Frases de la película Fargo

Dirección: Ethan Coen, Joel Coen.
Actuación: Frances McDormand, Steve Buscemi, William H. Macy.
Género: Crimen, Drama, Thriller/Suspenso.
Estreno: 1996.
Otros títulos: Fargo, secuestro voluntario.

Esta es una historia verídica. Los hechos representados en este film ocurrieron en Minnesota, en 1987. A pedido de los sobrevivientes, se han cambiado los nombres. Por respeto a los muertos el resto se ha narrado exactamente como ocurrió.

- ¿Quieres que secuestren a tu esposa?
- Sí.
- La cosa es que... tú pagas el rescate-, ¿qué son, $80.000? Nos das la mitad, $40.000. Te guardas la mitad. Es como robar a Pedro para darle a Juan. No tiene sentido.
- Verás, no soy yo el que pagará el rescate. La cosa es que mi esposa es adinerada. Su padre tiene mucho dinero. Y yo estoy metido en un lío.
- ¿Qué tipo de lío, Jerry?
- Bueno, no quiero entrar en...necesito el dinero. Su padre es muy adinerado.
- ¿Y? ¿Por qué no le pides el dinero a él? ¿O a tu condenada mujer?
- ¿O a tu condenada mujer, Jerry?
- Es parte de un...no saben que lo necesito, ¿entienden? Está eso. Y aunque supieran, no me lo darían. Así que también está eso.

- Te estoy pidiendo a ti, Wade. Sería bueno para mí, Jean y Scotty.
- Jean y Scotty nunca tendrán de qué preocuparse.

- ¿Te haría muy mal decir algo?
- Ya lo hice.
- "No". Es lo primero que dijiste en las últimas cuatro horas. Eso es un... una verdadera fuente de conversación, amigo. Todo un manantial.

- Esto se puede hacer.
- Felicitaciones, Jerry.
- Gracias, Stan. Es una buena--
- ¿En qué tipo de comisión estabas pensando?
- ¿Qué?
- Los detalles financieros están aquí así que lo único que no sabemos es cuánto quieres de comisión.
- ¿Mi comisión? Diablos, Wade, ¿de qué me estás hablando?
- Stan y yo estamos bien. ¿Sí? Queremos hacerlo. Pero no hablamos de tu comisión por habernos traído el negocio.
- No, Wade. Sabes, yo te traje el negocio para que me prestaras el dinero. Este negocio es mío.
- Jerry, nosotros pensamos que nos traías una inversión.
- Sí, exacto.
- ¿Estás diciendo que-- ¿Qué dices exactamente? ¡Dices que pongamos todo el dinero y que tú cobres cuando dé ganancia!
- No, no. Les devolvería el dinero, con interés. Hasta les daría un punto más por ciento.
- No somos un banco, Jerry.

- Sigue durmiendo. Todavía es temprano.
- ¿Tienes que irte?
- Sí.
- Te prepararé unos huevos.
- Está bien, cariño. Estoy apurada.
- Tienes que desayunar, Marge. Te prepararé unos huevos.
- Vete a dormir, cariño.
- Tienes que desayunar. Te prepararé unos huevos.

- Bueno. Quiero que me digan cómo se veían estos tipos.
- El pequeñito era raro.
- ¿De qué manera?
- No sé. Se veía raro.
- ¿Podrías darme más detalles?
- No sabría cómo decirlo. No le hicieron la circuncisión.
- ¿Se veía raro aparte de eso? Entonces... ¿tú tuviste relaciones con el pequeñito? ¿Hay alguna otra cosa que me puedas decir?
- Como dije, se veía raro. Todavía más que el resto de la gente.
- ¿Y el otro sujeto?
- Era un poco más viejo. Se parecía al hombre de Marlboro.
- ¿En serio?
- Pero tal vez digo eso porque fumaba muchos Marlboro.
- Vaya.
- Como algo subconsciente.
- Sí. Eso puede pasar.
- Dijeron que iban a las Ciudades Mellizas.
- ¿Eso le sirve de algo?
- Claro que sí. Sí.

- Shep, ¿qué diablos? Me estoy sacudiendo a esta chica.
- ¡Jodido idiota! ¡Vete de aquí, carajo! ¡Me llevarás a la cárcel! ¡Pequeño hijo de puta! ¡Vete al carajo!
- ¡Miren! ¡Basta de ruidos! Estoy tratando de dormir.
- Vamos, hermano.
- ¡Vete al carajo!
- ¡Animales! ¡Animales!
- ¡No te me acerques! ¡Fuma la pipa de la paz, carajo! ¡Espera! ¡No te atrevas a pegarme!
- ¡Maldita rata inmunda! ¡Maldito hijo de puta! ¡Maldito hijo de puta! ¡Santo cielo! ¡Pedazo de mierda!

- ¿Quién carajo eres tú? ¡¿Quién carajo eres tú?!
- Tengo tu maldito dinero. ¿Dónde está mi hija?
- ¡Ya estoy harto de todo esto! ¡Dame esa maleta!
- ¿Dónde está mi hija?
- ¡Vete al carajo, hombre! ¿Dónde está Jerry? ¡Mis instrucciones fueron simples!
- ¿Dónde está mi maldita hija?
- ¡Sin Jean, no hay dinero!
- ¡Deja ese maldito dinero!
- ¡Sin Jean, no hay dinero!
- ¿Qué es esto, un chiste? ¿Estás contento, imbécil? ¿Y a ustedes qué les pasa? ¡Imbéciles!

- ¿Cómo era de aspecto este tipo?
- Un hombre pequeñito. Un poco raro.
- Vaya. ¿Y de qué manera?
- De una manera general.

- ¿Cómo carajo dividimos el maldito auto, cretino? ¿Con una sierra eléctrica? Uno le paga al otro la mitad.
- ¡Espera! ¡De ninguna manera!
- ¿Te fijaste en esto? ¡Me dispararon en la cara! ¡Fui a recoger el dinero! ¡Me hirieron cuando lo recogía! ¡Hace 36 horas que no duermo! ¡Ese auto me lo llevo yo! ¡Es mío, carajo! ¡Hijo de puta! ¡Hace una semana que escucho tu mierda! ¿Estamos a mano? ¡Mudo desgraciado! ¡Si ves a tu amigo Shep Pieorgulloso, dile que lo haré trizas!

Así que ésa era la Sra. Lundegaard, en el piso. Y supongo que el de la picadora de madera era tu socio. Y esas tres personas en Brainerd. ¿Y para qué? Por un poco de dinero. En la vida hay otras cosas, además de un poco de dinero, sabes. ¿No lo sabías? Y aquí estás.

- Lo anunciaron.
- ¿Lo anunciaron? ¿Y?
- La estampilla de tres centavos.
- ¿Tu pato silvestre? Qué formidable.
- Es sólo una de tres centavos.
- Es formidable.
- El trullo azul de Hauptmann ganó la de 29 centavos. La gente no usa las estampillas de 3 centavos.
- Por el amor de Dios, claro que sí. Cuando aumentan las tarifas, la gente necesita las estampillas pequeñas. Porque tienen muchas de las viejas.
- Supongo que sí.
- Es formidable. Estoy tan orgullosa de ti, Norm. Vaya, Norm. Sabes, estamos muy bien.
- Te quiero, Margie.
- Te quiero, Norm.
- Faltan dos meses.
- Faltan dos meses.