Frases de la película Kill Bill

Kill Bill

Frases de la película dirigida por Quentin Tarantino, estrenada en 2003, también conocida como Kill Bill: La venganza, Kill Bill: Volumen 1.

La venganza es un plato que sabe mejor si se sirve frío.

- ¿Te parezco sádico? Apuesto a que, en este instante podría freír un huevo en tu cabeza si lo quisiera. Verás nena, me gustaría creer que aún ahora estás lo suficiente consciente para saber que no hay nada sádico en mis actos. Quizá con los otros chistosos pero no contigo. Bueno, nena, en este momento éste soy yo más masoquista que nunca.
- Bill. Es tu bebé.

- Necesito saber si harás alguna otra porquería estando mi hijita presente.
- Por ahora, puedes estar tranquila. No te liquidaré frente a tu hija, ¿de acuerdo?
- Eso es lo más racional que lo que Bill me llevó a creer que tú era capaz.
- Es misericordia, compasión y perdón lo que me falta, no racionalidad.

- Mira sé que te jodí. Estuve muy mal. Ojalá no lo hubiera hecho, pero lo hice. Tienes derecho a querer ajustar cuentas.
- No. No. ¿Ajustar cuentas? ¿Quedar a mano? Tendría que matarte, subir al cuarto de Nikki, matarla, luego esperar a que tu marido, el bueno del Dr. Bell, llegue a casa y matarlo. Eso sería estar a mano, Vernita. Eso sería, más o menos, saldar cuentas.

Sólo porque no desee eliminarte ante los ojos de tu hija, no significa que hacerla desfilar frente a mí me inspiraría compasión. Tú y yo tenemos asuntos pendientes y ni una maldita cosa que hayas hecho en los cuatro años subsiguientes, incluyendo quedar embarazada, cambiará eso.

No era mi intención hacer esto frente a ti. Lo siento. Pero puedes creer en mi palabra: tu madre se la buscó. Cuando crezcas si aún lo sientes en carne viva, estaré esperando.

Para aquellos considerados guerreros: cuando entablas combate, el triunfo sobre tu enemigo puede ser la única preocupación. Domina toda compasión y emoción humana. Mata a quienquiera que esté en tu camino, aún si es Dios o el mismo Buda. Esta verdad se halla en el corazón del arte del combate.

- ¿Quién es la novia?
- No lo sé. Según el certificado nupcial, es una tal 'Arlene Machiavelli'. Es un nombre falso. Todos la hemos estado llamando simplemente 'La novia', por el vestido.
- Se podría decir que está embarazada. Debió estar furioso para dispararle en la cabeza a una muchacha así de bonita. Mírala. El cabello del color del heno. Los ojos grandes. Es un angelito salpicado de sangre. ¿Hijo número uno?
- Sí.
- Este trago largo de persona despreciable no ha muerto.

Morir durmiendo es un lujo que nuestra especie pocas veces se permite. Mi obsequio para ti.

- Me llamo Buck y estoy aquí para formicar.
- Te llamas Buck, ¿correcto? Y viniste a fornicar, ¿verdad?
- Espera, ¡no!

Mueve el dedo grande.

- ¿Para qué quieres a Hattori Hanzo?
- Necesito acero japonés.
- ¿Por qué necesitas acero japonés?
- Tengo que matar una alimaña.
- Debes tener grandes ratas si necesitas el acero de Hattori Hanzo.
- Enormes.

Qué curioso. A ti te gustan las espadas de samuráis. A mí me gusta el béisbol.

He terminado de hacer aquello que hace 28 años juré a Dios no volver a hacer. He creado "algo que mata gente". Y en ese objetivo, tuve éxito. He hecho esto porque, filosoficamente, me solidarizo con tu propósito. Puedo asegurártelo sin ego: ésta es mi mejor espada. Si en tu viaje, debieras encontrar a Dios, Dios saldría herido.

Gogo pueder ser joven, pero la falta de edad la compensa con furia.

El pago que pagan por plantear mi herencia china o estadounidense como algo negativo es el de su maldita cabeza. Tal como este bastardo. Pues bien si alguno de ustedes, hijos de putas, tiene algo más que decir, ¡ahora es el maldito momento de hacerlo!

¡Despedacen a la perra!

- ¿Es lo que creo?
- No pensaste que sería así de fácil, ¿o sí?
- Sabes, por su segundo. Sí, de algún modo, sí.
- Novata tonta.
- Los Trix son...
- Niños.

¡Esto es lo que consigues por andar molestando con los yakuza! ¡Vete a casa con tu mamá!

Aquellos de ustedes lo suficientemente afortunados para tener aún sus vidas ¡Llévenlas consigo! No obstante dejen los miembros que hayan perdido. Ahora me pertenecen. ¡Salvo tú Sofie! Tú quédate donde estás.

Las espadas, sin embargo, nunca se cansan. Espero que hayas ahorrado tu energía. Si no, no podrías durar cinco minutos.

A la tonta muchacha caucásica le gusta jugar con espadas de samurái.

Puedes no ser capaz de luchar como un samurái pero, al menos puedes morir como uno de ellos.

Atácame con todo lo que tengas.

En verdad era una espada de Hattori Hanzo.

La venganza jamás es una línea recta. Es un intrincamiento. Y, en un intrincamiento, es fácil perderse. En tu propia senda, nunca debes olvidar de dónde saliste.

Esa mujer merece su venganza. Y nosotros merecemos morir.

Una cosa más Sofie. ¿Es consciente de que su hija aún vive?

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Tania Ochoa alias Robotania es Diseñadora Gráfica y vive en la ciudad de Guadalajara, México.Trabaja en su proyecto de comunicación en Robotania y conduce y produce el Deshoras Podcast.


Twitter: @robotania
Web: http://robotania.com

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