Frases de la película Historia de un Matrimonio

Dirección: Noah Baumbach.
Actuación: Adam Driver, Julia Greer, Scarlett Johansson.
Género: Comedia, Drama, Romance.
Estreno: 2019.
Otros títulos: Marriage Story.

Lo que me encanta de Nicole. Hace que uno se sienta cómodo hasta con cosas incómodas. De veras escucha cuando le hablan. A veces escucha demasiado durante demasiado tiempo. Es buena ciudadana. Siempre sabe qué hacer en situaciones familiares de mierda. Me estanco en mis manías, y ella sabe cuándo presionarme y cuándo dejarme en paz. Nos corta el pelo a todos. Inexplicablemente, siempre tiene listo un té que nunca bebe. Y le cuesta guardar este calcetín, cerrar tal puerta, lavar aquel plato, pero lo intenta por mí. Nicole creció en Los Ángeles rodeada de actores, directores, películas y televisión, y es muy apegada a su madre, Sandra, y a Cassie, su hermana. Nicole hace regalos excepcionales. Es una madre que juega, que juega de verdad. Nunca le escapa al juego ni dice que es demasiado. Y a veces es demasiado. Es competitiva. Es muy buena para abrir tarros porque tiene brazos fuertes, lo que siempre me pareció sensual. Mantiene la nevera superllena. Nunca nadie pasa hambre en casa. Sabe conducir manual. Tras la película Todo sobre ella, podría haber sido estrella de cine en Los Ángeles, pero vino a hacer teatro conmigo en Nueva York. Es valiente. Baila muy bien. Contagiosa. Me hace desear saber bailar. Siempre admite si no sabe algo, si no leyó cierto libro o vio cierta película u obra. En cambio, yo finjo que no la vi en mucho tiempo. Le encantan mis ideas descabelladas y descubrir cómo hacerlas. Es mi actriz favorita.

Lo que me encanta de Charlie. Charlie es imperturbable. Ninguna opinión ajena ni ningún obstáculo le impiden lograr lo que quiere. Charlie come como si quisiera terminar ya y no hubiera suficiente comida para todos. Debe estrangular el sándwich mientras lo devora. Pero es extremadamente prolijo, y confío en él para mantener el orden. Cuida la energía. No se mira mucho en el espejo. Es de lágrima fácil con las películas. Es muy autosuficiente. Sabe zurcir calcetines, cocinarse la cena y planchar camisas. Rara vez lo vencen, cosa que me pasa siempre. Charlie siempre aguanta mis cambios de humor. No deja que le afecten ni me hace sentir mal por eso. Se viste muy bien. Nunca se ve ridículo, lo cual es difícil para un hombre. Es muy competitivo. Adora ser papá. Adora todo lo que debería odiar, como los berrinches, las visitas nocturnas. Es casi irritante lo mucho que le gusta, pero, en general, es lindo. Desaparece en su propio mundo. Él y Henry se parecen en eso. Te avisa si tienes comida en los dientes o en la cara sin hacerte sentir mal. Charlie empezó desde abajo. A sus padres solo los vi una vez, pero me dijo que hubo mucho alcohol y algo de violencia en su niñez. Se mudó a Nueva York desde Indiana sin garantías. Ahora es más neoyorquino que cualquier neoyorquino. Sabe formar una familia con quienes lo rodean. Hechizó a la compañía de teatro para que todos se sintieran incluidos. Nadie, ni siquiera un pasante, era secundario. Recordaba todos los chistes internos. Es tremendamente organizado y meticuloso. Tiene muy claro lo que quiere, no como yo, que no siempre sé.

Mientras vivas en mi casa, te levantarás a las 6:30 a. m. y, hasta que sepas qué quieres hacer, haremos lo que yo quiero. No puedo pasar de lo que quería Charlie a lo que quieres tú. Aunque tengo 64 años y un esposo gay muerto, logro levantarme todos los días, vivir mi vida y sentirme bien conmigo misma, así que quizá tu mamá sepa alguna que otra cosa.

- Te daré un teléfono.
- ¿De un terapeuta? Porque ya tengo. Es la terapeuta de mi mamá. La compartimos.
- Una abogada. Me representó cuando dejé a Dennis.
- ¿Ustedes están divorciados?
- Desde 2013.
- Y aún trabajan juntos. Qué bien.
- No, es un hijo de puta. Gracias a Nora, tengo la mitad de este proyecto.
- Nosotros no vamos a usar abogados. Mi hermana ya me presentó a varios y los detesté.
- Llama a Nora. Me salvó la vida.

- Yo también viví esto. Así que sé cómo se siente.
- ¿En serio?
- Sí. Tuve un hijo con mi ex, que era un artista narcisista y un abusador verbal. Ahora tengo un novio divino que vive en Malibú.
- Bien. Charlie no es terrible.
- No, claro que no. Al principio, te embelesan con atención y, luego de tener hijos, nos volvemos la mamá, y se cansan de nosotras.

- Escúchame. Lo que estás haciendo es un acto de esperanza. ¿Entiendes?
- Sí.
- Estás diciendo: "Quiero algo mejor para mí".
- Es cierto.
- Y esta de ahora es la peor etapa. De ahora en más, todo mejora. ¿Fue Tom Petty el que dijo: "La espera es lo más difícil"?
- No sé.
- Representé a su esposa en su divorcio. Le conseguí la mitad de esa canción.

- Ahora ¿me cuentas un poco más qué está pasando? Lo que vamos a hacer juntas es contar tu historia.
- Me cuesta ponerlo en palabras. No es tan simple como ya no estar enamorados.
- Te entiendo. ¿Y si empiezas por el principio? Donde eso sea para ti.
- Bueno... Estaba comprometida con Ben y vivía en Los Ángeles. Y sentía que sí, quería hacer películas y casarme con Ben... Dios mío, tenía 19 o 20 y me sentía de lo más vieja. En fin, si soy sincera conmigo misma, era como si una parte de mí estuviera muerta o moribunda. Me decía: "Nadie es perfecto. Ninguna relación es perfecta". El té está delicioso.
- ¿Verdad? Tiene miel de manuka.
- En fin, preguntabas por Charlie. Así que... Sí, yo era... feliz con Ben y consciente de esa falta de vida. Y viajé a Nueva York a ver al director de una película espacial. Una donde toman en serio el espacio, como el tráfico sexual en el espacio. Era política. O eso querían que pensáramos. Creo que satisfacía la misma necesidad que cierta pornografía perversa. Como sea. Mientras estaba ahí, el productor me invitó a ver una obra. Se hacía en un apartamento con todas las luces encendidas. Nunca había visto algo así. Era una historia extraña, surrealista y distópica, y estaba muy bien actuada. Uno de los actores era un gran oso greñudo que no paraba de mirarme mientras actuaba. Yo sabía que no podía ser, pero me dio esa impresión. Y luego supe que sí había sido así. Están muy ricas.
- Te daré para que te lleves.
- Luego, me presentaron al elenco, y el oso greñudo resultó ser el director también. Me charló y yo le charlé. La parte muerta no estaba muerta, sino en coma. Y la charla era mejor que el sexo. Aunque... el sexo era bastante como la charla. En una relación, todo se parece. ¿No lo crees? Así que pasamos toda la noche y el día siguiente juntos y nunca me fui. Sí, a decir verdad, los problemas estuvieron ahí desde el principio. Pero lo seguía a él y a su vida porque me encantaba sentirme viva. Al principio, yo era la actriz, la estrella... Me sentía importante, la gente venía a verme a mí, pero, cuanto más me alejaba de eso y más aclamaban a la compañía, menos peso tenía yo. Me convertí en... "¿Quién?". "Esa actriz de aquella peli". La atracción era él. Y eso habría estado bien, pero me encogí. Me di cuenta de que nunca había vivido por mí misma, solo alimentaba su vida. Y bueno, él era tan inteligente y creativo... Estaba bien. Yo le hablaba de cosas en casa, entre nosotros, y terminaban en sus charlas de trabajo... Durante un tiempo, eso me alcanzó. Me sentía tan halagada de que alguien como él pensara que valía la pena probar una idea mía o repetir un comentario mío y, luego, quedé embarazada. Pensé que tener un bebé podía ser muy nuestro, pero también muy mío. Y él se entusiasmó mucho. Fue bonito. Un tiempo. Porque los niños son muy de ellos. Apenas dejan tu cuerpo, empiezan el proceso de marcharse... Yo no era muy mía. Se notaba en cosas pequeñas, tontas, y en grandes también. Todos los muebles de la casa eran su estilo. Yo ya ni sabía cuál era mi estilo porque nunca me preguntaban mi opinión. Ni siquiera elegí nuestro apartamento. Me mudé al de él. Traté de convencerlo para volver a Los Ángeles, pero quedó en la nada. Y veníamos de vacaciones porque le agradaba mi familia, pero, si yo le sugería quedarnos un año o algo, él me daba vueltas. Era extraño que se volteara hacia mí y preguntara: "¿Qué quieres hacer hoy?". Hace poco vi ese documental sobre George Harrison y pensé: "Asúmelo. Asúmelo y ya. Como la esposa de George Harrison. Ser esposa y madre alcanza". Luego me di cuenta de que no recordaba su nombre... Llegó este piloto. Se filmaba en Los Ángeles y lo pagaban bien. Fue como si me hubieran lanzado un pequeño salvavidas. "Aquí tienes un pedacito de tierra". Me daba vergüenza con él, pero también era como: "Sí, esta soy yo y esto es lo que valgo. Y tal vez sea tonto, pero al menos es mío". Y si me hubiera dado un buen abrazo y me hubiera dicho: "Nena, me encanta que tengas esta aventura. Claro que quiero que tengas un trocito de tierra", entonces, tal vez no estaríamos divorciándonos. Pero se burló del piloto y se puso celoso como siempre y luego se dio cuenta del dinero, y me dijo que lo invirtiera en la compañía de teatro. Y ahí fue cuando me di cuenta de que él no me veía. No me veía como algo independiente de él. Le pedí que dijera mi número de teléfono. No se lo sabía. Así que me fui. Y creo que se acostó con la directora de escena, Mary Ann.
- ¡Qué hijo de puta!

- Mantente alerta. Debes prepararte para el momento en que Nora te describa como un padre negligente y ausente.
- Pero es mentira.
- Resides en Nueva York. Te desvives por tu trabajo. Ella y tu hijo están aquí luchando. Nora usará esa estrategia. Estoy seguro.
- Nicole no mentirá.
- Escucha, si partimos de una base razonable y ellas parten de una base disparatada, el acuerdo quedará entre lo razonable y lo disparatado.
- Lo cual es disparatado.
- Un disparate total. Los abogados penales ven a los malos en su mejor momento. Los de divorcios ven a los buenos en su peor momento. Para cuando esto acabe, nos odiarás solo por lo que representamos en tu vida.

- Divorciarse con un niño es de las cosas más difíciles del mundo. Es como un muerto sin cadáver. Yo lo sé. Pasé por eso cuatro veces.
- ¿Se divorció cuatro veces?
- Me casé cuatro. Tres divorcios. Espero que esta sea la vencida. Por eso me metí en derecho familiar, para ayudar a la gente con este suplicio. Así lo veo yo. Si nos atascamos en quién hizo esto, quién hizo aquello y en "no pagaré eso", te costará más dinero, tiempo y estrés emocional, y seguro termines en lo mismo.
- Exacto. Concuerdo con esa filosofía. Ella también, seguro.
- Yo siempre voy con la verdad, no importa a dónde nos lleve. En este negocio, muchos inventan la verdad para llegar a donde quieren. Son solo transacciones para ellos. Yo los veo como personas.
- Qué bien.
- Y no solo a ti, a ella también.
- Sí.
- Este proceso puede ser muy feo, pero creo que no tiene por qué ser terrible.

- Quiero que sepas que esto acabará en algún momento. Ya sea que ganemos o perdamos, van a tener que hablarlo ustedes.
- Gracias. Es la primera persona en este proceso que me habla como humano.
- Me recuerdas a mí en mi segundo matrimonio.

- ¿Hola?
- ¿Vas a mudarte aquí?
- ¿Conseguiste abogado?
- Sí. Henry dice que se mudarán.
- Que llame a Nora.
- Quiero que lo hablemos nosotros.
- ¿Qué mierda es "nosotros"?
- Encontrémonos tú y yo. Eso habíamos acordado.
- No me dejan firmar nada.
- Es nuestro divorcio.
- Dicen que podría demandarlos por negligencia.
- ¿En qué me estoy metiendo?
- ¿En qué te estás metiendo?
- Sí, ¿qué mierda pasa?
- ¡Leí tus putos correos, Charlie! Los leí todos.
- ¿Cuándo?
- Hace poco. Carajo. Mentiroso de mierda. ¡Te cogiste a Mary Ann!
- Ya dormía en el sofá.
- Era mentira lo de trabajar en nosotros. ¿Sabes qué? Yo sí trabajé. Hice el trabajo sola.
- ¿Cómo leíste mis correos? ¡Te hackeé la cuenta, hijo de puta!
- ¡Eso es ilegal!
- No me vengas con que te sorprende lo de LA. ¡Sorpresa! Pienso por mí misma.
- ¿Cómo sabes hacer algo así?
- No quiero lo mismo que tú, porque, sorpresa, ¡te cogías a otra!
- ¡Fue una vez! Creo que estás mezclando las cosas. Mary Ann no tiene que ver con LA.
- ¡Claro que las mezclo, hijo de puta! ¡Mira cómo las mezclo!

- Tengo entendido que Charlie le prometió a Nicole que pasarían más tiempo en LA durante su matrimonio. Pero, como insistía en que el trabajo lo mantenía en Nueva York, Nicole se terminó quedando allí mucho más de lo que esperaba. De hecho, hace unos años, le ofrecieron a Charlie una residencia en el Geffen Playhouse, con lo que habría llevado a su trabajo y su familia a Los Ángeles durante un año, pero la rechazó. Aunque era el deseo de Nicole.
- Quería mantener la estabilidad para su familia y su hijo.
- ¿Era la misma estabilidad de cuando fueron a Copenhague seis meses para dirigir una obra?

- ¿Si llevamos el caso a Nueva York?
- Ya es tarde. Y aun así, no cambiaría nada. La cantidad que exigen es razonable. Suerte que no piden la mitad de tu premio.
- Ella no haría eso. Sabe que lo invierto en el teatro.
- Si esto sigue así, podría.
- Los actores y el equipo dependen de ese dinero. El juez no lo aceptaría, ¿no?
- Lo haga o no, te costará la mitad del premio ir a juicio y probarlo.
- Me siento un criminal.
- No cometiste ningún delito.
- No parece.
- Si les damos Los Ángeles ahora y negociamos todo lo posible, quizás ella ceda en otros frentes.
- ¡No hay otros frentes! ¡Esto es lo importante! ¡Debe saber que luché por él!
- Lo sabrá.

- Deberíamos hablar. Siento que nos excedimos un poco. Mi mamá pedirá un préstamo con la casa para pagarle a Nora.
- Pensé que yo le pagaba.
- Solo el 30 %.
- Yo también estoy quebrado, si eso te consuela. Acepté dirigir dos obras de mierda y olvídate de que Henry vaya a la universidad.
- Es que, hasta ahora, mantuvimos a Henry fuera de todo, pero esto cambiará eso.
- Hay que protegerlo.
- Coincido. Nora dice que el evaluador vendrá a nuestras casas, entrevistará a Henry, además de a nosotros, a nuestros amigos, familiares, enemigos, y nos observarán con él, qué tipo de padres somos.
- Suena horrible.
- Lo sé. Si me observaran bien un día, me quitarían la custodia. Era un chiste.
- Lo sé. Siento lo mismo.
- Claro. Entonces... Tal vez podamos hablarlo entre nosotros. ¿Recuerdas que lo dije al principio?
- Sí, pero las circunstancias cambiaron.
- Me anticipaba a estas circunstancias. En fin, ¿lo intentamos?
- Bien. No sé cómo empezar. ¿Entiendes por qué quiero quedarme en LA?
- No.
- Bueno, esa no... Charlie, no es una forma útil de empezar.
- Es que no lo entiendo.
- ¿No recuerdas que prometiste que viviríamos aquí?
- Hablamos de cosas. Estuvimos casados, dijimos cosas. Hablamos de mudarnos a Europa. De tener un un aparador o ¿cómo se llama? Una credenza para el espacio detrás del sofá. Nunca hicimos nada.
- Rechazaste una residencia en el Geffen que nos habría traído un año.
- No la quería. Teníamos una compañía genial y una vida genial.
- ¿A eso le llamas "genial"?
- Sabes de qué hablo. No de nuestro matrimonio, sino de la vida en Brooklyn. Lo profesional. No sé. La verdad, nunca consideré otra cosa.
- Ese es el problema, ¿no? Yo era tu esposa, debiste considerar mi felicidad. Vamos, eras feliz, solo que ahora decidiste que no.
- A ver. Vamos a... Mi trabajo está aquí, mi familia está aquí.
- Acepté que Henry viniera a la escuela aquí por tu serie. Pensé que, cuando terminaras, volvería a Nueva York.
- Cariño, no lo dijimos. Quizá lo supusiste, pero no lo dijimos.
- Sí que lo dijimos.
- ¿Cuándo lo dijimos?
- No sé cuándo, pero lo dijimos. ¡Esa vez por teléfono!
- Cariño, déjame ha... Perdón. No paro de decirlo. Pensé que, si Henry era feliz aquí y mi serie seguía, podríamos quedarnos un tiempo.
- No estaba al tanto de ese pensamiento.
- No vivimos aquí porque no puedes imaginar deseos fuera de los tuyos, salvo que te obliguen.
- Desearías haberte casado con otro y haber tenido otra vida, pero pasó esto.
- ¿Y qué hacemos?
- No sé.
- Nora dice que no hay vuelta atrás.
- ¡A la mierda Nora! Me jode que diga que siempre viví aquí cuando nunca viví aquí. ¿Por qué la dejaste decir eso?
- Jay también dijo cosas de mí. Debiste quedarte con Bert.
- Necesitaba mi propio hijo de puta.
- Acordemos que ambos abogados dijeron pestes de los dos.
- Nora fue peor.
- Jay me trató de alcohólica. Jugaste sucio y ahora me haces vivir un infierno. Como tú a mí durante el matrimonio. ¿Eso fue, un infierno? Y ahora le harás lo mismo a Henry para obtener lo que quieres. No es lo que yo quiero. O sea, es lo que quiero, pero es era lo mejor para él. Me preguntaba cuándo llegarías a Henry y lo que él quiere.
- ¡Vete a cagar!
- No, ¡tú vete a cagar! Si escucharas a tu hijo, te diría que prefiere vivir aquí.
- No te proyectes en Henry.
- Me dijo que le gusta más aquí.
- ¡Porque es lo que quieres oír!
- Te la pasas al teléfono. Ni siquiera juegas con él.
- Me divorcio en LA e intento dirigir una obra en Nueva York, que se bajó porque yo no estaba. Era una gran oportunidad... Peleas por algo que ni quieres. Los decepcioné a todos.
- Te comportas como tu padre.
- ¡No me compares con él!
- No te comparé. Dije que te comportabas igual.
- Eres igual a tu madre. Te quejas, pero haces lo mismo. Sofocas a Henry.
- Amo a mi mamá. Fue estupenda.
- Solo repito lo que dijiste. ¿Y cómo te atreves a compararme como madre con ella? Quizás soy como mi padre, pero no soy como ella.
- ¡Claro que sí! ¡Y también eres como mi padre! ¡Y como mi madre! ¡Tienes lo peor de todos ellos! Sobre todo, de tu madre. Cuando nos acostábamos, a veces te miraba y la veía a ella. ¡Era asqueroso!
- Me repugnaba que me tocaras.
- Eres una roñosa. Yo hacía las camas, cerraba armarios...
- Pensar en tener sexo contigo me da ganas de arrancarme la piel.
- Nunca serás feliz, ni aquí ni en ningún lado. Pensarás que encontraste a alguien opuesto a mí y, en unos años, te rebelarás contra él porque necesitas tener tu voz, pero no la quieres. ¡Quieres quejarte por no tener una puta voz!
- Pienso en cuando estaba casada, y esa mujer me resulta una desconocida. Era un matrimonio infantil.
- Retrocediste. Volviste a tu vida de antes de conocerme, patético.
- Solían decirme que eras demasiado egoísta para ser un gran artista. ¡Y yo te defendía! ¡Tenían toda la razón!
- Lo mejor de tu carrera pasó. ¡Volverás a actriz de cuarta!
- ¡Me manipulaste! ¡Eres un malvado de mierda!
- ¿Te harás la víctima porque es una buena estrategia legal? Bien, pero tú y yo sabemos que tú elegiste esta vida. ¡La querías, hasta que ya no! Me usaste para salir de Los Ángeles.
- No te usé.
- ¡Sí, y luego me culpaste por eso!
- Siempre me marcabas lo que hacía mal, yo nunca era suficiente. ¡Me amargabas la vida! ¿Y por eso tenías que cogerte a otra?
- ¡No debería molestarte que me la cogí, sino que me reí con ella!
- ¿La amas?
- No. Pero ella no me odiaba. Tú me odiabas. Tú me odiabas.
- Te cogiste a una compañera nuestra.
- Dejaste de tener sexo conmigo el último año.
- Nunca te engañé.
- ¡Eso fue engañar!
- Pero podría haber hecho mucho más. Era un director veinteañero que salía de la nada y aparecía en la portada de la Time Out New York. Estaba en la puta cima y quería coger con todos, pero no lo hice. Y te amaba y no quería perderte. Pero estaba en mis 20 y no quería perderme eso, pero ¡me lo perdí! Y querías todo tan rápido. ¡Ni siquiera quería casarme! ¡Mierda! Hay tantas cosas que no hice.
- ¡Gracias por eso!
- ¡De nada!
- ¡No puedo creer que te tenga que seguir conociendo!
- ¡Estás loca como una cabra! ¡Y vas ganando, mierda!
- ¿Es una broma? Yo quería estar casada. ¡Yo ya perdí! ¡No me amabas tanto como yo a ti!
- ¿Qué tiene que ver con LA?
- ¿Qué? ¡Estás tan metido en tu egoísmo que ni siquiera lo identificas como egoísmo! ¡Eres una mierda de persona!
- ¡Cada día me despierto y deseo que estés muerta! Si supiera que Henry lo superaría, desearía que te enfermaras y te atropellara un auto y te murieras. ¡Dios! Lo siento.
- Yo también.

- ¿Cuáles diría que son sus fortalezas como madre?
- Sé escuchar. Juego. Le dedico tiempo. Me encanta cuidarlo verlo crecer. Y eso que dicen de que crecen rápido a veces es cierto, pero a veces no.
A veces crecen muy lento.
- ¿Cuáles son sus debilidades?
- Soy demasiado precisa. Me preocupo demasiado.
- ¿Son debilidades?
- Tal vez no. Bueno, él puede ponerse en sorete... Me saca de quicio y lo reto por ser sorete...
- Para ahí. Cuando te entrevisten, no digas eso. No cae bien que una madre beba mucho vino y le llame "sorete" a su hijo. Te entiendo. Yo también lo hago. Aceptamos un padre imperfecto. Admitámoslo, el concepto del buen padre se inventó apenas hace 30 años. Antes de eso, se esperaba que el padre fuera silencioso, ausente, poco confiable y egoísta. Y todos decimos que queremos que eso cambie. Pero, básicamente, lo aceptamos. Los amamos por sus falibilidades, pero la gente no admite para nada eso mismo en una madre. No lo aceptamos estructural ni espiritualmente.
Porque la base de este blablá judeocristiano es María, la madre de Jesús, y ella es perfecta. Es una virgen que da a luz, no titubea en apoyar a su hijo y sostiene su cadáver cuando él muere. Y el papá no está. Ni siquiera vino a coger. Dios está en el cielo. Dios es el padre y Dios no apareció. Así que tú debes ser perfecta y Charlie puede ser una mierda y no importa. A la mujer siempre le ponen la vara más arriba. Y es una mierda, pero es lo que hay.

- Papá, ¿estás bien?
- Sí, nada más estoy cansado.
- Papá, ¿le gustamos?
- Sí, pensó que éramos súper.

- Gracias por todo, Nora.
- De nada, preciosa. Por tu nuevo hogar en Los Ángeles. Y, para cuando Charlie esté en Los Ángeles, logré que la custodia se dividiera en 55 % y 45 %. Así que tendrás a Henry un día extra cada dos semanas.
- Pensé que sería parejo.
- Un retoque de último momento.
- Para que no diga que obtuvo la mitad y vaya por ahí a presumir.
- Pero no quiero eso.
- Aprovecha. Ganaste.

- El sofá era suyo en teoría, prematrimonial. Pero era nuestro sofá. No iba a comprar otro. Pero, para la división, de pronto es suyo. Yo no tengo sofá y... En resumen, me siento en el piso. Lo siento. Estoy en autocompasivo y aburrido.
- No, por favor.
- No, soy un tonto.
- No, es triste.