Frases de la película Criaturas fronterizas (Border)

Dirección: Ali Abbasi.
Actuación: Eero Milonoff, Eva Melander, Jörgen Thorsson.
Género: Basadas en libros, Crimen, Drama, Fantasía, Romance, Thriller/Suspenso.
Estreno: 2018.
Otros títulos: Border: Sentí algo hermoso y Gräns.

- Hola. Agneta.
- Tina. Así que encontró una tarjeta de memoria repleta de pornografía infantil en una persona que jamás había visto. ¿Cómo sucedió eso?
- No sabía lo que había en la tarjeta, pero...
- Pero ¿qué?
- Lo he olido en él.
- ¿Cómo?
- Simplemente puedo sentir cosas. Vergüenza, culpa, ira. Y también otras cosas. Y luego saco conclusiones.

- ¿Realmente es posible oler lo que la gente siente?
- Sí.

- Le debo unas disculpas. Tiene derecho a presentar una denuncia, si lo desea.
- No vale la pena.
- ¿Algo más?
- Esto puede ser muy personal...
- ¿Sí?
- ¿Quién es usted?
- Hemos terminado. Puede marcharse.
- No tengo prisa. ¿Qué puedo decir? Viajo. Permanezco en un lugar durante un tiempo. Y luego sigo viaje.
- ¿Para estudiar insectos?
- Entre otras cosas, sí. ¿Y usted? ¿Vive por aquí?
- En Skogsnäs. Frente al archipiélago.
- El hostal de Riddersborg... ¿es bueno?
- Sí. ¿Está pensando en quedarse ahí?
- Quizá. Me llamo Vore.

- ¿Cómo te hiciste eso?
- ¿Esto?
- Sí.
- Fui alcanzada por un rayo cuando niña.

- Qué hermoso lugar.
- Sí.
- Como en los cuentos de hadas.
- Sí.
- Yo imaginaba que las hadas bailaban aquí.
- Debieron de hacerlo.
- Probablemente. Realmente no creo en esas cosas. Uno querría que fuera cierto. Sería maravilloso, pero...
- ¿Pero?
- Cuando niña, creía que era especial. He tenido un montón de ideas diferentes sobre mí. Pero conforme crecí, comprendí que sólo era un humano.
Un humano feo y extraño, con una anomalía cromosómica.
- ¿Anomalía cromosómica? No hay ninguna anomalía en ti.

- Si eres diferente a los demás es porque eres mejor que ellos.
- No necesitas decir eso. No puedo tener hijos.
- No deberías escuchar demasiado lo que dice la gente.

- Hola. ¿Me extrañaste? Te pregunté si me extrañaste.
- Soy deforme.
- Cállate. Eres completamente perfecta.
- ¿Quién soy yo?
- Eres un troll. Como yo.
- Estás loco. ¿Un troll?
- Sí. El cambio cromosómico te ha dado una cola y te ha permitido oler lo que la gente siente. Y atraes los rayos.
- ¿Una cola?
- Sí. Una cola. Cortada. Desechada. Pobre pequeña cola.
- ¿Hay otros más?
- Conozco un pequeño grupo en Finlandia. Ellos se desplazan. Para encontrarlos, tienes que dejarte encontrar.
- Me encantaría que pudieran encontrarme algún día.

- ¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué esperaste tanto tiempo?
- Te habías adaptado al mundo de los humanos. Tienes un trabajo. Una casa. Hay un montón de cosas que no conoces. Los humanos nos temen. Con justa razón. Saben que la venganza llega.
- ¿La venganza?
- No sé lo que les sucedió a tus padres. Los míos han sido utilizados para experimentos médicos. En los años 70. Durante diez años lograron mantenerlos con vida mientras los torturaban. A mí me llevaban de un orfanato a otro. Por raro que parezca, no me fue muy bien en ellos.
- ¿Has sido abusado?
- Eso no tenía demasiada importancia para mí. No soy débil como ellos.
- Acabo de ayudar a la policía a desenmascarar pedófilos. Gente repugnante y horrible.
- ¿En serio?
- Una pareja común. En un apartamento IKEA completamente corriente.
- El hombre es un parásito que utiliza todo en la tierra. Para su propia diversión. Hasta su propia prole. Toda la raza humana es una enfermedad, te lo digo yo.
- No todas las personas son malvadas. Mi padre, por ejemplo... pero te ha estado mintiendo toda tu vida.

- Tenía que hacerlo antes de que comenzara a hablar.
- Entonces, ¿estás con ellos?
- Sí.
- Es repugnante.
- Es repugnante que los humanos manchen su propia prole.
- Pero tú los ayudas.
- Los ayudo a hacerse daño. Pero no necesitan que los ayude mucho. ¿Es por eso que tienes ese bebé o lo que sea en el refrigerador? No es un bebé. Es un hiisit. Y no te preocupes. Está muy bien en el refrigerador.
- ¿Qué es?
- Te lo dije, es un hiisit. Un huevo no fecundado.
- ¿Viene de ti?
- Sí. Salen de mí a intervalos regulares. Pueden parecerse a niños humanos pero el hiisit no es un niño. Su cuerpo es blando como la arcilla. No sienten nada. Sólo pueden comer y dormir. No viven mucho tiempo.
- ¿Qué haces con ellos?
- Has oído hablar de intercambios, ¿no? Ellos nos tomaron a nosotros. Yo tomo a sus hijos.
- ¿Qué haces con ellos?
- Los vendo.
- ¿Por qué?
- Tienen que sufrir como lo hicimos nosotros.
- Estás enfermo... ¡Estás enfermo!
- Lo estaría si fuera humano, pero no lo soy, afortunadamente.

- No tenemos una tarea Podemos continuar nuestra especie. Tú y yo. Seremos numerosos de nuevo.
- No puedo. No veo qué tiene de bueno la crueldad.
- Entonces, ¿quieres ser humana?
- No quiero herir a nadie. ¿Es de humanos pensar así?
- Quizá nos volvamos a encontrar.

- Tina, querida...Sólo queríamos una niñita a la que cuidar. Yo trabajaba en Sankt Jörgen, en ese entonces.
- ¿Sankt Jörgen?
- Sí. El hospital psiquiátrico.
- ¿Mis padres estaban ahí?
- Sí. Había muchos como ellos en aquella época.
- ¿Cuánto tiempo?
- Ellos... Ellos no sobrevivieron mucho tiempo. Yo sólo era el conserje. Pero propuse ocuparme de ti.
- ¿Me dieron un nombre?
- Sí... Reva.
- Reva.
- Es hermoso.
- Están enterrados en el antiguo cementerio detrás del edificio principal. Tina... Lo siento...