Frases de la película El hombre equivocado

El hombre equivocado

Frases de la película dirigida por Alfred Hitchcock, estrenada en 1956, también conocida como The Wrong Man.

Les habla Alfred Hitchcock. En otras ocasiones, les he ofrecido muchas clases de películas de suspenso. Pero esta vez quiero mostrarles una diferente. La diferencia yace en que ésta es una historia verídica. Cada una de las palabras es verdad. Sin embargo, contiene más elementos extraños que cualquier película de ficción que yo haya realizado hasta ahora.

Primeras horas del 14 de enero de 1953, un día en la vida de Christopher Emanuel Balestrero que jamás olvidará.

- Lo que más me duele es el precio. El dentista me dijo lo que me costaría esta tarde.
- ¿Sí?
- 300 dólares por cuatro muelas del juicio.
- Mucho dinero. Pero con los precios de hoy en día, no está mal.
- Incluso me dio una lección de evolución.
- Parece que los humanos tenemos menos mandíbula y dientes. Pero los dientes están más adelante que las mandíbulas. Así que todo el mundo tiene más dientes de los necesarios. Por eso tengo cuatro muelas del juicio.
- A mí me pareces perfecta. Si tú eres producto de la evolución, yo no me quejo.

- No sabía que te gustaran los caballos.
- Lo que me gusta es la aritmética, cariño. Es el músico que llevo adentro. Nos fascinan las matemáticas. No sabemos leer,
pero entendemos las cifras.

Siempre pagas por lo que recibes. No ganaremos 300.

No miren todos a la vez.

- Debe preguntarse qué hace aquí, Sr. Balestrero.
- Sí, la verdad es que sí.
- Se lo explicaré todo. Un hombre ha cometido varios atracos en el vecindario. Una gente ha comparecido con descripciones del sujeto. Nos han advertido que usted encaja con la descripción.

Si usted es inocente, no se preocupe por nada. Sólo los delincuentes deben preocuparse.

- ¿Qué hace en el Club Stork?
- Toco en la banda. Toco el bajo.
- Debe pasársela bien.
- ¿A qué se refiere?
- Mujeres, bebidas, baile, ese tipo de cosas.
- Yo no tomo.
- ¿Ah, no?
- Está claro que no bailo mientras toco.

- Entre, hasta el fondo, voltéese y vuelva a salir.
- ¿No será raro?
- Para nada. Nos está ayudando. El tipo de la tienda lo espera.
- ¿No digo nada?
- Puede, si quiere, pero no es necesario.

- ¿Su esposa va al Club Stork?
- No. Tenemos dos hijos. Incluso si no los tuviéramos.
- ¿Si no los tuvieran tampoco?
- Cuesta dinero.
- ¿Qué es lo que cuesta tanto? ¿La entrada?
- No, es gratis entrar. Es gente de mucho dinero. Visten caro. Todo lo que se pide es caro.
- Pero usted ha tenido mucho dinero.
- No, nunca.

Antes me preocupaba a veces pero porque era tan correcto. Nunca esperas que llegue tarde.

- El verano pasado pedí 50 dólares de la compañía Homewood para las vacaciones.
- ¿Devolvió el dinero?
- Sí.
- ¿Fue difícil devolverlo?
- Supongo. Siempre es difícil devolver dinero.

¿Dicen que soy un atracador o que me parezco a uno? ¿No tengo derecho a saberlo?

Ésta es la nota. "Le estoy apuntando con una pistola". "Silencio y no saldrá herida". "Déme el dinero del cajón".

- Quise escribir "cajón". Lo escribí aprisa. Olvidé el "ón".
- Es exactamente como lo puso el atracador.
- ¿Cómo se explica?
- Me equivoqué.
- El atracador también. Y resulta que fue el mismo error.

- No se ande con rodeos. Atracó la oficina. Admítalo.
- Pero no es así.
- Estuvo en esa oficina esta tarde.
- Fui a pedir un préstamo de la póliza de mi esposa.
- Piense en algo mejor. Algo más creíble.
- ¡Pero es la verdad!
- ¿Quieres jugar así?
- Mire. ¿No ve que sólo quiero decir la verdad?
- Bueno, Manny.
- Con las pruebas que tenemos, sólo nos queda encerrarlo.
- ¿Cómo se lo puedo decir? ¿Qué hago?
- Si piensa en algo más, lo escucharemos.

Puede quedarse con el rosario.

Espero que no tengas que pasar por esto. Si te pasa, espero que tengas un hijo como el mío. Hasta ahora sé cuánto me importaban mis hijos.

- El problema es el dinero.
- Sí, pues no pensemos en eso. Concentrémonos en ganar el caso. Si lo logramos, el resto se resolverá solo.

- ¿Sabes adónde se mudó?
- El Sr. Lamarca murió.

- Molinelli está muerto.
- Ésa es nuestra coartada. ¡Es perfecta! ¡Y completa!

¿Sabe que el fiscal atacará su coartada si le es posible? Sin esa identificación, la corte jurará que es el atracador.

- Pues... cuando alguien no duerme y no come y pierde el interés en todo quizá un médico pueda ayudar.
- No tenemos dinero. No podemos gastar en médicos.

¿No ves que de nada sirve preocuparse? Hagas lo que hagas, todo está en tu contra. No importa cuán inocente seas por más que lo intentes, te encontrarán culpable.

Quieres sacar a los niños fuera de casa porque crees que estoy loca, ¿verdad? ¿Verdad?

Arruinaron tu coartada. Lo arreglaron todo para destrozarnos. Y lo harán. ¡Nos destruirán!

- Yo era la culpable. Querían atraparme. Querían atraparme y me atraparán. De nada sirve ocultarse. Es inútil.
- ¿Qué es inútil, Sra. Balestrero?
- Todo. Me atacan por todos lados. Y no sirve de nada. Saben que soy culpable.

Por el momento, su mente está en un eclipse. No ve las cosas como son y se culpa de lo que le pasó a Ud.

Hay un patrón bien conocido para lo que le está pasando. Está enterrada en un derrumbe de miedo y culpabilidad.

- Vive en un mundo diferente al nuestro. Un paisaje aterrador que podría estar en el lado oscuro de la luna.
- ¿No estoy ahí?
- Sí y los niños también. Pero no igual que Ud. Sombras monstruosas que dicen cosas detestables. Ella sabe que está en una pesadilla pero de nada le ayuda saberlo. No puede salir.
- ¿Es incurable?
- Ningún caso es incurable.

Como dijo el fiscal de distrito los cargos son sólo una acusación. Preferiría que las pruebas provengan únicamente de los labios de los testigos que traeremos a la corte porque al final lo que yo diga ahora o después o lo que el Sr. Tomasini diga más tarde tiene muy poca o ninguna importancia en el caso. Deben decidir basándose en el testimonio de los testigos que se presentarán ante Uds. El acusado en el sistema de justicia de EE. UU. no debe probar nada. Puede quedarse sentado y no decir nada. Las pruebas pertinentes dependen de la fiscalía. Sin embargo, traemos ante la corte una serie de ciudadanos ilustres y los invito a que los observen minuciosamente y que determinen la validez de su testimonio y si Christopher Emanuel Balestrero es culpable o no. Porque con las palabras de estos testigos se establecerá, a su entera satisfacción que el acusado que hoy se encuentra aquí no cometió ningún crimen. Voy a pedirles que consideren las probabilidades de este caso Cuando hayan visto toda la evidencia les pediré que se pregunten si éste es un caso trágico de identidad equivocada.

- Sra. James, ¿podría mirar esta corte y decirnos si ve al hombre que estuvo en su oficina el 9 de julio?
- Sí lo veo.
- ¿Podría levantarse y señalarlo?
- Ahí está.
- ¿Podría levantarse y poner su mano en su hombro?
- Que el archivo señale que la testigo se levantó y caminó hasta donde el acusado y puso su mano sobre su hombro.

- ¿Podría levantarse y poner su mano en su hombro?
- No es necesario.
- ¿Podría señalarlo?
- ¿Cuál hombre fue?
- El caballero que está de pie.
- ¿De pie?
- Está sentado.

La corte es un juez sobrio. Cuando se le asigne el caso, Ud. será el juez.

- Si le complace, a la luz de las circunstancias conectadas al incidente que acaba de ocurrir solicito un juicio nulo.
- Moción aceptada.

- Tenemos que volver a empezar. El caso está tan bueno como al principio. No hemos perdido nada. Sólo debemos enfrentarlo de nuevo. ¿Puede soportarlo, Manny?
- Lo intentaré,
- Sr. O'Connor. Gracias.

Lo hubiera tomado mejor si me hubieran encontrado culpable. Sientes que te trituran. Con una vez basta.

Nada de esto es tu culpa, Manny. Sólo has tenido muy mala suerte. Podría pasarle a cualquiera.

¿Sabe lo que le hizo a mi esposa?

Sospechoso de Robos Tenía un "Doble".

- No te alegres por mí, alégrate por ti.
- ¿No te sientes mejor?
- No.
- ¿Te he hecho algo, Rose? ¿Hay algo que no puedas perdonarme?
- No, no has hecho nada.
- ¿Puedo ayudarte, Rose?
- Nada puede ayudarme. Nadie. Ya puedes irte.
- ¿No quieres venir conmigo?
- No importa dónde yo esté, ni dónde estén los demás.
- ¿Qué voy a hacer con mi vida, querida? No me queda nada sin ti. Los niños rezan cada noche para que vuelvas a casa. Te necesitamos.

- Supongo que esperaba un milagro.
- Sí existen los milagros, pero toman tiempo.

Dos años después, Rose Balestrero salió del manicomio completamente curada. Hoy vive felizmente en Florida con Manny y sus dos hijos. Lo sucedido parece una pesadilla, pero sí que sucedió.

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