Frases de la película Animales nocturnos

Frases de la película dirigida por Tom Ford, estrenada en 2016, también conocida como Nocturnal Animals.

"Querida Susan, escribí una novela que se publicará en primavera. Es distinta al tipo de cosas que escribía cuando estábamos juntos". "Al final me diste la inspiración necesaria para escribir con el corazón. Quería que fueras la primera en leerlo. Te envío una copia. Estaré en Los Ángeles hasta el miércoles por negocios y sería bueno verte después de tanto tiempo. He escrito mi teléfono y mi correo electrónico. Edward".

- Te hubiera tomado 15 minutos. Quince minutos, eso hubiera significado mucho para mí. Olvídalo. No fuiste a la cama anoche.
- No quería despertarte.
- Sí. No estaba durmiendo. Estaba muy nerviosa por la exhibición.

- Lo más extraño es que no me importa todo este arte.
- No suenas a ti.
- Lo sé, pero es cierto.
- A mí sí me importa.
- Me molesta. Sé que es así. Descuida, puedo llenar las paredes con un nuevo artista angelino y la gente creerá que estamos a la vanguardia en vez de en bancarrota.

- La última vez que hablamos me asustaste.
- Estoy bien. Estoy bien. Yo... Lo estoy. Simplemente no puedo creer que te contara todas esas cosas. Estoy avergonzada. Porque, ¿qué derecho tengo a no ser feliz? Lo tengo todo. Soy una desagradecida por no ser feliz.
- Tanto como cualquiera, Susan, tanto como cualquiera porque todo es relativo.

- Cómo lo haces?
- ¿Te refieres a con Carlos? Lo llevo muy bien. Y tener un esposo homosexual no es del todo malo, ¿sabes? Somos mejores amigos. Nos amamos completamente. Estoy segura que soy la única mujer de su vida. Y eso dura más que la lujuria, ¿cierto? De verdad es para siempre.

- Creo que queremos cosas distintas, o yo quiero cosas distintas.
- ¿Aún lo amas?

- Hablemos sobre tu exhibición. Mi tema favorito.
- No el mío.
- La exhibición de anoche estuvo espectacular.
- ¿En serio? ¿Eso crees?
- ¿Qué? ¿Tú no?
- No.
- Creo que las obras tuvieron mucho carácter.
- Tan perfecto en esta cultura basura en la que vivimos. Es basura. Solo eso. Pura basura.
- Cariño, eres todo un éxito. Nadie disfruta de verdad lo que hace.
- ¿Por qué lo hacemos, entonces?
- Porque nos motiva. Quizás un poco inseguros. Nos involucramos en cosas cuando somos jóvenes porque creemos que significan algo. Y luego descubrimos que no es así. Susan, disfruta lo absurdo de este mundo. Es mucho menos doloroso. Y créeme, nuestro mundo es mucho menos doloroso que el mundo real.

- Por Dios, ¿pueden creer que no haya señal aquí? ¿Cómo es posible?
. Dos de las cosas que más me gusta del oeste de Texas: no hay celulares ni personas.

-¿Dónde estás?
- Entrando al hotel.
- ¿A qué piso, señor?
- Al 31, por favor.
- Ese no es nuestro piso de siempre.
- No, el de siempre no estaba disponible. Debiste ver el alboroto que causé en el vestíbulo.
- Espero que hayas podido dormir en el avión. Me preocupo por ti. Aun cuando creas que no lo hago. Debes estar muy cansado. Odio ese vuelo. No es...
- Piso 31, señora.
- Estoy en mi piso. Debo irme. Te llamo luego, ¿de acuerdo? ¿Susan?

- ¿Sabías que fuiste mi primer amor cuando estábamos en Hastings? Me pasaba tanto tiempo con tu hermano solo para estar cerca tuyo.
- Tú fuiste su primer amor.
- ¿Qué?
- Sí.
- No tenía ni idea que Cooper era homosexual.
- No creo que lo supiera en ese entonces, pero él estaba obsesionado contigo.
- Sí.
- Si no te hubiera sorprendido mirándome tanto hubiera pensado que dormías con él.
- Me siento terrible. No lo he llamado en varios años. Siento que he sido un mal amigo. Espero no haber herido sus sentimientos.
- Eres bueno, ¿lo sabes? Cualquiera se hubiera vuelto loco al saber que su mejor amigo estaba enamorado de él.

- Mis padres básicamente lo han rechazado. Ya no hablan más.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? ¿En serio? Ya conoces a mis padres, ¿no? Son religiosos, conservadores, sexistas, racistas republicanos, materialistas, narcisistas, racistas. La lista no termina.
- Solo me preguntaba lo que tú pensabas, Susan.
- Es cierto, lo sé. Pero ellos nos ven como un reflejo suyo así que no pueden aceptar a Cooper por quién es.

- Ellos tienen una idea anticuada de cómo debo vivir mi vida. En especial mi madre.
- Entiendo. Siempre aprecié a tu mamá.
- ¿En serio?
- Sí. Se portó muy bien conmigo cuando mi padre murió. Ambas tienen la misma tristeza en los ojos.
- ¿Qué?
- Tu madre y tú.
- Decir algo así es raro, Edward.
- Lo siento. No quise ofenderte. Solo... Siempre se veía triste. Tiene ojos tristes. Lo creía desde que era pequeño.
- Tú tienes los mismos ojos. Son hermosos.
- No digas que soy como mi mamá, ¿de acuerdo? No quiero ser como ella.

- En la universidad me sentía como un impostor.
- ¿Tú? Pensaba que era la única que se sentía así.
- ¿Tú?
- Sí. Pasaba tanto tiempo tratando de ser perfecta...
- ¿Y no te sientes así?
- No.
- Eso es exactamente lo que te hace perfecta.

- ¿Por qué te rendiste en lo de ser artista?
- Porque soy demasiado cínica para ser una artista. Creo que para ser muy buena debe provenir de un lugar dentro tuyo que no creo tener.

- Edward ¿te gustaría ir a mi casa?
- Eso fue muy directo.
- Sí.
- No era lo que esperaba de una texana de sociedad.
- Todas las chicas de sociedad son zorras, así que... Y tú también fuiste mi primer amor.
- Lo sé.

- Me casaré con Edward. Ese es el punto.
- Esta conversación es ridícula. Eres demasiado joven para casarte.
- ¿En serio? Mamá, el año pasado intentaste convencerme de que me casara con Bass.
- Eso es distinto. Bass es igual a ti.
- Por Dios. ¿En serio acabas de decir eso? Eso salió de tu boca. Eso es...
- ¿Por qué siempre piensas lo peor de mí?
- Eso no fue lo que quise decir.
- Lo que quise decir es que tú tienes mucha fuerza de voluntad y Edward, tan dulce como es, es muy débil para ti.
- Débil no es una palabra que usaría para describir a Edward.

- Por favor, Susan. Sé que crees que no nos interesan las mismas cosas pero te equivocas. En unos años, toda esta vida de burguesía, como te gusta llamarla será muy importante para ti y Edward no podrá dártela. No tiene dinero. No tiene motivaciones. No es ambicioso. Y te prometo, si te casas con Edward tu padre tampoco te dará esa vida.
- Tienes razón. No tiene las motivaciones que a ti te gustaría que tuviera. Pero es fuerte. Es más fuerte que yo, en muchos sentidos. Solo que tiene un tipo distinto de fortaleza, eso es todo.
- "Un tipo distinto de fortaleza". ¿Y qué tipo es ese?
- Tiene la fortaleza de creer en sí mismo y de creer en mí.
- Susan sigue saliendo con él, vive con él, no me importa pero no te cases con él. Entiendo lo que ves en Edward. De verdad.
- No.
- No, espera, sí lo hago.
- No es cierto.
- Sí lo es. Es un romántico.

- No hagas esto. Lo lamentarás. Y al final lastimarás a Edward. Las cosas que amas de él ahora serán las que odiarás en unos años. Quizás no te des cuenta pero tú y yo somos más parecidas de lo que crees.
- No. Te equivocas. Tú y yo no nos parecemos en nada.
- ¿En serio? Solo espera. Al final todas nos convertimos en nuestras madres.

Querido Edward, estoy leyendo tu libro. Estoy devastada. Me conmovió sobremanera. La escritura es maravillosa. Me encantaría verme contigo el martes en la noche. Dime si aún estás libre. Hay mucho de qué hablar. Con amor, Susan.

- ¿Por qué estás tan ansioso por escribir?
- Supongo que es una manera de mantener vivas las cosas. Atesorar cosas que algún día morirán. Pero si las escribo, vivirán para siempre.

- No dormiste de nuevo, ¿cierto?
- Ya me conoces. Nunca duermo. Mi exesposo solía llamarme un animal nocturno.
- ¿Qué exesposo? No sabía que tenías un exesposo. ¿Desde cuándo?
- Por un par de años durante la escuela de posgrado. Es extraño, últimamente he pensado mucho en él y hace poco me envió un libro que escribió y es violento y triste y lo nombró Animales Nocturnos y me lo dedicó.
- ¿Lo amaste?
- Sí, lo amé. Era escritor y no tuve fe en él. Entré en pánico y le hice algo horrible. Algo de verdad imperdonable.
- ¿Lo dejaste?
- Lo dejé. Lo dejé de una manera brutal por el guapo y atractivo Hutton.
- Quien es muy guapo y atractivo.
- Y atractivo. Sí. ¿Alguna vez sentiste que tu vida se volvió en algo que nunca planeaste?
- No.
- Claro que no. Acabas de empezar a vivir tu vida.

Quiero saber, Ray. Quiero saber la historia exacta de lo que les hiciste. Deberás preguntarle a alguien más. Quiero saber lo que dijeron. Quiero saber lo que dijo mi esposa y quiero saber lo que dijo mi hija. Quiero saber cómo las mataste. Quiero saber si sabían qué les estaba pasando a ellas. ¡Quiero saber qué sintieron! Quiero saber si sufrieron ¡Respóndeme! ¡Respóndeme! ¡Respóndeme, maldito bastardo!

- Lo vas a malinterpretar pero creo que deberías escribir sobre otra cosa que no seas tú.
- Nadie escribe nada que no sea sobre uno mismo.
- Mi mente empezó a divagar cuando lo leía y eso no es bueno, ¿cierto?
- No sé qué hacer. Quizás no tenga un libro que contar.
- Quizás si te das un tiempo. Haz otra cosa.
- ¿Podrías no hacer eso?
- ¿Qué?
- Me hace sentir como si no creyeras en mí.
- Edward, eso no es lo que dije.
- No, no lo dijiste. Pero lo dices con tu rostro y con tus suspiros. Lo dices cuando dices que quieres que regrese a la universidad.
- Sí quiero que regreses a la universidad. No veo qué hay de malo. Solo estoy siendo realista.
- Vas a trabajar en una tienda de libros y escribir una novela. ¿Eso es lo que quieres hacer con tu vida? Eso es muy romántico, pero, ¿qué? ¿Esto es todo? ¿Esto es todo? Esto es...
- Suenas como tu madre.
- Bueno, siempre dijiste que yo te recordaba mucho a ella, así que... esto es por qué no quiero leer lo que escribes porque siempre te pones a la defensiva.
- ¡Claro que me pongo a la defensiva! ¿Sabes lo que se siente arriesgarse creativamente y que alguien a quien amas te diga que no lo entiende?
- No lo sé, porque no soy creativa.
- Eso es porque tú elegiste no serlo.
- No quiero pelear. Estoy cansado e irritable. He estado escribiendo toda la noche. Solo quería que te gustara, ¿de acuerdo?

La cuestión es qué tan lejos quieres llegar para que se haga justicia. ¿Me entiendes?

- Extraoficial, entre tú y yo. ¿Qué quieres que haga con Ray Marcus?
- ¿Qué puedes hacer con él?
- Lo que se te dé la gana.
- Pero pensé que dijiste que...
- Escucha no tengo nada que perder. No voy a dejar que el idiota del fiscal arruine mi último caso. Tampoco voy a quedarme sentado mientras sueltan a un asesino. En muchos años he visto miles de bastardos como Ray Marcus salirse con la suya. ¿Estás dispuesto a saltarte las reglas en este caso?
- Sí.

- Debes darte cuenta de que esto no está funcionando. Lo nuestro no funciona. Somos muy distintos. No somos el uno para el otro.
- Susan, alto. ¿No somos el uno para el otro?
- No, no somos el uno para el otro.
- Somos perfectos el uno para el otro.
- No lo somos, Edward. Seríamos perfectos el uno para el otro de no vivir en el mundo real pero yo vivo en el mundo real y necesito una vida más estructurada. Un futuro más estructurado.
- Oye.
- Quiero ser la persona que quieres que sea, pero no puedo.
- Lo eres.
- No puedo serlo.
- Oye, basta.
- Realmente quería ser la persona que creías que era. En serio, pero no soy esa persona. Soy cínica, soy pragmática.
- No, escucha...
- No, lo soy. Soy realista.
- Estás asustada.
- No, no estoy asustada.
- Hemos pasado por esto tanto.
- No estoy asustada. No estoy asustada. Soy infeliz.
- De acuerdo.
- Soy muy infeliz. Eres tan... Eres tan increíble, tan sensible y romántico y...
- Débil. Eso es.
- ¿Qué? No dije que fueras débil.
- Lo has dicho tantas veces antes.
- No te llamé débil.
- Lo has dicho antes, ¿por qué no decirlo ahora? Débil.
- No dije que fueras débil. No dije que fueras débil.
- ¿Me amas?
- Ese no es el punto.
- Ese es el punto.
- Ese no es el punto.
- ¡Sí lo es!
- No lo es.
- No me respondiste.
- Sí, te amo.
- Pues, cuando amas a alguien lo solucionas. No simplemente lo deshechas. Debes ser cuidadosa. Quizás no lo vuelvas a tener.
- Ya no puedo hacer esto contigo, Edward. No puedo seguir.
- Susan... No puedes huir de los problemas todo el tiempo.

- Lamentaré esto por el resto de mi vida. Ya lo lamento. Soy católica. Ni siquiera creo en el aborto.
- Lo siento mucho. Me siento tan inútil.
- Eres todo menos eso. Siempre sabes qué hacer. Gracias. No creo que pueda volver a ver a Edward otra vez después de lo que le hice a su hijo.
- Nunca se enterará.
- ¿Qué he hecho?
- Te prometo que estará bien. Yo lo arreglaré.

- Sabes que tenía que dispararle, ¿cierto?
- ¡No me importa un carajo que le dispararas! ¡Me alegra que le dispararas! ¡Me alegra que este bastardo haya muerto!
¡Debí detenerlo! Debí haberlas protegido. Debí haberlo visto venir. Debí haberlo detenido.

- Escucha, amigo ¿por qué un tipo tan amable como tú se junta con un tipo como Andes que asesina personas?
- Tú asesinas personas.
- Se lo merecían, tu maldita esposa e hija pero me malentendiste, fue un accidente.
- ¿Un accidente?
- Soy orgulloso con respecto a la manera en que la gente me habla. Hay ciertas cosas que no soporto. Cuando alguien me acusa de algo, esa es una maldita ofensa. Me da el derecho. Si mi mujer me acusa de tirarme a alguien más entonces voy y me tiro a alguien más. Si tu hija cree que soy un violador, entonces la violo.
- Nadie se sale con la suya con lo que nos hiciste. Nadie. Nadie.
- ¿No?
- Nadie. Nadie. Nadie.
- Bueno, entonces deberías matarme. ¿Cierto? Deberías matarme, maldita sea. No sabes nada, amigo. Asesinar gente es divertido. Tú, entre todas las personas, deberías intentarlo.
- ¿Divertido? ¿Asesinar gente es divertido? ¿Te divertiste asesinando a mi esposa e hija? Levántate. Levántate. Vamos. Vamos. Vamos. Vamos.
- Recuerdo a tu maldita esposa. Recuerdo tirarme a tu esposa. Eres muy débil. Muy débil, sabes. Eres muy débil para hacer algo.

Querida Susan, solo dime cuándo y dónde. Edward.

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