Frases de la película Dr. Insólito o: Como aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba

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Actuación: , , .
Género: Comedia, Guerra.
Estreno: .
Otros títulos: Doctor Strangelove y ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.

Durante más de un año circularon en privado rumores ominosos entre dirigentes occidentales de alto nivel según los cuales, la Unión Soviética había estado trabajando en lo que se consideraba el arma suprema: El dispositivo del fin del mundo. Servicios de espionaje localizaron las instalaciones del proyecto ruso en la desolada y siempre nublada tierra bajo la cordillera ártica de las Islas Zhokhov. Qué construían o por qué se llevaba a cabo en un lugar tan remoto y desolado nadie lo sabía.

Con el fin de prevenir un ataque nuclear sorpresa el alto mando aéreo americano mantiene un gran escuadrón de bombarderos B-52 en el aire, las 24 horas del día. Cada B-52 puede transportar una carga de bombas nucleares equivalente a 50 megatones. Lo equivalente a 16 veces la fuerza explosiva total de todas las bombas y proyectiles usados por todos los ejércitos en la II Guerra Mundial. Con base en los EEUU., el escuadrón de alerta en vuelo se despliega desde el Golfo Persa, hasta el Océano Glacial Ártico. Pero ambos tienen un elemento geográfico en común: Ambos están a 2 horas de sus objetivos, en el interior de Rusia.

Escuchen, muchachos no soy muy bueno haciendo discursos pero me imagino que ahí atrás, hay cosas muy importantes pasándoles por la cabeza. Y puedo imaginarme el tipo de emociones personales que algunos de Uds. Deben de estar sintiendo. Vaya, no serían seres humanos si no les preocupase nada una guerra nuclear. Pero quiero que recuerden una cosa. Nuestros paisanos confían en nosotros ¡y no les defraudaremos! Y les diré otra cosa.
Si esto resulta ser la mitad de importante de lo que yo me imagino todos estarán en fila para importantes ascensos y menciones honoríficas cuando acabe todo esto. Y eso va por todos y cada uno de ustedes sin importar su raza, su color o su religión. Bien, hagamos esto de una vez. ¡A volar!

A los comunistas les trae sin cuidado la vida humana. Hasta la suya propia. Y por esta razón quiero hacer hincapié en la necesidad de una vigilancia extrema. El enemigo puede aparecer individualmente o en grupo de ataque. Incluso puede aparecer vestido con nuestro propio uniforme. Pero aparezca como aparezca, debemos detenerlo. No podemos dejarle penetrar en esta base.

Ahora, les daré 3 simples reglas.
Primero: No confíen en nadie sea cual sea su uniforme o grado a menos que lo conozcan personalmente.
Segundo: Cualquiera o cualquier cosa que se acerque a más de 200 metros será disparada.
Tercero: En caso de duda, disparen primero y pregunten después. Prefiero algunas muertes por accidente que perder a toda la base y a su personal por descuido.

- Verá, si de verdad estuviesen atacando los rusos no estaríamos oyendo programación civil por el radio.
- ¿Está seguro de ello, Mandrágora?
- Segurísimo, Sr.
- ¿Y si es cierto?
- Me temo que sigo sin comprenderle, Sr. Si los rusos no estuviesen atacando, entonces su recurso al plan R en realidad, sus órdenes a todo el escuadrón...Bueno, yo diría que hay algo que está terriblemente mal por algún lado.

- Mandrágora ¿recuerda lo que dijo Clemenceau una vez sobre la guerra?
- No... creo que no, Sr. No.
- Dijo: " La guerra es demasiado importante para dejársela a los generales". Cuando dijo eso hace 50 años quizá tuviese razón. Pero hoy en día la guerra es demasiado importante para dejársela a los políticos. No tienen ni el tiempo ni el entrenamiento ni la inclinación para pensar estratégicamente.
No puedo quedarme de brazos cruzados y permitir la infiltración comunista el adoctrinamiento comunista la subversión comunista y la conspiración internacional comunista para desecar y convertir en impuros todos nuestros preciados líquidos corporales.

- General Pomposito, me cuesta trabajo comprender todo esto. Creí que yo era el único autorizado para ordenar el uso de armas nucleares.
- Es cierto, Sr. Es Ud. el único con autorización para ello. Y aunque odio enjuiciar la situación antes de conocer todos los hechos parece que el general Navaja se ha excedido en sus funciones.
- Desde luego. Mucho más de lo que yo hubiese creído posible.
- Quizá olvida Ud. Las medidas que prevé el plan R.
- ¿El plan R?
- El plan R es un plan de guerra de emergencia en el que un comandante de rango inferior puede ordenar un contraataque nuclear después de un ataque sorpresa cuando la cadena de mando normal se ha roto. Ud. lo aprobó, Sr. Lo recordará. Seguro que recuerda, Sr., cuando el senador Beaufort nos dio toda esa lata sobre nuestra falta de medios disuasivos. La idea era que el plan R fuese una especie de medida de seguridad de carácter vengativo.
- ¿Una medida de seguridad?
- Bueno, parece que el factor humano nos ha fallado en este caso.

El oficial de servicio le pidió al general Navaja que confirmase la orden de ataque y dice: "Sí, caballeros, están de camino y nadie les hará retornar. Por el bien de nuestro país y de nuestra forma de vida sugiero que informen al resto del estado mayor. Si no, seremos aniquilados por un contraataque de los rojos. Mis hombres les darán un gran comienzo: 1400 megatones. Y nadie los detendrá ahora. Así que, pongámonos en marcha. No queda otra elección. Dios mediante, tendremos éxito en defender la paz y la libertad frente al miedo y la buena salud gracias a la pureza y a la esencia de nuestros fluidos naturales. Dios les bendiga a todos". Y entonces, colgó. Aún estamos intentando averiguar el significado de esa última frase.
- No hay nada que averiguar, general. Este hombre es obviamente un psicópata.

- General, es la reconocida política de este país no ser jamás el primero en atacar con armas nucleares.
- Bueno, Sr. Presidente, creo que el general Navaja ya puso fin a esa política.

- Sr. Presidente... nos acercamos rápidamente al momento de la verdad para nosotros como personas y para la vida de esta nación. La verdad no es siempre agradable. Pero ahora es necesario hacer una elección. Elegir entre 2, cierto que lamentables pero claramente distinguibles paisajes de posguerra. Uno, donde mueren 20 millones de personas y el otro, donde mueren 150 millones.
- Está hablando de asesinatos en masa, no de una guerra.
- No estoy diciendo que no nos ensuciaremos las manos pero sí le digo que no morirán más de 10 ó 20 millones, no más. Dependiendo de la suerte que tengamos.
- ¡No pasaré a la historia como el peor asesino de masas desde Adolf Hitler!
- Quizá sería mejor que se preocupase más por el pueblo americano que por su imagen en los libros de historia.

Nuestro primer ministro es un hombre de gente, pero también es un hombre, si sabe lo que quiero decir.

¡Caballeros, no pueden pelearse aquí! ¡Esta es la Sala de Guerra!

Bien, Dimitri... Ud. sabe que siempre hemos hablado sobre la posibilidad de que algo fuese mal con la bomba. La bomba, Dimitri. La bomba de hidrógeno. Bueno, lo que ocurrió es que el comandante de una de nuestras bases tuvo una especie de...Bueno, se le fue un poco la cabeza. Ya sabe, sólo... un poquito. E... hizo una tontería. Bueno, le diré lo que hizo: Ordenó que sus aviones atacasen su país. Bueno, déjeme acabar, Dimitri. Déjeme acabar, Dimitri. ¿Y cómo cree que me siento yo? ¿Puede imaginarse cómo me siento yo? ¿Por qué cree que le estoy llamando? ¿Sólo para saludarle?
¡Claro que me alegro de hablar con Ud.! ¡Claro que me alegra saludarle!

- ¿Alguna vez vio a un comunista beber un vaso de agua?
- Bueno reconozco que no, Jack.
- Vodka. Eso es lo que beben, ¿verdad? Nunca agua.
- Bueno, creo que eso es lo que beben, sí.
- Un comunista no beberá agua bajo ninguna circunstancia y no le falta razón.
- Sí. Yo no acabo... de comprender a qué se refiere, Jack.
- Al agua. Eso es a lo que me refiero: Al agua. Mandrágora, el agua es la fuente de toda la vida. El 70% de la tierra es agua. ¿Se da cuenta de que el 70% de Ud. es agua? ¡Dios! Y como seres humanos...Ud. y yo necesitamos agua fresca y pura para surtir nuestros preciados líquidos corporales.
- Sí.
- ¿Empieza a comprenderlo?
- ¡Sí!
- Mandrágora, ¿nunca se ha preguntado por qué sólo bebo agua destilada, o agua de lluvia y sólo alcohol de grano puro?
- Bueno, sí me lo pregunté, Jack. Sí.
- ¿Nunca oyó hablar de la "fluorización"? ¿La "fluorización" del agua?
- Sí, oí hablar de ella, Jack. Sí.
- ¿Sabe qué es?
- No, no sé lo que es. No.
- ¿Se da cuenta que la fluorización es la más monstruosa y peligrosa conspiración comunista a la que nos hemos enfrentado?

- Obviamente, nunca oyeron hablar del "cobalto torio G".
- ¿Qué le ocurre?
- El cobalto torio G. Tiene una vida radioactiva de 93 años. Si uno agarra 50 bombas de hidrógeno de 100 megatones y las cubre de cobalto torio G cuando hagan explosión, crearán una mortaja que supondrá el fin del mundo. Una nube letal de radioactividad que recubrirá la tierra durante 93 años.
- ¡Qué montón de tonterías comunistas! Quiero decir, después de todo...Me temo que hay algo que no comprendo. ¿El primer ministro ha amenazado con hacerla explotar si nuestros aviones llevan a cabo su ataque?
- No, Sr. No es algo que haría un hombre cuerdo. La máquina del fin del mundo se dispara automáticamente.
- Pero seguro que podrán desarmarla.
- No, está diseñada para explotar si alguien intenta desarmarla.
- ¿Automáticamente?
- ¡Es obviamente un truco comunista!

- ¿Raroamor? ¿Qué clase de nombre es ése? Ese no es un nombre alemán, ¿verdad?
- Se lo cambió cuando se hizo ciudadano. Antes se llamaba "Merkwurdichliebe". Más alemán, imposible, ¿no, Manchas?

- Por tanto la máquina del fin del mundo pierde su sentido de ser si uno la mantiene en secreto. ¿Por qué no se lo dijeron al resto del mundo?
- Íbamos a anunciarlo en el congreso del partido, el lunes. Como sabrán, al primer ministro le encantan las sorpresas.

"La paz es nuestra profesión"

- ¿Sabe cuándo empezó la fluorización por primera vez?
- No, no lo sé, Jack.
- En 1946. En 1946, Mandrágora.
- Coincidiendo con la conspiración comunista de posguerra, ¿no?
- Es increíblemente obvio, ¿verdad? Las sustancias extrañas se introducen dentro de nuestros preciados líquidos corporales sin que el individuo se entere y, desde luego, sin ningún tipo de elección. Así es cómo operan los fanáticos comunistas.
- Jack, escuche, dígame una cosa. Dígame, ¿cuándo se dio cuenta...Bueno, ¿cuándo desarrolló esta teoría?
- Bueno, yo me percaté de ello por primera vez durante el acto físico del amor. Sí, al acabar, le seguía un profundo sentimiento de fatiga y de vacío por dentro. Por fortuna, pude interpretar estos sentimientos adecuadamente. Una pérdida de esencia. Puedo asegurarle, Mandrágora, que no he vuelto a sentirlo. Las mujeres sienten mi poder y buscan la esencia de vida. Yo no evito a las mujeres, Mandrágora. Pero sí les niego mi esencia.

- Esa máquina de Coca Cola, vuele el candado. Quizá tenga cambio adentro.
- Es propiedad privada.
- Coronel, ¿no se imagina lo que le ocurrirá a su porvenir, a su vida y a todo lo demás cuando sepan que Ud. obstruyó una llamada telefónica al presidente de los EE. UU.? ¿Puede imaginárselo? ¡Dispárelo! ¡Dispárelo con el fusil! ¡Para eso están las balas, bobo!
- De acuerdo. Le conseguiré su dinero. Pero si no se comunica con el presidente de los EE. UU., ¿sabe qué le ocurrirá?
- ¿Qué?
- Responderá ante la compañía Coca Cola.

- General, ¿hay alguna posibilidad de que ese avión llegue a su objetivo?
- Sr. Presidente, si puedo ser franco los rusitos hablan mucho, pero no saben hacer nada. No puede esperar que un atajo de siervos ignorantes comprendan esas máquinas y no lo digo como un insulto, Sr. Embajador. Quiero decir, todos sabemos lo valientes que son los rusitos. Fíjese en todos los que mataron los nazis y aun así, no se rendían.
- Vaya al grano, general.
- Bien, Sr verá, si el piloto es bueno...Quiero decir, si es muy hábil podrá volar ese avioncito a baja altura y a mucha velocidad... ¡Debería verlo, es todo un espectáculo! ¡Un avionazo como el B-52! ¡El escape de sus motores friendo las gallinas del corral!
- Pero, ¿tiene alguna posibilidad?
- ¿Que si tiene alguna posibilidad? ¡Diablos, sí...!

- Sr. Presidente yo no descartaría la idea de preservar un núcleo de especímenes humanos. Sería muy fácil. En el fondo de algunas de nuestras minas más profundas. La radioactividad jamás penetraría en una mina de varios cientos de metros de profundidad. Y en cuestión de unas semanas, mejoras en el espacio de habitación se harían sin ningún problema.
- ¿Cuánto tiempo permanecería uno ahí abajo?
- Bueno, veamos el cobalto torio G tiene una vida radioactiva de...Yo diría que posiblemente unos 100 años.
- ¿Quiere decir que la gente podría quedarse ahí abajo durante 100 años?
- No sería difícil, mein Fuhrer. Unos reactores nucleares podrían... Lo siento, Sr. Presidente. Unos reactores nucleares podrían suministrar energía de forma indefinida. Unos invernaderos mantendrían la vida vegetal. Podrían criarse y masacrarse animales. Habría que hacer un censo apresurado de todas las minas disponibles del país. Pero estimo... que podríamos proveer un espacio habitable para cientos de miles de nuestros paisanos.
- Yo... odiaría tener que decidir quién baja y quién se queda arriba.
- Bueno, eso no sería necesario, Sr. Presidente. Eso se haría fácilmente con una computadora. Y la computadora podría programarse para tener en cuenta factores como la juventud la salud, la fertilidad sexual la inteligencia y un conjunto de habilidades estimadas necesarias. Claro que sería esencial que la cúpula del gobierno y del ejército sea incluida para fomentar e impartir los requeridos principios de liderazgo y tradición. Naturalmente, se reproducirían de forma prodigiosa. Habría mucho tiempo y muy poco que hacer. Pero con las técnicas de reproducción adecuadas y una proporción de 10 hembras por cada varón estimo que podrían volver a alcanzar su producto nacional bruto en el espacio de unos 20 años.
- Pero dígame, Dr., ¿este núcleo de supervivientes no se sentiría tan apenado y afligido que envidiarían a los muertos y no querrían seguir viviendo?
- No, Sr. Disculpe. Además, cuando bajasen a la mina, todo el mundo aún estaría vivo. No tendrán ningún recuerdo angustioso y la emoción imperante será una de nostalgia por los que dejaron atrás combinada con un espíritu de atrevida curiosidad por la aventura que tienen por delante.
- Dr. mencionó una proporción de 10 mujeres por cada hombre. ¿Eso no requeriría el abandono de lo que conocemos como "relaciones sexuales monógamas"? Quiero decir, en lo que se refiere a los hombres.
- Desgraciadamente, sí, pero es un sacrificio necesario para el futuro de la raza humana. Y me apresuro a añadir, que ya que a cada hombre se le exigirá cumplir... de forma prodigiosa en este terreno las mujeres serán elegidas por sus características sexuales que deberán ser de naturaleza altamente estimulante.
- Debo reconocer que es una idea verdaderamente sensacional, Dr.
- Gracias, Sr.
- Creo que deberíamos enfocar esto desde un punto de vista militar. Suponga que los rusitos escondiesen todo un arsenal de bombas y nosotros no. ¡Cuando salieran a los 100 años, se harían con el mundo!
- Estoy de acuerdo, Sr. Presidente. Quizá intenten un contraataque sorpresa para quedarse con nuestras minas.
- Sí, creo que sería muy inocente por nuestra parte creer que estos nuevos acontecimientos producirán algún cambio en la política expansionista soviética. Quiero decir, debemos estar siempre en alerta para impedir que se adueñen de más minas para reproducirse más prodigiosamente que nosotros y, en consecuencia, ganándonos en número cuando salgamos. ¡Sr. Presidente no podemos permitir quedarnos atrás en la carrera por las minas!

¡Mein Fuhrer puedo caminar!