Frases de la película Fragmentos de una mujer

Dirección: Kornél Mundruczó.
Actuación: Ellen Burstyn, Shia LaBeouf, Vanessa Kirby.
Género: Drama.
Estreno: 2020.
Otros títulos: Pieces of a Woman.

- Le prometí a mi hija que será la primera en cruzar.
- ¿Tu hija la que aún no nace?
- Esa misma.

- Sí le agradas, no lo muestra.
- No es así.
- Acaba de comprarnos un auto.
- Es cierto. Pero ella se impone. Lo compró sabiendo que yo podría. Quería apocarme. Por eso te compró una camioneta, para castrarme.

Mírala. ¡No lo puedo creer! Y la compró gris, como su alma. Maravilloso.

- Tranquilízate. Hagamos otra cosa. ¿Te parece? Bailemos. Ven.
- No quiero bailar. Distráeme con algo.
- ¿Que te distraiga? ¿Con un chiste o algo así?
- Sí.
- Un chiste sobre algo que te guste. ¿Qué hay en la nevera?
- ¿Brócoli? Eso es lo que hay.
- ¿Sabes qué música le gusta al brócoli?
- ¿Cuál es su música favorita?
- ¿Cuál?
- El brock and roll.

- Así se hace.
- ¿Ya has hecho esto?
. Ya lo he hecho.
- Cielos. ¿Cuántos hijos tienes?
- Tengo una niña.

- En dos contracciones consecutivas, el ritmo cardiaco no ha subido tanto como quisiera. Pero no es algo fuera de lo normal.
- ¿Qué es lo normal?

- Lo lograste.
- Es perfecta. ¡Mírala!
- Es una belleza.
- Cielos.
- Todo está bien, cariño.
- Está muy helada.
- Eres lo más hermoso que haya visto. Eres lo más hermoso del mundo.
- ¡Hola! Hola. Mi hija.
- Necesito tomarla. Está azul.

Ya no nos tomamos el tiempo para hacer cosas. No nos tomamos el tiempo para comer, para apreciar la vida.

- ¿No me reconoces? Soy amiga de tu mamá.
- Sí.
- Jugamos bridge juntas.
- Claro, sí.
- ¿Y cómo estás?
- Estoy bien. Sí.
- ¿Sí?
- Sí.
- ¿Sabes? Tu mamá me cuenta absolutamente todo. Lo sé todo, sí. Cielos, es terrible. Todo es culpa de esa estafadora. Se pudrirá en la cárcel, lo prometo. Habrá consecuencias.

- Martha, pasa algo. Sé que estás preocupada. Por esto. Te preocupa qué encontrarán.
- ¿Qué encontrarán? Sí. ¿Una copa de vino antes de coger? ¿O que comí sushi? ¿O te refieres… a lo tuyo?
- A lo mío. ¿A mi sobriedad?
- Sí, digo, no ha pasado ni…
- Mucho tiempo. Seis años, cinco meses, tres días. Cuatro días.
- Cuatro días.

- No tenemos teorías sobre la causa. Durante la autopsia, hicimos análisis histológicos, toxicológicos y micrológicos buscando indicios de una infección preexistente, anormalidad cromosómica o irregularidad en la placenta. Determinamos que estuvo en un ambiente con poco oxígeno. Rara vez hay una explicación satisfactoria en el 60 a 70 % de estos casos.
- Es médico, ¿no? ¿Cómo se llama?
- Dr. Ron.
- Dr. Ron. Es médico, Dr. Ron. Es un maldito médico.
- Hay ciertas cosas médicas para las que no tenemos respuesta. Ya hay acciones legales contra la partera y pronto tendremos la opinión de un médico experto…
- ¿Y su opinión médica de experto? Usted es un médico experto. Usted no sabe nada. Si podría haberse evitado, de quién es la culpa. Dice que no sabe nada.
- Hay cosas que no puedo responder.
- ¿Qué sí puede responder? Ahora.
- La certeza es que empezó el procedimiento y…
- ¡Carajo! Lo siento. Voy a salir. Lo siento.
- Estas cosas toman tiempo.

- ¿Usted escribió eso?
- Sí.
- Mi hija no se llama así. Se llama Yvette. Empieza con "Y", termina con "E". "Yvette".
- Lo siento.

- ¿Tuviste un buen día?
- Sí. ¿Tú?
- Sí, me fue bien. Debemos hablar sobre la demanda civil. Hay que terminar esto. Ya he vuelto de la muerte. Oscuridad, frío. Muy oscuro y frío. Y ahora ella está en la oscuridad y el frío, y no hay nada que pueda hacer. Tengo las manos atadas. Por favor, Martha. No soy tu madre. Soy tu pareja, somos un equipo. ¿Podemos hablar, por favor? Martha, por favor, sal. La extraño. La extraño. Por favor, Martha. Lo siento. Solo prométeme que no..no la dones a ninguna parte. Por favor. Prométemelo.
- Te lo prometo.

- ¿Por qué eres tan fría conmigo?
- ¿Fría?
- Sí.
- ¿Yo soy fría?
- Eres fría.
- Claro.
- Bueno… tú eres quien se alía con mi madre a mis espaldas.

- Debemos hablar sobre mamá. Envejeció cinco años en tres meses. Casi incendia la casa.
- ¿Es mi culpa?
- No contestas el teléfono cuando llama para decirte que hay un incendio.
- Así que te envió a verme, ¿no?

- ¿Sabes? Yo no me preocuparía. Todos quieren matarla. Con el error que cometió, le darán de dos a ocho años de cárcel. La negligencia de no llamar a tiempo a una ambulancia bastará para encerrarla.
- Bien.
- Y como tu abogada penal, con tu testimonio, tenemos el caso ganado. Si deciden también hacer una demanda civil, tengo a alguien de confianza que se encargue. Tienen posibilidades de ganar ambas. Y podrían ganar millones.

- ¿Sabes de este puente? El que tienes en el muro.
- No.
- Hay una gran historia detrás. En los cuarenta, se desmoronó. Fue grave, es el tercero más grande de EUA. Están el Golden Gate, el George Washington y el Tacoma. En los cuarenta, se desplomó y no sabían por qué. Llevaron expertos. Matemáticos, científicos, no entendían por qué. Revisaron los cimientos, los cables, nada. Todo estaba en orden. Finalmente, un científico dijo: "resonancia".
- ¿Qué?
- Resonancia. ¿Sabes lo que es?
- No.
- La resonancia es… cada objeto sólido tiene su propia vibración. Si la exterior es idéntica a la interior, hay resonancia. A veces, la fuerza de la resonancia puede hasta derribar un puente.
- ¿Sucede con frecuencia?
- No, como… es como cuando los columpios se mueven solos. Eso es resonancia.

- ¿Estuviste perforando?
- Sí.
- Hablé con Robert. No te ha visto en tres semanas. Así que, ¿perforando qué? No tienes que mentirme.
- Tú me mentiste. Eres una maldita mentirosa. Maldita perra. Eres una maldita perra y una mentirosa. Eres una pésima mentirosa. Das pena. Das pena. Das pena y eres una mentirosa, perra.

Si ves a una pareja tocar, no piensas: "¿Qué es esa canción, esos instrumentos?". Piensas: "¿Cogen? ¿Dónde se conocieron? ¿Tienen hijos?". Es terrible.

- ¿Qué importa lo que piensen? Se trata de mí, de mi cuerpo. De mí. ¿Lo entiendes?
- Sí, lo entiendo, cariño. Pero ¿decidiste ir al juicio?
- No voy a ir a tu maldito juicio.
- ¿Por qué, cariño? Debe pagar por su incompetencia.
- ¿Es por dinero?
- ¡No!
- ¿Es por lo que piense la gente?
- Es por ti. Para que enfrentes esto.
- Sí lo enfrento. ¡Sí lo enfrento!
- No creo que sea así. Necesitamos que se haga justicia.
- No. Tú lo necesitas. Es lo que tú quieres, lo que necesitas. ¡Es a tu manera!
- ¡No es a mi manera! ¡Es lo que tú necesitas! Martha, si lo hubieras hecho a mi manera, ahora estarías sosteniendo a tu bebé. ¿Sabes qué? Tú…
- Te avergüenzas. Te avergüenzas de mí. Te avergüenzas porque fracasé. "¡Qué deshonra!". ¡Fracasé!
- Sí.
- Te avergüenzas, carajo.
- Y me avergüenzo de mí. Que no fui tan buena madre como para enseñarte a exigir tus derechos y a hacerte oír, por Dios. Y a enfrentar esto. Como mi madre me enseñó a mí. Cuando enviaron a mi padre al gueto, mi madre encontró una casucha vacía y entró ahí a parirme. Sin ayuda de nadie. Me ocultaba bajo la madera del piso cuando tenía que salir a robar comida para poder producir suficiente leche para mantenerme viva, pero apenas viva. No con fuerza suficiente para llorar, o nos atraparían. Cuando al fin me llevó con un médico, él le aconsejó que me dejara morir. Le dijo que yo no tenía la fuerza para sobrevivir. Pero cuando ella insistió, él me tomó de los pies, me alzó como si fuera una gallina y dijo: "Si intenta levantar la cabeza, hay esperanza". ¿Y sabes qué hice, Martha? Levanté la cabeza. Eso es lo que te pido que hagas. Levanta la cabeza y pelea por ti, por el amor de Dios. Ve ahí y enfrenta a esa mujer. Dile cómo es la vida para ti ahora, cómo te sientes. Debes hacerlo, Martha. Debes contar tu verdad. De otro modo, jamás podrás lidiar con esto. Jamás podrás seguir adelante. Tienes que dejar esto atrás, Martha.

- ¿Qué sentía al cargar a su bebé? ¿Qué sentía? Sí, ¿qué sentía al cargar a la bebé a la que acababa de parir?
- Olía a manzana. Olía a manzana.

- Señoría, la Srta. Weiss quiere hablar ante el tribunal. Es muy inusual, pero quiero oír lo que tenga que decir.
- Srta. Weiss, ¿quiere dirigirse al tribunal?
- Sí, gracias. Esta mujer no le hizo daño intencionalmente a mi niña. Solo quería traer al mundo a una bebé sana esa noche. Y no creo que sea tu culpa. No creo que sea su culpa. Y gracias. Quizá haya una razón para lo ocurrido, pero no la hallarán aquí. Y si me paro aquí y pido una compensación o dinero, entonces digo, digo que hay forma de compensarme, y no es así. No puedo traerla de vuelta. Ningún dinero, veredicto ni sentencia puede, puede traer de vuelta… ¿Cómo puedo darle este dolor a alguien más? A alguien que ya ha sufrido. Y sé que ella no querría eso. En absoluto. No es para esto que mi hija vino al mundo el tiempo que estuvo aquí. Y es todo lo que tengo que decir. Gracias.