Frases de la película Gladiador

Gladiador

Frases enviadas por de la película estrenada en 2000, dirigida por Ridley Scott, también conocida como Gladiator, archivadas en Acción, Aventura, Drama.

EN SU APOGEO, EL VASTO IMPERIO ROMANO SE EXTENDÍA DESDE LOS DESIERTOS AFRICANOS HASTA LAS FRONTERAS DEL NORTE DE INGLATERRA. MÁS DE LA CUARTA PARTE DE LA POBLACIÓN MUNDIAL VIVÍA Y MORÍA BAJO EL IMPERIO DE LOS CÉSARES.

EN EL INVIERNO DEL AÑO 180 D.C. LA CAMPAÑA DE 12 AÑOS DEL EMPERADOR MARCO AURELIO CONTRA LAS TRIBUS BÁRBARAS GERMANAS LLEGABA A SU FIN. SÓLO UN REDUCTO SE INTERPONÍA ENTRE LA VICTORIA ROMANA Y LA PROMESA DE PAZ PARA TODO EL IMPERIO.

Delgados y hambrientos.

Un pueblo debería reconocer su derrota.

Cuando dé la señal, que se desate el infierno.

Dentro de tres semanas, cosecharé mis cultivos. Imaginen dónde estarán ustedes y así será. Mantengan la línea. Quédense conmigo. Si se encuentran solos, cabalgando en campos verdes con el sol en el rostro, no se preocupen. Significa que ya han muerto y que están en los Campos Elíseos.

Hermanos, lo que hacemos en vida resuena en la eternidad.

Roma a la victoria.

- Has vuelto a demostrar tu valor, Máximo. Esperemos que sea por última vez.
- No han quedado adversarios, señor.
- Siempre queda alguno.

- ¿Me la he perdido? ¿Me he perdido la batalla?
- Te has perdido la guerra.

- ¿Aún sigues vivo?
- Aún.
- Los dioses deben de tener humor.

- Máximo el agricultor. Aún me cuesta imaginarlo.
- Ya sabes, la tierra se limpia más fácil que la sangre, Quinto.

- ¿De qué lado estás? ¿Del emperador o del senado?
- El soldado tiene la ventaja de poder mirar a los ojos a su enemigo, senador.

Debemos salvar a Roma de los políticos, amigo.

- Máximo, vuelve a decírmelo. ¿Por qué estamos aquí?
- Por la gloria del Imperio, señor.

Cuando un hombre ve su final, quiere saber que su vida tuvo un propósito.

Tus fallas como hijo son mi fracaso como padre.

Destruiría el mundo entero con tal que me quisieras.

Padre bendito, protege a mi esposa e hijo. Diles que sólo vivo para volver a abrazarlos.

Al menos, denme una muerte digna. La que merece un soldado.

Algunos son buenos para pelear, otros para morir. Creo que necesitas ambos.

Durante los próximos días, que serán los últimos de sus vidas miserables, estaré más cerca de ustedes que esa bastarda que los trajo gritando a este mundo. No pagué tanto para tener su compañía. Lo hice para poder beneficiarme con su muerte. Y así como su madre estuvo en el comienzo, yo estaré en su final.

Algunos de ustedes piensan que no pelearán. Otros, que no pueden. Todos dicen eso, hasta que salen.

Lamentablemente, no podemos elegir el modo. Sí podemos decidir cómo encararlo para ser recordados como hombres.

- Yo soy su padre. El pueblo es mi hijo. Lo abrazaré, estrechándolo contra mi pecho.
- ¿Alguna vez has abrazado a una víctima de la peste, señor?
- No, pero si vuelves a interrumpirme, te aseguro que tú lo harás.

- El pueblo siempre quiere las victorias. ¿Por qué? Ellos no vieron las batallas.
- ¿Qué les importa Germania?
- Les importa la grandeza de Roma.

Le daré al pueblo el sueño más grande de su vida. Vino blanco y tinto para el placer de beber. Juegos. 150 días de juegos.

El corazón de Roma no late en el mármol del senado sino en la arena del coliseo.

Español. Sólo matas, matas, matas. La multitud no quiere un carnicero sino un héroe.

Deberías ver el coliseo, español. 50.000 romanos siguiendo cada movimiento de tu espada. Esperando que des el golpe mortal. El silencio antes de que lo asestes y el bullicio posterior crece... crece como... una tormenta. Como si tú fueras el mismísimo dios del trueno.

Conquista a la multitud y conquistarás tu libertad.

- Verás, mi esposa y mi hijo ya me están esperando.
- Volverás a verlos. Pero todavía no. Todavía no.

Ave poderoso César. Quienes estamos por morir te saludamos.

Si permanecemos juntos, sobrevivimos.

- No recuerdo bien la historia, Casio. Pero ¿los bárbaros no deberían perder en Cartago?
- Sí, señor.
- Discúlpame, señor.
- No, disfruto más las sorpresas.

Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejército del norte, general de las Legiones Félix. Leal súbdito de Marco Aurelio, el verdadero emperador. Padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y tendré mi venganza. En esta vida o en la próxima.

-Estoy a su merced, con el único poder de divertir a la plebe.
- Eso es el poder. La plebe es Roma.

A mi hijo, le digo que pronto lo volveré a ver. Que cabalgue con el pie firme en el estribo. Y a mi esposa... No te incumbe.

Me han contado sobre cierta serpiente marina que tiene un método muy poco común para atraer a su víctima. Yace en el fondo del océano, como si estuviera herida. Sus enemigos se acercan y ella permanece inmóvil. Incluso pueden darle pequeños tarascones y ella seguirá quieta. Entonces nos quedaremos quietos y dejaremos que nuestros enemigos vengan a nosotros y muerdan.

Por la salud de Roma, el senado deberá desangrarse.

¿Recuerdas qué dijo nuestro padre una vez? "Es un sueño, un sueño aterrador. Eso es la vida".

Me he sentido sola toda mi vida. Salvo contigo.

- No soy un legionario.
- ¿No lo eres?
- Soy un gladiador.
- ¿Un gladiador? Los gladiadores sólo pelean en los juegos. ¿No preferirías ser un gran guerrero romano como Julio César?
- ¡Soy Máximo, el salvador de Roma!

Fortaleza y honor.

- El general que se convirtió en esclavo. El esclavo que se convirtió en gladiador. El gladiador que desafió a un emperador. Una historia impactante. Ahora el pueblo quiere saber cómo termina. Sólo servirá una muerte célebre. ¿Y qué podría ser más glorioso que desafiar al mismísimo emperador en la gran arena?
- ¿Pelearías conmigo?
- ¿Por qué no? ¿Crees que tengo miedo?
- Creo que has tenido miedo toda tu vida.
- ¿A diferencia de Máximo el invencible, que no conoce miedo alguno?
- Conocí a un hombre que dijo: "La muerte nos sonríe a todos". "Lo único que se puede hacer es devolverle la sonrisa".
- Me pregunto si tu amigo le sonrió a su muerte.
- Tú debes saberlo. Era tu padre.

Libera a mis hombres. Que el senador Graco sea readmitido. Hubo un sueño llamado Roma. Debe cumplirse. Ese es el deseo de Marco Aurelio.

- ¿Roma vale la vida de un buen hombre?
- Una vez lo creímos.
- Haz que lo volvamos a creer. Él fue un soldado de Roma. Hónrenlo.

Te volveré a ver. Pero todavía no. Todavía no.

JosVelasco
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Jos es desarrollador web y fundador de Frases de la película.


Twitter: @JosVelasco
Web: http://josvelasco.com

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