Frases de la película Su casa (His House)

Dirección: Remi Weekes.
Actuación: Malaika Wakoli-Abigaba, Sope Dirisu, Wunmi Mosaku.
Género: Drama, Horror, Thriller/Suspenso.
Estreno: 2020.
Otros títulos: Casa ajena.

- Estabas soñando.
- ¿Con qué soñabas?
- Con nuestra boda.
- ¿Y por qué los gritos?

- Digan "sí" si entendieron.
- Somos buenas personas.
- Digan "sí" si entendieron.
- Sí.
- Sí.
- No es a mí a quien tienen que convencer de que son buenas personas.

- ¿Toda la casa es para nosotros?
- Sí. Toda. Es su hogar. Es más grande que el mío. Creo que estarán bien. Siempre y cuando se adapten.

- Volvemos a nacer.
- Volvemos a nacer.

- Regresa a África, maldita sea.
- Regresa a África. Aquí solo se habla inglés, cariño.

- Qué bonitas.
- Las tengo desde pequeña. Estas me las hice con un cuchillo. Cuando encontré a mi familia masacrada. De donde vengo, hay dos tribus. Se están matando entre sí. Dependiendo de a cuál pertenezcas, te marcas. Me hice las marcas de ambas. Sobreviví por no pertenecer a ningún lado.

- Quizá la próxima vez podemos usar la mesa.
- Solo siento el sabor del metal.
- Te acostumbrarás. Prosperaremos. Vi trabajos por aquí. Aquí te dan una oportunidad. Podemos empezar una familia.

- Mi madre solía contarme una historia. En nuestro pueblo, había un hombre honorable, pero pobre, que quería un hogar propio. Lo deseaba tanto que comenzó a robarle a otros. Un día, le robó a un anciano que vivía junto al río. Él no sabía que ese hombre era un apeth. Un brujo nocturno. El ladrón no podía saber que cuando construyera su casa, el apeth también viviría allí. Pronto, las paredes susurrarían los hechizos del apeth. De las sombras surgirían los muertos. El apeth no se iba a detener hasta consumir al hombre por completo. Un apeth salió del océano. Nos siguió hasta aquí. Me habló.
- ¿Qué dijo?
- No pertenecemos aquí. Si nos vamos y pagamos nuestra deuda, él nos guiará de vuelta a ella. A Nyagak.
- Ella se fue. Querida, se fue. El océano se la llevó.
- No estás escuchando.
- Nosotros sobrevivimos.

- Ya sufrimos bastante. No hay un brujo.
- Me convencí de que había sido un sueño, de que tal vez estoy abrumada e imagino cosas que no existen.
- Pero ahora te vi a los ojos. Eres un mentiroso.

- Después de todo lo que padecimos, de lo que vimos que el hombre es capaz, ¿crees que le temo a los ruidos en la noche? ¿Crees que le temo a los fantasmas? Dice que puedo recuperarla.Y que debería temerte a ti.
- Este es nuestro hogar.

- Debemos mudarnos.
- ¿Adónde?
- Su casa es más grande que la mía.
- Y que la mía.
- Mira, amigo, esto generará muchas preguntas. Bol.
- Yo...
- Te preguntarán por qué no se adaptan.
- ¿Adaptarnos?
- Sí.
- Eso hacemos.
- Yo también trabajaba en un banco, antes de que trasladaran los puestos al extranjero. El punto es que muchos terminamos en lugares donde nunca imaginamos. Pero creo que la vida trata de mostrarte qué clase de hombre eres. ¿Me entiendes? Intento entender qué clase de hombre eres.
- Solo necesito otra casa.
- Te la conseguiremos. Después de la investigación.
- ¿Investigación?
- Sí. Mírate. Eres un desastre. No luces bien. Pareces enfermo. No hueles bien. Hueles mal. Hablas sin sentido. Tendría que informarlo. Y luego la gente, yo no, preguntará por qué muerdes la mano que te alimenta.

¿Les contaste sobre el brujo? No les contaste. Hay una gran bestia en esta casa. Nos siguió hasta aquí. Mi esposo lo persiguió toda la noche con un martillo. Su magia es muy poderosa. Está llenando la casa de fantasmas. Atormenta a mi esposo con visitas de ella. Nyagak. Pero mi esposo es un hombre muy terco. Aún cree que puede negarlo. Ponga eso en su informe.

Esto es lo que quieren. Les gusta vernos locos. Los hace sentir hombres importantes. No quieren que les recuerden que ellos son los débiles. Qué pobres y perezosos son, y están aburridos.

- Rial. Lo siento. Lo siento. Rial.
- Y tú...aún así los idolatras. Les suplicas. Y luego les agradeces por las sobras desabridas que nos arrojan. Te las comes. Deja que nos envíen de regreso.
- Pero este es nuestro hogar.
- Vamos a regresar. Me voy. Con o sin ti.
- Qué rápido olvidas todo lo que pasamos para llegar aquí. Qué rápido olvidas a nuestra hija.

- Esta vez, habla conmigo. ¿Dónde estás?
- Ladrón.
- Muéstrate.
- Tu vida no es tuya. La robaste. Paga lo que debes.
- Eres una bestia.
- Tú eres la bestia. Y yo soy el carnicero. No importa adónde vayan, los seguiré. Ahora son míos.
- ¿Qué quieres?
- Tu vida por la de Nyagak.
- ¿Qué?
- Toma este cuchillo y ábrete la carne. Tu cuerpo a cambio del de ella.
- ¿Por qué no lo haces tú? No puedes tocarme. No puedes tocarme. No puedes tocarme. No puedes hacerme daño. Eres solo un manojo de trucos.

Esto es lo que él quiere. Ahora vendrá por mí. Déjame salvarla. Debí esforzarme más. Debí haberla salvado.

- Te ves bien. ¿Sigue estando el brujo?
- Rial lo mató.
- Creo que pintaré este cuarto de rojo.
- ¿Están completamente locos? ¿Y las ratas?
- Tal vez exageré un poco.
- ¿Aún la ven? ¿A Nyagak?
- Tus fantasmas te siguen. Nunca se van. Viven contigo. Cuando los dejo entrar, puedo comenzar a enfrentarme a mí mismo. Este es nuestro hogar. Somos felices aquí.