Frases de la película Intriga internacional (North by Northwest)

Frases de la película dirigida por Alfred Hitchcock, estrenada en 1959, también conocida como Con la muerte en los talones.

Los acontecimientos, personajes y empresas representados en esta película son ficticios. Cualquier semejanza con personas reales, vivas o muertas o con empresas reales, es pura coincidencia.

- ¿Sr. Thornhill?
- Hola, Eddie.
- Saluda a tu esposa.
- No nos hablamos.

"Yo mantengo mi recomendación. Cubrir hasta el más mínimo espacio con emisiones populares. Qué más da si la competencia tiene más audiencia. Nosotros tenemos más dinero. Discutámoslo almorzando un día de éstos en el Colony. Dame noticias tuyas, Sam. Te deseo lo mejor, etc".

- Sí. Envíele una caja de bombones de diez dólares. Ya sabe cuáles. De los que vienen en papel dorado. Así pensará que come dinero. Y una tarjeta que diga: "Cuento los días, las horas--
- Ya se lo dijo la última vez.
- ¿Sí?
- Pues ponga: "¡Estos bombones para tu dulce paladar, bombón!".

En el mundo de la publicidad no existe la mentira. Si acaso, se llama "exceso de celo".

Ponga un letrero en mi mesa que diga: "No engordar".

- ¿Qué es esto? ¿Una broma, verdad?
- Sí, una broma. Nos reiremos en el coche.

No está mal un rapto de vez en cuando, pero tengo entradas para el teatro.

- Eso no lo llevará a ninguna conclusión feliz, Sr. Kaplan.
- ¡Yo no soy Kaplan!

No, mamá, no he estado bebiendo. No, es que esos dos hombres me hicieron tomar una botella de bourbon. No, no me dejaron rebajarlo.

- Saque la lengua y diga: "ah".
- Más vale que se aleje.
- ¿Ha bebido?
- Doctor, estoy como una cuba.

- Mientras, los agentes del condado determinarán si su historia tiene base.
- ¿"Base"? Aunque me hubieran traído muerto, usted todavía no creería--

- Robo de coche, conducir borracho, agresión a un agente, mentir a un juez y ahora, allanamiento de morada.
- Allanamiento de hotel. Es distinto.

Empiezo a creer que en este hotel nadie ha visto al tal Kaplan. Puede que los trajes se los hagan sastres invisibles.

- ¿Cómo pudieron confundirlo con George Kaplan si ni siquiera existe?
- No me preguntes cómo, pero el caso es que ha ocurrido.

Si hacemos algún movimiento que revele que George Kaplan no existe y que dé a Vandamm una pista de que persigue en realidad a un señuelo entonces nuestro agente, que trabaja ante las narices de Vandamm caería inmediatamente bajo sospecha
y se expondría a ser asesinado... Como los dos que le precedieron.

- ¿Le pasa algo en los ojos?
- Sí, son muy sensibles a las preguntas.

- Una cara agradable.
- ¿Usted cree?
- Si no lo creyera no lo diría.
- Es de esa clase.
- ¿De qué clase?
- Honesta.

- Lo que quiero decir es que cuando encuentro una mujer atractiva tengo que empezar a fingir que no abrigo deseos de hacerle el amor.
- ¿Por qué cree que tiene que ocultarlo?
- Ella podría poner objeciones.
- O puede que no.
- Qué suerte he tenido de haberme sentado aquí.
- La suerte no tuvo nada que ver con ello.
- ¿El destino?
- Los cinco dólares que le he dado al camarero para que lo sentara aquí.
- ¿Es una declaración?
- Nunca hablo de amor antes de comer.
- Usted ya ha comido.
- Pero usted no.

¿Qué hace además de llevar hombres a su perdición en el Expreso Siglo XX?

- Va a ser una noche muy larga.
- Cierto.
- No es que me guste mucho el libro que he empezado. ¿Sabe qué quiero decir?
- Déjeme pensar. Sé exactamente lo que quiere decir.

- Roger O. Thornhill. ¿Qué quiere decir la "O"?
- Nada.

La paciencia es una virtud. Como el respirar.

- ¿Tiene aceite de oliva?
- ¿Aceite de oliva?
- Si voy a estar como una sardina, quiero que sea en aceite.

- Dígame, ¿por qué se porta tan bien conmigo?
- ¿Subo y se lo digo?

- No puedo mezclarte en esto. Es demasiado peligroso.
- Ya soy mayor.
- Sí, ya lo veo.

- ¿Cómo sé que no eres un asesino?
- No lo sabes.
- Puede que estés planeando asesinarme aquí mismo esta noche.
- ¿Lo hago?
- Sí, por favor.

- El tren es un poco inestable.
- ¿Y quién no?

- Tienes buen gustoa la hora de vestir, comer...
- Y con las mujeres.
Me agradan tus gustos. Tienes mucha facilidad con las palabras. Puedes conseguir que hagan cualquier cosa por ti. Vender a la gente cosas que no necesita... Haces que se enamoren de ti mujeres que ni te conocen.
- Estoy empezando a pensar que estoy mal pagado.

- Qué bien que ha abierto la cama. Sólo una.
- Es un buen augurio, ¿no crees?
- Estupendo.
- ¿Sabes lo que esto significa?
- Dímelo tú.
- Que dormirás en el suelo.

Algunos pilotos fumigadores se hacen ricos si viven lo suficiente.

- Quiero que me hagas un favor.
- Un favor muy grande.
- ¿Cuál?
- Que te vayas enseguida. Aléjate de mí y no vuelvas a acercarte. No nos compliquemos la vida. Anoche fue anoche
y eso es todo lo que hubo. Es todo lo que hay. No habrá nada más entre nosotros. Así que, por favor... Adiós. Buena suerte. No digas nada. Simplemente vete.

- Será mejor que te lo quites.
- ¿Qué podría hacer un hombre sin ropa durante 20 minutos? ¿No podría haber tardado una hora?
- Siempre puedes darte una ducha fría.

- De pequeño no permitía que nadie, ni siquiera mi madre, me desnudara.
- Ahora eres un niño grande.

- Dime, ¿qué hace una chica como tú para ser una chica como tú?
- Cuestión de suerte.

- ¿Qué le ha impulsado a cometer el error de entrar aquí? ¿Quizá un abrumador interés por el arte?
- Sí. El arte de sobrevivir.

- ¿Estaba en su habitación?
- ¿No lo está todo el mundo?

No creí que coleccionara obras de arte. Creí que sólo coleccionaba cadáveres.

- ¿No le han dicho que sobreactúa mucho sus distintos papeles? Primero, el señor ultrajado de la avenida Madison que afirma que le han confundido con otro. Luego, interpreta al fugitivo intentando limpiar su nombre de un crimen que no cometió. Ahora interpreta el papel del enamorado azotado por los celos y la traición. Parece que deberían recibir menos entrenamiento del FBI y más del Actors' Studio.
- Aparentemente, el único papel que le agradaría sería el de difunto.
- Su próximo papel. Estará muy convincente. Se lo aseguro.

Algo me dice que tengo más probabilidad de sobrevivir si acudo a la policía.

- ¿Cómo sabemos que no es una falsificación? Lo parece.
- Algo sabemos. Usted no está falsificado. Usted es un auténtico idiota.

- Creo que no he escuchado su nombre.
- No creo haberlo pronunciado.
- Usted es policía, ¿no? ¿O del FBI?
- FBI, CIA, ONI. Todos estamos en la misma sopa de letras.

¡Empezaron la historia del señuelo sin contar conmigo, terminen sin mí!

Escúcheme. ¡Soy agente de publicidad, no un señuelo! Tengo un trabajo, una secretaria, una madre, dos exesposas y varios camareros que dependen de mí... y no pienso defraudarlos dejando que me maten.

La respuesta es no.

- Si consiguiera cambiar de opinión le hablaría de la Srta. Kendall a quien obviamente desaprueba.
- Sí, por utilizar el sexo como otros usan un matamoscas.

- ¿Y sin más te convertiste en espía?
- Era la primera vez que se me pedía algo que merecía la pena.
- ¿Tan mal te ha ido en la vida? ¿Por qué?
- Los hombres como tú.
- ¿Qué tienen de malo los hombres como yo?
- No creen en el matrimonio.
- Yo me he casado dos veces.
- ¿Ves lo que quiero decir?

- ¿No podríamos seguir así unas cuantas horas?
- ¡Sólo que esta vez te suponen gravemente herido!
- Nunca me he sentido más vivo.
- ¿De qué lado estás?
- Del tuyo, siempre, cariño.

Cuando haya despegado esta noche tu malévolo amigo Vandamm nos reuniremos en privado y nos daremos toda clase de explicaciones.

- La guerra es un infierno, incluso la guerra fría.
- Si no pueden acabar con tipos como Vandamm sin pedirle a una mujer que se acueste y se vaya con ellos para probablemente no volver nunca quizá deberían aprender a perder algunas guerras frías.
- Ya lo estamos haciendo.

La intempestiva agresión al Sr. Kaplan ha adquirido carácter de letra impresa.

- ¿Cómo puede uno decir adiós a su brazo derecho?
- En este caso, deseará habérselo amputado antes.

Llámelo "intuición femenina", pero nunca confío en la pulcritud. Es siempre el resultado de un plan preconcebido.

Un viejo truco. Dispara a uno de los tuyos y demuestra que no eres uno de ellos. Lo han modernizado un poco usando balas de fogueo.

Como nuestros amigos, Leonard, yo también creo en la pulcritud. Estos asuntos se liquidan mejor a gran altura sobre el agua.

- Si salimos con vida de ésta te propongo un viaje juntos en tren a Nueva York. ¿De acuerdo?
- ¿Es eso una declaración?
- Una petición de mano, cariño.
- ¿Qué pasó con tus dos primeros matrimonios?
- Mis mujeres se divorciaron de mí.
- ¿Por qué?
- Creo que decían que tenía una vida muy monótona.

- Suba, Sra. Thornhill.
- Roger, esto no tiene sentido.
- Lo sé, pero soy un sentimental.

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