Frases de la película El resplandor

Frases de la película dirigida por Stanley Kubrick, estrenada en 1980, también conocida como The Shining.

- De todos modos, no tengo nadie aquí con quien jugar.
- Ya sé. Siempre cuesta hacer amigos.

- Los inviernos aquí son muy duros. Físicamente, el trabajo no exige mucho. Lo único que puede cansar en invierno es el tremendo aislamiento.
- Justamente lo que estoy buscando. Estoy dándole vueltas a un nuevo libro y cinco meses de tranquilidad es lo que necesito.
- Me alegro, Jack. Porque para muchos la soledad y el aislamiento pueden ser un problema.

- Bueno, antes de dejarlo con Bill hay otra cosa que querría mencionar. No pretendo impresionarle pero es algo que hizo que otros se arrepintieran. - Estoy intrigado.
- ¿No le dijeron nada en Denver de la tragedia que tuvimos aquí en el invierno de 1970?
- Me parece que no.
- Mi antecesor en este puesto contrató a un tal Charles Grady de vigilante de invierno. Vino aquí con su esposa y dos hijas de unos diez años. Tenía magníficas referencias y parecía, dicen un tipo muy normal. Sin embargo, a mitad del invierno debió perder la razón. Atacó a su familia y mató a todos con un hacha. Los amontonó en una de las habitaciones, y después se metió su escopeta en la boca. La policía lo atribuyó a la llamada "fiebre de las cabañas" una reacción claustrofóbica que se produce cuando la gente está encerrada en grupo durante mucho tiempo.
- Vaya historia. No se preocupe, Sr. Ullman, que a mí no me pasará. Y en cuanto a mi mujer estoy convencido de que la idea le va a encantar. Le entusiasman los cuentos de fantasmas y las películas de terror.

- Tony, ¿crees que papá conseguirá el trabajo?
- Ya lo tiene. Está a punto de telefonear a Wendy para decírselo.

Mi marido había estado bebiendo y llegó a casa unas tres horas tarde. Así que aquella noche no estaba de muy buen humor. Danny había esparcido sus papeles por toda la habitación y mi marido le agarró del hombro para sacarlo de allí. Es el tipo de cosa que uno hace a menudo con un niño ya sabe, en el parque o en la calle. Pero en esta ocasión mi marido empleó demasiada fuerza y le lastimó el brazo. Pero en todo esto hubo algo positivo, porque él dijo "Wendy, no volveré a probar el alcohol. Y si lo hago, puedes separarte de mí". Y no lo ha hecho. No ha bebido alcohol en 5 meses.

- ¿No fue aquí donde la expedición de Donner quedó bloqueada?
- Fue más al oeste, en las Sierras.
- ¿Qué era la expedición de Donner?
- Un grupo de colonos de los tiempos de las diligencias. La nieve los dejó bloqueados. Tuvieron que recurrir al canibalismo para sobrevivir.
- ¿Se comieron unos a otros?
- Para no morirse.
- Jack...
- No te preocupes. Sé lo que es el canibalismo. Lo he visto en la tele.
- ¿No ves? Lo ha visto en la TV.

Este lugar tiene un pasado ilustre. En sus buenos tiempos alojó a mucha gente de la jet-set cuando aún no se sabía lo que era la jet-set.

- Este es nuestro famoso laberinto. A la gente le gusta mucho. Las paredes miden 4 metros de alto y los setos son tan antiguos como el hotel.
- Muy divertido, pero no quisiera estar ahí a menos de que no tuviera prisa por encontrar la salida.

- Podríamos dar una fiesta impresionante.
- No creo que les fuera muy bien a menos de que trajeran provisiones. Cuando cerramos, nos llevamos todo el alcohol. Eso reduce la prima del seguro.
- Nosotros no bebemos.
- Entonces tienen suerte.

- Esta es la cocina, ¿eh?
- Sí.
- ¿Te parece lo suficientemente grande?
- ¡Es la más grande que he visto! Sí, y es tal laberinto ¡que tendré que dejar miguitas cada vez que entre!
- No se desanime. Es grande, pero sólo es una cocina. Muchas cosas no tendrá ni que tocarlas. No sabría qué hacer con ellas.

No tendrán que preocuparse por la comida. Podrían pasar un año comiendo aquí sin repetir menú.

- ¿Cómo sabía que le llamamos Doc? Acaba de llamar Doc a Danny.
- ¿Ah, sí?
- Nosotros se lo llamamos a veces, como en los dibujos de Bugs Bunny. ¿Cómo lo sabía?
- Supongo que se lo oí a usted.
- Quizás. Pero no recuerdo haberlo llamado desde que llegamos.
- Pero se parece a Doc, ¿no? ¿Qué pasa, Doc?

- Recuerdo que cuando yo era niño mi abuela y yo hablábamos sin despegar los labios. Ella le llamaba "el resplandor" y yo creí mucho tiempo que sólo ella y yo lo teníamos. Seguro que has creído ser el único. Pero hay más aunque la mayoría no lo saben o no se lo creen. ¿Desde cuándo lo tienes? ¿No quieres hablar de eso?
- No me dejan.
- ¿Quién no te deja?
- Tony.
- ¿Quién es?
- El niño que vive en mi boca.

- Sr. Hallorann, ¿le tiene miedo a este lugar?
- Aquí no le tengo miedo a nada. Es sólo que algunos sitios son como las personas. Algunos resplandecen y otros no. Supongo que el hotel Overlook tiene algo parecido a un resplandor.
- ¿Hay alguien malo aquí?
- Verás, cuando algo pasa quedan huellas. Es como el olor a quemado. Y tal vez cosas que han pasado dejan otro tipo de huellas. No cosas que la gente advierta pero cosas que los que "resplandecen" sí ven. Como también pueden ver cosas que aún no han pasado y cosas que ocurrieron hace mucho tiempo.

- Es increíble qué rápido se acostumbra uno a un lugar tan grande. Al principio, cuando llegamos me dio algo de miedo.
- Yo enseguida me enamoré de él. Cuando vine para la entrevista era como si hubiera estado aquí antes. Eso le ocurre a veces a todo el mundo pero esta vez era distinto. Fue como si supiera lo que iba a encontrar en cada esquina.

- ¿Has escrito mucho? Según el boletín meteorológico, va a nevar.
- ¿Y qué quieres que haga?
- Anda, querido. No seas gruñón.
- No soy gruñón. Quiero terminar mi trabajo.
- Lo entiendo. Volveré más tarde con unos sandwiches. Quizás me dejarás leer algo.
- Wendy deja que te explique algo. Cada vez que me interrumpes, pierdo la concentración. Me distraes y tardo mucho en recobrar la concentración. ¿Entiendes? Bueno. Hagamos un trato. Siempre que esté aquí y me oigas a la máquina o aunque no me oigas,
sea lo que sea que haga si estoy aquí significa que trabajo y no has de entrar. ¿Vas a poder hacerlo? Muy bien. Empieza ahora mismo
y deja de molestarme.

Ven a jugar con nosotras. ¡Ven a jugar con nosotras! Para siempre siempre siempre.

- Tony tengo miedo.
- Recuerda lo que dijo el Sr. Hallorann. Son como las láminas de un libro. No es real.

- ¿Cómo va todo, Doc? ¿Lo pasas bien?
- Sí, papá.
- Bueno. Quiero que lo pases bien.
- Lo estoy pasando bien.
- ¿Te sientes mal?
- No, estoy un poco cansado.
- ¿Por qué no duermes más?
- No puedo. Tengo mucho que hacer. ¿Te gusta este hotel?
- Claro. Mucho. ¿A ti no?
- Sí.
- Me alegro. Quiero que estés a gusto. Me gustaría que nos quedáramos aquí para siempre jamás.
- ¿Nunca nos harás daño a mamá o a mí?
- ¿Qué dices? ¿Te ha dicho eso tu madre? ¿Que te haría daño?
- No, papá.
- ¿Estás seguro?
- Sí.
- Te quiero, Danny. Más que a nada en el mundo y no se me ocurriría hacerte daño nunca. Lo sabes, ¿verdad?
- Sí, papá.

- Tuve una horrible pesadilla. El sueño más espantoso de mi vida.
- Ya ha pasado todo.
De veras. Soñé que te mataba a ti y a Danny. Y no sólo les mataba. Les cortaba en pedacitos. ¡Dios mío! Me estoy volviendo loco.
- ¿Qué tienes en el cuello? ¿Qué tienes? Tú se lo has hecho ¿verdad? ¡Condenado! ¡Fuiste tú! ¿A que sí? ¿Cómo has podido? ¿Cómo has podido?

- Daría cualquier cosa por un trago. Daría el alma por una cerveza. Escucha, Lloyd, creo que hoy no soy rico. ¿Tengo crédito en este negocio?
- Por supuesto.
- Muy bien. Me caes bien, Lloyd. Siempre me caíste bien. Fuiste siempre el mejor. El mejor barman de Timbuktu a Portland, Maine. Portland, Oregon, quiero decir.
- Gracias por decirlo.
- Por los cinco meses de sequía y todo el daño que me han causado.
- Mujeres. No puedes vivir ni con ellas ni sin ellas.
- La voz de la sabiduría, Lloyd. La voz de la sabiduría. No le he puesto la mano encima. Nunca. No le tocaría ni un maldito pelo. Quiero mucho a ese sinvergüenza. Haría cualquier cosa por él. Cualquier cosa. Esa condenada. Mientras viva no me dejará olvidar lo que pasó. Le hice daño una vez, es verdad. Pero fue un accidente. Fue sin intención. Le pasa a cualquiera. ¡Y fue hace tres años! El condenado había tirado todos mis papeles al suelo. Quise levantarlo. Una pérdida momentánea de coordinación muscular. Fue un mínimo exceso de energía apenas.

- ¡Gracias a Dios que estás aquí! ¡En este hotel vive alguien más! Hay una loca en una habitación. ¡Quiso estrangular a Danny!
- ¿Estás loca?
- No. ¡Es la verdad, créeme!
- Sea lo que sea...
- NEMIRC
- ...tenemos que sacar a Danny de aquí.
- ¿Sacarlo de aquí? ¿Quieres decir irnos del hotel? Es tan típico de ti crear un problema así cuando tengo la oportunidad de hacer algo. Cuando trabajo de verdad en mis cosas. Podría volver como señor a Boulder, ¿no lo entiendes? ¿O prefieres que haga
de albañil o de limpiacoches? ¿Te gusta la idea? Me has fastidiado la vida hasta ahora ¡pero esto no lo vas a echar a perder!

- ¿Qué le sirvo?
- Un clavo saca a otro clavo.
- Bourbon con hielo.
- Acertaste.
- La cuenta está pagada.
- ¿Pagada?
- Su dinero no vale aquí. Órdenes de arriba.
- Órdenes de arriba.
- Beba usted.
- Soy de los que les gusta saber quién lo invita a beber.
- No es asunto suyo. Al menos por ahora.
- Lo que tú digas, Lloyd. Lo que tú digas.

- Pero usted también tiene una mancha amigo mío.
- No es grave. Usted es el que importa.
- Muy amable por su parte. De todas maneras me cambiaré de chaqueta para la soirée de la sardina. Sr. Grady ¿no nos hemos visto antes?
- Me parece que no.
- Sr. Grady ¿no fue usted vigilante de este hotel?
- No, Sr. Me parece que no.
- Está casado, ¿verdad?
- Sí. Tengo mujer y dos hijas.
- Y ¿dónde están ahora?
- Por aquí. No le sabría decir exactamente.
- Usted fue vigilante aquí. Le he reconocido. Vi su foto en los periódicos. Usted cortó en pedacitos a su mujer y a sus hijas y después se voló los sesos.
- Qué extraño. No conservo ningún recuerdo de eso.
- Sr. Grady usted fue vigilante aquí.
- Siento mucho disentir pero el vigilante es usted. Usted ha sido el vigilante siempre. Y lo sé muy bien. Yo he estado aquí siempre.

Es su madre. Ella se mete en todo. Tal vez necesiten unas palabritas. Si me permite decirlo. Quizás algo más. A mis niñas tampoco les gustaba el hotel al principio. Una de ellas llegó a robar una caja de fósforos y trató de incendiarlo. Pero yo las escarmenté.
Y cuando mi mujer quiso impedir que cumpliera mi deber yo la escarmenté también.

No por mucho madrugar amanece más temprano
No por mucho madrugar amanece más temprano
- ¿Te gusta? ¿Te gusta? ¿Qué haces aquí?
- Sólo quería hablar contigo.
- Bueno. Hablemos. ¿De qué quieres que hablemos?
- Ya no me acuerdo.
- ¿No te acuerdas?
- No ahora no.
- ¿Sería tal vez de Danny? ¿De él?
- Tendríamos que hablar de Danny.
- Creo que hay que decidir lo que vamos a hacer con él.
- ¿Qué hacemos con él?
- No sé.
- No creo que sea verdad. Creo que tienes ideas concretas sobre Danny. Y me gustaría saberlas.
- Creo... quizás llevarlo al médico.
- ¿Crees que "quizás" habría que llevarlo al médico? ¿Y cuándo crees que "quizás" habría que llevarlo? ¿Cuánto antes?
- Cuanto antes. Por favor.
- ¿Piensas que su salud peligra?
- Sí.
- ¿Y te preocupa? ¿Y yo te preocupo?
- Claro.
- Claro. ¿Has pensado en mis responsabilidades?
- ¿A qué te refieres?
- ¿Has pensado en mis responsabilidades? ¿Has pensado por un sólo momento en la responsabilidad que contraje con quienes me emplearon? ¿Se te ha ocurrido pensar que acepté estar aquí hasta el primero de mayo? ¿Te importa algo que hayan depositado
su confianza en mí y que yo firmara un contrato de aceptación donde acepté esa responsabilidad? ¿Tienes idea de lo que es la ética? ¿Se te ha ocurrido pensar lo que sería de mí si no cumplo mis obligaciones? ¿Se te ha ocurrido?
- ¡No te acerques!
- ¿Por qué?
- Sólo quiero volver a mi cuarto.
- ¿Por qué?
- Bueno estoy muy confundida y tengo que reflexionar.
- Has tenido toda tu maldita vida para reflexionar. ¿Qué pueden hacer unos minutos más?
- Jack. ¡No te acerques! ¡Por favor! ¡No me hagas daño!
- No te voy a hacer daño.
- ¡No te acerques!
- ¡No!
- Querida. Sol de mi vida. No voy a hacerte daño. No me dejaste terminar mi oración. Dije, no voy a hacerte daño ¡sólo voy a aplastarte
los sesos! ¡Los malditos sesos!

¡Abre la puerta! ¡Demonios! ¡Abre esta maldita puerta!

- Me temo que va a tener que ocuparse del asunto de la forma más enérgica, Sr. Torrance. Me temo que es la única solución.
- No hay nada que yo deseé más Sr. Grady.
- ¿Nos da su palabra, verdad, Sr. Torrance?
- Les doy mi palabra.

- Nemirc. Nemirc.
- ¡Danny, cállate!
CRIMEN

Hotel Overlook
Baile del 4 de julio

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