Frases de la película Experimenter

Frases de la película dirigida por Michael Almereyda, estrenada en 2015

Entiendan que esto es suyo simplemente por venir al laboratorio. De ahora en adelante, no importa lo que pase, el dinero es suyo.

Sabemos que el castigo es un poderoso incentivo hacia el aprendizaje. Por ejemplo, cuando un padre da nalgadas a un niño. Sin embargo, sabemos poco acerca del efecto del castigo en el aprendizaje porque casi no hay estudios científicos que se hayan hecho en los seres humanos. Ahora, uno de ustedes va a jugar el papel de aprendiz quien recibirá un castigo leve si responde incorrectamente a una serie de preguntas. El castigo será administrado por un maestro.

- ¿Cuán peligrosos son estos choques?
- Aunque las ondas pueden ser extremadamente dolorosas no causan daño tisular permanente.

Para darle a usted, el maestro, una idea de la magnitud del choque que recibirá el aprendiz, creemos que es justo que reciba un choque de muestra.

La vida solo se comprende hacia atrás pero debe vivirse hacia adelante.

Esta parte es la parte donde el experimento realmente comienza.

Recuerde que cada vez que él responde incorrectamente, sube un interruptor en el generador. Es importante que siga el procedimiento con exactitud.

¿Cómo sabes cuándo un cambio, un cambio verdadero y duradero está a punto de superar tu vida?

- Octavo piso, por favor.
- El mismo.
- ¿Vamos a la misma fiesta?
- Es probable. ¿Conoce a Doris Eissenman?
- Saul Harwood me invitó.
- No lo conozco.
- ¿Seguiremos hablando o esperaremos hasta que nos presenten?

¿Le dio su número de teléfono a ese hombre? Si quisiera su número, ¿se lo pido a él?

- Relaciones Sociales.
- ¿Qué significa eso?
- Es una combinación. Sociología, antropología, psicología. Básicamente, incluye todo desde la forma en que la gente habla en ascensores hasta el estudio de juego de roles, conformidad, autoridad.

- ¿Acepta toda la responsabilidad?
- Es mi responsabilidad, correcto.

- Choque peligroso y severo.
- ¡Sáquenme de aquí, quiero salir! ¡Déjenme salir de aquí!

- Me gustó la fotografía.
- Los colores... ¿A ti no?
- Sí. Ten. Es tuya.
- ¿Por qué no me la envías por correo?
- O podemos dejarla aquí y puedes mudarte. Sería más fácil, ¿no?

Lo lamento, escuche, no quiero ser grosero, señor pero creo que debería ir a ver cómo está. Solo tiene que ir a ver. Entrar un segundo. Porque no recibo ningún ruido, no escucho ningún sonido.

- ¿Por qué le dio al hombre en la sala contigua al aprendiz, los choques?
- Bueno, como ya vio, quería detenerme porque cada vez que le daba un choque, él gritaba.
- ¿Parecía que estaba sufriendo?
- Sí.
- ¿Dijo que quería que detuviera el experimento?
- Sí.
- ¿Él tenía derecho a detener el experimento?
- No lo sé.
- ¿Por qué no se detuvo en ese momento cuando le pidió que se detuviera?
- ¿Por qué no me detuve? Bueno, porque... porque él me dijo que continuara.
- ¿Por qué escuchó a ese hombre y no al que sufría?
- Bueno, porque... pensé que el experimento dependía de mí. Y nadie me dijo que me detuviera.
- Él le pidió que se detuviera.
- Eso... Es cierto, pero él es el sometido, ¿quizás?
- ¿Quién era...? ¿Quién era responsable de que este hombre recibiera los choques?
- No lo sé.

Cada sujeto tiene una reconciliación con el aprendiz. Le pedimos al sujeto que mantenga discreción para que los futuros reclutas no se den cuenta.

El único choque real fue el que usted recibió. Estamos interesados en estudiar su reacción al tener que infligir dolor a alguien que no conoce. El experimento se trata de obedecer órdenes. El hombre en la otra habitación trabaja en nuestro equipo. No intentábamos engañarlo solo estamos interesados en estudiar sus reacciones.

- Eres como un sepulturero.
- Dirás director de funeraria.

El efecto dominó comienza a notarse en la cabeza del maestro una vez que asume su papel.

Nací en el Bronx, 1933. Mi padre es de Hungría, mi madre de Rumania inmigrantes judíos. Fue cuestión de suerte que llegaran a EE. UU. de niños y pudieran formar una familia en Nueva York en vez de ser enviados a los campos de exterminación y ejecutados por los nazis, como millones lo fueron en Europa Oriental. Eso es lo que está detrás de los experimentos de obediencia. La corazonada que perseguía lo que me perturbaba. ¿Cómo pueden los seres humanos civilizados participar en actos destructivos e inhumanos? ¿Cómo se implementó el genocidio de forma tan sistemática y eficiente? ¿Y cómo podían los autores de estos asesinatos vivir con esa culpa? Mi hija, Michele, una niña precoz quien aún no había nacido para este entonces le decía a los niños en la escuela: "mi papá es psicólogo pero no de los que habla con la gente acostada. Es un psicólogo experimental. Hace experimentos".

El hombre de buen humor, de hecho, fue despiadado.

Mesomorfo primitivo de clara inteligencia limitada.
El guión tiene cierto impulso.
Los hace seguir.

- De hecho, tengo una afección cardíaca.
- ¿De veras?
- Te da cierta autenticidad en tu papel.

Continúa con impasibilidad robótica atento al experimentador.
No parece obtener placer del acto.
Cada vez que administra un choque arruga los labios, muestra los dientes.
Mira al experimentador con tristeza y continúa leyendo los pares de palabras.

Después de todo, si un aprendiz dice que accedió a eso entonces debe aceptar la responsabilidad.

- El hombre parece sentir dolor.
- No hay daño tisular permanente.
- Sí, pero sé lo que te hacen los choques. Soy ingeniero eléctrico y recibí choques. Te dejan pasmado en especial, si sabes que vendrá el próximo. Lo lamento.
- Es absolutamente esencial que continúe.
- Bueno, no lo haré, no si el hombre pide a gritos que lo saquen.
- No tiene otra opción.
- ¿Por qué no tengo opción? Vine aquí por voluntad propia. Creí que ayudaría en un proyecto de investigación. Pero si tengo que lastimar a alguien, si estuviera en su lugar... No, no puedo continuar.

No fue su nacionalidad lo que causó que se detuviera fue el hecho de que trabajaba con la electricidad. Pareciera que todos quieren impresionarte por alguna razón.

- Te das cuenta de que hay que escucharte gritar todo el día.
- Bueno, yo también lo escucho.

¿Por qué tantos, la mayoría llegan hasta el final, hasta el último interruptor? ¿Por qué la resistencia del holandés es la anomalía en vez de la norma? Todos los psiquiatras y psicólogos que consulté estaban convencidos de que nos costaría hallar una persona que llegara hasta el final. Daba igual si le consultaba al tipo de Pepe's Pizza.

Diseñé una serie de variaciones veinticinco en total, y continué los experimentos los siguientes dos semestres. Ajustamos el guión para que el aprendiz golpee la pared sin decir nada. Le pedimos al maestro que presionara la mano del aprendiz sobre una placa de cobre, obligándolo a recibir el choque. Movimos el experimento a una oficina deslucida en Bridgeport, para deducir el factor potencial de intimidación del prestigio de la Ivy League. Y, en Yale, incluimos mujeres.

Los resultados esenciales son los mismos en casi todos los casos. Dudan, suspiran, tiemblan y se quejan pero llegan al último interruptor, a los 450 voltios "choque de daño severo XXX", porque se les pide que lo hagan. Los resultados son aterradores y deprimentes. Sugieren que la clase de carácter creado en la sociedad estadounidense no sirve para aislar a sus ciudadanos de la brutalidad y el tratamiento inhumano en respuesta a una autoridad malévola.

- Mi esposa se puso nerviosa con lo que dijo sobre mí. Quiere pensar que, de haber estado en mi lugar no habría tocado el interruptor.
- Pero ¿sabe qué?
- ¿Qué?
- Nunca se sabe. Ahí está. ¿Cómo puede saber?
- No puede, ¿verdad?
- No, no puede.

Eichmann, arquitecto del Holocausto responsable de la deportación y el asesinato de millones de judíos escapó a Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. Estaba viviendo con su familia con el nombre de Ricardo Klement un empleado de Mercedes-Benz cuando agentes israelíes de Mossad lo capturaron en 1960 y lo llevaron a juicio para completar las traducciones pido presentar una traducción al alemán de nuestro número, 887. Eichmann no negó los delitos, no mostró culpa o remordimiento. Dijo que fue simplemente un transmisor. "Nunca hice nada grande o pequeño sin instrucciones expresas de mis superiores".

La cuna se mece sobre un abismo y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una corta grieta de luz entre dos eternidades de oscuridad.

"El estudio en el que participará hoy consiste en la percepción de la longitud de las líneas. Como puede ver, hay una cantidad de tarjetas y en cada una hay varias líneas. Su tarea es muy simple. Debe mirar la línea de la izquierda y determinar cuál de las tres líneas a la derecha tiene la misma longitud."

- Esta es una reconstrucción de una película que hice en los 70. Cinco de los seis participantes son cómplices. El único sujeto real, el de la camiseta blanca escucha las respuestas de todos antes de anunciar su decisión. Después de las primeras rondas, los miembros del grupo eligen la línea incorrecta. El sujeto niega la evidencia de lo que ven sus ojos y cede frente a la influencia del grupo. En el idioma de la ciencia social, el experimento fue conocido como "El efecto de la presión grupal en la modificación y distorsión de decisiones".
- Gran título.

La naturaleza humana puede estudiarse, pero no escapas de ella, mucho menos de la tuya.

¿Eres una chica estadounidense que viajó mucho, nacida en Suiza que aprendió baile en París y está usando un abrigo vienés? ¿Por qué no nos conocimos antes?

De 780 sujetos, ninguna persona se levantó fue hacia la puerta y la abrió para ver si el hombre que gritaba se encontraba bien. Ni una persona.

- ¿Cómo justifica el engaño?
- Prefiero considerarlo una ilusión, no un engaño. Dirá que es semántica, pero la ilusión tiene una función profética, como en una obra. La ilusión puede preparar el camino para la revelación para revelar ciertas verdades difíciles de alcanzar.
- Pero aun así, cuando uno va a ver una obra, paga una entrada. Sabe que verá una obra. Estas personas no sabían que no era real. Los engañó.
- Hola, hoy haremos un experimento sobre la obediencia ciega frente a la autoridad malévola. Quisiera que simule que esta máquina está emitiéndole choques dolorosos a una persona en la habitación contigua. ¿Cuán verídico cree que puede ser eso?
- Pero, si lo piensa, le estaba administrando choques a sus sujetos. Choques psicológicos. No metódicamente, durante un año.

- Como dice Kierkegaard: "Quítale la paradoja al pensador y tienes un profesor".
- Un profesor auxiliar.

Estas personas que están ingresando, el hombre con camiseta blanca la mujer con la gabardina y, posteriormente, un miembro de nuestro equipo se quedarán de espaldas. Y verán cómo este hombre con la gabardina intenta mantener su individualidad. Pero, poco a poco mira su reloj, pero solo está buscando una excusa para girar un poco más hacia la pared.

Hay un elemento de ilusión en casi todo mi trabajo.

Deja una carta, una carta cerrada, sellada pero no enviada, para que alguien más la encuentre. Déjala en la calle, dentro de un negocio, una cabina telefónica. Ponla debajo del limpiaparabrisas de un auto estacionado con una nota que diga: "Hallada cerca del auto". Todas las cartas están dirigidas al mismo apartado de correo. Pero están divididas en partes iguales entre cuatro destinatarios diferentes. Amigos del Partido Comunista, amigos del Partido Nazi Socios de Investigación Médica y el Sr. Walter Carnap. Todos ficticios. El contenido inocuo de las cartas si alguien fuera curioso y la abriera era un simple mensaje de "Max" a "Walter" en el que proponía un próximo encuentro. En dos semanas de las 100 cartas perdidas a cada destinatario 72 se enviaron a los Socios de Investigación Médica mientras que 71 se enviaron al Sr. Walter Carnap pero solo 25 a los Amigos de los Comunistas y el mismo número, 25, a los Nazis. Podemos deducir que el público estadounidense tiene aversión hacia los Nazis y los Comunistas. Resultados que son razonables e incluso reconfortantes pero no sorprendentes.

Cuando las cartas regresan, los porcentajes, una vez más confirman los prejuicios esperados. Las cartas problancos se envían con mayor frecuencia en los vecindarios de blancos. Las cartas pronegros se envían de los vecindarios de negros.

"El Dr. Milgram resaltó: 'de 1933 a 1945 millones de personas fueron masacradas sistemáticamente bajo órdenes. Se construyeron cámaras de gas, se aseguraron campos de exterminio se produjeron cadáveres con la misma eficacia que la fabricación de electrodomésticos'".

- Le dispararon al presidente Kennedy. Le dispararon en el desfile en Dallas. Le dispararon en la cabeza.
- Es Milgram. Es otro de sus experimentos.

Los psiquiatras, muchos aquí presentes predijeron que solo una persona de cada mil llegaría hasta el final con los choques un estimado que fue erróneo por un factor de 500. Lo que ocurrió en el laboratorio fue descubierto, no planificado.

Cada experimento es una situación donde el final es desconocido indeterminado, algo que puede fallar. La indeterminación es parte de la emoción.

Ética. La resaca de la ética.

Quería hacer una pregunta, una serie de preguntas sobre la función psicológica de la obediencia. Las condiciones que la moldean, los mecanismos de defensa implicados. Las fuerzas emocionales que hacen que una persona obedezca.

Como alguien con pretensiones como educador moral déjeme sugerirle que la ciencia debe mejorar nuestra individualidad moral no... no disminuirla. Usted obligó a personas a que torturaran a otros.

No obligué a nadie, ¿sí? El experimentador le dijo al sujeto que realizara una acción. Lo que ocurrió entre la orden y el resultado es el individuo. Con consciencia y una voluntad, que tanto puede obedecer o no.

El 84 por ciento dijo estar feliz de haber participado del experimento. El 15 por ciento demostró sensaciones neutras. El 1,3 por ciento demostró sensaciones negativos. 1,3 por ciento. Cuatro quintos pensaron que más experimentos de este tipo deberían llevarse a cabo, y el 74 por ciento dijo que habían aprendido algo de importancia personal sobre ellos y sobre las condiciones que moldean la acción humana.

Espero que... Sinceramente espero que, básicamente no tengan la sensación de preferir no haber sido parte de este experimento.

Hay cierta tendencia a pensar que lo que hace cada persona es debido a los sentimientos o ideas de la persona.

Pero a veces las acciones de una persona dependen igualmente de la situación en la que se encuentra. Y, en este caso, el poder de la situación abrumó su poder personal.

La idea era avanzar en la ciencia, aprender algo.

Tuvimos seis sesiones con Errara y sujetos invitados. Las reuniones fueron poco concurridas llenas de confusión y quejas, pero concluimos que nadie mostró indicios de daño nadie había quedado traumatizado.

Para El Problema del Mundo Pequeño le pedimos a las personas en Kansas y Omaha que enviaran un paquete a una persona en Sharon, Massachusetts. Las instrucciones son simples. Hay una persona receptora. En este caso, un corredor de bolsa llamado Jacobs, en Sharon, Mass. Suponiendo que no la conocen, se le pide a las personas que envíen la carpeta a alguien que podría conocerlo. Pueden enviársela a un amigo, un familiar o un conocido... pero tienen que enviarla, y es clave, a una persona con quien se tuteen. Deben completar un listado y postales que deben enviar a Harvard para rastrear el proceso. ¿Funcionará? No sabemos. Una mujer en Omaha envía la carpeta a un amigo de la secundaria un empleado bancario en Council Bluffs, Iowa. Se la envía a un hombre en Belmont, Massachusetts, un editor quien la envía a un curtidor en Sharon, el curtidor la envía a su cuñado, un herrero, también en Sharon quien se la envía a un dentista, quien la envía a un impresor quien se la envía al Sr. Jacobs. Siete eslabones en la cadena. La cadena promedio, de hecho, consiste de 5,5 conexiones. Significa que determinamos que menos de seis grados de separación existen entre tú y varios millones de extraños que podrías o no encontrarte a lo largo de tu vida. Cuando comprendemos la estructura de esta red de comunicación parece lógico captar mucho más sobre el tejido de la sociedad. Quizás no está justificada este corriente reclamo humano. La sensación de que estamos desconectados, aislados y solos.

Es mi modo encantador de decir que el trabajo de tu esposo es muy importante y oportuno. Porque las técnicas cambian, las víctimas cambian pero aún es un interrogante. ¿Cómo ocurren estas cosas? ¿Cómo son institucionalizadas?

Los experimentos no son éticos. ¿Recuerdas? No hay regularidad, no hay financiamiento.

Bueno, si levantas una roca, aparecen cosas feas y debemos enfrentarlas. Tus otros experimentos, las cartas, los mapas son astutos, esperanzadores pero debes regresar a los experimentos de obediencia.

La ciudad de Nueva York es un gran laboratorio para ser usado en la investigación y entrenamiento de estudiantes graduados en psicología social. Eso dice el folleto de la universidad. Yo lo escribí.

La gente no tiene los recursos para resistirse a la autoridad. Eso es lo que nos enseña el experimento. Pero la gente no quiere oírlo. El experimento explica una especie de... falla en el pensamiento social un malestar, una suspensión del valor moral.

El experimento me enseñó algo acerca de la plasticidad de la naturaleza humana. No la maldad, no la agresividad, pero cierta maleabilidad. El 65 por ciento de los voluntarios fueron obedientes. Eso dejó al 35 por ciento, quien reconoció una ruptura moral se responsabilizó por sus acciones y resistió.

La obediencia y el cumplimiento fueron más comunes. Te dices a ti mismo: "No haría eso. Nunca haría eso". Pero ¿qué dijo Montaigne? "Somos el doble dentro nuestro. Lo que creemos lo descreemos y no podemos deshacernos de lo que condenamos".

Otro de mis experimentos, Hank, un estudiante de CUNY fue el designado para mirar hacia arriba a un punto fijo en el espacio mirar a un algo inexistente. A medida que multiplicas los cómplices las personas que miran hacia arriba porque las contratamos para eso la cantidad de personas que se detiene a mirar aumenta de manera exponencial.

Tanto los hombres como las mujeres son altamente críticos cuando estudian fotografías de ellos mismos. El factor de la vanidad es extraordinario cuando la gente juzga su propia imagen.

- ¿Alguna vez te preocupa que todo sea una decepción desde los experimentos de obediencia y que tu trabajo, todo lo que estás haciendo sea solo un fiasco? La verdad es que estás dedicado a la idea de autoridad y te gusta tratarnos con prepotencia. A mí, a los otros estudiantes, e incluso a tu esposa.
- ¿Yo?
- Claro que sí.
- Trabajo aquí porque me pagan y me parece divertido.
- Sheila, ¿qué te ocurre?
- Sigue haciendo lo que te dice que hagas.

- ¿Un fiasco?
- ¿Cuántas personas pueden al menos lograr un fiasco?

¿Alguna vez te sientes invencible por un momento y luego inútil?

Está interesando en el poder no reconocido de las imágenes fotográficas.

En ese momento, también trabajaba en Desconocidos Familiares. Tomamos fotografías de personas en la plataforma del tren. A cada figura en las fotografías se les da un número. Las fotos se duplican y, una semana después, los estudiantes hacen el seguimiento. La mayoría de las personas reconocen, en un promedio, a cuatro individuos que ven en su rutina diaria pero con quienes nunca hablan. Desconocidos familiares. Entre ellos, hay "estrellas sociométricas". Personas que reconocen y con las que incluso fantasean. Se preguntan cómo es la vida que llevan estos desconocidos cómo son sus trabajos. Y si se encuentran en otro lugar o si alguna emergencia los saca de esta rutina quizás comiencen a hablar, y a conocerse, de hecho.

Básicamente, hay tres clases de personas. Eso es lo que confirma tu investigación. Está la persona que hace que las cosas pasen la persona que observa cómo pasan las cosas y está la persona que pregunta qué ocurrió.

Dos policías me llamaron desde su auto. "Ven aquí, niño. Ven aquí". Me pidieron que me meta al auto y dijeron que me llevarían a la comisaría. Luego, uno de ellos tomó un frasco de melado de caña y lo arrojó sobre mi cabeza. Y ambos se rieron como si hubiera sido lo más divertido. Yo también me reí. Luego me dieron pedazos de turrón de maní y me dejaron libre. Me llevó 30 años poder contárselo a alguien.

El estado agéntico, donde las demandas de la autoridad instalada democráticamente entran en conflicto con la consciencia. La banalidad del mal.

Hubo un tiempo, supongo, cuando los hombres y mujeres podían dar una respuesta totalmente humana a cualquier situación. Cuando podíamos ser completamente absorbidos como seres humanos. Pero con mayor frecuencia la gente no ve toda la situación sino solo una pequeña parte. Hay una división de tareas, y la gente lleva a cabo pequeños trabajos especializados y reducidos y no podemos actuar sin alguna especie de orden de lo alto. Lo llamo el "estado agéntico". El individuo cede ante a la autoridad y, al hacerlo, se aliena de sus propias reacciones.

El estado agéntico es "política del local". Es "solo hago mi trabajo". O "ese no es mi trabajo". O "no hago las reglas". "No hacemos eso aquí". "Solo sigo órdenes". "Es la ley". En el estado agéntico, el individuo se define a sí mismo como un instrumento que lleva a cabo los deseos de otros. Un soldado, un enfermero, un administrador. Un actor. Un empleado corporativo, o incluso, sí, académicos y artistas.

La persona tiene elección. Él o ella elige ser agéntico. Pero una vez que asumes el papel, es casi imposible revertirlo.

"¿Hay algo que el hombre podría haber dicho para evitar que administraras los choques?."

¿Recuerdas cuando estaba traduciendo Piaget? Llegué a una línea sobre desarrollo infantil. Es el punto específico cuando un niño es capaz de reconocer la brecha entre lo que existe y podría existir. Y se me ocurrió que elegimos nuestra realidad cuando elegimos a otra persona.

1984 fue un gran año para mí. Aumentaron mis honorarios, me pidieron que diera conferencias en todo el mundo sobre los experimentos de obediencia claro, en relación al libro profético de Orwell. Un libro que describe un mundo totalitario donde a las personas les cuesta pensar por sí solas. 1984 también fue el año en que morí.

Nadie sabe realmente qué harían o no cuando se enfrentan a las demandas de una situación particular. En 2008, un profesor en Santa Clara University repitió los experimentos de obediencia y recibió casi los mismos resultados. Más del 60 por ciento de los voluntarios administró los choques hasta el final. En 2010, los experimentos se recrearon en un reality de televisión francés Le Jeu de la Mort, El juego de la muerte. Los participantes eran incentivados por una audiencia en vivo. Más del 80 por ciento llegó hasta el final.

Los experimentos de obediencia son citados y debatidos en casi todos los libros de texto de introducción a la psicología. Mi documental sobre la obediencia se proyecta para cada clase en West Point. Y mis métodos y resultados continúan siendo desafiados menospreciados, desprestigiados pero cada vez que una nueva furia se desata en el mundo actos de violencia sancionados y sistemáticos los experimentos de obediencia vuelven a entrar a la conversación transformando preguntas incontestables.

Podrías decir que somos títeres. Pero creo que somos títeres con percepción con consciencia. A veces podemos ver los hilos y, quizás nuestra consciencia es el primer paso hacia nuestra liberación.

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