Frases de la película Atrápame si puedes

Frases de la película dirigida por Steven Spielberg, estrenada en 2002, también conocida como Catch Me If You Can.

Entre 1964 y 1967 asumí con éxito la personalidad de un piloto comercial de Pan Am y volé casi 3.2 millones de Km. gratis. Durante esa época también fui jefe de pediatría en un hospital y subprocurador general del estado de Louisiana. Para cuando me atraparon se me consideraba el estafador más temerario en la historia de EE.UU. Había canjeado casi $4 millones en cheques fraudulentos en 26 países y en los 50 estados de EE.UU. Y lo hice todo antes de cumplir los 19 años. Me llamo Frank William Abagnale.

Así que, por primera vez, tendrá que decir la verdad.

Dos ratoncitos se cayeron en una cubeta de crema. El primero se dio por vencido rápidamente y se ahogó. El segundo ratón se negó a rendirse. Batalló tanto que después de un rato convirtió esa crema en mantequilla y salió caminando. Caballeros, a partir de este momento, soy el segundo ratón.

Darcy, ¿esto es tuyo? Lo encontré en el estacionamiento. Se te debe de haber caído del cuello.

- ¿Sabes por qué los Yankees siempre ganan?
- ¿Porque tienen a Mickey Mantle?
- No, porque los otros equipos no pueden dejar de mirar los uniformes.

- No es cuestión de ganar o perder, es cuestión de riesgo.
- Uds. son el banco más grande del mundo. ¿Dónde carajos...? ¿Dónde está el riesgo?

- ¿Cómo dejaste que nos quitara el coche?
- No nos lo quitó, nosotros le quitamos su dinero. Pagó $500 de más.

- ¿Por qué abriste una cuenta con ellos?
- Porque un día vas a querer que esa gente te dé algo. Una casa, un coche... Ellos tienen todo el dinero. Ahí hay 50 cheques. Lo cual significa que de ahora en adelante estás en su pequeño club.
- Estoy en su pequeño club.
- Si tienes eso, lo tienes todo.
- Hasta tienen mi nombre impreso.
- Hasta la luna.
- ¡Hasta la luna!

- Sr. y Sra. Abagnale, el problema aquí no es la asistencia de su hijo. Lamento informarles que durante la última semana Frank ha enseñado la clase de francés de la Sra. Glasser.
- ¿Que qué?
- Su hijo se ha hecho pasar por un maestro suplente dando clases a estudiantes, asignándoles tarea. La Sra. Glasser ha estado enferma y hubo una confusión con la verdadera suplente. Su hijo tuvo una cita con unos padres ayer y estaba planeando una excursión a la fábrica de pan francés en Trenton. ¿Ven el problema que tenemos?

- ¿Por qué tan nervioso?
- ¿Cómo se sentiría si perdiera el uniforme en su primera semana?
- ¡Relájese! Pan Am tiene muchos uniformes.
- Van a ser $164.
- Perfecto. Le daré un cheque.
- No acepto cheques ni efectivo. Escriba su número de identificación. Yo le cobraré a Pan Am y ellos lo deducirán de su próximo cheque.
- Todavía mejor.

Querido papá:
Siempre dijiste que si eres honesto, no hay nada que temer así que estoy tratando de no tener miedo.

- Voy a saltar charcos unos meses tratando de ganarme la vida supliendo a los enfermos y agotados.
- No es ninguna vergüenza. Todos lo hicimos.

Nuestro sujeto es un girador de cheques sin fondos. En el último mes desarrolló un fraude al que llamo 'el flotador'. Abre cuentas de cheques en varios bancos, luego cambia los números de MICR de los cheques.

- Yo no soy lo que piensas. Sólo soy un copiloto.
- ¿Ves a esa gente mirándote? Ésta es la gente más poderosa de Nueva York. Te miran por encima del hombro, preguntándose adónde vas a ir hoy. ¿Adónde vas a ir, Frank?
- Papá, nadie me está mirando.
- ¿A algún lugar exótico?

El resto de nosotros de verdad somos unos tontos.

Traigo un vestido rojo, tacones altos. Y mi sostén llega hasta acá. Voy persiguiendo a dos puertorriqueños en el parque. Traen el botín de un robo bancario. Yo grito: '¡FBI, alto!'... pero no hallo mi pistola en el sostén. Era tan grande, que creía que me iba a perforar las tetas. Es una anécdota chistosa. La gente siempre se ríe.

- ¿Quieren que les cuente un chiste?
- Sí, nos encantaría que nos contara un chiste.
- Tan, tan.
- ¿ Quién es?
- Váyanse al carajo.

¿Puedo ver tu identificación? Estos días no puede uno ser demasiado cuidadoso.

- Tu cartera.
- Quédatela un minuto. Confío en ti.

- Eres un experto en fraudes. Puedes llegar a jefe de sección. Nada más no vuelvas a ponerte en esta posición.
- ¿En cuál posición?
- En posición de ser humillado.

La gente sólo sabe lo que le dices, Carl.

Nuestro sujeto es un niño. Por eso no tenemos sus huellas ni tiene historial.

- ¿Falsificando cheques? ¡Espere! Podemos remediar eso. Trabajo tiempo parcial en la iglesia. Dígame cuánto debe y yo se lo pago.
- Hasta ahora, son unos 1 .3 millones de dólares.

- Dr. Harris. ¿Ud. concurre?
- ¿Concurro en qué, señor?
- En lo que dijo el Dr. Ashland. ¿Ud. concurre?
- Fue un accidente de bicicleta, el chico lo dijo.
- ¿Entonces sí concurre?
- Hay que tomarle una radiografía, coserlo y ponerle un yeso.
- Muy bien, Dr. Ashland, muy bien.
- Bueno, parece que no me necesitan mucho. Continúen.
- Metí la pata, ¿ verdad? ¿Por qué no concurrí?

Si Ud. fuera padre, sabría que jamás le entregaría a mi hijo. Nunca se lo entregaría.

- ¿ Qué estás haciendo aquí? ¿ Qué hace un hombre como tú con Brenda? Si quieres mi bendición, si quieres casarte con mi hija quiero que me lo digas ahora.
- La verdad, señor... La verdad es que no soy doctor, no soy abogado. No soy piloto de aerolínea. No soy nada, realmente. Sólo soy un chico que está enamorado de su hija.
- ¿Sabes qué eres?
- Eres un romántico. Los hombres como nosotros necesitamos a nuestras novias. Debo confesar que soy culpable de la misma locura. Le propuse matrimonio a Carol después de 5 citas sin un dólar y con agujeros en los zapatos porque yo sabía que ella era la soñada.

¿Adónde vas hoy? ¿A un lugar exótico? ¿Adónde vas hoy? ¿A Tahití, a Hawai?

Tus cheques no mienten tan bien como tú.

- Por favor, el chico ya debe de tener otro nombre.
- No se lo puede cambiar. Ella cree que es Conners. Si deja el nombre, pierde a la chica.

Me amarías aunque fuera pobre o me llamara de otro modo...

- No tiene pasaporte.
- Fue a Harvard y Berkeley. Seguro puede conseguir un pasaporte.

Lo imprimieron en un monstruo... una Heidelberg, una letra... un dinosaurio, con cuatro colores. Se huele el peso. Dos toneladas, sin la tinta.

A veces es más fácil vivir la mentira.

- Te voy a dejar volar hoy. No trataré de pararte, porque sé que regresarás el lunes.
- ¿Cómo sabes que regresaré?
- Mira. Nadie te está persiguiendo.

- ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo hiciste trampa en el examen de leyes?
- No hice trampa. Estudié dos semanas y pasé.
- ¿Es la verdad? ¿Es la verdad?

- Este tipo ha de robar cheques de buzones. Borra sus nombres y pone el suyo.
- ¿Entonces, es de por aquí?
- Si fuera yo, llamaría primero al banco, vería el saldo para ver si hay suficiente dinero y vale la pena.
- Exacto.
- Creo que este tipo es bastante listo. Ahora, sólo tenemos que atraparlo.

Frank Abagnale, Jr., lleva 26 años casado. Tiene 3 hijos y vive una vida tranquila en el oeste medio. Desde que salió de la cárcel en 1974, Frank ha ayudado al FBI a capturar a algunos de los falsificadores de cheques más evasivos del mundo y se le considera una autoridad en fraudes y falsificaciones. Frank también ha diseñado muchos de los cheques que usan a diario bancos y compañías, entre las que están las 500 que publica la revista ''Fortune''. Estas compañías le pagan millones de dólares al año a Frank Abagnale, Jr. por sus servicios. Frank y Carl, a la fecha, son muy amigos.

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