como ese. Es una cantidad grande.
- Si no lo canjean, es sólo un papel.
- No lo rompa.
- Si no lo pueden canjear, no es nada. Es un maldito pedazo de papel.

- ¿Cómo vas a cantar si no puedes hablar?
- "Tengo la laringitis". ¿Te acuerdas?

El amor importa más que una gira.

- Me da gusto que todos hayan podido venir hoy. Sobre todo tú, papi. Me da gusto que vinieras. A cenar. Al Día de Gracias. No todos están aquí. Jack no está aquí, ¿verdad? "¿Dónde andabas?" Eso fue lo que me dijiste, ¿te acuerdas? Yo tenía doce años. Tenías la ropa ensangrentada de Jack y me dijiste: "¿Dónde andabas?"
- Pues, ¿dónde andabas?
- ¿Dónde andabas tú?

Yo nunca tuve talento. Aproveché lo que tenía lo mejor que pude. ¿Y tú? ¿Don Gran Señor? ¿Don Estrella de Rock Toma Píldoras? ¿Quién eres tú para criticar? No tienes nada. Una gran casa vacía. Nada. Hijas que no ves. Nada. Un tractor enorme, caro, atascado en el lodo. Nada.

- ¿Sr. Cash? Le sugiero que se abstenga de tocar más canciones que les recuerden a ellos, a los reos, que están en la cárcel.
- ¿Cree que se les ha olvidado?
- Ud. y su esposa pueden cantar otro espiritual.
- No es mi esposa, alcalde. Se lo sigo pidiendo y ella se sigue negando.

- ¿Alguna vez ha bebido esta agua?
- No. No, yo tomo Coca-Cola.

Cuando estaba atrás en el taller, recuperando el aliento aprendí a admirarlos todavía más. Yo nunca tuve que pasar años en una cárcel así. Aunque sí, de vez en cuando, me han arrestado. Una vez, en El Paso, tuve... ¿Supieron de eso? ¿Han ido a El Paso? En fin, yo me sentía muy macho. Como que había visto un par de cosas. Eso fue hasta hace un momento. Porque les digo que me quito el sombrero porque yo nunca tuve que tomar esta agua amarilla que tienen en Folsom.

Una mañana, cuando andabe de ronda me metí cocaína y maté a mi mujer, me fui a la casa y me metí a la cama puse mi amada .44 bajo mi almohada, me levanté al otro día y agarré esa pistola, me metí cocaína y me fui corriendo, traté de escapar, pero corro muy lento, me agarraron ya en Juárez, México, ya tarde en la cárcel, tomando pastillas entró el alguacil de Jericho Hill, me dijo: "Willy Lee, tú no eres Jack Brown, eres el desgraciado que mató a su mujer". Cuando me arrestaron, iba vestido de negro, me metieron a un tren y me llevaron de regreso, ningún amigo fue a dar la fianza, metieron mi cadáver chupado en la cárcel del condado. El juez sonrió cuando agarró su pluma, 99 años en la cárcel de Folsom.

- La cosa es... que creo que ya es hora. Creo que ya es hora.
- ¿Hora de qué?
- De que tú y yo... nos casemos.
- Vete a dormir, John.
- No quiero dormir. Me quiero casar contigo y te digo que es el momento.
- Pues yo te digo con una certeza del 100% que no es el momento. No es hora. No es el momento. Ni siquiera es un cuarto para la hora.
- ¿Cómo sabes cuándo...?
- No llevas ni seis meses sin tomar drogas. No has pensado bien en lo que me estás pidiendo.
- Sí, sí lo he pensado. Es en lo único que pienso.
- ¿Cómo va a funcionar, John? ¿Dónde vamos a vivir? ¿Y mis niñas? ¿Y qué tal tus niñas? ¿Y qué tal tus papás? Tu papi ni siquiera me mira.
- Eso se va a resolver solo.
- No, la gente resuelve tus cosas y tú crees que se resuelven solas.
- Tienes miedo.
- ¿Qué?
- Miedo de estar enamorada. Miedo de perder el control. ¿Y sabes qué? Creo que te da miedo vivir bajo mi gran sombra gorda. Ese es tu problema.
- ¿Ah, sí?
- ¿Ese es mi problema?
- Sí.
Mi problema es que son las 2 a.m. y estoy dormida. Voy en un autobús con 8 hombres apestosos. Regla No. 1: No te le declares a una chica en un autobús. Regla No. 2: No le digas que fue por una pesadilla.
- ¿June?
- ¿Qué?
- Cásate conmigo. Bueno. Esa fue la última vez que te lo voy a pedir.
- Qué bien. Odio las repeticiones.

Nos casamos por una pasión, más intensa que un chile verde, hemos estado hablando de Jackson, desde que se apagó el calor, voy a ir a Jackson, a ver a quién agarro, sí, voy a ir a Jackson, cuidado, Jacksontown...

- Disculpen la interrupción, amigos, pero tengo que preguntarle algo a June antes de acabar la canción.
- ¿De qué se trata, John?
- ¿Te quieres casar conmigo?

- Disculpen, amigos, pero no puedo seguir si no se va a casar conmigo. Sería como estar mintiendo.
- Ya los emocionaste. Vamos a cantar.
- Tú me emocionaste a mí. Te lo he pedido de 40 maneras. Necesitas una respuesta fresca.
- Por favor canta.
- Te estoy pidiendo que te cases conmigo. Yo te amo, June. Sé que he dicho y hecho muchas cosas, que te he herido pero te prometo nunca jamás volver a hacerlo. Yo sólo quiero cuidarte. No te dejaré como al niño holandés con el dedo en la presa. Eres mi mejor amiga. Cásate conmigo.
- Está bien.
- ¿Sí?
- Por si no la oyeron, ¡dijo que sí! ¡Por fin dijo que sí!

En 1968 "En la Prisión de Folsom" se volvió muy popular ganándole en ventas a los Beatles. John y June se casaron y se instalaron en la casa del lago. Dos años después tuvieron un hijo, John Carter Cash. Los siguientes 35 años criaron a los niños, se fueron de gira y tocaron en todo el mundo. June se murió en mayo de 2003. A los 4 meses, John la siguió.

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  • Arianita

    Muy bonitas Frases he increíble película

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