Frases de la película El Hobbit 2: La desolación de Smaug

Frases de la película dirigida por Peter Jackson, estrenada en 2013

- Este encuentro no es una casualidad, ¿o sí, Gandalf?
- No.

- La Piedra del Arca yace a medio mundo de aquí, enterrada bajo los pies del dragón que exhala fuego.
- Sí, así es. Es por eso que vamos a necesitar a un ladrón.

- Él nos ayudará o nos matará.
- ¿Qué opción tenemos?
- Ninguna.

Se llama Beorn. Y es un cambia pieles. A veces es un oso negro enorme. A veces es un hombre grande y fuerte. El oso es impredecible pero con el hombre se puede razonar. Sin embargo no le tiene demasiado afecto a los enanos.

- ¿Hay otros como tú?
- Alguna vez hubo muchos.
- ¿Y ahora?
- Ahora solamente hay uno.

No me gustan los enanos. Son codiciosos y ciegos. Ciegos a las vidas de aquellos que consideran inferiores. Pero odio más a los orcos. ¿Qué necesitan?

- Has cambiado, Bilbo Bolsón. No eres el mismo hobbit que dejó la Comarca.
- Iba a decirte. Yo encontré algo en los túneles trasgos.
- ¿Qué encontraste?
- ...Mi valentía.
- Bien. Eso está bien. La necesitarás.

Cómanselos ahora, mientras la sangre aún está corriendo. Su piel es dura, pero tienen buen jugo en el interior. Dale de nuevo. Dale de nuevo. Acábalos.
¡La carne está viva y patea! ¡Mátalo! ¡Mátalo ahora! Tengamos un festín.
¡Festín! ¡Festín!
¡Festín! ¡Festín!
¡Cómanselos vivos!

¡Festín!

- ¿Qué es esta criatura horrorosa? ¿Un trasgo mutante?
- ¡Es Gimli, mi hijo!

- Hay gemas en la Montaña que yo también deseo. Gemas blancas de luz pura de estrellas. Te ofrezco mi ayuda. Te escucho. Te dejaré ir si me devuelves lo que es mío. Un favor por otro favor. Tienes mi palabra. De un rey a otro.
- ¡No confiaría en que Thranduil, el gran rey cumpla su palabra aunque el fin de los días
cayera sobre nosotros!

Quédate aquí si quieres y púdrete. En la vida de un elfo cien años son un instante. Soy paciente. Puedo esperar.

- Los Espectros del Anillo han sido invocados a Dol Guldur. No puede ser el Nigromante. Un hechicero humano no pudo invocar tal maldad.
- ¿Quién dijo que era humano? Los Nueve solamente le sirven a un amo. Hemos estado ciegos, Radagast. Y en nuestra ceguera el enemigo ha regresado. Está invocando a sus siervos. Azog el Trasgo no es un
cazador ordinario. Él es el comandante. Un comandante de legiones.

- ¿Qué les hace pensar que les ayudaré?
- Esas botas tuvieron tiempos mejores. Así como ese abrigo. No hay duda que tienes bocas hambrientas que alimentar. ¿Cuántos chiquillos?
- Un niño y dos niñas. Y tu esposa, me imagino que es una belleza.
- Sí. Lo era.

¿Te gusta matar, orco? ¿Te gusta la muerte? Entonces te la daré.

Esta aventura me ha arruinado. ¿Qué he recibido por mi inversión? Nada más que miseria,
y pena y...

Siempre eres el campeón del pueblo, ¿no, Bardo? Protector de los comunes. Tal vez ahora estén a tu favor,
barquero, pero eso no durará.

Papá, ¿por qué los enanos están saliendo de nuestro inodoro? ¿Nos traerán suerte?

- El día que Smaug destruyó el Valle, Girion, el Señor de la Ciudad, reunió a sus arqueros
para atacar a la bestia. Pero la piel del dragón es dura. Más dura que la armadura más fuerte. Solo una Flecha Negra disparada con una lanza de viento podría perforar su piel. Solo se fabricaron unas cuantas de esas flechas. El arsenal se estaba agotando, cuando Girion defendía su posición.
Si ese día la puntería de los hombres hubiese sido certera muchas cosas serían diferentes.
- Hablas como si hubieses estado ahí.
- Todos los enanos conocen la historia. Entonces sabrías que Girion logró impactar al dragón.Le aflojó una escama bajo el ala izquierda. Un tiro más y hubiese matado a la bestia.
Es un cuento de hadas, muchacho. Nada más.

- El rey está enfadado Tauriel. Durante 600 años mi padre te ha protegido, te ha favorecido. Tú desafiaste sus órdenes. Traicionaste su confianza. Regresa conmigo, él te perdonará.
- Pero no lo haré. Si regreso, no me lo perdonaré. El rey nunca ha dejado que orcos inmundos vaguen por nuestras tierras. Dejó que una jauría de orcos cruzara nuestras fronteras y matara a nuestros prisioneros.
- No es nuestra pelea.
- Es nuestra pelea. No terminará aquí. Este mal crecerá con cada victoria. Si tu padre lo hace a su manera,
no haremos nada. Nos esconderemos dentro de nuestros muros, viviremos nuestras vidas lejos de la luz y dejaremos que la oscuridad descienda. ¿No somos parte de este mundo? Dime, mellon, ¿Cuándo permitimos que el mal se volviera más fuerte que nosotros?

- ¡Encendería de nuevo las grandes forjas de los enanos y enviaríamos lujos y riquezas de nuevo desde los Salones de Erebor!
- ¡Muerte! ¡Eso es lo que nos traerás! Fuego del dragón y ruina. Si despiertan a esa bestia nos destruirá a todos.
- Pueden escuchar a este detractor pero les prometeré esto: Si tenemos éxito, todos compartiremos la riqueza de la Montaña. ¡Tendrán suficiente oro para reconstruir Esgaroth diez veces más!

- ¿Qué es este lugar?
- Una vez fue la ciudad de Valle. Ahora son ruinas. La desolación de Smaug.

¡Dejen que aquellos que dudaban de nosotros se arrepientan este día!

Hay solo una Piedra del Arca y lo sabrás cuando la veas.

- No tienes que ir si no quieres. No es una deshonra dar la vuelta.
- No, Balin. Prometí que haría esto y creo que debo intentarlo.
- Nunca deja de sorprenderme.
- ¿Qué cosa?
- La valentía de los hobbits.

Si de hecho, hay un dragón vivo, allá abajo no lo despiertes.

Ladrón. Te huelo. Oigo tu respiración. Siento tu aire. ¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Vamos, no seas tímido. Sal a la luz. Tienes algo. Algo que cargas. Algo hecho de oro. Pero es un tesoro más grande.

- No vine a robarte Smaug, el Acaudalado Invalorable. Sólo quería admirar tu magnificencia. Ver si realmente eras tan magnífico como lo cuentan las viejas historias. No las creía.
- ¿Y ahora las crees?
- Verdaderamente las historias y las canciones se quedan totalmente cortas en cuanto a tu inmensidad, Smaug el Formidable.
- ¿Crees que los halagos te mantendrán vivo?
- No, no. Ciertamente no.
- Pareces familiarizado con mi nombre pero no creo haberte olido antes. ¿Quién eres y de dónde vienes si puedo preguntar?
- Vengo de debajo de la colina.
- ¿Debajo de la colina?
- Y por debajo de las colinas y sobre las colinas me condujo el sendero. Y por el aire. Yo soy el que camina sin ser visto.
- Impresionante. ¿Qué más dices ser?
- Soy el portafortuna. El creador de acertijos.
- Hermosos títulos. Continúa.
- Jinete del Barril.

Conozco el olor y el sabor de los enanos. ¡Mejor que nadie! ¡Es el oro! Son atraídos al tesoro como moscas a la carne muerta. ¿Creíste que no sabía que este día llegaría? ¿Que una manada de enanos hipócritas treparía a la Montaña?

- ¿Eso fue un terremoto?
- Eso, muchacho, fue un dragón.

- ¿Vamos a morir, papá?
- No, cariño.
- Pero el dragón. Nos matará.
- No si yo lo mato primero.

El Rey bajo la Montaña está muerto. Yo tomé su trono. Me comí a su pueblo como un lobo entre ovejas. Yo mato donde lo deseo cuando lo deseo. Mi armadura es hierro. Ninguna espada puede perforarme.

- Una enfermedad yace sobre ese tesoro. Una enfermedad que enloqueció a tu abuelo.
- No soy mi abuelo.
- No eres tú mismo. El Thorin que conozco no habría titubeado en entrar...
- No arriesgaré esta Misión por la vida de un ladrón.
- Bilbo. Se llama Bilbo.

- Te están usando, Ladrón de las Sombras. Solamente fuiste un medio para un fin. El cobarde Escudo de Roble ha sopesado el valor de tu vida y descubrió que no vale nada.
- No. No. No, estás mintiendo.
- ¿Qué te prometió? ¿Una parte del tesoro?
- Como si él pudiese dártelo. No me desprenderé de ninguna moneda.

Mis dientes son espadas. Mis garras son lanzas. Mis alas son un huracán.

No puedes ser ella. Ella está lejos. Está lejos, muy lejos de mí. Ella camina en la luz de las estrellas en otro mundo. Solamente fue un sueño. ¿Crees que pudo haberme amado?

Él nos verá. Tan seguro como la muerte.

Esta es una sórdida argucia maquinada por esos repugnantes enanos y esos miserables hombres del lago, vendedores en barcazas. Esos cobardes llorones con sus arcos largos y sus Flechas Negras. Tal vez es hora de que les haga una visita.

- Estoy recobrando lo que robaste.
- Tú no me quitarás nada, enano. Derrumbé a tus viejos guerreros. Infundo terror en los corazones de los hombres. Soy el Rey bajo la Montaña.
- Este no es tu reino. Estas son tierras de los enanos. Oro de los enanos. ¡Y cobraremos venganza!
-¿Venganza? ¿Venganza? ¡Yo te mostraré venganza! ¡Escúchame! ¿No saben lo que viene? Soy fuego. Soy la muerte.

Frases archivadas en Aventura, El Hobbit, El Señor de los Anillos, Fantasía, enviadas por .

nos envió estas frases

Dibujante, amante de las perrujas Klo, Mose y Tota. Trago harto chocokrispis y martinis. Ando por la vida al lado de mi Jos Velasco. ¡Sígueme en fb!


ha mandado las frases de 105 películas, ¡Te invitamos a enviar las frases de una película!

Deja un comentario

Síguenos en las redes sociales

Frases de la película es desarrollado por Jos Velasco