Frases de la película Descuida, yo te cuido (I Care a Lot)

Dirección: J Blakeson.
Actuación: Eiza González, Peter Dinklage, Rosamund Pike.
Género: Comedia, Crimen, Thriller/Suspenso.
Estreno: 2020.

Mírate. Estás ahí. Crees que eres una buena persona. Pero no lo eres. Créeme. No existen las buenas personas. Yo era como tú. Pensaba que esforzarme y hacer las cosas bien me garantizarían el éxito y la felicidad. Pero no. Hacer las cosas bien es un chiste que inventaron los ricos para mantenernos pobres al resto. Y yo fui pobre. No va conmigo. Hay dos tipos de personas en este mundo: la gente que aprovecha y de los que se aprovechan. Depredadores y presas. Leones y corderos. Me llamo Marla Grayson y no soy un cordero. ¡Soy una leona, carajo!

- La señorita Grayson obligó a mi madre a ir al asilo, cuando estaba muy claro que ella no quería, y ahora subastó la casa de mi madre, su auto, sus pertenencias ¡y se cobra de las ganancias! Y ahora, la señorita Grayson me prohibió ver a mi madre. ¡Es una pesadilla! ¡Secuestró a mi mamá!
- Tranquilícese, señor. Marla Grayson es una profesional muy respetada, y este tribunal y yo la designamos para velar por los intereses de su madre ahora que no puede cuidarse sola.
- ¿Cómo eso incluye que su hijo no la vea? A ella no le importa mi madre.

Hago lo que es bueno para ella. Sí, administro su dinero, porque alguien debe hacerlo. Se metió en varios problemas. Debo pagar por su cuidado en el asilo, por eso financié dichos gastos con la venta de algunos bienes. Y sí, yo también cobro, porque cuidar es mi trabajo. Es mi profesión. Es a lo que me dedico. Todos los días los cuido. Me ocupo de los que necesitan protección. Protección de la apatía, protección de su propio orgullo y, a menudo, protección de sus propios hijos.

- ¡Oye! No sé cómo puedes estar tranquila. Nos arruinaste la vida.
- Solo hago mi trabajo.
- ¿Qué trabajo, carajo?
- ¡Vete a la mierda!
- Oye. Ojalá que te violen, que te maten y que te asesinen. ¡Hija del carajo!
- ¿Qué carajo, hijo de puta? Ya verás… ¿Duele más porque soy mujer? ¿Que alguien con vagina te haya dado tremenda paliza? No te tengo miedo porque tengas pene, todo lo contrario. Puedes ser un hombre, pero si alguna vez vuelves a amenazarme, tocarme o escupirme, te agarraré el pito y las pelotas, y te los arrancaré de un tirón. ¿Entendido? Le mando saludos a tu mamá.

- ¿Se metió ella misma en un asilo?
- No. Está allí por orden judicial. Es una protegida del estado. Su médica la declaró incapaz de cuidarse sola.
- Pero es mentira.
- Sí, señor. Sí.
- Entonces, ¿cómo pasó?
- Marla Grayson. Creo que ella tuvo algo que ver. Es la tutora de su madre. Ahora tiene control completo de la vida y de los bienes de su madre.
- ¡Carajo!

- Sé lo que hace. Conozco su juego, su intención.
- ¿Sí?
- Sí. Y honestamente, es bueno. Vio una oportunidad y la aprovechó. Mire a todas esas vacas lecheras ahí colgadas que no paran de inflar su cuenta hora tras hora a tarifas ridículas. La felicito. No vine a arruinar su negocio. Siga ordeñando a esos pobres vulnerables todo el tiempo que quiera. Si toda su empresa no es el ejemplo perfecto del sueño americano, no sé lo que es. Pero Jennifer Peterson no. No se meta con ella. Entiendo por qué le llamó la atención.
- Su médica me pidió ayuda.
- Sí, claro. Siga con eso, pero se equivocó. Entienda que él… Perdón, ella la cagó. Debe liberar a Jennifer cuanto antes y pedirle a esa doctora que escriba otro informe que diga que Jennifer está recuperada y ya no necesita estar al cuidado de un tutor.
- ¿Para qué carajo haría eso?
- Bueno, se me ocurren dos razones: uno, porque es lo correcto, pero dudo que eso le importe, y dos, porque tiene amigos muy poderosos que podrían hacerle la vida muy incómoda. Extremadamente desagradable e incómoda.
- ¿Es una amenaza?
- No, solo información para que esté al tanto.
- ¿Qué tan incómoda?
- Bueno, agresiva y excesivamente incómoda, y luego, en algún momento, bueno… digamos que ya no volverá a sentirse cómoda ni incómoda nunca más.
- ¿Porque estaré muerta?

- ¿Me está diciendo que no?
- Así es. Le estoy diciendo: "No, gracias".
- En los próximos días, repetirá una y otra vez esta conversación en su cabeza y deseará haber dado otra respuesta. Mire lo que tiene en este momento: un negocio próspero, empleados, un rostro bonito, huesos intactos… una vida. Cuando esto termine, no tendrá nada de eso. Nada. Última oportunidad.
- Adiós, Dean.

- Deberías aceptar el dinero.
- ¿Y desperdiciar la mejor oportunidad que tuvimos?
- ¿Y si dice la verdad?
- ¿Sobre qué?
- Las amenazas.
- ¿Sabes cuántas veces un hombre me amenazó? Miles. ¿Sabes cuántos llegaron a algo? Dos. Me amenazó porque era su última jugada. Si no puedes convencer a una mujer, entonces la insultas y la amenazas de muerte. No le tengo miedo.

- Jennifer, ¿quién es?
- Tantas drogas. Las drogas… no me dejan pensar.
- Dígame quién es. Dígame. Sabe que tengo acceso a su caja de seguridad. Sé lo que tiene ahí. Hay un sobre… dentro de un libro. Dígame quién es.
- Es una ladrona.
- No, soy su tutora.
- Es mi tutora ladrona.
- Dígame quién es, Jennifer. Dígame.
- Soy el peor error que cometerá.
- Dígame.
- Mi celular.
- Dígame.
- No me da mi celular. No me deja salir de aquí. No tengo nada que decirle.
- Escúcheme.
- Nada.
- Yo controlo sus medicamentos, su comida, su bienestar. Todo.
- Yo, no usted. Yo.
- Sí.
- Y puedo hacer que la pase muy mal. ¿Me oye? ¿Sí?
- Sí. Entonces hazlo, pedazo de mierda. Hazlo.

Jennifer, escúchame bien. Yo no pierdo. No voy a perder. Nunca te voy a dejar ir. Me perteneces. Y drenaré tu dinero, tu comodidad y tu dignidad No porque quiera, no porque lo disfrute ni porque lo planeé, sino porque tu gente no siguió las reglas. ¿Quieren vencerme? Bueno, vengan y jueguen limpio. Enfréntenme y gánenme en el tribunal. No traigan armas a un asilo. No asesinen a una de mis amigas. Esta es tu vida ahora, Jennifer. Eres una anciana más en un asilo que padece demencia, incontinencia y artritis. Sin nadie… excepto yo. Jennifer, o quien mierda seas que eres, vas a morir aquí dentro, sola y con muchísimo dolor.

- Hola, Marla Grayson. No me agradas.
- Pero acabas de conocerme.
- Bueno, me recuerdas a alguien que conocí hace tiempo. Era fogosa como tú. Divertida, confiada. Poco cooperadora. Le corté los dedos con un cuchillo para pan. Está enterrada debajo de una sandwichería.
- No me subestimes. ¿Quién eres?
- Un hombre peligroso.
- ¿Eso dice tu tarjeta personal?
- Deberías tener miedo.
- ¿Por qué? ¿Darás otro gran discurso?
- ¡Me cago en Dios! Me robaste algo. Algo más que una anciana. Sabes de lo que hablo. Tengo gente buscando lo que me robaste. Están dando vuelta tu oficina, tu casa, y, si no encuentran lo que buscan, te haré sufrir hasta que me digas dónde están. ¿La reconoces, Marla? Es tu madre, ¿no? Después de destruirte a ti, también acabaré con ella.
- Hazlo. No me importa un carajo esa maldita sociópata.

- Te voy a matar ahora.
- Bien.
- ¿No le temes a la muerte?
- ¿Recuerdas lo aterrador que era en 1807? No, yo tampoco, porque aún no estaba viva. Se sentirá igual cuando muera. La nada misma. ¿Por qué temerle a eso? En fin, no necesitas matarme. Cuando enviaste al abogado con el maletín lleno de dinero, no te equivocaste, estoy dispuesta a venderme, pero me ofreció muy poco.
- ¿Tienes una cifra en mente?
- Sí. Quiero diez millones de dólares.
- Claro que sí. Eres… eres valiente, Marla Grayson. Tonta, pero valiente. Para ser exitosa aquí, hay que ser valiente. Y tonta, despiadada y determinada, porque hacer las cosas bien y tener miedo no conduce a ningún lado. Solo te hace perder. Ya lo sabes.
- Y quiero ser rica, Sr. Lunyov. Quiero ser muy, muy rica, carajo. E intuyo que diez millones de dólares no son demasiado para ti. Pero para mí, es un comienzo. Es suficiente para usar el dinero como arma. Como un garrote, como hacen los ricos. Eso quiero.
- No tienes juego.
- Tengo a tu madre y los diamantes. Me aseguré de que, si muero, nunca veas esos diamantes. Y será tan… complicado sacar a tu madre de su situación, que pasarán años antes de que vea la libertad. Si vive tanto tiempo, claro. Págame y ya. Es la forma más fácil.
- Desháganse de ella. Que parezca un accidente.

- Fran, si me lo pides, nos vamos. Podemos empezar de cero. Juntas.
- ¿Y hacer qué? Perdimos todo.
- No todo. Podemos huir con ellos. O puedes hacer una llamada y conseguirme la dirección donde está registrada esa matrícula. Si huimos, siempre estaremos con miedo. Siempre estaremos esperando que nos encuentre. ¿No es mejor terminar esto ahora?
- Tienes un plan.
- Sí.
- ¿Funcionará?
- No lo sé.

Soy tu tutora legal. Eres mío, don nadie. Puedo hacer lo que quiera contigo. Llamemos a una enfermera para que te quite ese tubo de la garganta, y puedas ordenar el depósito de 10 millones a mi cuenta bancaria.

- Aunque te pague, ¿no temes que te mate?
- No tengo miedo, no.
- Puedo hacer que suceda fácilmente.
- Ya sé. Pero yo también podría matarte fácilmente si esto se prolonga.
- De acuerdo.
- ¿Bien?
- Terminemos con esto. Te daré los 10 millones. Puedo organizarlo. Sin embargo…
- ¿Sin embargo?
- Me gustaría ofrecerte una alternativa. En vez de darte diez millones de dólares, nos asociamos. Hacemos negocios juntos.
- ¿Me estás jodiendo?
- No, de verdad. O sea, te detesto, pero… el dinero que podíamos ganar… eres única, Marla. Tu determinación, francamente, da miedo. Tus estafas con las tutelas llegaron a su punto máximo. Son una fracción de lo que podrían ser. Te propongo que creemos un monstruo. Una corporación de tutelas a escala nacional. Tú serás la directora y cofundadora. Usaremos mi dinero y tus… habilidades. Destruiremos a la competencia. Podríamos controlar todo el mercado.
- ¿Quieres montar una compañía conmigo?
- No solo una compañía. Una corporación con 80 compañías registradas en el exterior que se facturen entre sí para tapar las ganancias. Una rama inmobiliaria, una legal, una de formación, una médica, una farmacéutica.
- Nuestra cadena de asilos.
- Exacto. Con miles de tutores que trabajen para nosotros y cientos de miles de personas bajo nuestra tutela. Así, tú ganas…pero yo también. Y ganaremos miles de millones de dólares legales… la mayoría.
- ¿Y los diamantes?
- Al carajo con los diamantes. Los dividimos en partes iguales.
- ¿Cómo confiaremos en el otro?
- Si nos hacemos ricos, la confianza llegará.

- No intentes ser otra persona. Conócete bien y usa eso a tu favor.
- Entonces, ¿quién eres?
- ¿Yo? Soy alguien que se ocupa.
- ¿Eres una leona o un cordero?
- Soy una leona. Y haré lo que sea necesario para proteger a la gente que me importa.
- ¡Sí! Has tenido un éxito increíble en tan poco tiempo. Marla, ¿cuál es tu secreto?
- No hay ningún secreto, Peter. Solo se necesita esfuerzo, coraje y determinación para no rendirse nunca.

- ¡Mi mamá murió!
- ¡Ayuda! ¡Necesito ayuda!
- Nunca me dejaste verla, y murió sola, maldita perra.

- Así que, a pesar del éxito…
- ¡Ayuda!
- …¿sigues siendo ambiciosa? ¿Aún te quedan sueños por cumplir?
- Peter, esto recién empieza.