- - Después de la elegancia de San Petersburgo pensarás que somos unos bárbaros. - Por el contrario, parecemos gallinas al lado suyo.
- - ¿Está casado? - Sí, hace diez años. Es la madre de mis hijos. - ¿Y la ama? - Sí. Ella no me creerá si le digo, pero mi corazón le pertenece. Créeme, le pertenece. - Le voy a creer si me quita la mano de encima.
- "¿Por qué la vida no es agradable?"
- Si lo peor ha pasado, no existen los presagios.
- Sabes, Dolly, los hombres como Stiva no son conscientes del engaño. Ponen a su esposa y su hogar en un compartimiento y a esas mujeres en otro. Por extraño que suene es verdad.
- "- A tu edad, la diversión está en todos lados. - No, algunos lugares son divertidos y otros no."
- Estás en un periodo muy feliz de la vida. Se terminó la niñez y es momento de gozo. Por delante, el futuro es cálido y tentador. Lo recuerdo bien. Uno va flotando en una nube azul como la bruma en las montañas de Suiza. La bruma que todo lo cubre. Y que, al desvanecerse, dejará ver la figura del ser amado. Aunque sea mitad imaginario y mitad soñado.
- - ¿Me odias? Deberías odiarme. - De tener orgullo, tal vez. Pero no lo tengo. Sólo tengo amor. - Me siento humillada. - ¿Es humillante tener sentimientos?
- "- Nuestros encuentros son breves como el baile. - Pero nuestras reuniones, frecuentes. - Al dejarte, me siento en un mundo de extraños. Al tomar tu mano, estamos solos. - Te devuelvo al mundo real."
- Nunca olvidaré nada que tenga que ver contigo.
- La gente me llama falsa. Es verdad. No sería apropiado ser honesta. Una moneda tiene dos caras y en la vida hay que mirar a ambos lados.
- "Condenados a la dicha o a la desesperación."
- Los dragones bailan en el muro.
- "- Lo que digo, querida, lo digo por ti y por mí también. Soy tu marido y te amo. - No es a mí a quien amas, sino a tu carrera y a las apariencias."
- No hay nada más efectivo. El coñac para asentar el estómago. Y el pepino y la champaña te reaniman. Te hace sentir como un cosaco.
- - De hecho, he estado analizando nuestro código y no tiene sentido. Escucha: Uno debe pagarle a los fulleros pero no al sastre. - Es verdad. - No debe mentir a los hombres aunque sí puede a las mujeres. - Naturalmente. - No es ilícito engañar a nadie, pero sí a los maridos. - Inevitablemente. - Es imposible perdonar las ofensas pero está permitido ofenderse. - Obviamente. - Eso es trivial. No tiene sentido.
- "- ¿Alexei? - ¿Sí, Ana? - ¿Acaso existe el dolor en el mundo? ¿Existe el llanto? - En este momento se extinguieron. - Siento dolor. Siento lágrimas. - ¿Por qué? - Porque estoy feliz. Sin pensar, sólo vivir, sólo sentir."
- Aún los que nos aman mueren. Y aquellos a quienes amamos.
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