Frases de la película Bajo la misma estrella

Frases de la película dirigida por Josh Boone, estrenada en 2014, también conocida como The Fault in Our Stars.

Creo que es nuestra decisión cómo contar historias tristes. Por un lado, puedes suavizarlas como en las películas y novelas románticas en las que personas hermosas aprenden lecciones hermosas y nada está tan mal que no se arregle con una disculpa y una canción de Peter Gabriel. Esa versión me gusta tanto como a cualquier chica, créanme. Pero no es la verdad. Esta es la verdad. Lo siento.

Folletos y páginas web siempre mencionan "depresión" como efecto colateral del cáncer. La depresión no es un efecto colateral del cáncer. Es un efecto colateral de estar muriéndose.

Deme más. Soy el Keith Richards de los niños con cáncer.

- ¿Y cómo has estado?
- (¿Sin contar el cáncer terminal?) Bien, supongo.

- Si quieres que sea adolescente, no me mandes a un grupo de apoyo. Consígueme una identificación falsa para ir a bares beber vodka y tomar hierba.
- La hierba no se "toma".
- ¡Lo sabría si tuviera una identificación falsa!

Así que fui (al grupo de apoyo). No porque quisiera, ni porque creyera que me ayudaría sino por la misma razón por la que hacía todo en esos días. Para hacer felices a mis padres.

Lo único peor que morir de cáncer es que tu hijo esté muriendo de cáncer.

Tengo la intención de vivir una vida extraordinaria. De ser recordado. Así que mi miedo sería no lograrlo.

Solo quiero decir que llegará un día en que todos estaremos muertos. Hubo un tiempo antes de los humanos y habrá un tiempo después. Quizá mañana, o en un millón de años. Y cuando suceda, no quedará nadie que recuerde a Cleopatra, ni a Muhammad Ali, ni a Mozart mucho menos a nosotros. El olvido es inevitable.Si te asusta, te aconsejo que ni pienses en eso. Dios sabe que es lo que hace todo el mundo.

- ¿Por qué me miras así?
- Porque eres hermosa.
- No.
- Me gusta mirar a las personas hermosas.
- Hace un tiempo decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida. Sobre todo porque, como señalaste astutamente, todos moriremos pronto.
- Pues eso está muy bien. Pero yo no soy hermosa.

Hazel Grace, no te hacen daño si no los enciendes. Jamás he encendido uno. Es una metáfora. Te colocas el arma asesina entre los dientes pero no le concedes el poder de matarte.

Puedes dejarte ir, cariño. No tengas miedo.

De pronto, entré a una prueba experimental. De las que son famosas en la República de Cancerlandia por no funcionar. Se llama Phalanxifor. No funcionó en el 70% de los pacientes pero, por alguna razón, en mí sí. Así que lo llamaron el "Milagro". Mis pulmones aún son una burla pero, en teoría podrían seguir funcionando así de mal durante algún tiempo.

- Bien. ¿Cuál es tu historia?
- Ya te la conté.
- Me diagnosticaron a los 13--
No la historia de tu cáncer, tu verdadera historia. Tus intereses, tus pasatiempos, tus pasiones, tus fetiches.
- ¿Mis "fetiches"?
- Lo primero que se te ocurra. Algo que te guste mucho.
- "Un dolor imperial".

- El autor se llama Peter Van Houten. Es la única persona con la que me he topado que, uno, entiende lo que es estar muriéndose y, dos, aún no está muerto.
- Bien. Voy a leer ese libro horrible con ese título aburrido que no habla de zombis ni de soldados. Y, a cambio tú vas a leer este. La versión en novela, obsesionante pero brillante, de mi videojuego favorito. "Contrainsurgencia".

- Espera, tienes las manos muy frías.
- Es por la falta de oxigenación.
- ¿Hazel Grace? Adoro cuando hablas con términos médicos.

Dime que a mi libro le faltan las últimas 10 páginas...
¡Dime que el libro NO termina así!...

¡UN LIBRO NO PUEDE TERMINAR A LA MITAD DE UNA ORACIÓN!

- Al parecer, Isaac y Monica ya no están juntos.
- Isaac, lo siento. ¿Quieres hablar de eso?
- No, solo quiero llorar y jugar videojuegos.

- No estaría de más hablar con él si tienes algún sabio consejo femenino.
- En realidad, me parece que su reacción es la adecuada.
- "El dolor demanda sentirse".
- Estás citando mi libro.

Dijo que quería terminar conmigo antes de la cirugía porque no podía lidiar con esto. Estoy a punto de perder la vista y ella no puede lidiar con eso.

¿Sabes? A veces la gente no entiende lo que promete cuando lo promete.

- Entiendo que ella muere pero hay un contrato tácito... entre el escritor y el lector. Terminar un libro a media oración infringe ese contrato, ¿no?
- De acuerdo, sí. Sé lo que quieres decir pero, para serte franca, me parece real. Te mueres en medio de la vida. Te mueres en mitad de una oración.

¿Te sientes mejor, amigo? Eso pasa con el dolor. Demanda sentirse.

"Respondiendo a su pregunta: no, no he escrito nada más, ni lo haré. Compartir mis ideas con los lectores no nos beneficiaría ni a ellos ni a mí. Sin embargo, le agradezco su generoso correo. Se despide atentamente, Peter Van Houten".

Quizá "Okay" será nuestro "Siempre".

- Entonces tú también eres sobreviviente, ¿no?
- Sí. No me corté esta porque sí. Aunque es muy buena estrategia para bajar de peso. Las piernas son muy pesadas.

- No es cierto que eres virgen.
- ¿En serio?
- Déjame mostrarte algo. ¿Ves este círculo? Este es el círculo de los vírgenes. Y este es el de los chicos de 18 años con una pierna.

Eras joven, impresionable, la Parca te miraba a los ojos y elegiste un deseo que en realidad no querías. Pero, ¿cómo podría la pequeña Hazel que no había leído "Un dolor imperial" saber que su deseo sería visitar al Sr. Peter Van Houten en Ámsterdam?

- Pero gasté mi deseo, así que-
- Qué bueno que yo guardé el mío.
- ¿Me estás diciendo que?
- No te voy a regalar mi deseo, Hazel. Si eso es lo que crees. Sin embargo a mí también me interesa conocer al Sr. Peter Van Houten y no tendría sentido hacerlo sin la chica que me recomendó su libro, ¿o sí? Así que, hablé con los Genios y están de acuerdo. Nos vamos en un mes.

- ¿Puedo viajar a Ámsterdam?
- No sería buena idea en este momento.
- ¿Por qué no?
- ¿Hay forma de hacer este viaje?
- Aumentaría algunos riesgos.
- Al igual que ir al centro comercial.
- Sí, pero ¿un avión?
- En los aviones hay oxígeno.
- Estás en etapa IV.
- Quizá no tenga otra oportunidad. Jamás.
- Si el medicamento funciona, no veo por--
- Quizá sería posible si--
- No. No sé de qué otra forma decírtelo, Hazel. Estás muy enferma.

El silencio es ensordecedor.

- Quiero ir a Ámsterdam, Gus. Y quiero que Van Houten nos cuente qué pasa después de su libro. Y no quiero la vida que tengo. En realidad, es solo el cielo. Me pone triste. Y hay unos columpios viejos y deprimentes que mi padre me hizo cuando era niña. Es todo, supongo.
- Pues exijo ver esos columpios que te hacen llorar.

Ya entiendo lo que dices. Son unos columpios muy deprimentes.

Hazel Grace, espero que estés consciente de que intentar mantener las distancias conmigo no cambia mis sentimientos. Todos tus esfuerzos por salvarme de ti fracasarán.

Hazel, te digo que no me importaría. Sería un privilegio que me rompieras el corazón.

Gus, soy una granada. Algún día, voy a estallar y voy a acabar con todo a mi alcance y siento que es mi responsabilidad que haya el menor número de víctimas posible.

- ¿Señor?
- No se puede fumar en este avión. En ningún avión.
- No fumo.
- Sí, es una metáfora. Se coloca el arma asesina en la boca pero no le da el poder de matarlo.
- Pues esa metáfora está prohibida en este vuelo.

- Ustedes dos son adorables. Solo somos amigos.
- Bueno, ella sí, yo no.

¿No te preocupa que tu hija adolescente ande suelta con un chico mayor en una ciudad famosa por su vicio y permisividad?

¿Saben qué dijo Dom Pérignon después de inventar el champán? "Vengan rápido. Estoy degustando las estrellas".

Quiero que este risotto de zanahoria se convierta en una persona para llevármelo a Las Vegas y casarme con él.

- Estoy enamorado de ti. Lo que oíste.
- Augustus.
- Estoy enamorado de ti. Y sé que el amor es un grito en el vacío y que el olvido es inevitable. Y que estamos todos condenados y que llegará el día en que nuestros esfuerzos
volverán al polvo. Y sé que el sol engullirá la única Tierra que tenemos. Y estoy enamorado de ti. Lo siento.

- No entiendo esa camiseta.
- Van Houten sí la entenderá. Hay como cincuenta referencias a Magritte en "Un dolor imperial".
- "Esto no es una pipa". Pero sí es una pipa.
- No lo es. Es el dibujo de una pipa. ¿Lo ves? El dibujo de una cosa no es la cosa misma. Y la camiseta con el dibujo de una cosa tampoco es la cosa misma.

- Sabes por qué me fui de los Estados Unidos. Para no tener que toparme con estadounidenses.
- Tú eres estadounidense.
- Irremediablemente.

- ¿Te vestiste como ella a propósito?
- Algo así.

- ¿Saben algo de hip-hop sueco?
- Yo diría que muy poco.
- Lidewij, pon Bomfalleralla de inmediato.
- Bien.
- No hablamos sueco, señor.
- ¿Quién diablos habla sueco? Lo importante no son las tonterías que dicen sino lo que sienten las voces.

Imagina que haces una carrera contra una tortuga. La tortuga empieza a correr con diez metros de ventaja. En el tiempo que tardas en recorrer 10 metros la tortuga quizás ha avanzado uno, y así indefinidamente. Eres más rápida que la tortuga, pero nunca podrás alcanzarla. Solo podrás reducir su ventaja. Por supuesto, puedes adelantar a la tortuga sin prestar atención
a las implicaciones. Pero la cuestión de cómo puedes hacerlo resulta ser tan complicada que nadie pudo resolverla hasta que Cantor nos demostró que hay infinitos más grandes que otros infinitos. Supongo que esto responde a tu pregunta.

- Hazel, lo siento. No tengo idea de qué sucede.
- Y parecía tan inteligente por escrito, Sr. Waters. ¿El cáncer ya se extendió a su cerebro?

- ¡No sucede nada! ¡Son personajes de ficción! Dejan de existir cuando la novela termina.
- ¡Pero no puede ser!
- Lo entiendo, en sentido literario, pero-
- No puedo hacer esto, Lidewij.
- es imposible-
- No consentiré tus caprichos infantiles. Me niego a compadecerte, como estás acostumbrada.
- ¡No quiero su compasión!
- ¡Claro que sí! Como todos los niños enfermos, tu existencia depende de ello. Estás destinada a vivir como la niña que eras
cuando te diagnosticaron. La niña que cree que hay vida después del final de una novela. Y, como adultos, te compadecemos. Así que pagamos tus tratamientos, tus máquinas de oxígeno--
- Peter, ya basta.
- Eres un efecto colateral de un proceso evolutivo al que le importan poco las vidas individuales. Eres un experimento de mutación fallido.

- Escúchame, imbécil. No hay nada que puedas decirme sobre mi enfermedad que yo no sepa. Vine única y exclusivamente por una razón. ¡Para que me digas qué sucede al final de este maldito libro!
- No puedo decírtelo.
- ¡Mentira!
- No puedo.
- ¡Pues inventa algo!
- Quiero que se vayan. ¿Te has preguntado por qué te preocupan
tanto tus preguntas tontas?
- Vete al diablo.

"Es un milagro que no haya abandonado todos mis ideales. Parecen tan absurdos e imprácticos. Pero me aferro a ellos porque todavía creo que a pesar de todo, las personas son buenas de corazón."

" Somos demasiado jóvenes para enfrentar estos problemas pero siguen presentándose ante nosotros hasta que, finalmente, nos vemos obligados a buscar una solución."

"Sin embargo, cuando miro el cielo de alguna forma siento que todo mejorará. Que también esta crueldad terminará."

"En esos momentos no puedo pensar en la miseria sino en la belleza que todavía queda. Intenta recapturar la felicidad que llevas dentro. Piensa en la belleza que hay en todo lo que te rodea y sé feliz."

Me enamoré de él como cuando estás quedándote dormido. Primero lentamente, y de repente de golpe.

- Termina justo arriba de donde debería estar la rodilla y se estrecha un poco.
- ¿Qué?
- Mi pierna.
- Lo digo para que estés preparada.
- Gus, ya supéralo.

Tratarme como si no estuviera muriéndome. No creo que estés muriendo, Augustus. Solo tienes un toque de cáncer.

- ¿Cómo están tus ojos, Isaac?
- Están bien. El problema es que no están en mi cabeza.

- Deberíamos esperar a que oscurezca.
- Para Isaac ya está oscuro.
- Amigo, no estoy sordo, solo ciego. Oigo cuando te burlas de mi discapacidad.
- Lo siento.
- No me encanta.

- Hola. ¿Usted es la madre de Monica?
- Sí.
- Hola, señora. Su hija cometió una gran injusticia. Así que vinimos a vengarnos. No nos vemos muy intimidantes, entre los tres tenemos cinco piernas, cuatro ojos y dos pares y medio de pulmones pero tenemos dos docenas de huevos así que, si yo fuera usted, volvería adentro.
- Amigo, ¿funcionó?
- Sí.
- Es el discurso más... ¿En serio funcionó?
- Aquí tienes. Espera.
- ¡Qué bien se siente!

Ojalá pudiera decir que Augustus Waters conservó su sentido del humor hasta el final. Que no perdió el valor ni por un momento. Pero eso no fue lo que pasó.

- En qué estás pensando?
- En el olvido. Sé que es algo muy infantil, pero siempre creí que sería un héroe. Que tendría una gran historia que contar que se publicaría
en los diarios, y se suponía que yo sería especial.
- Eres especial, Augustus.
- Sí, lo sé. Pero sabes a qué me refiero.
- Sí lo sé, pero no estoy de acuerdo. Con tu obsesión por ser recordado.
- No te enojes.
- Sí estoy enojada. Porque yo creo que eres especial. ¿Eso no basta? Crees que la única forma de que tu vida tenga sentido es que todo el mundo te recuerde y te ame. Adivina qué, Gus. Esta es tu vida, ¿de acuerdo? La única que tienes. Nos tienes a mí, a tu familia, este mundo y eso es todo. Y si eso no te basta, lo siento, pero no es poca cosa. Porque yo te amo. Y yo te voy a recordar.
- Lo siento. Tienes razón.
- Desearía que fueras feliz con eso.
- Oye. La vida es buena, Hazel Grace. Aún no termina, ¿sabes?

Una de las convenciones menos estúpidas del género del cáncer es la que se conoce como "el Último Día Bueno" en el que parece que el declive se ha estancado de repente y, por un momento, el dolor es soportable. El problema, claro, es que no hay forma de saber que tu Último Día Bueno es tu Último Día Bueno. En esos momentos, no es más que otro día no tan malo.

- Debes mantenerte sana. Come algo.
- ¿"Mantenerme sana"? No estoy sana, voy a morir. ¿Lo entiendes? Voy a morir y tú ya no tendrás a quién cuidar, de quién ocuparte y ya no vas a ser madre, y lo siento pero no puedo evitarlo. ¿Puedo irme?
- ¿Por qué me dices eso?
- Porque tú lo dijiste.
- ¿De qué hablas?
- En Terapia Intensiva.
- Hazel, Eso no es verdad. Yo estaba equivocada. ¿De acuerdo? Incluso si mueres
- "Cuando".
- Incluso cuando mueras siempre voy a ser tu madre. Es lo más importante que jamás seré.

- Ese es mi mayor temor, mamá. Cuando yo no esté, ustedes ya no van a tener vida. Se van a quedar sentados mirando los muros o se van a quitar la vida, o
- Hazel, amor, no vamos a hacer eso. Perderte va a ser muy doloroso. Pero tú mejor que nadie sabes que es posible vivir con dolor. Simplemente lo haces.

- Estoy estudiando Trabajo Social.
- ¿Qué?
- Si puedo aprovechar lo que hemos vivido para ayudar a otros quizá dar asesoría a familias.
- Mamá, ¿cómo pudiste no decírmelo?
- No queríamos que te sintieras abandonada.
- ¿Abandonada? Esta es la mejor noticia.

Quería asistir a mi propio funeral. Tengo la esperanza de poder asistir como fantasma, pero... en fin, por si acaso eso no sucede decidí organizar este prefuneral.

- Augustus Waters era un tipo arrogante. Pero lo perdonamos. No por ser sobrehumanamente apuesto ni porque solo tuvo 19 años cuando debió tener muchos más.
- 18 años, amigo.
- Por favor. Doy por hecho que te queda algo de tiempo. No interrumpas. No puedes interrumpirme, se supone que estás muerto. Pero cuando los científicos del futuro lleguen a mi casa con ojos de robot y me pidan que los pruebe les diré que se vayan al diablo, porque, porque, Gus, no quiero ver un mundo sin ti. No quiero. No quiero ver un mundo sin Augustus Waters. Una vez dicho esto, probaré los ojos de robot porque, digo, son ojos de robot. Suena increíble.

- Hola. Mi nombre es Hazel Grace Lancaster y Augustus Waters fue el fugaz gran amor de mi vida. Nuestra historia de amor fue épica y probablemente no logre decir ni una oración más sin hundirme en un mar de lágrimas.
Como todas las historias de amor reales, la nuestra morirá con nosotros. Y así debe ser. Esperaba que fuera él quien me hiciera un discurso fúnebre a mí. Porque nadie más podría Sí, no. No hablaré de nuestra historia de amor, porque no puedo. Así que, en vez de eso, voy a hablar de matemáticas. No soy matemática, pero una cosa sí sé. Entre el cero y el uno hay infinitos números. Está el 0.1, el 0.12, el 0.112 y una colección infinita de otros números. Entre el cero y el dos también hay una colección infinita de números, pero mayor. Y entre el cero y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que solía gustarnos. ¿Saben? Quiero más números de los que seguramente obtendré. Y, Dios quiero más días para Augustus Waters de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. Esperen. Me diste una eternidad en nuestros días contados. Y por ello te estaré agradecida por siempre. Te amo mucho.
-Yo también te amo.

Augustus Waters murió ocho días después en Terapia Intensiva cuando el cáncer, que formaba parte de él detuvo su corazón que también formaba parte de él. Fue insoportable. Todo el asunto. Cada segundo peor que el anterior.

En Urgencias te piden que midas tu dolor en una escala del 1 al 10. Me lo han preguntado cientos de veces, y recuerdo que una vez cuando no podía respirar y sentía que me ardía el pecho la enfermera me pidió que midiera mi dolor. No podía hablar, pero le mostré nueve dedos. Después, cuando comencé a sentirme mejor la enfermera me dijo
que yo era una luchadora. "¿Sabes cómo lo sé?", me preguntó. "Porque dijiste nueve cuando era diez". Pero no era verdad. No dije que era nueve por valentía. Dije que era nueve porque quería reservarme el diez. Y había llegado. Esto era el gran y terrible diez.

No es que importe, pero yo era su novia. Hay una hermosa cita en casa de Gus que dice: "Si quieres el arcoíris, tienes que enfrentar la lluvia". Incluso en sus últimos días siempre logró sonreír y hacerte sentir mejor con la situación... (No me creí ni una palabra. Pero está bien. Sabía que estaba haciendo lo correcto. Los funerales, decidí, no son para los muertos. Son para los vivos)

- "Omnis cellula e cellula ". Tu chico Waters y yo nos escribimos bastante en sus últimos días.
- ¿Ya lee las cartas de sus admiradores?
- Yo no lo llamaría admirador. Me detestaba. Pero insistió en que asistiera a su funeral y en que te dijera qué pasó con Anna y su madre, así que, aquí estoy. Y esa es tu respuesta: "Omnis cellula e cellula ". "La vida engendra vida".
- No estoy de humor.
- ¿No quieres una explicación?
- No, no la quiero.
- Pero gracias. Que disfrute su vida.
- Me recuerdas a ella.
- A mucha gente le recuerdo a mucha gente.
- Mi hija tenía 8 años. Y sufrió con gran valentía durante mucho tiempo.
- ¿Tenía leucemia, como Anna?
- Igual que Anna.
- Lamento su pérdida.
- Y yo la tuya. Y lamento haberles arruinado el viaje.
- No arruinó nuestro viaje. Tuvimos un viaje increíble.
- ¿Has oído hablar del Dilema del tranvía? Hay un experimento difícil en el campo de la ética "el Dilema del tranvía". Philippa Foot fue una filósofa inglesa--
- No lo puedo creer.
- Hazel, intento explicarte algo. Intento darte lo que querías.
- ¡Claro que no! ¡Usted es un alcohólico, un fracaso, y necesito que salga de mi auto para poder ir a mi casa, estar sola y hacer duelo!
- Deberías leer esto.
- No quiero leer nada. ¿Puede salir de mi auto?
- ¡Por favor, salga!
- Está bien.

Morir no es divertido.

- Señor Van Houten, soy una buena persona, pero un pésimo escritor. Usted es una pésima persona, pero es buen escritor. Creo que seríamos un buen equipo. No quiero pedirle ningún favor pero si tiene tiempo, y por lo que vi, dispone de mucho por favor corrija esto por mí. Es un discurso fúnebre para Hazel. Me pidió que lo escribiera y eso intento, pero le vendría bien algo de estilo. El punto es que todos deseamos que se nos recuerde. Pero Hazel es diferente. Hazel sabe la verdad. Ella no quería un millón de admiradores. Solo quería uno. Y lo tuvo.
Quizá no la amé mucho tiempo, pero sí profundamente. ¿No es más de lo que la mayoría logramos tener? Cuando Hazel estuvo enferma, me enteré de que yo iba a morir pero no quería decírselo. Me colé en Terapia Intensiva diez minutos y me senté con ella antes de que me descubrieran. Tenía los ojos cerrados, la piel pálida pero sus manos aún eran sus manos. Aún tibias, y tenía esmalte azul muy oscuro en las uñas y las tomé entre las mías. Intenté imaginar un mundo sin nosotros y lo vacío que estaría. Ella es muy hermosa. Uno no se cansa de mirarla. No te preocupa si es más lista que tú, porque sabes que lo es. Es graciosa, pero jamás es cruel. La amo. Vaya que la amo. Soy muy afortunado por amarla, Van Houten. No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo pero sí eliges quién te lo hace. Y me gustan mis elecciones. Espero que a ella le gusten las suyas. ¿Okay, Hazel Grace?
- Okay.

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  • Gracias por esto,la verdad esqe la pelicula,yo ya la vi,& llore como loca JAJAJAJAJA :3 ,La AMEEE,& Ahora qe leo esto me puse a llorar de nuevo,Gracias ;)

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